ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

lunes, 21 de diciembre de 2009

Diario de un convaleciente: correr

El médico me ha dicho que puedo empezar a correr, cosa que puede ser positiva no sólo para mi rodilla sino también para darle un toque a mi ominosa barriga (tal vez así deje de crecer). Así que he sacado del olvido mis zapatillas de deporte, me he colocado un pantalón corto que me da un toque Brad Pitt que ya quisieran algunos, y allá que me he ido a batir todo tipo de récords olímpicos en la larga distancia.
Salgo de casa, cierro la puerta y llego a un lugar adecuado y sin tráfico donde comenzar a correr. Avanzo un pie, luego otro y, a pesar de notar alguna sensación extraña en mi rodilla, comienzo el trote. El trote cochinero…
Mi trote es eso. Cochinero. Mis pasos son pequeños saltitos con los que avanzo unos pocos centímetros. La pancha se mueve acompasadamente con mis saltitos para arriba y para abajo. Igualito que una tetona corriendo por la playa pero con algo menos de sensualidad. Pero yo sigo con esfuerzo y dedicación.
Se ha hecho de noche y no hay coches alrededor, así que es fácil escuchar sonidos. Poco a poco voy oyendo un toc-toc-toc desde detrás que va aumentando en intensidad. De repente miro a mi lado y descubro el origen de ese ruido: es una enorme barriga seguida de un tipo con auriculares que también está corriendo. El tipo me pasa como si tal cosa y comienza a sacarme distancia para perderse en la lejanía en cuestión de un minuto causándome gran frustración. Cualquiera pensará que es normal que el primer día te adelanten. Pero el problema es que ese tipo pesa unos 120 kilos y tiene un culo el doble de gordo que el mío. Joder, si un tipo así de gordo me adelanta tan fácil ¿es porque yo estoy más gordo de lo que me creo o porque no tengo fuerzas ni para correr?.
No me amilano y sigo, aunque cada vez más lento. Al rato oigo una conversación marujil. Cuando me quiero dar cuenta 4 marujas sesentonas me adelantan mientras marujean y hablan de sus cosas alegremente. Pero lo peor de todo es que estas señoras no están corriendo sino andando ¡!y me adelantan¡¡.
Las señoras pasan de largo ignorándome por completo. Y yo me paro, mando a tomar por culo el footing y me vuelvo a casa a tumbarme en el sofá, que a eso no me gana ni el tipo gordo ni las señoras de 60 años…
PD: Al día siguiente me duele la espalda, las rodillas y los pies; y encima tengo unas agujetas de 3 pares. Correr no puede ser sano, che.

3 comentarios:

silver s moon dijo...

jajajaaja, te imagino y me parto. No te desanimes hombre, y tu sigue corriendo, que dentro de nada no te adelanta ni las sesentonas, ni los gordos, ni los niños de 3 años, ni mucho menos las tortugas cascabeleras jajjja.

Un beso y Feliz Navidad!

JL dijo...

Ya sabe usted por qué se le llama trote cochinero: porque lo único que trota son los jamones y los chorizos y salchichones en potencia.

Pídele a los Reyes un reproductor de mp3 y unos cascos, y verás como no le haces tanto caso a los ruidos, los barrigueros y las viejas andantes.

No me extraña que te deprima tu poco progreso rodillero. Que te pase un gordinflas haciendo el 1-2 barriguero vertical toca la moral. Pero que te pasen dos viejas discutiendo sobre la nueva cara de Belén Esteban es para coger al fisio y pegarle de ostias con la protección ortopédica.

No te apures. Hasta has conseguido hacer felices a los caracoles encontrando un animal que corriendo es más lento que ellos. Pero poco a poco. Dentro de tres meses el barriguero no te pasará. A no ser que te dediques al desvarío cervecero en el sofá y adquieras mayor volumen ventral que el propio barriguero.

hoeman dijo...

Hay que perseverar, Pkador. La perseverancia es la clave, jajaja.