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lunes, 4 de abril de 2011

Hablando euskera

Decía Bernard Shaw que “la estadística es la ciencia por la cual si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, yo tengo uno” (no veas lo que se puede vacilar al personal con la lectura de frasecitas de los azucarillos de las cafeterías).

Este verano me adentré en lo más profundo de las montañas vascas, en aquellas remotas zonas donde muchos indígenas hablan esa lengua llamada vasco, vascuence o euskera, y que hasta hace poco yo creía no saber hablar.

Tuve la oportunidad de oír muchas y variadas conversaciones que me fueron suficientes para descubrir los secretos de tan difícil lengua. Uno con txapela decía a otro: “kontuz gogoren azkarratoa… ahívalahostia joder”. Y el otro, también con txapela, contestaba: “joder, taparraka oskiontoa lahostia joder”. (Aviso al lector no familiarizado con el vascuence: las palabras vascas son inventadas).

En definitiva, el patrón de conducta de dicha lengua es el siguiente: tres palabras ininteligibles seguidas de otras tres palabras que entiendo y sé decir, pero dichas muy rápido… ahivalahostia joder.

Por lo tanto, si aplicamos la noble ciencia de la estadística a que hace referencia Bernard Shaw llegamos a la conclusión de que el euskera no es tan difícil, porque entendemos y sabemos decir la mitad de lo que se habla.

Así que ya saben. En su próximo currículum digan sin miedo: “Idiomas: Euskera: Nivel medio”. Eso sí, si les hacen hablar en vasco pónganse txapela… ahivalahostia joder.

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