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lunes, 24 de mayo de 2010

Instrucciones para insultar a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo

En nuestro anterior y exitoso post de la serie “instrucciones para opinar”, -que es objeto de estudio en las cátedras de Ciencias Políticas de las más prestigiosas universidades-, ya le informábamos acerca del trastorno bipolar que sufre España (¿o debiera decir este país?). Pero el trastorno bipolar izquierda-derecha que nos afecta no sólo provoca situaciones absurdas, sino que hace que la opinión sobre un Tribunal cambie de la noche a la mañana.

Si usted es español no le harán falta instrucciones al respecto, pues estará adscrito a un bando y repetirá al dedillo lo que hayan dictado los medios de comunicación a los que usted sigue cual corderito bueno. Pero tal vez visite estas páginas algún amigo del extranjero al que haya que dar instrucciones por si acaso aterriza por aquí, no sea que se quede descolocado en tierra de nadie. Así que allá van las instrucciones:

Los hechos (1): La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo acuerda investigar al juez Garzón por 3 presuntos delitos de prevaricación. Uno, -sólo uno de dichos presuntos delitos-, tiene que ver con la asunción de competencias de otros Tribunales en la investigación del franquismo, que no con la investigación en sí misma.

Si usted es de izquierdas: El Tribunal Supremo, y mucho más la Sala de lo Penal, es conservador, porque a sus jueces los ha puesto el pepé. Es más, la Justicia está en manos de la Falange y de la extrema derecha. El Presidente de la Sala es un falangista y un facha casposo y carca que sólo quiere atacar a Garzón.

Si usted es de derechas: El Tribunal Supremo sólo hace justicia ¿o acaso Garzón no debe cumplir la Ley?. Y si le investiga es porque ha prevaricado.

Los hechos (2): La misma Sala de lo Penal del Tribunal Supremo antes mencionada acuerda investigar a Camps por el regalo de 3 trajes.

Si usted es de derechas: El Tribunal Supremo, y mucho más la Sala de lo Penal, es progre y actúa al dictado de Zapatero y De la Vega, porque a sus jueces los ha puesto el PSOE. Es más, la Justicia hace lo que pide el PSOE.

Si usted es de izquierdas: El Tribunal Supremo sólo hace justicia, ¿o acaso Camps no debe cumplir la Ley?. Y si le investiga es porque ha cometido cohecho impropio.

Conclusión: Como decía, un trastorno bipolar. En sólo una semana la misma Sala del mismo Tribunal ha pasado de ser falangista y de extrema derecha a ser progresista y de izquierdas. Y todo porque unos y otros a la izquierda y a la derecha actúan igual. Opinan con la ideología y no con los hechos, más que nada porque de los hechos no tienen ni puta idea. Es más, generalmente no tienen ni puta idea de lo que hablan, pero no es problema porque los medios afines a cada partido ya nos indican el camino para opinar.

Cuando alguno de mis amigos progres o peperos acusan al partido contrario de algo y yo les digo que por qué no ven el mismo problema en su propio partido ellos siempre reaccionan con un “no es lo mismo”. Pues bueno. Pero con el ejemplo antes expuesto queda claro que no será lo mismo, pero es igual.

jueves, 20 de mayo de 2010

Cuatro clases diferentes de pijos: Parte IV.- El pijo perroflauta:

Sin duda nos encontramos ante una de las especies más particulares de pijos. El pijo perroflauta tiene el mismo origen que las demás especies de pijos. Quiere esto decir que proviene de colegio privado y familia bien. Pero creció en el inconformismo, se dejó unas rastas y abandonó el colegio al aroma del porro.

En la cuarentena el pijo perroflauta se cortó las rastas y mira a sus hermanos y viejos amigos , -que sin duda pertenecen a alguna de las otras especies de pijos-, con desdén y un aire de superioridad que sólo puede otorgar el pasotismo extremo. Viste extraños chándales de colores (ellas) o pantalones desgastados, -nunca de marca-, y camisetas pasadas (ellos). El pijo perroflauta no odia las marcas, simplemente pasa de ellas. Tampoco odia ni pasa de la gomina, simplemente no la conoce.

No debemos confundir al pijo perroflauta con el perroflauta auténtico. El auténtico es okupa con k y vive tirado por ahí entre la mierda mientras pide monedas tocando la flauta junto a varias litronas y un perro barraquero pulgoso con pañuelo al cuello. El pijo perroflauta se parece pero no es lo mismo. La diferencia estriba en que el pijo perroflauta se ducha , y aunque okupa con k, lo que okupa con k es un piso cuya hipoteca pagan sus padres, o el que se han comprado sumando su sueldo de profesor universitario con el de su compañera funcionaria de grupo A. Y digo compañera porque el pijo perroflauta detesta el matrimonio.

Para diferenciar al perroflatuta pijo del que no lo es debe mirarse su higiene y sobre todo el pelo. Si lleva el pelo mugriento y grasiento es perroflauta (Advertencia: esto no significa que Leire Pajín sea perroflauta).

El pijo perroflauta pasea a su progenie vestida con leotardos de gallina caponata y con los mocos colgando, tiene la casa desastrada (adora el desorden), viaja en todoterreno coreano y predica paz y amor desde su iphone mientras su perro barraquero da saltos a su alrededor.

Hábitat: Lejos de los escaparates de moda, gustan de deambular por el Carmen y colegios de inmersión lingüística línea en valencià.

Aspecto: Es básico ir desastrado. Tienen pasta pero consideran una aberración gastársela en ropa. Cuando viajan por ahí parecen tirititeros alehop de feria en feria (que diría Serrat). Ellas llevan melena corta cortada a trasquilones y ellos ni se sabe (lo mismo se gastan larga melena que flequillo de corte kaleborroka).

Moda: La moda les importa un güevo. Ellas se meten un pantalón del chándal con una camiseta a rayas de colores y se quedan tan tranquilas. Ellos unos pantalones de mercadillo y una camiseta desgastada de tanto uso. Tal vez el aspecto más diferenciador y auténtico del pijo perroflauta sea la moda: pueden gastar en todo un año lo que un pijo progre o clásico gasta en unos calzoncillos.

Veraneo: Odian la playa. Aman la montaña. Y cuanto más rústico y aparentemente cutre y lleno de moscas sea el lugar elegido mejor.

Dónde observarlos: El Carmen es su barrio favorito.

Autoconocimiento: Son pijos, se comportan como pijos (perroflautas, pero pijos), pasan de los pijos, y ni siquiera son conscientes de que lo son.


Perroflautas auténticos viendo pasar la vida

Una pija perroflauta. Puede observarse cómo un simple pañuelito y una pose antisitema cambian a una niña de pija clásica a pija perroflauta... ¿a que parece increíble?