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lunes, 28 de mayo de 2012

La escayola y el sexo

Como ya se ha explicado la escayola va desde el hombro hasta la mano, inmovilizando completamente codo y muñeca, y dejando el brazo en ángulo de 90º pegadito al cuerpo. Esta explicación es necesaria para entender esta entrada.

Lleva varios días escayolado y su señora está hasta los güevos, porque usted necesita ayuda y tenerla cerca para asuntos básicos. Sin embargo cuando entran en el tálamo ella ni se le acerca.

El caso es que uno tiene sus necesidades aun estando escayolado, así que cada noche empieza a lanzarle puyas, pero ella le contesta que usted no se encuentra bien y que no tendrá ganas. (Resulta curioso, pero siempre que hay un motivo concreto para evitar el tema, a la mujer casada le deja de doler la cabeza o deja de estar cansada.) Usted elige la peor opción, porque le contesta lo que normalmente contestaría cualquier hombre: "oye cariño, que me han escayolado el brazo, no la polla". Habráse visto. Veinte años de matrimonio y su cerebro masculino no se ha dado cuenta de que hay cosas que no se le pueden decir a la esposa.

El caso es que finalmente la convence y una ilusionante noche se ponen a la faena. Cuando ella se le arrima se encuentran con el obstáculo: el brazo escayolado lo tiene usted pegado a su pecho (al suyo, no al de ella que ya quisiera usted), y además la escayola abulta y pesa más de lo que parece. Por ello su señora choca con la escayola, ya que usted no tiene forma de apartar el brazo. ASí que la escayola se interpone entre los dos. Ella se queja. Mal comienzo.

Cambian de postura e intenta arrimarse desde otra posición. Pero no. Cuando no es por la parte de la muñeca es por la del codo, pero se pongan como se pongan la escayola se interpone entre ambos y ella se hace daño o está incómoda. Así no hay manera.

Su señora lo sigue intentando hasta que usted, con el objeto de facilitar las cosas, mueve como puede el brazo con tan mala fortuna que le aplasta una teta con toda la escayola. Da igual que usted intente explicarle que el brazo es todo uno, sin articulaciones por culpa de la puta escayola. Ella se queja amargamente y le manda a la mierda dándose la vuelta. Su sesión de sexo ha expirado amigo. Game over.

Así que usted se queda tumbado teniendo dura no sólo la escayola, y pensando que usted se lo haría hasta debajo del agua con traje de neopreno puesto y rodeados de tuburones si hibicrea falta, mientras su señora busca cualquier incomodidad para evitarlo. Con eso se queda, con sus deprimentes pensamientos.

Lo mejor de todo es que en todo el tiempo que usted pase escayolado su señora no va a padecer ningún tipo de cansancio ni ningún dolor de cabeza, dolencias que sólo volverán  cuando la escayola desaparezca y usted se arrime a su señora buscando guerra. Nunca imaginó el poder curativo de una escayola y sus mágicas propiedades contra el cansancio y el dolor de cabeza femeninos.

1 comentario:

Señor Ogro. dijo...

Esto no puede ser. Entre los derechos del enfermo debería estar el de pernada. Ya es bastante malo tener mal la rodilla, y luego el codo. Encima escayolado, y cierran el acceso a los derechos conyugales: hasta aquí.

Carta a la ONU y mientras respondan, revisiendo del kamasutra en busca de una postura donde la escayola no estorbe, algo tiene que haber.