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martes, 26 de agosto de 2014

El puto cáncer, segunda parte

Hace un poco más de tres años mi hermano redactó un artículo más que certero sobre el cáncer y mi padre. Igual que en aquella ocasión nos vimos atropellados completamente por la enfermedad, que redujo a mi señor padre a una ruina física, esta vez hemos vivido lo mismo, pero con meses de diferencia.

Porque esta vez ha sido mi madre la que ha sido doblegada por el puto cáncer. El mismo que el de mi padre. Pero no ha sido lo mismo.

Porque la quinta fase que indicó mi hermano en el artículo anteriormente nombrado ha sido cruel. La destrucción ha sido lenta y ha minado lentamente los corazones, los nervios y la moral de todos los que asistíamos al proceso. Especialmente ha minado el corazón y la moral de mi madre, viendo cómo la quimioterapia era inútil, cómo la mancha se extendía ante su asustada mirada. La mancha que le obligaba a estar atada a una serie de valores y variables vía análisis de sangre y medidores de saturación domésticos. A una goma enchufada a una máquina de oxígeno.

Esta vez mi madre ha durado seis meses más de los dos que le dieron cuando fue diagnosticada.

Esta vez he visto como una mujer, que estudió cuando las mujeres no estudiaban, que opinó cuando las mujeres no opinaban, que escribió cuando las mujeres no escribían, que pudo hacer muchas cosas que no hizo, iba perdiendo lentamente la vida mientra al mismo tiempo intentaba consolarnos a nosotros, sus hijos.

Esta vez he visto como en un hilo de voz, mi madre nos decía a todos que nos quería mucho.

Y esta vez ha sido, como la anterior, como si me arrancaran el alma.

Y esta vez he sentido el mismo vacío.


1 comentario:

JL dijo...

Una entereza enorme de tu madre, tuya y de toda tu familia de sufrir cómo una enfermedad va destrozando poco a poco, sin posibilidad de pararla ni menos revertirla.
Mis más sentidas condolencias para todos vosotros.