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miércoles, 13 de junio de 2012

Ángulo recto

Qué ufano y alegre entra uno en casa cuando sabe que se puiede quitar la maldita escayola. Pero amigo, las cosas no son tan fáciles como parece. Desabrochar la cremallera es harto cmplicado, y una vez desabrochada es necesario retorcder el brazo y hacer dolorosos movimientos para poder quitársela. Un puto calvario.
El caso es que cada vez que me quito la escayola me toca pedir ayuda a mi señora, que está empezando realmente a estar hasta los güevos de mí. Pero mes lo que hay, qué le vamos a hacer.
Las primeras veces que uno se quita la escayola se siente indefenso, desprotegido. Y es que el neofrack hace unas interesantes funciones de exoesqueleto y sujeta el brazo. Así que te quitas el exoesqueleto y te sujetas el brazo con la mano sana para no morir de dolor y porque no tienes fuerzas para luchar contra la gravedad y evitar que el brazo vaya para abajo.
Tras quitarse varias veces el exoesqueleto uno va aprendiendo y va descubriendo que el dolor provocado por la gravedad se da en el hombro y no en el codo, así que poco a poco se ejercita el hombro hasta llegra un momento en que el brazo puede sujetarse solo.

Pero claro, el problema es el codo, y entonces cada vez que te quitas el exoesqueleto descubres que el brazo ha quedado en ángulo recto. Parece una tontería pero no lo es, porque un brazo en ángulo recto tiene sus limtaciones, que viene provocadas por la costumbre del cerebro de hacer todas las cosas con la derecha.

Un ejemplo es la ducha: la mano está en la posición natural de poner el jabón, en ángulo recto y con la palma extendida hacia arriba. Así que el cerebro evía la orden y cuando uno vuelve a la realidad se encuentra con el gel en la mano y con la imposibilidad de acercar dicha mano al cuerpo. Imagínese ese momento en que va a frotarse con el gel la barriga y nada, el brazo no cede y ahí se queda, de pie, con el agua chorreando desde el pelo, y con cara de gilipollas sin poder untarse el gel en la piel.

Si quiere beber un vaso no le digo nada. En la mesa puede cogerlo sin problemas con su maldito brazo en ángulo recto, pero cuando va llevárselo a la boca llega el tope que hace el codo y se derrama el vaso sobre la camisa.

También es verdad que el ángulo recto tiene sus ventajas. Porque salvo que usted esté casado con la esposa de Karembeu (que obviamente no lo está salvo que usted sea Karembeu), el culo de su señora queda más bajo que su mano en ángulo recto. Y así no le puede tocar el culo, lo que evita muchas discusiones matrimoniales.

El caso es que con el ángulo recto llega también el gran día. El día del retorno. La vuelta a los sótanos de la Gestapo que algunos llaman centro de rehabilitación, y el reencuentro con Gustav, el psicópata al que algunos llaman fisioterapeuta. La expectación es máxima, y el acojono también. Pero eso toca en la próxima entrada.

3 comentarios:

JL dijo...

Normal que le dejasen el brazo en ángulo recto... le hicieron la escayola entre dos catetos y lo pusieron a 90º...

Rafa dijo...

Vaya racha llevas. :-)
BC

Señor Ogro. dijo...

Caray, no se me habían ocurrido estos efectos secundarios.

Don Pkdor, le toca hacer ejercicios de recuperacion. Sí, de esos que duelen un huevo y cansan dos.