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viernes, 22 de enero de 2010

Los paticortos

Como me ha dado por hablar de los habitantes del edificio donde trabajo hoy les hablaré de los paticortos del segundo piso.
En el segundo piso había una extraña empresa del tipo guay que celebraba eventos, conciertos y cosas así. Ocupaban las dos puertas y disponían de un estupendo piso de más de 300 m2 por el que debían pagar un pastón. Pero sé que esto a ustedes no les importa, así que les hablaré de los tipos de la susodicha empresa.
Allí trabajaban 3 ó 4 tipos casi iguales (por eso no sé si eran 3 ó 4). Todos eran más chulos que un ocho y todos eran bajitos y paticortos. Encima seguían esa insana costumbre de la juventud moderna de llevar el talle del pantalón a la altura de las rodillas enseñando un penoso y hortera calzoncillo con un macarra letrero de Calvinclein. Así que ya pueden imaginarse ustedes... si eres bajito y encima te pones esos horrendos pantalones quedas de paticorto ridículo porque parece que las zapatillas te salen de las rodillas. Pero ellos se creían guapos y elegantes, ya ves tú.
Otra insana costumbre de aquellos fulanos era no quitarse jamás las gafas de sol. Daba igual verlos por la calle o cruzártelos en el patio, daba igual que fuera de día o de noche. Ellos siempre iban con sus gafas de sol con un aire chulesco que tiraba "patrás".
Siempre me han irritado los tipos que van con gafas de sol por la noche, pero un día comprendí por qué era así. No me pregunten la razón porque la desconozco, pero una noche, una sola noche, vi a uno de los paticortos sin gafas de sol al cruzármelo en la escalera. No sé cuál de los 3 ó 4 (si es que había 4) paticortos era el fulano sin gafas, pero sí sé que el tipo aquel sin gafas de sol no era nadie. Al despojarle de las lentes el fulano se convertía en una nada insignificante, en un don nadie paticorto ignorado por todo y por todos, en "res de res". Sin sus gafas aquel tipo era la personificación más absoluta de la nihilidad.
No sé cuál de los 3 ó 4 paticortos fue el que me encontré, aunque podría ser cualquiera de ellos porque los 3 ó 4 eran iguales. Pero sí sé que al día siguiente me lo volví a encontrar con sus gafas de sol y su recuperada personalidad chulesca paticorta.
Por cierto, los paticortos chulescos tenían una empresa dedicada a la organización de eventos y conciertos. Así que podrán imaginar que el negocio no les duró más de un mes desde que Querido Líder negó por primera vez la crisis.

1 comentario:

Juan Al dijo...

jojojo empresa de eventos... ya comprendo por qué veías tanto al bigotes :P:P:P