ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

lunes, 13 de septiembre de 2010

Comienza la dieta: el mollómetro


Finalmente y a pesar de mi resistencia mi señora me ordena acudir al dietista. Cuando llego al lugar me encuentro con una chica que me mira de arriba abajo y suspira. No es el típico suspiro de admiración femenina al que estoy acostumbrado, es un ufffff del tipo “a ver qué conseguimos con éste”.
Me dice que me quite la ropa y me quede en calzoncillos, y me pesa: 94,7 kilos. Le digo orgulloso que ya he bajado 5 kilos, pero ella me mira con desdén y sigue a sus cosas ignorando por completo mi proeza. Ya empieza a caerme mal…
A continuación se pone frente a mí y dice mientras me mira fijamente a la pancha “aquí hay mucho trabajo que hacer….”. Bien, a la primera ya se está faltando, ¿qué no la mandaré a la mierda?.
Como no ha tenido bastante me mira de nuevo y me dice “estás gordito, sí ¿eh?”. Por mi mente pasa la frase “para eso vengo pedazo de gilipollas, si estuviera delgadito no estaría aquí”, pero mi estricta educación hace que omita la parte final de la frase y la deje en un escueto “para eso vengo”.
Y entonces viene lo peor: el mollómetro. ¿Cómo describir en pocas palabras la humillación extrema? ¿Cómo podrán comprender nuestros millones de lectores el mal trago de ser medido con un mollómetro?
El mollómetro es un extraño aparato inventado por algún sádico psicópata consistente en un relojito con una pinza. El ama dominante coge una lorza con las pinzas y el relojito le da el volumen de grasa del michelín medido, que es oportunamente apuntado para el oprobio y vergüenza del gordito que ha sido medido. Más o menos es así como funciona y así como consiguen que me sienta.
Pero el ama dominante es más sádica de lo que parece, y no contenta con ello intenta abarcar con la pinza el michelín mayor de la pancha. Y claro, la pinza no abarca. Y entonces ella me mira sádicamente, sonríe y dice “no llega ni la pinza”. A veces una sonrisita puede ser más dañina que una puñalada.
Finalmente, dolido y humillado, me visto de nuevo para que me cuente lo que todo el mundo sabe. Que pechuguita y ensalada, que nada de cervezas y alcohol, que nada de grasas, y que mucho deporte aeróbico. Para esto me podría haber ahorrado la humillación.

Puto mollómetro…

PD: Lo anterior ocurrió hace unos días. Esta mañana la báscula ha mostrado su cara más amable y ha marcado 92. Seguiremos informando.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay cosas que uno siempre sabe.... pero parece que lo que nos gusta es que nos lo digan una y otra vez, en cualquier caso hay que cuidarse, es una cuestion de salud , asi que un poco de sacrificio , y pronto veras la recompensa. 94 kilos no es un mal peso.... habria que saber cuanto mides...., si mides 1,68 entonces si estas gordito, si mides uno 1,90 estas estupendo.

july dijo...

la de antes soy yo,

july

Silver's Moon dijo...

Será pava!!! tú no la hagas ni caso!! bueno, en la dieta que te mande si, pero en los comentarios que te haga no!!!

Podías decirla que como dietista será muy buena pero que la psicología para tratar con los pacientes brilla por su ausencia.

Lo importante es que ya vas por 92, hurra por ti ;-)

Besos

Juan Al dijo...

Ve concuidado no la cabrees que con esa pinzita te puede pinzar un huevo si engordas :p