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miércoles, 28 de marzo de 2012

Jesucristo y tal II - Lo que se llama el entorno

Como disiamos ayer, el pueblo judio llevaba ya viviendo unos siglos de nada bajo todo tipo de ocupaciones cuando llega el anyo 0, lo que se supone que fue el nacimiento de Cristo. Los que ocupaban la caseta en aquel momento no eran sino los inclitos romanos, que mantenian una ocupacion de "perfil bajo", permitiendo a los judios mantener sus usos y tradiciones mediante una especie de gobierno colaboracionista tanto en lo politico como en lo religioso. Gran parte de lo que cuento proviene de "Vacas, cerdos, guerras y brujas", de Marvin Harris.

Palestina, provincia romana, era un hervidero de revueltas que se cocian a fuego lento bajo una administracion colonial desastrosa. Los grandes terratenientes y la clase alta sacerdotal vivian en las ciudades embelesados por su propia existencia mientras que los campesinos y demas gentes del agro se chupaban los tributos (25% para los romanos, y de lo que quedaba, 22% para el templo) y no poseian tierras, bueno, no poseian nada. El odio que estos campesinos, pastores y demas ralea profesaban a las clases altas, que no solo eran vistas como explotadores y meras marionetas de la fuerza invasora, sino que lo eran, era atroz.

De este modo, no se puede separar el sentido "mistico" de las revueltas de su sentido "terrenal". La revuelta judia era por un lado una cosa asi como muy "divina" y largamente profetizada. Dios in person enviaria un mesias, y este echaria a patadas a los romanos, y devolveria al pueblo de Israel su dignidad y su tierra, destruyendo de paso a los esquiroles colaboracionistas.

Fuera de las ciudades, el puto desierto interior de Palestina estaba poblado de barbudos iluminados que vagaban en taparrabos y profetizaban la llegada de ese mesias, alimentandose de miel silvestre tal cual Juanes Bautistas (al estilo del asceta de "La Vida de Brian", pelicula que tiene mas chicha de lo que uno puede imaginar). Y mas alla de eso, el desierto estaba lleno de gente de la clase menos favorecida que se tornaban lideres bandidos y guerrilleros y se infiltraban incluso en las ciudades, especializandose en tacticas urbanas, los sicarii u "hombres del punyal", que le dieron al descabello con delirio durante unos cuantos anyos.

Tomados al principio como simples ladrones, la constatacion revolucionaria de sus actos llevaron a los romanos a tomarselos medianamente en serio. Desde la subida al trono de Herodes el Grande, hacia el 40 a. C., hasta la destruccion del Reino de Israel, hacia el 70 d. C., esos bandidos guerrilleros (tambien llamados "zelotes") dieron por saco a los romanos todo lo que pudieron y supieron. Flavio Josefo, que es el cronista oficial de Palestina en tiempo romano y del que hablaremos algun dia, tan solo parece nombrar a Jesucristo, falsificaciones aparte, en un par de renglones de su obra, pero habla mucho mas extensamente de un montonazo de enajenados mentales que, proclamados o no mesias, llevaban activamente una existencia consagrada a hacer temblar las bases de la ocupacion romana bajo un ideal al mismo tiempo divino y terrenal.

Asi, Herodes tuvo incluso problemas al cepillarse al "bandido" Ezequias, que seria bandido, pero tenia amigos lo suficientemente poderosos para que Herodes tuviera que ir a juicio, cosa que quedo en nada por la intercesion de un primo de Julito Cesar. Vamos, que nada cambia. El rey puesto inicio una campanya de desalojo de cuevas, encontrandose "bandidos" que preferian suicidarse (y matar a su familia) antes que entregarse. Tras la muerte de Herodes el Grande siguio el temazo. Judas de Galilea robo un armero completo, un tal Simon incendio el palacio de Jerico, un pastor de nombre Atrongeo de dedico a putear a los romanos en masa y se declaro mesias. Los romanos salieron a saco y crucificaron a mas de dos mil cabecillas.

Los descendientes de Judas de Galilea siguieron la lucha, y fueron siendo convenientemente crucificados segun salian. Tolomayo y Teudas reunieron grandes multitudes junto al Jordan y llamaron a la lucha, pero la caballeria romana los decapito a todos. En el anyo 50 d. C. un soldado romano se tiro un pedo hacia los peregrinos del templo. Hizo falta infanteria pesada romana para parar las revueltas.

Eleazar consiguio mover a las masas a escala nacional, pero fue enviado a Roma a disfrutar del estrangulamiento publico y sus seguidores fueron decapitados y/o crucificados. El sumo sacerdote Jonatan fue asesinado en Jerusalen por un sicari, provocando otra revuelta que el entonces gobernador romano, Felix, deshizo a base de caballeria pesada. Un "falso profeta" egipcio incluso consiguio atacar Jerusalen y otro Eleazar llamo a la desobediencia en el pago de impuestos y sacrificios a Neron y llamo a los sicarii a darle al cuchillo en la capital, provocando el caos absoluto.

Manahem, otro descendiente de Judas de Galilea, consiguio tomar la fortaleza de Masada, marcho sobre Jerusalen e incluso expulso a los romanos, pero fue traicionado desde dentro y se le torturo hasta morir. Vespasiano y Tito, a la sazon futuros emperadores y excelentes generales, fueron enviados a poner fin de una vez por todas al tema. Tito entro en Jerusalen en el 70 d. C. y destruyo la ciudad, y santas pascuas. Y aun hay mas revueltas serias en Masada y un tal Bar Kochva consiguio establecer un estado judio durante unos anyos, ahi ya los romanos entraron de verdad a saco y aniquilaron y deportaron al pueblo asi en frio, destruyendo lo poco que quedaba del Reino de Israel tras la toma de jerusalen por Tito.

Como vemos, el ideal mesianico militar judio fue un no parar, y el amigo Jesucristo nacio justo justo en el centro del tomate, que venia de mucho antes de nacer el y continuo mucho despues de su muerte, asi que es bastante inocente plantearse al Cristo historico como un ser todo amor, paz y luz.

1 comentario:

Señor Ogro. dijo...

Uno sabía que por aquella zona la cosa había estado revuelta, ahora, no me imaginaba tal caos la verdad.

Que recuerdos con "la vida de Bryan", gran película.