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martes, 24 de abril de 2012

La nueva convalecencia que se avecina y el puto Valenbisi

Tras la experiencia ciclista comentada en el anterior post un amigo me comentó que en las calas hay un tornillo que permite soltarlas al máximo para que sea más fácil sacar el pie. Así que, una vez recuperado de mi anterior salida me dispuse a salir de nuevo. Pensé que ya estaba bien de matorrales pinchosos asesinos y caminos imposibles y opté por la civilización. Destino: el jardín del Turia.
Como quiera que diariamente visitan este blog millones de lectores desde los lugares más alejados e ignotos de la tierra debo explicar que el jardín del Turia es un lugar cojonudo que nunca ha sido suficientemente reconocido ni ponderado en el exterior. Tras una cruenta riada en 1957 el cauce el río se desvió fuera de la ciudad, y el viejo cauce que recorre la urbe se ha ajardinado y preparado para el disfrute de la ciudadanía. El colofón ha sido la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que es un sitio espectacular que gusta a todo el mundo menos a los rojeras valencianos, ya que la izquierda de esta ciudad sufre de unos delirios autodestructivos difíciles de explicar (aunque eso es otra historia a la que tal vez algún día le dediquemos un artículo en este blog.) En fin, a lo que íbamos.
El otro protagonista de esta historia es Valenbisi. Se trata de un invento en principio cojonudo: unas bicicletas repartidas en unos pivotes al aire libre por toda la ciudad. Por un módico precio (18.-€/año) usted coge una bici del pivote correspondiente y llega a otro barrio donde la vuelve a enganchar. Acceso a la bici para todo el mundo a un precio asequible en una ciudad completamente llana. Todo muy bonito.
Pero hasta lo bonito tiene sus defectos. Y es que el que se inventó este sistema y el bonito nombre de Valenbisi no tuvo en cuenta una variable esencial: la democratización del pedaleo en una ciudad mediterránea.
Lo de la democratización es una variable común a infinidad de actividades. Escoja usted una actividad pija, (por ejemplo el golf), democratícela, y al poco tiempo oirá eructar en los "grins" o verá a chonis pegándose el lote con el mazas de turno junto al bunker. C´est la vie.
Lo mismo pasó con la bicicleta en Valencia. Antes las llevaba gente comprometida o que sabía lo que hacía. Eran pocas pero auténticas. Ahora el Valenbisi ha llenado la ciudad de ineptos que se creen que basta con mantener el equilibrio para ser inmortal.
Falta el matiz de la ciudad mediterránea. Vale que Valencia afortunadamente no es Nápoles, pero tampoco es Trondheim. Quiere esto decir que aquí la peña va a su bola, que la educación o el respeto a los demás es una palabra que no se acepta fácilmente en las calles.
Hoy es normal ver a subnormales que serpentean con su puta Valenbisi (que por cierto, son tan macizas que en lugar de bicicletas parecen tanques) por las aceras sorteando peligrosamente a los viandantes. Y como alguno les llame la atención la ristra de insultos que le espera es de órdago.
Algunos de los gilipollas que se creen inmortales descubren su error tras ser aplastados por un autobús de la EMT.
El gilipollas que me tocó a mí no. Él gilipollas que me tocó a mí descubrió que una Valenbisi de 50 kilos se embala cuesta abajo cuando decidió incorporarse al viejo cauce del Turia sin frenar por la rampa de acceso al carril bici del cauce (para los foráneos: el cauce está como a unos 10 metros por debajo del nivel del resto de la ciudad), justo en el momento en que pasaba quien esto escribe circulando tranquilamente por el susodicho carril bici. El gilipollas que me tocó a mí descubrió sin saberlo que es afortunado el que en lugar de acabar bajo las ruedas del autobús de la EMT se lleva por delante a un cuarentón que sólo quería cuidar su rodilla y que circulaba tranquilamente por el puto carril bici. Y todo ello sin que el puto gilipollas sufra ni el más mínimo rasguño.
En fin. El idiota ése me provocó una bonita luxación de codo, que parece que es poco pero es mucho. Nuevas experiencias médicas, nuevas experiencias vitales y nueva rehabilitación. Se inicia aquí un nuevo diario del convaleciente.
Por cuidar una rodilla he perdido un codo. Ay mísero de mí, ay infelice.

5 comentarios:

JL dijo...

A veces pienso que esos que se creen inmortales sólo porque mantienen el equilibrio (físico, que no mental) son unos kamikazes con una máquina de destrucción masiva de huesos ajenos. Gente que, no sólo invade el espacio vital de otros, sino que incluso los arrolla sin contemplaciones pudiendo contar después a sus atónitos amigos sus aventuras de Madelman-Indurain con pelos y señales del dolor ajeno.

De todas maneras, también ten en cuenta que tu accidente ha excitado tus neuronas literarias y nos has ofrecido otro relato digno de quedar en los anales de la blogosfera.

Suerte con tu convalecencia, y ojalá la vida ponga al suicida del Valenbisi donde le corresponde: bajo las ruedas de un autobús de la EMT, o bajo el linchamiento de las hordas enfurecidas por una de sus bajadas a tumba abierta (y nunca mejor dicho..)

Pkdor dijo...

Bueno JL:
Tampoco hay que pasarse. Yo no le deseo al capullo ése que acabe bajo las ruedas de un autobús de la EMT.
Me conformo con que le obliguen a venir conmigo a rehabilitación y me recuperen el brazo a base de pegarle collejas.

JL dijo...

Es una efectiva manera de rehabilitarse y de medicina persuasiva para el infractor. Pero no estaría de más hacerle bajar el Tourmalet en bicicleta... sin frenos... así, en otra ocasión, se pensará mejor lo de las bajadas a tumba abierta.

Señor Ogro. dijo...

Don Pkdor, mucho ánimo, e igual conviene ir mirando si alguien le ha puesto una vela negra, porque leches que mala suerte.

De esto de las bicicletas en Vitoria tambien tenemos algo parecido. Naturalmente, no pocos vitorianos han podido ver desfilar esas mismas bicicletas por distintas ciudades marroquíes, saque cada cual sus conclusiones.

La ventaja que tenemos en Vitoria, es que tenemos un clima tan malo, que los imbéciles como el que le ha lesionado sólo salen unos pocos meses al año. La gente que la coge todo el año tiene más callo y anda con más cuidado, pero esos temporeros son como para meterles un palo entre los radios.

Mileidi dijo...

Si para recuperar una rodilla se estropea un codo, no quiero ni pensar lo que se le puede estropear cuando intente recuperar el mismo...Venda la bici...Ánimo!!!