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jueves, 21 de octubre de 2010

Banquete de bodas (V): La cena

La cena es sin duda el acto central, que no el principal, de la boda. Una a vez detectado al plasta de turno, a la ex-novia, y a los tíos de Zamora, y una vez escaneados todos los escotes toca distribuirse y cenar. Pero la cena también tiene sus fases diferenciadas:

1.- Las mesas: Terminado el aperitivo decenas de invitados se agolpan en torno a un caballete que sujeta un cartel con un plano de las mesas numeradas y una lista del personal que se asigna a cada mesa. Un ejemplo práctico: "Mesa nº 17: Paco, Tía Tata, Julio Pérez y Concha, Tío Paco y Tía María, Juan y Laura" o "Mesa nº 3: Abuelos, Tíos de Cuenca", y así un sinfín de ejemplos más. A veces es complicado determinar la mesa, puesto que las mismas abuelas que no le dejaban acceder al jamón del aperitivo tampoco le dejarán ahora leer dónde le han ubicado los novios.
Una cosa debe tener usted clara: cuanto más lejos esté su mesa de la mesa presidencial pinta usted menos en el corazón de la novia y/o de la suegra del novio. No se sulfure. Con el tiempo descubrirá que pocas amistades íntimas sobreviven a una boda, y el primer síntoma es la lejanía de los novios en la cena. Puede que usted ni se dé cuenta, pero ya se encargará su señora o novia de hacerle ver que la mesa asignada "es la más alejada, al lado de los aseos, qué falta de consideración". Pero eso ahora no importa. Ser amigo del novio no le da derecho a sentarse cerca de la mesa presidencial, ni a mantener su amistad de por vida, pero sí a beber de gorra esa noche todos los gintocnis que quiera, así que no se sulfure y vaya a lo práctico.
Como tratar sobre compartir la mesa con el gilipollas de turno o con una exnovia se haría muy largo y da para un post dedicado ya los trataremos en otro momento.

2.- Llegan los novios: Tras situar su mesa, que obviamente es la más alejada, toma asiento entre decenas de abuelos que pululan indecisos buscando la mesa que les toca. Generalmente durante el aperitivo los novios no aparecen (recuerde que están disfrutando de la sesión de fotos "amorosorteras" en la CAC). Por eso el memorable momento de la llegada ocurre cuando los invitados ya se han sentado en sus mesas. Se trata de un momento Disney baboso y pastelón en el que la música nupcial suena mientras el maestro del banquete les ofrece una copa de cava con el que brindan y los invitados les aplauden en pie. Todos deberiamos amancebarnos para no pasar por este momento.

3.- El momento chaqueta: Al sentarse en la mesa la temperatura corporal de todos los invitados masculinos alcanza los 45º. No, no están calientes por los escotes, ese momento llegará más tarde. Están calientes porque la boda se celebra en la peor estación posible, con 30º y una humedad relativa del 85%.
Por ello verá usted que muchos hombres lanzan miradas nerviosas y furtivas a ambos lados y escrutan disimuladamente todo el entorno. No, no están mirando escotes, que ya hemos dicho que ese momento llegará más tarde. Lo que están haciendo es buscar al que rompa al hielo, al que sin saberlo va a dar sosiego y comodidad al resto de hombres, al que se va a convertir en un héroe silencioso que aliviará a todos... al primero que se quite la chaqueta. Obsérvelo en la próxima boda porque no falla: todos sudan como cerdos y sufren bajo sus opresivas y despreciables chaquetas hasta que un héroe, valiente y silencioso, le echa dos cojones y se quita la chaqueta dejándola colgando de la silla. Al minuto la mitad de los invitados se habrá quitado la chaqueta, y a los 10 minutos todos dejan colgando de la silla sus respectivas chaquetas. Todos menos el novio, al que parece no bastar meterse donde se mete. No sé cómo será en otras ciudades, pero en las bodas veraniegas de clase media de Valencia este momento es imprescindible.

3.- La cena: Mientras los inexpertos camareros sirven el vino, desde las mesas de amigos se oyen los típicos gritos "vivan los novios" y "que se besen" seguidos de las dudas de los novios y un beso celebrado con gran algarabía. Ello no impide que los plastas de turno repitan el "que se besen" hasta aburrir... !!!!joder, pero si desde la boda hasta el casi seguro divorcio van a tener mucho tiempo para besarse¡¡¡¡¡¡.
En la mesa comienzan las conversaciones banales y los intentos de no mirar a su derecha, justo donde una chati desconocida con un mareante escote amenaza con provocarle una crisis matrimonial. Así que usted sólo mira hacia la izquierda sin perder la vista de su señora con la consiguiente contractura de los músculos y tendondes del cuello. En cualquier caso dará igual donde mire, una tetona cerca significa bronca segura, y no con la tetona. Si la tetona se sienta enfrente usted estará salvado, pues en las bodas tienen por costumbre colocar centros de mesa con enormes flores que parecen selvas y a los sentados enfrente ni los ve.
Es típico de las bodas comenzar con vino blanco y si usted quiere tinto se jode. Y ello porque el primero siempre es un plato de pescado que casi nadie prueba. De este modo los platos son recogidos y vuelven a cocina casi como han salido.
Luego llega el vino tinto y si usted quiere blanco se jode. Entonces alguien pregunta qué hay de segundo y usted lee el menú que hay junto a la servilleta. "Hay suprema de ave con pouporri de boletus salteados sobre lecho de patata panadera". Pero no se emocione, aunque parezca el Bulli no lo es, así que le sacarán una puta pechuga con champiñones y patatas, muy bien presentada, eso sí. ¡¡¡¡¡La suprema es una pechuga, una simple pechuga¡¡¡¡¡¡. Así que ya sabe, disfrute de la única suprema que tastará en toda la noche, porque las demás supremas sólo las podrá mirar furtivamente, so dolorosa colleja administrada por de su señora.
Por cierto, sea en el primer o en el segundo plato ya se puede usted ir olvidando. Hay vino, blanco o tinto, pero si quiere cerveza se jode.

4.- Momento novios (el pastel): Tras la cena, le sacarán un sorbete infame, y luego un primer postre. A modo de anécdota puedo decir que en mi última boda el postre tenía nombre de peli porno. Sonaba algo así como "Giona Royal frutal"... Tal vez el amigo Paco Gisbert pueda proponer este título entre sus interesantes amistades, si es que ha llegado a leer este post y ha llegado hasta aquí. Dejo a la imaginación del lector qué tipo de bacanal puede ser una giona royal frutal...
Tras el postre uno llega a pensar que el chef es un psicópata cuando sacan una enorme tarta nupcial con la intención de que usted se coma su ración. Pero lo mejor es cuando a los novios les dan una enorme espada para que corten la tarta y la coman directamente desde el filo. Más de un novio habrá deseado cortarle los güevos con la espada al que saca la tarta, pero no lo ha hecho para no comenzar el matrimonio con un divorcio, creo yo. Todo el mundo aplaude tan infame horterada mientras ataca sus cafés y carajillos y apura las copas de licor.
Mientras la madrina o las hermanas de la novia pasean por las mesas regalando a las invitadas ridículos e inservibles objetos, el padrino reparte puros al personal masculino. Las mesas sustituyen los platos por los cubatas y más de un marido borracho mira donde no debe o se pone a hablar con una chati cañón sin pensar que hay un mañana, que con el pedete se la trufa que se enfade su señora, pero al día siguiente pagará con creces el pecaminoso hecho de sentarse a hablar con una chati cuyas supremas no tastará ni aunque lo intentara, cosa que además ni se le ocurre.
De este modo comienza un impass en el que reina un caos de organización que sólo terminará con el baile, una vez los novios hayan realizado el ritual de saludar a todos de mesa en mesa...

2 comentarios:

Juan Al dijo...

Ok, pues en la cena de la boda de mi hermano (matizo... una de las bodas... que los hay que repietn varias veces esta parafernalia) se presentaron unos invitados en el salón del hotel (céntrico pero paso de decir el nombre) y hubo que montarles una mesa especial sobre la marcha. Tras el viaje de novios descubrieron que no eran ni de la familia de ella ni de la nuestra. Eran unos simples gorrones que se colaron a zampar jojojo

JL dijo...

Genial, genial. Ahora además hay un nuevo acto para excitar las pituitarias que consiste en pasar una presentación de fotos de los novios en plan "esta fue su vida"... la buena... porque la mala comienza justo cuando acaba el convite... A ver cómo explicas lo que sucede en el baile, que entre Paquitos chocolateros y Coyotes dax da para mucho...