ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

jueves, 25 de febrero de 2010

Yo soy la abuela

Aceptar que uno entra en la senectud es tarea difícil de digerir. Los primeros síntomas los viví hace ya 5 años, cuando se celebró una cena de antiguos compañeros del colegio con el objeto de celebrar el vigésimo aniversario de la finalización del COU. Ahí comenzaron los síntomas de la vejez:

Primer síntoma: No comprendo cómo pudimos ser tan inocentes. Nos veíamos todos estupendos, y las chicas aún se veían mejor, y nos engañábamos con el cuento ése de que estamos todos muy bien conservados, casi iguales que en el 85. Éste es el primer síntoma del camino hacia la decrepitud: la negación.

Segundo síntoma: Al finalizar la cena se decidió celebrar la siguiente para el 25 aniversario. Mi impresión es que aquella cena del 20 aniversario se produjo hace dos semanas, pero lo cierto es que ya ha comenzado la organización de la cena del 25 aniversario simplemente porque han pasado 5 años volando. He aquí el segundo síntoma: el tiempo pasa, y rápido.

Tercer síntoma: El autoengaño. A partir de ahí la vida no hace más que avisarte una y otra vez de que estás haciéndote viejo. Pero tú no te quieres dar cuenta y te engañas a ti mismo no haciendo mucho caso. He aquí diversas situaciones típicas de autoengaño:

-Cuando te peinas y ves un montón de pelos caídos en tu lavabo piensas que es cosa de falta de vitaminas.
-El dolor lumbar que te llega de repente y no te abandona en meses, al que hay que sumar fuertes molestias en las cervicales… la culpa es del peso de la mochila que llevabas en el colegio.
-El antiguo amigo que te encuentras por la calle después de 20 años y lo ves tan mayor y mal conservado, sin preguntarte cómo te ha visto él a ti, porque ten por seguro que ha pensado lo mismo que tú.
-Ese dolor de cabeza por dos vasitos de vino en la cena, tú que antes te comías la noche, y que achacas que has dormido mal o a cualquier otra excusa.

Cuarto síntoma: Te das cuenta. A mí me ha costado, pero ya me he dado cuenta de que me estoy haciendo mayor. Sólo he necesitado dos frases y un recuerdo para asumir que voy para abajo y que estoy en el principio del fin.

La primera frase me la soltó el cabrón de mi masajista cuando fui a que me aliviara el dolor lumbar. El colega me daba explicaciones sobre el motivo del dolor y yo le decía que nunca antes me había pasado. Entonces me preguntó mi edad. Se la dije. Y comenzó a descojonarse y me soltó “¡!!coño, y cuando tengas 90 vendrás a decirme que no se te levanta¡¡¡¡”.

La segunda frase me la soltó mi hermano, que puede ser muy cabrón si se lo propone aunque sea 10 años más joven que yo. Fuimos a ver un museo en el que se exponían diversos objetos y entonces me entró una gran emoción cuando vi un scalextric con los bólidos BRM del año 71 que aún conservo. Y yo, con esa sonrisa infantil que sólo puede dar el recuerdo, tuve que oír cómo me decía mi hermano en plan cretino “mala cosa es ver tus juguetes en un museo”.

Tras aquello seguí mi vida sin dar mucha importancia a las dos frases. Y este verano me empezó a doler el pie. Un familiar me dijo que lo que me dolía era el juanete, y ante mi queja de que jamás me había pasado tal cosa, me contestó que a partir de los 40 todo son pegas. Tampoco hice caso a esa frase y seguí su consejo de comprar una especie de parches que alivian el dolor del juanete. Como es natural, las letritas de las instrucciones me parecieron diminutas motitas que se emborronaban y apenas podía leer a pesar de acercarlas a mis ojos. Otro síntoma ignorado.

Pero el otro día estaba con el pie en alto mirándolo. Y de repente todo se derrumbó: mi pie era exactamente el de mi ya fallecida abuela, con sus parches antijuanetes, con el pie en alto por eso de la circulación… de repente recordé todos mis síntomas y todas las frases que me habían dicho.

Y también de repente lo comprendí todo: viendo el pie de mi abuela, que en realidad era el mío, comprendí que ya estoy mayor, que estoy hecho una abuela.

martes, 23 de febrero de 2010

Zombis en el centro comercial

Quién no ha visto alguna vez una peli de zombis. Sin embargo los zombis no son siempre horrendos y violentos como en el cine. Hay zombis con apariencia de honrado padre de familia; así son los zombis del centro comercial.

Del mismo modo que en "REC" o en "28 días después" la enfermedad zombi se contagia a través de la saliva y afecta al individuo hasta la muerte, el virus del zombi de centro comercial se contagia a través del aire, exclusivamente a individuos casados (se refieren casos aislados de individuos con novia), y lo más importante: la fase zombi sólo dura hasta que se abandona el centro comercial.

Todos ustedes han visto este caso, y muchos lo han sufrido en sus propias carnes. Como veo que no son conscientes de ello especificaré:

Una mañana de sábado usted está felizmente repantigado en el sofá con su periódico y un fantástico plan de rascarse las pelotas hasta la hora de comer. Es más, su señora pretende irse de compras con los niños, lo que le asegura una lujosa, silenciosa y ansiada mañana de tranquilidad en la soledad de su hogar. Y de repente todo se hunde cuando su señora le dice "me tienes que acompañar". Usted se hace el remolón pero ella insiste "necesitas pantalones y yo no me los voy a probar por ti". Cuando usted se quiere dar cuenta ya está subido al coche camino de lo que Dante describió como el infierno: un centro comercial.

Lo de sus pantalones es anecdótico. El hecho es que en breves minutos su señora andará de tienda en tienda y de estante en estante mirando y deshaciendo ropa que no va a comprar. Y entonces entrará usted en el inicio de la fase zombi: comenzará a abstraerse de todo lo que le rodea. Poco a poco oye pero no escucha y mira pero no ve, y cuando se quiere dar cuenta está dando lentas vueltas sin sentido con un andar pausado y cansino por tiendas que le importan un huevo.

En la próxima ocasión, antes de que le ataque el virus zombi, intente concentrarse por un momento y observe a su alrededor: verá decenas de tipos que, como usted, deambulan sin rumbo fijo y con la mirada perdida mientras las respectivas esposas andan entre ropa, objetos y probadores. Los zombis sólo responderán a un estímulo: ver a su señora cambiar de tienda. Es entonces cuando el zombi, sin abandonar su cansino deambular, se dirigirá con hastío hacia la nueva tienda elegida por su señora, siempre siguiéndola a prudente distancia.

El tiempo al que cada cual ha sido expuesto al virus es fácilmente medible en virtud de las bolsas de compra que el zombi en cuestión cargue con resignación. Generalmente cuantas más bolsas más perdida es la mirada porque más tiempo lleva el individuo atrapado en el centro comercial.

Otro modo de saber si el individuo ha sido afectado es controlar si mira o no a las dependientas del Zara o establecimiento similar. Si no las mira seguramente será portador de bolsas de la compra, fíjese porque no falla.

Cuando los zombis son padres (generalmente lo son) los chiquillos corretean a su alrededor mientras el zombi, con su mirada perdida, no hace ni puñetero caso. Se dan casos extremos en que un zombi arrastra lentamente un carrito de bebé, el cual intenta respirar bajo una decena de bolsas de la compra, mientras su padre tiene un par de chiquillos más correteando a su alrededor y agarrándole de los pantalones mientras él sigue en su hastío.

Yo he llegado a ver en ocasiones a decenas de zombis deambular cortándose las trayectorias unos a otros e incluso tropezando. A veces un zombi pasa por delante del escaparate de una tienda de electrónica, o hay un coche de Fórmula 1 en exposición en el centro comercial; entonces el zombi sale de su hastío y se interesa por algo, hasta que su señora le da una codazo y le recrimina que se entretenga. El zombi vuelve entonces a su estado anterior y sigue deambulando mientras su señora entra en un probador.

La única forma de librarse de la infección es abandonar cuanto antes el centro comercial, y la única manera de evitar una recaída es no volver jamás. Claro que esto no siempre es posible.

La enfermedad está ahí. No podrán decir que no están avisados.

jueves, 18 de febrero de 2010

Periodismo curioso: Caca de perro la manda al hospital


Hoy nos toca este enorme titular. Pero si enorme es el titular más enorme es la noticia en sí. Al loro con el nombre del hospital, que resume bien que en su día triunfó en Nicaragua la Revolución; y al loro con el nombre del perro: la economía nicaragüense resumida en el nombre de un perro (ni Keynes ni Samuelson fueron capaces de tan gran avance y les dieron el Nobel). Transcribo la noticia por si no se ve bien en la imagen:

"Una señora de 55 años ingresó en la Sala de Emergencias Lenín Fonseca con una enorme herida en el cráneo, poco después de que resbalara en una caca de perro.
Doña Petrona García se encontraba ayer por la mañana atizando el fogón para hacer una fritanga, pero cuando fue a buscar más leña no se percató de que el can de la casa donde trabaja había hecho su "gracia" en el patio.
La pobre mujer "patinó" sobre las heces fecales del animal hasta ir a dar contra el piso, lo que le provocó una herida profunda que ameritó al menos cinco puntadas, según dijo Jeanette Velásquez García, hija de la desventurada, que se gana la vida como cocinera en una casa de los alrededores de la CST.
Según Jeanette el "come cuando hay" siempre se mantiene amarrado, pero la patrona de su madre decidió dejarlo libre por un momento, tiempo que el perro aprovechó e hiuzo sus necesidades fisiológicas, para desgracia de doña Petrona, que hasta quedó pelona, porque los médicos tuvieron que raparla para suturarle la herida."

Y al nombre del perro (ese Premio Nobel de Economía para el periodista) y al hecho de que dediquen media página de un periódico de tirada nacional a esta noticia, añadan lo cachondo que fue el periodista al afirmar eso de que la señora se quedó pelona. Otro Pulitzer por favor...

jueves, 11 de febrero de 2010

Periodismo curioso: Perro lunático muerde a bebé


Háganse a la idea: página 3 de "El País" o "El Mundo" y a media página este titular: "Perro lunático muerde a bebé". "Pacagarse", pero en la imagen pueden ver que así ocurrió porque ahí está escaneada la noticia del periódico Barricada.

Dejemos de lado la noticia en sí, que bastante triste es que a una niña le muerda un perro. Lo que mola es el final de la noticia (que aquí transcribo por si no se ve bien el escaneo):

"no se puede ni mirar ni tocar cuando anda de luna, que es cuando se le ponen los ojos rojos y las orejas caídas"
Pues eso, un perro lunático. Luego acertó con el titular el periodista nicaragüense. Ese Pulitzer...

lunes, 8 de febrero de 2010

Periodismo curioso: Amenazas son patraña


Hace ya demasiados años realicé un inolvidable viaje por Centramérica con un buen amigo al que desde aquí envío saludos. Estando en Nicaragua se nos ocurrió comprar el periódico más importante del país (háganse a la idea de que es como si en España compraran El Mundo o El País). Nicaragua es Nicaragua, y por ello el periódico de mayor tirada tiene un nombre tan pacificador y poco revolucionario como "Barricada".

De aquel periódico leímos varias noticias que nos han dado mucho juego durante años para que mi amigo y yo nos tronchemos de risa recordando. Y como da la puñetera causalidad de que lo he encontrado abandonado en un cajón ha llegado la hora de escanearlo y compartir noticias tan jugosas con ustedes y no sólo con Deibid.

Hoy toca un maravilloso titular: AMENAZAS SON PATRAÑA.

Cuando lo lees la primera vez casi pasa desapercibido, pero si te paras a pensarlo... !!!!joder, deberían darle el Pulitzer al que lo escribió¡¡¡¡

miércoles, 3 de febrero de 2010

Periodismo curioso: Se corrió la gran Polla

Los periódicos hispanoamericanos resultan muy curiosos para un español por el chocante lenguaje telegráfico que utilizan. De hecho pronto publicaré alguno ejemplos que mi amigo Deibid agradecerá recordar. Pero a veces te sorprenden los nombres propios.

Un matrimonio español viajó de vacaciones a Perú. Tras visitar algunos lugares de interés se encontraban en Lima a la espera de partir hacia Cuzco. Mientras esperaban compraron un periódico del lugar para distraerse. Sonrieron ante los titulares telegráficos hasta que, tras pasar de página, se descojonaron.
Allí, a 2 columnas, se leía el siguiente titular: SE CORRIÓ LA GRAN POLLA.
PD: Y si quieren saber cuál fue la Gran Polla que se corrió no busquen en el "guguel". Allí sólo encontrarán contradictorios anuncios del tipo "busco hetero con gran polla que sea hetero" o "kiero follarme a tu mujer por webcam", y demás cosas así (al menos eso me salió a mí; prueben a hacer la búsqueda con "Lima gran polla" y verán).
Para saber cuál fue la gran polla que se corrió vayan a este enlace.

martes, 2 de febrero de 2010

Así quedó el jamón

Así quedó el jamón que tuvo a bien visitar mi casa. Pata negra auténtica, oiga.

Si es usted un jamón y viene por mi casa ya sabe lo que le espera.