ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

jueves, 28 de abril de 2011

Sujeto nº 10

¿Quién no ha querido ser algún día un hito de la ciencia? ¿Quién no ha querido participar en el proyecto de un premio Nobel? Pues yo he tenido la oportunidad y la he sabido aprovechar, tal y como les cuento a cotinuación:

Tener un cuñado que es una eminencia en no sé qué ramas de la Psicología mola. Y no mola porque te reporte algún beneficio, sino porque te puede permitir ser parte de la ciencia, como a mí me ha ocurrido.

Todo empezó en una comida familiar. Mi cuñado me comentó que estaban realizando una investigación y que necesitaba un tipo de mi edad y condición por si quería participar en un experimento. Debo decir que mi cuñado es un tipo educado, puesto que podría haber sido claro y afirmar que necesitaban tipos carrozas a los que se les fuera la pinza, cosa que no hizo. Le dije que sí, pero con dos condiciones: la primera que me invitara a comer (listo que es uno), la segunda que se fuera olvidando de aplicarme calambres, de hacerme lobotomías o de meterme en fosas de agua helada para analizar la necrosis de mi cerebro. Me aseguró que el experimento era inocuo, así que allá me fui, a la Facultad de Psicología a formar parte de la ciencia.

Uno ha visto muchas imágenes de centros de investigación en Documentos TV o la Noche Temática. Siempre salen sesudos científicos locos en sus oficinas de Zurich o de PasadenaCalifornia (léase seguido, así lo hacen en la tele). Todos los científicos sienten una vis atractiva hacia lo desastrado, hasta el punto de que sus centros de investigación recuerdan a los pisos de los anuncios de Ikea. Pero a pesar de ello, en los centros de investigación de Zurich y de PsasadenaCalifornia tienen mucho muchísimo espacio.

En la Facultad de Psicología de mi ciudad no. Quiero decir que no tienen espacio. Las habitaciones que yo vi no pasaban de 2 metros por dos, y en esos 4 metros cuadrados había 2 mesas llenas de papeles donde compartían dependencia tres bicicletas cutres, dos investigadores y cuatro becarios que daban vueltas con cara de entendidos aunque estoy seguro que entendían menos que yo.

En Zurich y PasadenaCalifornia los investigadores llevan batas blancas y tienen cara de auténticos investigadores. Ya saben, cara de no haberse ido de copas ni ir con mujeres ni haber visto un partido de fútbol una sola vez en su vida.

En la Facultad de Psicología de mi ciudad no. Allí el único investigador que vi tenía cara de habérselo pasado muy bien con las Erasmus en la noche universitaria. Y los becarios ni les cuento. De todas formas el investigador me dijo que se iba becado a Alemania, donde estoy convencido de que se convertirá en un investigador de los que salen en la tele, con su bata blanca, sus gafas de culo de vaso, su barbita de chivo y su mirada abstraída entre la alucinación y el aburrimiento. A veces las metamorfosis son inevitables.

El experimento no tiene gran cosa que contar. Me sentaron delante de un pecé de esos que cualquiera de ustedes debió tirar a la basura allá por el año 93 y resolví una serie de enigmas donde había que sustituir palabras y memorizar frases. Un poco coñazo. Al final del ejercicio les pregunté si toda la peña se iba a enterar de que todo se me olvida. Me dijeron que no, que el experimento es anónimo y yo sólo sería el sujeto nº 10. Me moló lo de Sujeto nº 10, ese número de grandes figuras del fútbol, así qua agradecí tal asignación, sorteé una de las mesas, salté 2 ó 3 bicicletas cutres y salí de allí como buenamente pude para reunirme con mi cuñado que, como buen director del experimento, ni apareció en todo el rato.

Luego mi cuñado me invitó a comer... en el apartado reservado a los profesores del bar de la Facultad. Un lujo, oiga. Ni Riff, ni Vertical, ni el nuevo restaurante de Toni ¿o es Quico? Dacosta. Menú de rancho universitario.

Puede que a mi cuñado le den el Premio Nobel, pero la próxima vez que venga por casa le pienso sacar cerveza Hacendado, para que se vaya enterando de cómo se las gasta el Sujeto nº 10.

lunes, 18 de abril de 2011

Otto Hofmann y Gerahrd Kopfler, simpáticos ciudadanos

Recordarán el anterior post "Busque a su genocida" y cómo ustedes pensaron que todo era una exageración. Pues hoy les contaremos un par de historias...

Otto Hofmann: Otto, nuestro querido Otto, nació en Austria en 1896. Se trataba de un simpático y amable muchacho que sólo tenía 18 años cuando estalló la I Guerra Mundial y se la comió con patatas sirviendo como piloto, supongo que en el ejército del Imperio Austro-Húngaro.
Tras la guerra encontró trabajo como comercial para una empresa de vinos. Tras ello, y como era un chico inteligente y espabilado, montó su propia empresa de venta de vinos y se ganó la vida honradamente.
Con la II Guerra Mundial todo se trastocó y, tras algunas visicitudes, consiguió trabajar en un banco alemán hasta su muerte en 1982. No he encontrado ningún dato en Internet al respecto, pero presumo que tendría hijos y, teniendo en cuenta que murió con más de 90 años, debió pasear con sus nietos o sentarlos en sus rodillas para contarles cuentos. También imagino que saludaba amablemente a sus vecinos en el rellano de la escalera, y que cumplía con todas sus obligaciones tributarias. Qué ciudadano más ejemplar. Seguro que más de una vez hizo algún favor a alguna persona necesitada desde su puesto en el Banco.

Gerahrd Kopfler: De este simpático y ejemplar ciudadano apenas he encontrado datos. Nació en 1905 y estudió Derecho y Económicas en la difícil Universidad de Dusseldorf. Tras estudiar y trabajar duro pudo encontrar trabajo, pero la II Guerra Mundial trastocó su vida. Tras la guerra trabajó como Asesor Fiscal en la ciudad de Ulm (en el lander de Baden-Würtenberg) hasta su pacífica muerte en 1982. Imagino a este señor con una exquisita educación dejando pasar a las abuelitas en el portal, dando un beso de buenas noches a sus nietos, o teniendo un detalle con alguna persona en apuros al no cobrarle la declaración de impuestos. Una gran persona, che.

Pues bien, ahora recordemos el post anterior, porque va a ser que hemos encontrado a dos de nuestros simpáticos genocidas que andábamos buscando. ¿Se han dado cuenta de que al comentar la vida de estos simpáticos ciudadanos sólo hemos dicho sobre determinado periodo que "la II Guerra Mundial trastocó" sus vidas? Pues bien, entremos en ese periodo:

Ambos se apuntaron al Partido Nazi en 1933 e hicieron una interesante carrera ascendiendo puestos en esas simpática organización conocida como SS. Un ejemplo de personas, vaya. Otto llegó a oficial de las SS, alcanzando un humanitario puesto en la Oficina Principal de Raza y Colonización. Gerhard llegó algo más alto, General de las SS, llegando a formar parte de la Cancillería.

Pero lo más bonito no es eso. Lo más bonito es que ambos participaron en la Conferencia de Wannsee. Para el que no la conozca la tiene en este enlace. Para los vagos simplemente les explicaré que fue la conferencia donde se reunieron 14 jerifaltes nazis para adoptar una decisión que cambiaría Europa para siempre: la Solución Final.

De esta Conferencia de Wannsee se rescató un acta tras la guerra, así que se sabe todo lo que hablaron. Si les interesa pueden ver la película Conspiración. No esperen ver acción ni muertes, el guión de la peli es la propia Acta de la reunión, y por eso tal vez cause pavor y terror lo que allí se dice, porque es estrictamente cierto. (Espectacular cómo se cuestionan el tema en términos económicos en plan hay que bajar costes para matar y destruir cadáveres).

Pero a lo que íbamos. En el post anterior les invitaba a buscar genocidas y aquí tienen un ejemplo. Dos tipos que igual hasta eran buenas personas antes y después de la II Guerra Mundial. Uno trabajó en la caja de un banco y otro de asesor fiscal, ambos en Alemania, hasta su plácida muerte en los años 80. Sólo que entre ambos periodos transcurrieron los años 1933 a 1945, y allí hicieron cosas feas como mandar en las SS y decidir la muerte de más de 6 millones de personas. Eso sí, una vez acabada la barbarie volvieron a sus asuntos como si tal cosa.

Hoy la antigua Yugoslavia está llena de genocidas que se ganan el pan con el sudor de su frente. Siempre ha sido así, el genocida que algunos llevan dentro sale cuando puede. Y cuando no puede el tío es hasta buena persona. Quién lo iba a decir.

miércoles, 13 de abril de 2011

Busque a su genocida

En julio de 1990, -hace ya demasiados años-, tuve la ocasión de recorrer parte de la entonces Yugoslavia. Con independencia de la tristeza y pobreza producto de décadas de socialismo, por allí las cosas parecían tan normales. La gente iba a lo suyo y no se apreciaba ningún clima prebélico o algo que hiciera presagiar el caos, la debacle y la guerra.
Por eso en julio de 1991 me impresionó más que a otros la que se lió allí con la Guerra de los Balcanes. Y además aprendí una cosa: una guerra no se ve venir y las salvajadas que comporta una guerra menos. Posiblemente el sonriente recepcionista del hotel dirigió una masacre con resultado de fosa común, o aquel camarero tan simpático fue responsable de 10.000 muertes, o aquella chica que se ofreció a acompañarnos a una dirección cuando estábamos perdidos fue asesinada tras ser violada por decenas de vecinos de la etnia opuesta.
Aquello me hizo comprender que estamos rodeados de genocidas, que tal vez hasta usted mismo, querido lector, sea un genocida y no lo sepa.
Y es que no basta con que uno tenga un genocida dentro para que se líe a matar gente. Para que el genocida se desarrolle es necesario que reine el caos, que el país se desmembre o, curiosamente, que ocurra todo lo contrario y el país se convierta en un estado férreo totalitario (en un extremo piensen en Yugoslavia o cualquier revolución africana, en el otro piensen en la Alemania nazi o en la URSS).
Por otra parte, el genocida carece de ideología. El que es capaz de matar a 100.000 personas se la suda si lo hace por el comunismo, por el fascismo, por una religión, por una etnia o por un nacionalismo determinado. El genocida se adaptará a las circunstancias y ejercerá su labor con precisión y eficacia sea cual sea el entorno que le ha tocado vivir.
El genocida está ahí, a su lado. La historia está llena de ejemplos de honrados vecinos diligentes padres de familia que en un periodo bélico dirigen un campo de torturas para luego, cuando llega la paz y el orden, volver a su apacible vida, jugar con sus nietos e invitar a los vecinos a la barbacoa del domingo. Ejemplos hay muchos y de diversos países, pero simplemente piensen en aquel jubilado alemán que hace algunos años tomaba cerveza en la mesa de al lado de su terraza bar habitual... las probabilidades son altas.
En este blog estamos convencidos de que España está llena de genocidas. Recapacite, querido lector, y sin pensar demasiado le vendrán a la cabeza algunos nombres de políticos y periodistas que tienen todos los números para, en el momento idóneo de caos o de Estado totalitario, dirigir una caravana de la muerte o un campo de exterminio. El transtorno bipolar que vivimos, -las dos Españas que decía Machado-, ayudan mucho.
Por eso le invitamos a que hoy, cuando salga a la calle, busque algún genocida. Ese repartidor de la prensa que aparca su furgoneta en doble fila y grita a quien quiera sacar el coche; ese camarero que mira con desdén a unos panchitos que quieren tomar un refresco; ese fulano que le pita en un semáforo porque ha tardado usted un milisegundo en arrancar; ese Policía Local que le multa con cínica sonrisa a pesar de sus ruegos...
¿Cree que los ha detectado a todos? Pues está equivocado. También ese amable vecino que le cede el paso en la puerta del ascensor, o esa simpática dependienta del horno de la esquina, o ese amable profesor de inglés... también todos ellos pueden ser un genocida si se dan las circunstancias favorables.
Piénselo bien. Usted nunca estará a salvo si se dan las circunstancias que desarrollan a los genocidas. Sólo la suerte le salvará: pertenecer al mismo bando, etnia, religión o partido del genocida es un buen comienzo. Si está usted en el bando y momento equivocado no le salvará ni que el genocida sea amigo íntimo de toda la vida de su hijo, ni que al genocida le haya usted hecho multitud de favores en los tiempos felices. Nada le salvará. Bueno, a lo mejor es usted el genocida y sobrevive al periodo de caos o de totalitarismo, quién sabe.

Y para terminar, un frase muy explícita que transcribo pidiendo perdón por desconocer su autor, a pesar de haberlo buscado infructuosamente en el guguel:

"Cuando los muertos pasan del millar dejan de ser muertos y se convierten en una cifra"

PD: ¿De verdad cree que exageramos? Pues tenga paciencia. En el próximo post les expondremos un caso práctico que demuestra claramente todo lo expuesto.

lunes, 11 de abril de 2011

Ideología y mentes planas

En más de un libro de astronomía para torpes he podido leer el ejemplo del universo plano habitado por hombres planos (por citar el más famoso véase el Cosmos de Carl Sagan). Se trata de una especie de ejemplo práctico que algunos astrónomos usan para explicar los agujeros negros o no sé qué otro fenómeno astronómico, y para entenderlo hay que hacer un esfuerzo de abstracción mental.

Por intentar explicarlo de manera rápida y sencilla, básicamente consiste en que un hombre plano sólo percibe el plano, lo que se traduce en que sólo ve líneas. Es decir, si usted fuera un hombre plano y le pusieran delante la estatua de la Libertad sólo vería la línea que forma la base, pues su percepción plana de las cosas le impediría apreciar cualquier otra característica del objeto. De este modo le daría igual ver la estatua de la Libertad que un simple edificio cuadrado, pues sólo vería una línea. Un cuadrado, un triángulo y un círculo son lo mismo para el hombre plano, pues sólo verá siempre una línea.

En definitiva usted sólo vería líneas más o menos largas según la anchura del objeto. Del mismo modo poco le importaría la altura o la profundidad del mismo, puesto que en su percepción plana de las cosas no tendría capacidad de apreciar ninguna de ambas dimensiones.

Pues bien, todo este rollo de los hombres planos lo hemos expuesto para explicar cómo ve la realidad la mayor parte de la gente por culpa de la ideología, o lo que es lo mismo, cómo nos autolimitamos la percepeción de la realidad.

Usted puede poseer una visión del mundo, unos valores o una forma de entender la familia, el trabajo, la economía y la sociedad, entre otras cuestiones. Pero si esa amalgama de conceptos que se unen en la ideología le condiciona la vida y su forma de pensar, usted se convertirá en ese hombre plano del ejemplo. Porque como en el ejemplo usted sólo verá la línea de la base, esa línea básica que es lo único que usted quiere ver, perdiéndose el resto de características de lo que está viendo.

Sólo así se explica lo que pasa en España, donde un pueblo aborregado y preso de la ideología es incapaz de analizar con la más mínima objetividad lo que hacen muestro políticos de uno y otro bando.

Los excesos ideológicos nos han convertido en seres planos, de actitudes y opiniones previsibles según la corriente ideológica que profesamos, careciendo de autocrítica, criticando de los otros aquello que hacen los propios, incluso justificando a esos propios si hacen lo mismo que criticamos de los ajenos.

¿Nos molesta un político corrupto o un político corrupto de tal o cual partido? ¿Qué es lo que nos molesta realmente? ¿Que alguien robe o que robe uno del pepé sin que nos moleste que robe el del psoe o viceversa?

Se habla mucho de la crisis, del modelo productivo y demás zarandajas. Pero una de las principales razones por las que España se va a la mierda es porque nos han convertido en seres planos dispuesto a ver sólo la línea que ellos quieren que veamos y tal y como ellos quieren que la veamos.

Liberémonos del encorsetamiento de las ideologías. Sólo así veremos el objeto entero y podremos juzgar con algo de objetividad lo que ocurre a nuestro alrededor.
O mejor no lo hagamos. No sea que montemos una revolución como en Túnez, Libia o Egipto y a algunos se les vaya a la mierda el chiringuito.

miércoles, 6 de abril de 2011

Mis caraduras favoritos (3 frases míticas)

Hoy toca una pequeña selección de frases que sólo un caradura profesional puede expresar. Lo sabemos, la lista podría ser interminable. Pero espero me disculpen por mi falta de tiempo para buscar frases, más que nada porque este blog se realiza por amor al arte y uno queda eximido de obligaciones.

Hemos seleccionado sólo 3 frases de ésas que demuestran la catadura moral del suejo que las profiere. Que siiiiií, que seguro que cuando lean este post se les ocurren muchas frases más que echan de menos, y que seguro que algún susceptible echa en falta alguna frase de algún caradura profesional y quiere ver en ello intereses ideológicos por nuestra parte.

Pero no. Simplemente hemos escogido las 3 frases que más nos han gustado invirtiendo no más de 10 minutos en una búsqueda rápida. Y allá van las frases seleccionadas:

No es José Antonio Camacho, es Carmen Calvo

-Carmen Calvo (cuando era Ministra).- "El dinero público no es de nadie"

Grandiosa frase que resume en 7 palabras el ideario del partido socialista... qué coño, el de cualquier partido que se precie. Por otra parte se trata de aquella genial Ministra de Cultura que cuando un senador dijo "Carmen Calvo dixit" se ofendió pensando que la comparaban con Pixie y Dixie. Por ello dudamos si la frase fue lanzada en un ejercicio de caradura o en un ejercicio de ignorancia. Y ante la duda, más bien ante la seguridad completa de que la frasecita nació de la ignorancia e incultura de la Ministra de Cultura, no podemos darle el premio.


Así pone uno la cara si dice que no son parados sino apuntados al paro

-Zapatero (Presi del chiringuito).- "No son parados, son personas que se han apuntado al paro"

Brutal, genial, grandioso. Seamos sinceros: sólo un tipo que se cree que todos los españoles somos gilipollas puede proferir tamaña frase. O eso o simplemente tiene la cara tan dura y se la suda tanto todo que dice lo que le da la gana que para eso manda. Así que si nos lee alguno de los casi 5 millones de parados ya sabe que debe ser feliz porque está apuntado al paro y no parado. Y si no se lo cree es un facha.
Qué quieren que les diga. Molaría que esta frase se llevara el premio, pero va a ser que no. Por un lado el poderío mediático que acoge a su autor da mucho miedo, y por otro hay una frase aún mejor...
Sus allegados le llaman el Tito Fabra... ¿será porque Tito rima con Don Vito?

-El Tito Fabra (presi de la Dipu de Castellón, esa provincia).- "Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada. Este es un aeropuerto para Castellón, para las personas. Durante mes y medio cualquier ciudadano que lo desee podrá visitar esta terminal o caminar por las pistas de aterrizaje, algo que no podrían hacer si fueran a despegar o a aterrizar aviones".

Pues sí tito Fabra, no hemos entendido nada. No vamos a entrar en toda la pasta que se ha enterrado con el puto aeropuerto porque aquí estamos con la frase. Y la frase es... es... es digna de otro personaje que se cree que todos estamos gilipollas. De un personaje que domina a la perfección aquella célebre cita de "la justicia es como una tela de araña: los insectos grandes la rompen, los pequeños quedan atrapados", y la pone en práctica con evidente éxito. Se trata de un insecto grande que posiblemente sea, además de insecto y además de grande, el fulano con más caradura de España. Y eso es mucho decir en un país plagado de caraduras.
Pues éste va a ser mi caradura favorito. Un tipo así merece tal distinción. Y además nadie me va a llamar facha si me meto con él.

PD: Si se animan pueden poner alguna frase más en los comentarios. Pero no se agolpen, que después de los 10 millones de comentarios el servidor se colapsa.

lunes, 4 de abril de 2011

Hablando euskera

Decía Bernard Shaw que “la estadística es la ciencia por la cual si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, yo tengo uno” (no veas lo que se puede vacilar al personal con la lectura de frasecitas de los azucarillos de las cafeterías).

Este verano me adentré en lo más profundo de las montañas vascas, en aquellas remotas zonas donde muchos indígenas hablan esa lengua llamada vasco, vascuence o euskera, y que hasta hace poco yo creía no saber hablar.

Tuve la oportunidad de oír muchas y variadas conversaciones que me fueron suficientes para descubrir los secretos de tan difícil lengua. Uno con txapela decía a otro: “kontuz gogoren azkarratoa… ahívalahostia joder”. Y el otro, también con txapela, contestaba: “joder, taparraka oskiontoa lahostia joder”. (Aviso al lector no familiarizado con el vascuence: las palabras vascas son inventadas).

En definitiva, el patrón de conducta de dicha lengua es el siguiente: tres palabras ininteligibles seguidas de otras tres palabras que entiendo y sé decir, pero dichas muy rápido… ahivalahostia joder.

Por lo tanto, si aplicamos la noble ciencia de la estadística a que hace referencia Bernard Shaw llegamos a la conclusión de que el euskera no es tan difícil, porque entendemos y sabemos decir la mitad de lo que se habla.

Así que ya saben. En su próximo currículum digan sin miedo: “Idiomas: Euskera: Nivel medio”. Eso sí, si les hacen hablar en vasco pónganse txapela… ahivalahostia joder.