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jueves, 24 de mayo de 2012

Escayolado en la ducha

¿A que ducharse es fácil? Pues escayolado no.
Métase en una plancha de ducha de 1 metro por 1 metro con mampara de cristal y vivirá en sus carnes lo que es un encierro, y no lo decimos precisamente en el argot taurino. Lo primero es colocarse una bolsa de plástico que tape la escayola para que ésta no se moje. Ardua tarea colocarla y atarla sólo con la mano izquierda, pero finalmente y a duras penas lo consigue.

Cuando entra en la ducha la puerta choca con su brazo, y usted sabe que le conviene cerrarla porque de lo contrario encharcará el baño y su señora le meterá el mocho por el culo. Así que mete barriga para dejar espacio a la escayola, contiene la respiración y con gran esfuerzo consigue cerrar la puerta a golpetones.

¿Cree que la cosa ya está clara? Pues usted es un ingenuo. Cada mínimo movimiento que realice será un golpe tremendo con la escayola a la mampara con grave riesgo de que ésta caiga al suelo hecha añicos. Así que se tiene que mover a cámara lenta, como si fuera una mantis religiosa o un oso perezoso mientras cada movimiento es respondido con un !cloc¡ producto del golpe de la escayola en la mampara. Quien le oiga no sabrá si se está duchando o está derribando el baño a mazazos.Una gozada oiga.

Hay una Ley física que debiera estudiarse por delante de las leyes de Newton, y que puede exponerse de este modo: cuando una persona con el brazo escayolado en una diminuta ducha consiga que el agua salga templada será el momento exacto en que el plástico que cubre la escayola se caiga. No falla oiga, es un principio universal.

En el momento en que el plástico cae debe reaccionar para que no se moje la escayola, así que gira repentinamente para interponer su culo y su barriga entre el agua y su brazo escayolado. Con el giro engancha con la escayola la manguera de la ducha (una ducha teléfono de toda la vida) y ésta cae al suelo. El agua sale hacia arriba y le pega en la cara, y con el acto reflejo le pega tal golpe de escayola a la puerta que ésta se abre y los chorros de agua salen directos sobre el espejo y el armario de las toallas. Como le cuesta girarse con la puta escayola tarda en cerrar el grifo. Cuando lo consigue puede ver el baño entero inundado y todas las toallas de la casa, que estaban perfectamente limpias, dobladas y ordenadas, chorreando.

Imaginen la reacción de su señora al ver el panorama. Porque con la mano escayolada no puede, porque si pudiera la estaría pasando por la pared por lo menos un par de meses.

2 comentarios:

JL dijo...

Con un paisaje del cuarto de baño tan desolador como nos pinta me da que su señora esposa va a lograr, no sólo que le escayolen el otro brazo, sino que su prima de riesgo testicular supere a la española en los mercados financieros. Y para eso no hay rescate que valga, oiga.

Señor Ogro. dijo...

Veo que continua sufriendo con este tema. Me temo no tener experiencia ni consejos en este sentido.

¿Tal vez la combinacion plastico + cinta adhesiva plantee algun problema menos?

Vamos, planteo.