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lunes, 4 de enero de 2010

Diario de un convalenciente: Natación (II)

Tras mi dura experiencia en la piscina continúo con la mejor parte de la natación: ir al "espá". Debo decir que el espá de mi gimnasio tiene un atractivo especial: es unisex. Así que allí nos juntamos en plena igualdad y convivencia hombres y mujeres.

Paseo mi cuerpo serrano en dirección a la sauna y me meto allí. Pero cuando me siento... !!!joder, que me quemo el culo¡¡¡¡. Y es que en las saunas todo es de madera, muy bonito, muy nórdico. Pero aparte de que hace un calor de cojones todo lo que tocas quema como un demonio. Cuando he conseguido acomodar el culo a la abrasadora banqueta miro a mi alrededor y veo unos cuantos fulanos mayores, calvos y con pancha. Allí sentados nos ponemos a hablar, cómo no, de fútbol, mientras de nuestras lorzas rezuman litros y litros de sudor. (Realmente si te paras a pensarlo la sauna es asquerosa).

En la sauna hay un reloj de arena que dura 10 minutos, que al parecer es el tiempo prudencial que no conviene exceder. Cuando el reloj está a punto de acabar comienzo a levantarme para salir de ese infierno. Y justo entonces la chati de exuberantes pechos que nadó a mi lado se dirige a la puerta de la sauna...

Los ejecutivos gordos y calvos dejan de hablar de fútbol y quedan en un silencio nervioso y espectante, de sonrisitas tontas como si fueran niños de BUP. Como yo ya he hecho bastante el ridículo en la piscina prefiero salir de allí y dejar a la chica con los fulanos.

Una vez fuera me humea todo el cuerpo, así que me pego una ducha y decido meterme en el "yacusi" a relajarme. Las burbujitas me dejan medio adormilado y me pongo a imaginar que llegan dos tías playboy y se sientan sonrientes a ambos lados para que las rodeee con mis brazos ante la envidia del personal. En eso se abre la puerta de la sauna y la tía cañón se dirige directa hacia mí. Sonrío y, justo al llegar al "yacusi", la chati agarra la toalla que cuelga a un escaso metro de donde me encuentro, da media vuelta y se larga al vestuario sin siquiera mirarme.

Acto seguido se abre violentamente la puerta de la sauna y salen los tipos gordicalvos rojos como tomates, humeantes, medio asfixiados, quemados y tosiendo por haberse tirado más de media hora ininterrumpida a 90º sólo por mirar a la tía. Que llamen a un médico.

En eso se acercan 3 tías y se meten en el yacusi. Pero va a ser que no, que tienen más de 60 años y kilos y esto no tiene nada que ver con el Playboy. Finalmente, cansado de imaginar capulladas, me dirijo al vestuario, donde los fulanos gordicalvos aún intentan recuperar las constantes vitales.

Al menos en esta sesión mi rodilla no ha sufrido. Aunque lo siento por los ejecutivos gordicalvos, que tardarán en recuperarse.

3 comentarios:

JL dijo...

Pues que den gracias a que el torrado se produjo en la sauna y no en el baño turco, que si no tiene que hacerles el boca a boca la del gorro Torremolinos '64. Encima tuvieron que salir con un dolor de incontinencia escrotal bestial. Eso les pasa por sobrepasar el punto de ebullición ocular.

Es que es un fallo de los spa, que tendrían que disponer de una UVI móvil a la salida, porque juntar tanta impotencia física con exhuberancia siliconada no puede dar más que disgustos.

Juan Al dijo...

jijiji yo no digo nada que me he pasado 12 días en piscina, jacuzzi, sauna y baño turco... y por supuesto como no me ligase a una viuda alemana de unos 80 años nada de nada :P:P:P:P:P

silver´s moon dijo...

Que se aguanten los gordicalvos jajajaja. Es una pena que no entraran las chicas de playboy al jacuzzi, otra vez será, no desesperes....

Un beso