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viernes, 5 de octubre de 2012

Veréis mundo: Stonehenge

Si hay en el mundo un monumento prehistórico conocido, ése es Stonehenge. Y hoy, amiguitos y amiguitas, nos toca hablar del susodicho.

Como siempre no vamos a hablar de lo que pueden ver en la wiki o en cualquier guía molona, así que las fechas y los datos de siempre los obviaremos para centrarnos en nuestra particular visión, tan irritante para alguno visitantes nuevos que no conocen la dinámica de este blog.

Lo primero que cabe destacar es lo jodido que es llegar si vas en coche. Y no porque no esté suficientemente señalizado, sino porque Inglaterra es una isla llena de bárbaros que conducen por el lado contrario. Y créanme, es realmente curioso conducir por una carretera sin arcén (que no conformes con conducir al revés encima no tienen arcén), lloviendo (siempre llueve) y cambiando de la marcha con su izquierda mientras todos los coches viene de frente por el lado contrario.

Cuando llegue se encontrará todos los piedros junto a la misma carretera, eso sí rodeados por una alambrada impresindible para obligarle a pagar entrada si quiere verlos. Una vez pague su entrada le darán una audioguía de ésas que dan en sitios turísticos. Con la misma podrá escuchar la historia y curiosidades del lugar, si es que le dejan los centenares de japoneses que hacen aspavientos y murmuran en su extraña lengua. Es curioso lo de los japos en Inglaterra: casi todos llevan gorra impermeable (será cosa de la lluvia), y algunos se hacen fotos a sí mismos extendiendo el brazo frente a su cara cámara en mano. Pero lo más curioso no es eso. Lo más curioso es que en 6 días no vi ni un puñetero japo en ninguna parte, supongo que porque todos estaban hacinados en Stonehenge sin salir de allí. Había más que en Tokio, oiga.

Las piedras están ahí, rodeadas de una inmensa pradera verde, castigadas por la lluvia, y un tanto lejanas. Y es que por el tema de la seguridad te obligan a ver los piedros a mucha distancia, demasiada, tanta que el conjunto queda deslucido y pequeño por muchas toneladas que pesen las piedras.
Así de lejos se ven los piedros

Y del conjunto sólo contaremos dos curiosidades: La primera tiene que ver con los mitos creados. Y aquí el mito consiste en que todo el mundo se ha montado una película de druidas, celtas y demás en torno a las piedras. Tanto que hasta anualmente se reúnen una serie de frikis y gilipollas varios para celebrar no se sabe qué vestidos como en los tebeos de Astérix. Les queda muy bien dando saltitos, cons su bailes rituales, quema de inciensos y demás zarandajas que no se creen ni ellos. Y lo curioso es que ni druidas ni celtas ni gaélicos ni demás tienen nada que ver con el monumento. Más que nada porque quienes fueran que lo construyeron lo abandonaron 1.500 años antes de que apareciera el primer druida por el lugar. Así que ni celtas ni gaélicos ni druidas ni leches.

La segunda curiosidad tiene que ver con la ciencia. Te explican que parece que el objeto del monumento era astronómico y que los rayos del sol van pasando por debajo de cada dos columnas de piedras una tras otra según el mes del año en un asombroso ejercicio de exactitud astronómica. Te cuentan también que el conjunto fue mantenido unos 1.500 años y que no se sabe por qué, entre los años 1.700 y 1.500 años antes de Cristo fue abandonado. Al parecer decenas de científicos de las más prestigiosas Universidades han investigado los motivos, pero nadie sabe por qué fue abandonado.

Pues qué quieren que les diga. Yo no pertenezco ni al Instituto de Investigación Evolutiva Max Plankt (o como se diga) de Leipzig, ni soy catedrático en paleoantropología, ni experto en pueblos de la edad de piedra. Ni siquiera he estudiado en Harvard. Pero cualquiera que haya pasado una semana por la isla de barbarie que llaman Inglaterra sabrá que un monumento cuya gracia consiste en que los rayos del sol pasen por sus piedras está condenado al fracaso. De hecho creo que a los fulanos que construyeron Stonehenge se les debió quedar cara de gilipollas: décadas transportando piedras de 45 toneladas desde Dios sabe dónde sobre unos putos troncos, levantándolas verticalemente y poniendo otras piedras gigantescas encima sin grúas, para pasar 1.500 años generación tras generación bajo la lluvia y las nubes sin que un puto rayo de sol pase entre las piedras.

Seguro que todo está perfectamente colocado, pero eso se sabe por georadares y rayos láser, porque para mí que desde que Stonehenge se construyó no ha salido el sol ni un puto día en la zona para comprobarlo. Quien vende hielo picado en la Antártida o arena en el Sahara está condenado al fracaso. Quien construye un monumento solar en Inglaterra también. Ya he descubierto la incógnita... que me den el Premio Nobel.

Y el caso es que si lo hubieran construído en Benidorm, Gandía o Cullera el monumento habría sido un éxito, con el sol pasando constantemente por los puntos exactos. Claro que entonces no lo sabríamos porque hoy en su lugar habría un complejo hotelero o un edificio de apartamentos y algunos concejales forrados.