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lunes, 11 de abril de 2011

Ideología y mentes planas

En más de un libro de astronomía para torpes he podido leer el ejemplo del universo plano habitado por hombres planos (por citar el más famoso véase el Cosmos de Carl Sagan). Se trata de una especie de ejemplo práctico que algunos astrónomos usan para explicar los agujeros negros o no sé qué otro fenómeno astronómico, y para entenderlo hay que hacer un esfuerzo de abstracción mental.

Por intentar explicarlo de manera rápida y sencilla, básicamente consiste en que un hombre plano sólo percibe el plano, lo que se traduce en que sólo ve líneas. Es decir, si usted fuera un hombre plano y le pusieran delante la estatua de la Libertad sólo vería la línea que forma la base, pues su percepción plana de las cosas le impediría apreciar cualquier otra característica del objeto. De este modo le daría igual ver la estatua de la Libertad que un simple edificio cuadrado, pues sólo vería una línea. Un cuadrado, un triángulo y un círculo son lo mismo para el hombre plano, pues sólo verá siempre una línea.

En definitiva usted sólo vería líneas más o menos largas según la anchura del objeto. Del mismo modo poco le importaría la altura o la profundidad del mismo, puesto que en su percepción plana de las cosas no tendría capacidad de apreciar ninguna de ambas dimensiones.

Pues bien, todo este rollo de los hombres planos lo hemos expuesto para explicar cómo ve la realidad la mayor parte de la gente por culpa de la ideología, o lo que es lo mismo, cómo nos autolimitamos la percepeción de la realidad.

Usted puede poseer una visión del mundo, unos valores o una forma de entender la familia, el trabajo, la economía y la sociedad, entre otras cuestiones. Pero si esa amalgama de conceptos que se unen en la ideología le condiciona la vida y su forma de pensar, usted se convertirá en ese hombre plano del ejemplo. Porque como en el ejemplo usted sólo verá la línea de la base, esa línea básica que es lo único que usted quiere ver, perdiéndose el resto de características de lo que está viendo.

Sólo así se explica lo que pasa en España, donde un pueblo aborregado y preso de la ideología es incapaz de analizar con la más mínima objetividad lo que hacen muestro políticos de uno y otro bando.

Los excesos ideológicos nos han convertido en seres planos, de actitudes y opiniones previsibles según la corriente ideológica que profesamos, careciendo de autocrítica, criticando de los otros aquello que hacen los propios, incluso justificando a esos propios si hacen lo mismo que criticamos de los ajenos.

¿Nos molesta un político corrupto o un político corrupto de tal o cual partido? ¿Qué es lo que nos molesta realmente? ¿Que alguien robe o que robe uno del pepé sin que nos moleste que robe el del psoe o viceversa?

Se habla mucho de la crisis, del modelo productivo y demás zarandajas. Pero una de las principales razones por las que España se va a la mierda es porque nos han convertido en seres planos dispuesto a ver sólo la línea que ellos quieren que veamos y tal y como ellos quieren que la veamos.

Liberémonos del encorsetamiento de las ideologías. Sólo así veremos el objeto entero y podremos juzgar con algo de objetividad lo que ocurre a nuestro alrededor.
O mejor no lo hagamos. No sea que montemos una revolución como en Túnez, Libia o Egipto y a algunos se les vaya a la mierda el chiringuito.

1 comentario:

JL dijo...

PK, los gobernantes no pueden hacernos multidimensionales, es mejor para ellos educarnos en la bidimensionalidad, porque así el resto de dimensiones es gestionado por ellos a su antojo. De ahí el aborregamiento a que nos someten (y nosotros nos dejamos...) para que no pensemos más allá de lo políticamente correcto.

En los países que citas se pensaron que el pueblo no abarcaba más que una dimensión o, a lo sumo, dos, y por diversas circunstancias semejantes a una alineación interplanetaria quasi imposible la chispa ha explotado seguramente alentada por la crisis económica, pero el pueblo sigue siendo, como mucho, bidimensional.