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jueves, 24 de junio de 2010

Dos visionarios: Jorge Manrique y Enrique Santos Discepolo

Siempre me ha atraído la capacidad de algunos seres humanos para, sin pretenderlo, adelantarse a los acontecimientos. Se trata de gentes que, muchas veces sin darse cuenta, opinan o escriben cosas que se cumplen con el tiempo. Son visionarios, y hoy escribiremos de dos de ellos con ejemplos:

1.- Jorge Manrique: Que un tipo en 1477 escribiera sobre el paso del tiempo y la nostalgia de la juventud diciendo las cosas que a continuación se transcriben es para quedarse pasmado. (Si quieren ver las "Coplas a la muerte de su padre" completas helas AQUÍ; en el resto sigue escribiendo cosas muy actuales sobre la vejez y otros temas)

I

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.

II

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s´es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.

III

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.

2.- Enrique Santos Discepolo: Que en 1935 este argentino escribiera un tango llamado “Siglo Veinte” reflejando a la perfección la sociedad española actual también es para alucinar. Sobre todo si pensamos que hablaba de la sociedad argentina de los años 30.


Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también;
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseaos.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Que falta de respeto,
qué atropello a la razón!
cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto al calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo´a encontrar...!

Claro, que también puede que ni Jorge Manrique ni Enrique Santos Discepolo fueran visionarios. Puede que simplemente los elementos básicos de la humanidad no hayan cambiado tanto como nos creemos.Y también puede que dé igual Argentina que España. Abróchense los cinturones...

jueves, 17 de junio de 2010

Las 3 claves del Plan Anticrisis de cetapé


Descubrimos en la agenda de ese gran estadista internacional e insigne economista de 2 tardes las 3 grandes medidas del último plan para salir de la crisis. Las notas de su agenda dicen lo siguiente (se han depurado las faltas de ortografía):
1.-El Decreto de la reforma laboral se anuncia el día del debut de España en el Mundial (Nota 1: no decir nunca España, decir la Roja. Nota 2: El aparato mediático insistirá en decir la Roja. El aparato mediático insistirá en que hay una reforma profunda aunque no la haya).
Nota al margen: La selección ha perdido contra Suiza. Siempre podremos echarle la culpa al PP.
2.- Subir las tarifas de la luz el día del debut de España en el Mundial. Echarle la culpa al PP. (Nota: Echarle la culpa de la subida de las tarifas, no del debut de la selección. Bueno, Alfredo dice que si la selección pierde también podemos echarle la culpa al PP).
3.- Esperar a que España gane el Mundial. La Final es el día 11 de julio y el debate sobre el Estado de la Nación es el 14. Si ganamos el Mundial acudiré triunfador al debate tras hacerme 100.000 fotos y 50 discursos con el equipo campeón. Puede que hasta suba al estrado con la camiseta de la selección puesta (nuestro asesor de estrategia es un genio goebbeliano y la fijación de la fecha del debate es una idea genial).
-Riesgos del Plan: Si la Roja (esta vez lo he dicho bien) no gana el Mundial siempre podremos echarle la culpa al PP (como con la subida de las tarifas de la luz, Alfredo eres genial). Pero no, eso no va a pasar, y si pasa el aparato mediático se encargará de todo. Y además, voy a tener suerte.

lunes, 14 de junio de 2010

Revisión médica (El hechicero)

Hace unas semanas asistí a la cena del 25 aniversario del COU, de la que tal vez algún día escriba en este humilde blog. Como es natural allí se trajeron a colación muchos recuerdos de la adolescencia, compartidos con las chicas, y de la infancia, compartidos sólo por los chicos por cuanto en mi cole el egebé era unisex.

En uno de los corrillos de chicos en que recordábamos historietas de los 70 alguien mencionó una palabra que hizo reaccionar a la zona del cerebro donde se ubican los recuerdos más profundos y olvidados. Mi colega habló del hechicero.

El hechicero era el médico que había en la enfermería del cole. Le llamábamos así porque tenía una extraña pinta entre indio y moro y de él se contaban extrañas historias. Recuerdo una leyenda según la cual entablilló el dedo roto de un niño con el palito de un polo de 5 (¿recuerdan los lectores cuarentones los polos de 5?). Lo cierto es que es algo que está por demostrar, pero ahí está la leyenda.

Lo primero que debe entender el joven lector (al cuarentón no le hace falta) para comprender la historia es que estamos hablando de los años 70. Y en los años 70 la pinta de los niños y el nivel de las instalaciones escolares de un colegio pijo eran comparables a los de la Albania de Hoxha.

La enfermería era pulcra y funcional. Tenía cierto parecido a las instalaciones hospitalarias de las pelis de la I Guerra Mundial, con su mobiliario de hierro pintado en blanco, el alicatado color verde quirófano, mesas con extraño instrumental, y una lámina del cuerpo humano que debía datar de la época de estudiante de Ramón y Cajal.

Cuando tocaba la revisión médica anual nos metían a toda la clase allí juntitos (éramos 40, cosas de los años 70). Te iban llamando por orden de lista entre las risas de los compañeros y las broncas del hechicero, y te iban haciendo las distintas pruebas. No sé por qué, pero en el recuerdo nos centramos en 3 pruebas concretas:

1.- El oído: Olvídense del instrumental de usar y tirar. El hechicero utilizaba una trompetilla metálica que te metía por el oído para ver qué carajo encontraba dentro. Y cuando digo una es que era una, pues usaba la misma para todos. Esto me ha servido para demostrar que la sordera no se contagia, porque la trompetilla pasó por el oído de uno que estaba como una tapia y los demás niños seguíamos oyendo con normalidad.

2.- La vista: El hechicero nos daba un cartón duro mugriento para taparnos un ojo y nos decía “tápese el ojo sin presionar el globo ocular”. No sabemos por qué pero todos recordábamos la frase perfectamente. Ya con el ojo tapado llegaba el momento de adivinar las letras. Pero lo mejor de todo es que a veces nos hacía leer un librillo con un texto que comenzaba con una letra diminuta que iba creciendo párrafo a párrafo y… ¡!!!!más de 25 años después un antiguo alumno recordaba de memoria el final del texto¡¡¡¡¡¡¡. Cuando el amigo soltó la frase a todos los presentes en el corrillo nos afloraron recuerdos que llevaban olvidados más de 30 años: Los párrafos son copiados del libro de Daza de Valdés. Sigo impresionado.

3.- Los rayos X: Últimamente cuando por alguna razón me he tenido que hacer una placa me han metido en una habitación aislada y el médico ha salido de allí haciendo cuerpo a tierra bien lejos de la exposición. En la revisión médica de mi colegio en los 70 no. Nos metían a toda la clase juntita con el torso desnudo en la habitación oscura e íbamos pasando uno tras otro comiéndonos todas las exposiciones, 40 placas de tórax en una hora. Se recordó al hechicero echándonos la bronca cuando armábamos follón en la oscuridad. También se recordó que nos hacía poner en la boca la medalla (entonces casi todos llevábamos la medalla de la Comunión o del Bautizo). Siempre había alguno que aflojaba la boca en el momento justo para que la medalla cayera sobre su pecho al hacer la exposición. Las placas con una medalla colgando eran las más preciadas, y los cabreos del hechicero se asumían con una risotada general.

El hecho es que ahora nos preguntamos por qué con tanta exposición infantil a la radiación todos los de mi curso no despedimos por la noche una radiación verde fosforita. En cuanto al hechicero no sé que habrá sido de él. Pero teniendo en cuenta que estaba presente en las revisiones médicas anuales de todo el colegio con la placa de rayos x correspondiente, imaginamos que cada vez que iba al baño alguien recogía sus deshechos para usarlo como combustible en Cofrentes y en Almaraz. Fijo que sí.

miércoles, 9 de junio de 2010

Instrucciones para opinar sobre El Cabañal

Sabíamos que estaba usted esperando nuevas instrucciones para opinar sobre las cosas que ocurren. Hoy hablaremos en clave valenciana, pero no se preocupe si usted no es de Valencia o siéndolo no ha pisado en toda su vida el Cabanyal. Tenga en cuenta que apenas tendríamos tiempo para informarnos de cualquier tema, y además siempre es más cómodo que el partido que más se ajusta a nuestra ideología piense por nosotros.
Así que ya sabe. A nadie, ni siquiera a usted mismo, le importa un carajo su conocimiento de la realidad física o social del barrio, ni sus conocimientos de urbanismo. Pero recuerde: bajo ningún concepto debe personarse en el barrio ni consultar el PGOU de Valencia, no sea que su visión de la realidad o los hechos objetivos le hagan dudar de lo que le exige su ideología. Y allá vamos con las instrucciones:
Los hechos: La avenida Blasco Ibáñez acaba de repente interrumpida por un entramado de calles y callejuelas que forman parte del barrio del Cabañal. El Ayuntamiento pretende continuar la avenida para que comunique con el mar, y para ello ha de demoler casas en la anchura de la misma.
Si usted es de izquierdas: Florencia, Venecia, San Petersburgo y Río de Janeiro juntas son una mierda pinchada en un palo al lado del rico patrimonio histórico artístico que atesora el Barrio del Cabanyal de Valencia. Da igual que usted haya tenido que esperar a la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez para darse cuenta, y da igual también que en toda su vida jamás se haya acercado al barrio. Es más, da igual que usted ni siquiera sepa a qué altura se prevé la prolongación de la avenida. También da igual que la prolongación de la avenida fuera pieza clave del PGOU de 1988 aprobado por el PSOE cuando tenía mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Valencia, -qué tiempos aquéllos che, entonces sí éramos libres-. El hecho es que ahora el PSOE está en contra de la misma actuación urbanística que él mismo aprobó y además en El País se dice que la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez es un expolio a ese emporio de arte y arquitectura que es el Barrio del Cabanyal. Así que cuando alguien le eche en cara lo antes expuesto es un facha y punto.
Y por supuesto ni se le ocurra visitar la zona, no sea que no encuentre palacios renacentistas y llegue a dudar de aquello que defiende tanto. De todas formas si lo que ve allí no le gusta y le asalta la más mínima duda aquí estamos para aconsejarle: Rita en persona se ha encargado de degradar el barrio, y ella y sólo ella ha llenado de podredumbre las casas de la zona para tener una excusa.
Y por supuesto recuerde la gran premisa. Da igual que sólo se pretenda demoler una franja de 30 metros para prolongar la avenida en un barrio que tiene una anchura de kilometro y medio: usted debe hablar de la destrucción de todo el barrio. Donde caen unas decenas de casas usted lo convierte en millares, los 30 metros los hace extensivos a un área de varios kilómetros cuadrados, al barrio entero. Y sobre todo, allí está Versalles, el Palacio de Invierno, los Ufizzi y el Escorial, qué insensibilidad la de Rita joder. Y si usted es de Zamora y lo más cerca que ha estado de Valencia es Alcorcón pues opina como un experto, que para eso usted es de izquierdas. Y recuerde algo básico: nunca escriba Cabanyal con ñ.
Si usted es de derechas: Si usted está convencido de ser de derechas y se lo cree, -sobre todo si se lo cree-, posiblemente será tan gilipollas como los que se creen el rollito de ser de izquierdas. Así que ya sabe, escuche atentamente a las gaviotas que le envían desde su partido talismán y opine sin rubor. El Cabañal es un barrio de mierda lleno de mangutas, drogatas, camellos y gitanos. Hay que demolerlo ya y a ser posible entero. Da igual que usted nunca haya visitado el barrio. Sí vale, usted ha estado cerca, pero ir a la Marina de la Copa América a ver barquitos no cuenta, oiga.
Demolición ya. Y todo aquél que esté a favor es un ocupa (¿cómo va usted a decir okupa con k?). Todo aquél que esté en contra es un rasta perroflauta enviado por los rojos para armar lío. Vale que la cosa pinta así, pero si usted es de derechas convencido deberá generalizar y trasladar su negativa opinión a todo el barrio. Todo fuera, demolición ya. Que demuelan el barrio entero y lo llenen de edificios de lujo. Che, qué fácil es opinar desde el Mercado de Colón.
Y recuerde nuestro consejo habitual, querido lector. Ya sabe a qué nos referimos. Acuda a los medios afines, no contraste los hechos y sobre todo no visite el barrio para formar su propia opinión. Ideologice todos los problemas, hágalo siempre y sin parar. De lo contrario España dejará de ser un país de gilipollas y perderá toda su esencia.