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viernes, 28 de enero de 2011

Solidaridad Fashion Week

Se dice con mucha razón que España es un país de extremos. Lo que no se dice tanto es que, dentro de esos extremos, España es un país de modas. Este pensamiento me ha venido a la cabeza esta mañana cuando circulaba por Blanquerías y he visto a esos pobres colgados que dejan pasar su vida apostados en Blanquerías, frente a la sede del Psoe valenciano.

Pero si en España las opiniones son extremas y vienen por modas lo mismo ocurre con la solidaridad. Por si no se han dado cuenta fíjense ustedes en los últimos años. Se puso de moda el no a la guerra y la gente no hablaba de otra cosa. Por Afganistán siguen los ejércitos y ya a nadie le importa lo que pase con el pueblo.

Después vino el tsunami. Fue una "Solidaridad Fashion Week" bastante intensa, en la cual todo el mundo se sentía comprometido. Pero acabado el evento ya a a nadie le importa un carajo la población afectada. No importan un güevo. Y lo mismo ocurrió con Haití. Los escombros siguen allí pero su semana d ela moda pasó.

El último caso fue del del Sáhara. Comenzaron los disturbios en El Aiuún con la correspondiente represión marroquí y la peña acudió en masa a la "Solidaridad Fashion Week". La peña cambiaba sus perfiles del facebook por banderas del Sáhara y lanzaba proclamas en su ayuda. Los actores se volvían locos en apoyo al pueblo saharaui. Los blogs y redes sociales echaban humo a base de consignas en apoyo al pueblo saharaui oprimido.

Hoy el pueblo saharaui sigue, con suerte, igual que en aquellos días (que no hace tanto, apenas uno o dos meses). Y digo con suerte porque me la juego a que están bastante peor, bastante más reprimidos, discriminados, pobres y jodidos. Pero a nadie le importa un güevo. NO hay que buscar causas de fondo. Simplemente ha pasado su momento solidario.

Defender una causa cuando ha terminado su "Solidaridad Fashion Week" es como imitar al Chiquito de la Calzada en 2011. Era muy guay en su momento pero ha pasado de moda. Y si imimtas al Chiquito hoy o defiendes una causa pasada de moda quedas como un gilipollas.



Miren a los 4 defensores del pueblo saharaui que siguen con su causa. Ahí siguen, pasando frío en Blanquerías para nada. No se han enterado de que su "Solidaridad Fashion Week" terminó hace tiempo y que ya nadie les hace ni puto caso.

martes, 25 de enero de 2011

Azote de infieles


¿Qué hacer con mi jamón una vez devorado? Muy fácil... usarlo como azote de infieles.

Y lo políticamente correcto a tomar viento.

jueves, 20 de enero de 2011

La conquista (más bien la pérdida) de la ducha

En el anterior post hablábamos de la segura pérdida de su influencia en el cuarto de baño desde el mismo momento en que una mujer entre en su vida. Pero en este blog nunca dejamos de aconsejar a las almas desvalidas, así que profundizaremos más en el tema y hoy trataremos el tema de la conquista, más bien la pérdida, de la ducha. Y por supuesto no se confunda caballero: lo que va a leer a continuación le reconfortará porque se sentirá por una vez comprendido, pero las cosas no van a cambiar.
No piense que por estar avisado puede hacer algo por recuperar su espacio vital en el cuarto de baño. Bueno, sí que hay una forma: el divorcio. Pero no se la aconsejamos, porque lo que recuperará es el baño de un piso de mierda de alquiler o de la casa de sus padres. Ya sabe, la maldición del cajón sin su ropa que decía Sabina; así que mejor piénseselo. Pero vayamos al asunto sin más dilación.

Gracias al anterior post ya sabe usted cómo va a perder su influencia en los armaritos del cuarto de baño. Ahora le vamos a contar cómo va a perder el control de la ducha:

Seguro que es usted un hombre como Dios manda (digamos "comme il faut" por si usted es laico y supiera francés, va por ti Deibid), por eso tiene en su ducha una botella de gel de litro y medio comprada en el supermercado más cercano de la que ni conoce ni le importa la marca. Y en esas maravillosas y normales circunstancias vive cuando su señora comienza a invadir la intimiddad de su ducha.

La cosa comienza casi sin enterarse cuando una serie de extraños geles y cremas invaden el estantito de su ducha, cosa a la que usted no da demasiada importancia porque su botella de litro y medio de gel de toda la vida sigue ahí.

Pero amigo, un día que usted no recordará, no se sabe cómo, su práctica botella de gel desaparecerá para no volver nunca más. La excusa, si es que la hay, será que es muy grande y ocupa mucho. Pero el hecho es que a partir de ese momento tendrá que elegir entre decenas de botellitas, botes y recipientes que invadirán su ducha y ocuparán todo espacio disponible.

Si estos primeros síntomas de la invasión le pasaron desapercibidos recuerde aquel día en que le llamó la atención que su gel no hacía espuma con carácter previo a la bronca de su señora por gastar su "body milk". O aquella semana en que su pelo lucía raro tras lavárselo sin espuma mientras consumía rápidamente el acondicionador de su señora, con nueva bronca por cierto. Si además ha sentido el frío en su cuerpo mojado mientras pelea con la extraña apertura de cualquiera de esos absurdos geles es que ya tiene todos los síntomas.

Después vienen los niños, y es aquí cuando el problema se especializa. Quien esto escribe no puede opinar del caso en que se tienen sólo niños o de ambos sexos. Pero sí de quien tiene la dura experiencia de crear sólo niñas...

Cuando nacen son bebés, y su jabón y colonia Nenuco yace pacíficamente en la bolsita de aseo para bebés sin molestar a nedie. Pero amigo, esos bebés crecen y pasan a ser niñas. Y es entonces cuando usted descubre dos cosas importantes que dominarán su vida: 1.-Las mujeres lo son desde que nacen. 2.- No es fácil convivir con tres mujeres.

Como se ha dicho los años pasan y sus hijas crecen y forman una alianza inquebrantable con su señora que hará que usted se sienta como Varsovia tras el reparto de Polonia, con alemanes y rusos atacando. No tenga esperanza, Varsovia cayó y usted tampoco tiene nada que hacer ante fuerzas manifiestamente superiores.

La ducha será invadida por decenas de geles, algunos para belleza de mujeres y otros para adolescentes. Como vemos que aún no se ha dado cuenta de lo que esto significa le daremos algunas pistas sobre los síntomas.

Cuando ya ha dado por desaparecida su botella de litro y medio de gel del supermercado y no tiene más remedio que usar extraños geles y champús, notará que un buen día un perro le olisquea y le mira extraño. Usted no se dará cuenta del todo, pero algo en su subconsciente le dirá que con esa mirada canina el perro le está llamado maricón, que es lo que piensan los perros que huelen a un tipo que se ha duchado con un gel de esencia de frambuesa y leche de almendras.

Luego notará la maravillosa hidratación del gel al aceite de oliva. Y mientras se pregunte qué ha sido del Fa de litro y medio una fina capa hidratante envolverá todo su cuerpo cual si fuera una anguila. Intentará coger un objeto y se le resbalará de las manos. Es lo que tiene el aceite de oliva.

Otro día cogerá unos de los botes que tocan esa semana y oirá a su hija gritar "!!!mamaaaaaá, papá lleva toda la semana duchándose con tu exfoliante¡¡¡". Bronca segura, oiga.

¿Y qué me dice del gel de melocotón suave? ¿A que suena bien? Una semana entera paseé mis cojones al tacto del melocotón suave. Debe ser una pasada que te los toquen así, pero no puedo contarles porque la única que me tocó los cojones aquella semana fue Hacienda previa carta certificada.

También hay días que uno se comporta con cautela. Por ejemplo un día cogí un bote en el que ponía "beurre de karité". Si lo de mantequilla ya suena a escena de "El Último Tango en París", cosa que acojona cuando se está sólo en la ducha y en pelotas, lo de karité simplemente... ¿karité? ¿qué coño es el karité?. Ese día ducha sin gel, qué remedio.

Gel de mango, de frambuesas, de moras, de leche de almendras, de esencia de avena y cilantro, yo qué sé...

Esta semana funciono con un gel a base de mantequilla de cacao y leche de coco.... no tengo palabras para describirlo. Sólo diré que esta mañana un gato ha salido corriendo a mi paso, por lo que puedo afirmar que a los gatos no les gusta la mantequilla de cacao con leche de coco. Peor para ellos.

lunes, 17 de enero de 2011

La conquista del cuarto de baño

Hace muchos años, cuando era libre o soltero, visité a un amigo que estaba recién y felizmente casado. Ya saben, la típica cena en que el recién casado enseña la casa a 4 amigos y así conocen mejor a la esposa del amigo que cada vez van a ver menos hasta nunca más saber de él.
El caso es que lo que más nos llamó la atención fueron los cuartos de baño: el piso disponía de un baño completo y un aseo, y la esposa de mi amigo, con toda naturalidad, afirmó que se habían repartido los baños. “Éste es el mío”, -dijo enseñándonos el baño completo con una bañera cojonuda y un buen espacio- “y éste es el de él”- afirmó sonriente mientras nos mostraba un chungo aseo con un mini lavabo, una ducha en la que no cabía ni un pitufo y un inodoro en una minúscula esquina en la que había que hacer contorsionismo para poder sentarse. Lo mejor de todo es que el chaval medía dos metros y la chica no pasaba de metro cincuenta, lo que no pareció influir a la hora de asignarle aquel cuchitril de aseo propio de un apartamento en el centro de Tokio.
Huelga decir que las dos veces que su mujer le dejó ir al fútbol nos descojonamos convenientemente de él, pardillos que éramos sin entender nada.
Pasaron los años y nos casamos los demás. Y entonces, y sólo entonces, con el paso del tiempo, comprendimos el camino que inexorablemente habíamos emprendido. Y como de entre los millones de lectores que nos visitan muchos son jóvenes y solteros a la par que pardillos ,vamos a exponerles los riesgos de compartir su vivienda con una mujer. En concreto les expondremos algo que marcará sus vidas: la conquista del cuarto de baño.
Usted vuelve del viaje de novios y ocupa su armarito del baño con 4 cosas: un peine, espuma de afeitar, las cuchillas, y el desodorante. Son 4 cosas porque un hombre como debe ser no necesita más. Su señora ocupa su respectivo armarito con una serie de potingues y botes que usted prefiere no mirar. ¿Cree que ya está todo hecho y tranquilo? Pues está usted equivocado.
El primer síntoma aparece antes del mes de matrimonio, cuando está a punto de afeitarse con un extraño ungüento en el que pone irreproducibles palabras en francés y la leyenda “exfoliante”. Afortunadamente se da usted cuenta a tiempo, pero no deja de preguntar a su señora qué hace ese bote en mi armarito. Ella dice que no le cabía y que a usted le sobra espacio en su armarito…
Ayyyy, querido amigo, usted está perdido. Ha comenzado el desembarco de Normandía, el asedio de Numancia, la invasión de Polonia. Y usted no se da ni puta cuenta. Poco a poco verá usted el armarito de debajo del lavabo invadido por un sinfín de productos químicos femeninos, todos ellos anunciados en televisión –ya sabe, porque yo lo valgo y demás-, que harán de la búsqueda de su espuma de afeitar toda una aventura matinal.
Cuando lleve varios años de matrimonio considerará normal encontrar su peine embadurnado de rimmel junto al correspondiente pincelito de pestañas, o un anticelulítico junto a su desodorante. Es más, llegará un momento que considerará normal no encontrar ni su desodorante ni su cepillo de dientes, ambos sepultados bajo una montaña de productos tóxicos, y seguramente peligrosos, que toda mujer debe tener.
Desde este blog le avisamos. Si decide casarse dé por perdido el cuarto de baño. Y no me sea pardillo. Si no se casa pero comete el error de meter una mujer en su casa no se librará de este mal.
Podríamos aconsejarle comprarse un candado. Pero le aseguramos desde ya que será o el candado o la mujer. Así que resígnese. La pérdida del cuarto de baño va en el contrato matrimonial, aunque nunca nadie se lo haya dicho.

lunes, 3 de enero de 2011

El error y el acierto con los medios

Toda la vida he pensado que era un enorme acierto no leer un solo periódico o ver un único telediario. Por ello siempre que he leído "El País" he intentado leer "El Mundo" y viceversa. O he contrastado un telediario de la Sexta con otro de A3, o un noticiario de la Ser con otro de la Cope, por ejemplo.

Pensaba que era una forma de buscar la moderación y la objetividad (si es que esto es posible).

Pero desde hace tiempo y tras consultar muchos medios diferentes he llegado a la conclusión de que me equivocaba. Más que nada porque dos errores no hacen un acierto.