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lunes, 14 de mayo de 2012

Urgencias (y la reducción)



Justo en el momento en que el abuelo con respirador emite sonidos estertóreos sólo ahogados por los gritos de la señora oronda a su madre sorda, y mientras intento determinar cuál es el enfermo de todo el clan gitano, aparece de nuevo el celador que se cree Valentino Rossi para llevarme en la silla de ruedas.

Me fastidia que se me lleve justo cuando más estudiado tenía al clan y había echo algunos descartes, pero con la primera tumbada en el cruce de pasillo al más puro estilo Moto GP me olvido de la familia gitana y me centro en mi seguridad.

El celador me abandona en una habitación y me deja allí tirado. Entonces aparece una médico con su bata blanca y su estetoscopio al cuello. Me toca el brazo ante mis aullidos de dolor. Mueve lo que puede, porque yo me desmayo sólo de desplazarme un milímetro el brazo.

Me toca la mano y me pregunta si siento algo. Luego me toma el pulso al tiempo que dice para sí misma en voz alta "a ver si hay pulso". Me acojono. ¿Acaso cree que soy un zombi?.

Podría decir que lo anterior fue lo más grave y preocupante que me ocurrió con la médico. Pero no. Lo peor fue su juventud. Porque por primera vez en mi vida tuve la sensación de que me atendió una chiquilla, una chavala que podría ser hija mía. Y eso es muy jodido, porque le recuerda a un cuarentón que ya va para cincuentón. !!!Mierda....¡¡¡¡ Tomar conciencia de la edad es casi peor que joderse el codo.

De nuevo el amigo Valentino Rossi intentando batir récords por los pasillos conmigo y mi silla de ruedas. No sé si estoy en un pasillo hospitalario o en Assen en plena calificación Q3 (que creo que eso del Q3 es Fórmula 1, pero me da igual).

Me dejan en Rayos. Allí un tipo me engancha el brazo y me vuelvo a desmayar. Pone la máquina en marcha, me lanza los rayos cósmicos y me saca las placas. Me dice "ya te lo dirá el médico, pero parece que es luxación sin rotura". El dolor me impide entenderle muy bien, pero presumo que siempre es mejor una luxación que una rotura.

De nuevo Valentino Rossi. En cada viaje bajamos unas céntismas sobre el anterior. El colega está emocionado y yo cada vez más acojonado.

Vuelta a la que podría ser mi hija, la médico de antes. Chungo... la chavala llama a otro médico que es incluso más anciano que yo aunque con menos barriga. Si ella no se atreve es que la cosa debe ser gorda.

Y vaya si es gorda... el médico me dice que tengo una luxación de codo. Ante mi sorpresa por tanto dolor (yo estaba convencido de tener los huesos hechos fosfatina) me dice que me ha pillado el nervio braquial o algo así, y de ahí el dolor. Es la última explicación que me da.

Aparecen dos enfermeras. Me dicen que me van a quitar la sudadera. Les digo que ni de coña, que si quieren pueden empezar a cortar, pero el brazo no se mueve. Ante mis palabras el médico lanza una mínima y casi impreceptible sonrisa sardónica, de ésas en que sin decir nada te está diciendo "pues si no quieres que te movamos el brazo lo llevas claro, que ahora verás". Aunque con su sonrisita me decía eso yo no lo entendí hasta después.

Cuando me han cortado la sudadera el brazo queda al aire. Y entonces me encuentro el panorama... Imaginen que en lugar de un codo tienen ustedes una Y griega, en la que las cabezas de la Y son, por un lado el húmero y por el otro cúbito y radio, así sueltos, cada uno a su bola, mirando hacia lados distintos como los ojos de Marty Feldman... nada tranquilizador.

Entonces me tumban en una camilla y se acerca a mí un psicópata con bata blanca, o sea, el médico traumatólogo. Me toquetea el brazo, explora en él, palpa, flexiona y extiende pasando de mis quejas y de mi dolor. Al poco dice "muy bien", le hace un gesto a la médico joven para que me agarre la mano y me lanza una metáfora que en sí misma lo dice todo "vamos a reducir, si nos insultas no lo tendremos en cuenta".

Tiendo a pensar que los millones de lectores que acuden a este blog son varones de mi edad, así que seguro que alguna vez le arrancaron un brazo a la Nancy de su hermana y luego lo recolocaron para evitarse una bronca paterna. Básicamente la reducción consiste en eso, pero con tu propio cuerpo.

Así que el psicópata que atiende a la profesión de médico me engancha el brazo, realiza unos movimientos bruscos y de repente se oye "catacroc-croc-croc". Son sólo unos segundos, pero el dolor es insoportable y la sensación al notar cómo la cabeza del hueso vuelve a encajarse en su sitio es tan indescriptible que no la voy a describir para evitar herir sensibilidades.

Puede que el psicópata me permita insultar, pero por el motivo que sea no lo hago. Simplemente emito un grito desgarrador, un groaaaaaaaaaaarrrrrr al estilo del Aberroncho que sale en el programa de José Mota. Pero es un aberroncho sin cachondeo, más bien dolorido. El grito aberronchil recorre los pasillos del hospital y provoca de seguro gestos de panico entre los enfermos.

El caso es que el psicópata hace bien su trabajo. Una vez metido el codo en su sitio sigue doliendo un güevo, pero es un dolor soportable. Ya no me desmayo cuando me hacen una nueva radiografía, y ya puedo andar por mi propio pie y librarme del Valentino Rossi de la silla de ruedas.
Me escayolan el brazo desde el hombro hasta la mano y me envían para casa. Una movilidad impresionante, oiga.

Y salgo finalmente de Urgencias dejando allí al clan gitano, al abuelo con respirador, al tipo del pañuelo sanguinolento en la frente, a la hija oronda gritando a su padre sordo y demás habituales con la seguridad de que, en mi próxima visita a Urgencias, me los volveré a encontrar a todos y cada uno de ellos.

6 comentarios:

JL dijo...

Yo creo que a todos esos que mencionas te los volverás a encontrar en Urgencias porque no son reales... son unas urgencias vivientes, como los belenes.

Al menos puedes decir que dejaron liberar tus dotes alfredokráusicas. Nunca imaginarías que pudiese salir de tu interior una voz tan potente. Consiguió el psicópata con bata blanca lo que ni los robos arbitrales en Mestalla han podido lograr nunca...

Tú, más que una hija con estetoscopio, hubieses deseado una miss con tetoscopio... pero todo no puede ser... ten en cuenta que ya están en su apogeo los recortes de Sanidad... pero ya les podrían recortar también escotes y faldas...

Por si acaso, la próxima vez que vayas, ya con el brazo sano, a pasear con bici por el cauce del Turia, yo me llevaría un puño metálico por si los suicidas del Valenbisi. Ya se sabe que es mejor morir matando...

Señor Ogro. dijo...

Don Pkdor, que recuerdos me trae: ya no solo por una lesion casi gemela que sufrio mi mujer (con el agravante de que el medio-chaman lo encajo mal, seccionando parte de los tendones que hacen moverse los dedos); sino por aquella otra en la que yo tuve una luxacion de cadera, es decir; el hueso del femur fuera de la cadera.

No solo eso, debido a otro medico-druida, la tuve asi una semana, con lo que la musculatura se adapta en lo posible, y por lo que la reduccion es.. tremenda.

"Tu tranquilo", me decian los dos medicos y 2 enfermeros que me pusieron en el suelo para reducirla, muerde esto por si acaso. Yo.. claro, "muy tranquilo", con los huevos de corbata. Hay que decir que no me dolio nada, porque no movieron la pierna ni un milimetro.

"Esperad un poco", dijo uno de los torturadores.. se va, no sin antes soltar "nada, tu tranquilo". Al poco vuelve con el primo gemelo de conan el barbaro disfrazado de celador; casi me cago encima.

Al segundo intento si movieron la pierna, viendo yo medio universo en forma de estrellas dolorosas. Ahora, lo mejor fue notar como la bola del femur se desplazaba por la cadera, y cuando estaban a punto .. se les agotan las pilas, sueltan, y se va para atras. Creo que vi la luz blanca en ese momento.

Al final, anestesia de 2 minutos, y me la encajaron sin mas dolores. Coño, podian haberlo hecho desde el principio.

Pkdor dijo...

Joer sr. Ogro:
Veo que usted también ha sufrido lesiones y rehabilitaciones dignas de un diario.
Espero y deseo que su señora quedara sin secuelas en el codo.
En cuanto a lo de su fémur... ¿pero cómo podía andar durante una semana? Y tras la reducción ¿quedó todo bien y sin secuelas?

Señor Ogro. dijo...

Don Pkdor, mi única lesión en toda mi vida ha sido esa. Y no, no podía andar. El tema fue que un druida disfrazado de medico me dijo que no podia apoyar la pierna por un tema muscular. No me hizo placa ya que con sus poderes magicos, concedidos por la pachamama, le bastaba

Estuve 5 dias en la cama, y tan solo cuando logré juntar las piernas, me di cuenta que tenia una pierna un cacho mas larga que la otra. Canela.

Una vez reducido sobre una semana en cama de hospital, luego con muletas, etc, etc. Entre pitos y flautas como dos meses.

Lo gracioso fue luego, cuando un señor que sí parecía médico me explico las posibles consecuencias: que si hay que vigilar no vaya a ser que el femur hubiera pinzado una vena y me entrara necrosis en el femur (perdida de pierna, o perdida de cadera y piernas.,..etc) o en un tono mas relajado y jocoso, que igual podria tener a edades mas tempranas artrosis o cosas de estas.

Pusimos una queja en atencion al paciente. Luego nos enteramos que el chaman hizo otra, y le mandaron a la calle. Bueno, el sistema funciono por lo menos una vez.

No tuve necrosis ni cosas raras, y todo me va bien. De hecho suelo hacer footing y vamos, sin problemas. Ahora, una experiencia de esas para no repetir.

La que tuvo una lesion como ls suya, Don Pkador, fue mi mujer, que como dije le pinzaron unos tendones al reducir..etc. Por lo que me contó, esa lesion en el codo debe ser terriblemente dolorosa.

Animo con la recuperacion.

Psicólogos en Móstoles dijo...

y pensar que con un poco de genética se puede arreglar toooodo.

No lo sabían? infórmense, infórmense

Anónimo dijo...

¿Y cómo se arregla esto con genética?