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lunes, 5 de diciembre de 2011

Veréis Mundo: Barcelona

Por una vez no dedicaremos esta sección a lugares lejanos, sino a una ciudad cercana y fácil de visitar. Y por supuesto lo haremos desde nuestra peculiar perspectiva, que para hablar de los lugares y monumentos disponene ustedes de todo tipo de libros y guías de viaje. Y es que hoy les hablaremos de la sobrevalorada Barcelona.
-Situación y lengua:
Como todo el mundo sabe Barcelona es la capital de la región nordeste de España, y sus indígenas hablan una bárbara lengua ininteligible para los que viven en el centro del mismo país. Tan es así que muchos madrileños dejan de lado una visita a la ciudad al creer que no entenderán nada.
Y es aquí donde uno se lleva la primera sorpresa. Porque usted verá letreros, muchos letreros, en esa lengua bárbara, pero podrá manejarse perfectamente en castellano por toda la ciudad. De hecho oirá más gente hablando en castellano que en la lengua bárbara autóctona.
-Población:
Barcelona es la segunda ciudad de España en población. Y les aseguro que eso se nota, porque las calles del centro están atestadas de viandantes.
La composición de la población se compone estadísticamente de dos grupos: 50% turistas, 50% inmigrantes. Basta darse una breve vuelta por la ciudad para darse cuenta de que los catalanes no existen. De hecho uno llega a pensar que lo catalán es un invento de los políticos, porque no me digan que no es cachondo que uno compre unas zanahorias en la Boquería bajo un cartel del estilo "Avui, pastanaga 1.-€/Kg" mientras le atiende una catalana nacida en La Paz que habla un perfecto castellano andino. La conclusión es clara: los catalanes son como los gnomos, todo el mundo habla de ellos pero nadie los ha visto. Al menos en Barcelona.
-La ciudad del marketing:
Como ya hemos expuesto, Barcelona es una ciudad sobrevalorada. Pero no se confundan... en este blog no pensamos que Barcelona no sea una ciudad que valga la pena visitar. Lo que sí pensamos es que se han vendido muy bien y han conseguido que muchos turistas piensen en Barcelona como la única ciudad digna de visitar en España durante el transurso de un viaje por las principales capitales europeas.
Y es que si una cosa dominan los catalanes, -si es que existen- es el marketing. Y es algo que notará en muchos aspectos de la visita:
-Camisetas del Barça: Ese club que más que un club es la razón de la existencia del madrid está presente en todas partes. Verá bufandas y banderas en todas las tiendas y kioskos; eso es merchandising. Pero también verá decenas de turistas y de panchitos currelas ataviados con la correspondiente camiseta blaugrana; eso es marketing. Comerá usted en un restaurante y el camarero se indentificará como un fanático culé con un enorme gracejo andaluz. Y es que no se equivoque: igual que en Barcelona no hay catalanes tampoco hay seguidores del Barça. Porque en Barcelona los que van con la camiseta del Barça obedecen a la estructura poblacional: 50% turistas, 50% inmigrantes.
-Monumentos: En la ciudad hay muchos lugares dignos de visita. Pero lo destacable no es eso, sino lo bien que han vendido dichos monumentos. Un ejemplo de ello es la Boquería, que pasa por ser el mercado más grande, más bonito, más auténtico, más tradicional, más más de lo más de todo el mundo mundial. Y usted intentará apreciar tan magnas virtudes mientras sortea cientos de miles de guiris y japos que no paran de hacer fotografías a los jamones colgados de un puesto, -no olvide que los mejores jamones se ven en Barcelona- mientras piensa que otros mercados modernistas que conoce en otras ciudades no son más grandes, más bonitos, más tradicionales ni más auténticos simplemente porque no están en Barcelona. Y eso, querido lector, es marketing.
Otro ejemplo es el modernismo. Que sí oiga, que el modernismo está muy bien. Pero sólo en la ciudad del marketing es posible ver a la peña haciendo cola sin rechistar para ver la Pedrera por 15.-€/persona la visita o la casa Batlló por 18,5.-€/persona, cuando en el Museo del Prado te cobran 12.-€. Claro que el Museo del Prado tiene 2 graves defectos que justifican esta diferencia de precios: no está en Barcelona, y además ni Goya ni Velázquez (ni siquiera Tiziano, oiga) son catalanes. Y es que, aunque no sean asuntos comparables, un balconcito de la Pedrera vale mucho más que por ejemplo toda la pintura barroca española del Prado, aunque sólo sea porque Gaudí vivió en Barcelona.

-El hecho diferencial: Es éste otro de los grandes triunfos del marketing que puede apreciarse en Barcelona. Los políticos de la región nordeste de España llevan decenios dando por saco con el hecho diferencial, pero no se dan cuenta de que para que ellos sean diferentes a nosotros es necesario que nosotros seamos diferentes a ellos. Y es ahí donde se manifiesta el triunfo del marketing que tanto dominan en la región nordeste de España: han conseguido que todos asumamos que son mas listos y más guapos, que tienen más historia, y que merecen más que nosotros por el hecho de ser diferentes, sin que nadie llegue a la conclusión de que, para que ellos sean diferentes, es necesario que nosotros también seamos diferentes a ellos. Pero no, nadie se lo plantea. Unos monstruos, oiga.
Y les aseguro que no son tan diferentes, de hecho paseando por Barcelona uno hasta llega a pensar que no ha salido de España. Basta con que se den una vuelta por la ciudad para comprobarlo.