ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

martes, 19 de enero de 2010

KGB

En un exitoso post que publicamos hace tiempo comenté que trabajo en un quinto piso, y hablé de la muy interesante actividad que se ejercía en el tercero y que provocaba impactantes encuentros en el ascensor. Hoy toca hablar de los antiguos inquilinos del 4º piso.
El piso fue alquilado por un chico gordito y tímido que curiosamente conocíamos porque había ido al mismo colegio que un compañero de mi despacho y yo mismo. Se trataba del típico chaval introvertido con el que apenas nadie hablaba y que no se había comido un rosco en toda su vida. No me malinterpreten por lo que voy a escribir a continuación, pero es fundamental para entender el relato: era el típico tímido gordito gafotas al que las chicas no le hacen caso nunca. No quiero ser cruel ni criticar a este tipo de muchachos, que al fin y al cabo yo también soy gafotas y no estoy precisamente cachas, pero ustedes ya entienden a qué me refiero.
Por eso nos sorprendió cuando nos dijo que se había casado. Pero aún fue más fuerte lo que vino luego. Un compañero tras otro me hablaban de una tía escultural e impresionante que se cruzaban en el ascensor. Yo me reía del tema. Hasta que un día un cliente que vino al despacho, -señor serio donde los haya-, me suelta que se ha cruzado en el ascensor con una tía despampanante que había bajado en el 4º piso. Obviamente, ver a un tipo tan serio hablar como un adolescente bupero picó mi curiosidad.
Y entonces me la crucé acompañando al gordito. Me quedé bastante sorprendido con la chati. Era una rubia ucraniana escultural, más alta que yo, de mirada lasciva. Cómo explicarlo… tenía la típica pinta de actriz porno del este (yo no he visto ninguna peli porno del este que no soy un guarro, pero ustedes, que son unos guarros y sí las ven, ya me entienden y se pueden imaginar cómo era la tía). Pero me quedé estupefacto cuando el gordito me la presentó como su señora. No sé si fue por mi cara de sorpresa o porque las tías buenas del este suelen ser una sobradas prepotentes, pero ella me miró de arriba a abajo y movió altiva la cabeza a modo de presentación. Huelga decir que en el trabajo el caso del matrimonio tía buena del este-gordito tímido fue largamente comentado.
El chaval gordito llegaba a su trabajo en el cuarto piso de lo más contento todos los días. Pero poco a poco comenzó a notarse que algo le preocupaba. Esta fase coincidió con la llegada de un montón de peña del este. Cada día entraba y salía un montón de gente del piso de abajo, siempre de dos en dos. Normalmente las parejas eran de hombres o de mujeres: cuando eran mujeres eran de un maleducado que tiraba para atrás. Cuando eran hombres eran los típicos tíos con pinta de la KGB, y estoy convencido de que llevaban pistola bajo la chaqueta, porque ésa era la pinta que tenían.
Un buen día el chaval gordito desapareció, aunque su mujer (la tía buena) y las demás tipas del este junto a muchos tíos de la KGB seguían viniendo. Pronto aparecieron en la fachada placas de extrañas empresas y sociedades varias domiciliadas en el 4º piso, pero del gordito ni rastro. Finalmente dimos por perdido al chaval y concluimos que debe descansar en el fondo del Volga con los pies de cemento (para los listos: sabemos que el río que pasa por Ucrania es el Dniéper y no el Volga, pero el Volga le da un aire KGB que no tiene el otro).
Mientas los peces del Volga se comían al gordito las cosas en el piso de abajo cada vez eran más sospechosas. A veces entraban grupos de tías con aspecto de peli porno húngara, en otras ocasiones entraban parejas de tipos con pinta de matones entrenados por la KGB. Nunca eran las mismas personas salvo las 4 chicas y el par de fulanos KGB habituales, además de la esposa, quise decir viuda, del gordito.
En ocasiones desde la ventana de abajo se oían discusiones y gritos en ruso o ucraniano (cuando hablan con alfabeto cirílico es que no distingo). Recuerdo que en ocasiones el tono de las discusiones era tal que comentábamos "en cualquier momento hay que hacer cuerpo a tierra porque se lían a tiros".
Con el tiempo, y con el pobre gordito buceando en el Volga, llegamos a temer que en un ajuste de cuentas alguien equivocara el piso y apareciera metralleta en mano en nuestro trabajo diciéndonos en ruso "comed este plomo de parte del capo de Ekaterimburgo" o algo así. Imaginábamos morir sin entender nada y nos daba bastante mal rollo.
Un viernes salimos de trabajar y todo era como siempre. No sabemos qué pasó el fin de semana, no sabemos si murió mucho ucraniano o si Putin en persona ordenó desmantelar aquello de manera limpia y en silencio. El hecho es que al volver el lunes el piso de abajo estaba completamente desmantelado y no había ni rastro de nadie...
Del gordito nunca más se supo, pero calculo que su cadáver debe estar meciéndose al ritmo de la corriente del Volga con una sonrisa perenne de ésas que se tienen cuando uno se muere pensando "sí, sí, gordito y tal, pero me he estado cepillando una ucraniana con pinta de actriz porno que vosotros ni oleréis en toda vuestra vida"...

9 comentarios:

Juan Al dijo...

jojojo de qué me sonarán a mí esas cosas :P:P:P


PD. ¿A que todas ellas iban envasadas al vacío?

V Molins dijo...

Jojojojojojojojojojojojojojojojojojo.

GAN dijo...

Amante del Riesgo este PKDOR....

¿Qué pasa, que ya no te pone meterte con Ratones?.....

Pues estos tienen algo más de mala leche que los del Club Goofy....

Pkdor dijo...

@ Juan Al:
Efectivamente

@ GAN:
Quite, quite. Hasta el momento los que más mala leche han demostrado son los de la secta Disney.

JL dijo...

Pobre Gordito Relleno. Desde luego, y literalmente, engordar (aunque sólo sea de cintura para abajo) para morir.

Me queda sólo una duda del gran relato: ¿cómo diantres se distinguen los gritos en cilírico?

Anónimo dijo...

No tengo nada mas que felicitarte, es una pelicula de terror-intriga acojonante, lo que mas me jode es lo de los peces del Volga comiendose al chaval gordito, cogiendo colesteron los peces por culpa de el, lo tenemos muy mal los ecologistas.

Vicente Almagro

silver´s moon dijo...

Pues será que yo, desde el punto de vista de mujer, no le veo la gracia tirarse a una rubia ucraniana que te mande al Volga, por muy actriz porno que parezca.

El gordito envidiado por todos me parece un pringaete, pobre, es el que peor parado ha salido.

Peeeero el mundo es "asín" y seguro que más de uno se hubiera dejado comer por los peces del Volga por una noche con la Ucraniana. Si es que hay gente "pató"

Un beso y feliz miércoles

Pkdor dijo...

@ silver´s:
Creo que ha sido más mal pensada de lo que toca. El tema de la ucraniana no es más que una parte de la historia.

silver´s moon dijo...

Anda! pues yo la había puesto de protagonista!! Que mal pensada soyyyy... :p