ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

lunes, 30 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: Corrientes eléctricas (El compex)

Es cierto que en posts anteriores he comentado acerca de las corrientes eléctricas. Pero no me he centrado demasiado en ellas. Así que creo que ha llegado el momento de comentar lo que es sentir estas corrientes dejando de lado la naturaleza pinochetista del asunto.

Seguro que muchos de ustedes han visto alguna vez un anuncio de esos de teletienda en que anuncian aparatos maravillosos. Una vez vi uno que anunciaban el aparatito este de corrientes, pongamos que se llamaba electric-power. Lo primero que llama la atención es que te dicen muy serios que 5 minutos de corrientes equivalen a 2 horas de gimnasio, y uno escucha esto y piensa que o los del anuncio son unos listos o media humanidad hace el gilipollas cuando practica deporte.

Pero yo puedo hablar de mi experiencia personal, y por eso lo que más me alucina del anuncio es ver a un tío mazas sonriente sentado en un sofá junto a una tetona de ésas que se le salen las tetas por su bikini. Lo que me alucina, digo, es que el tío mazas está leyendo una revista que muestra a la tetona y ambos sonríen y conversan animadamente con los electrodos funcionando en sus abdominales. Y un cojón de pato…

Una de dos, o en el anuncio nos mienten, o no estaba en el plató de rodaje Gustav para subirles la potencia. Porque si Gustav hubiera ajustado la potencia de los calambres el mazas y la tetona pondrían caras de dolor y sufrirían espasmos, y la revista saldría volando entre gritos. Los dos sentirían con cada impulso, justo donde están los electrodos, la misma sensación que se tiene si te clavan afilados cuchillos. Y luego verían tensarse toda la musculatura mientras un enorme calambre se adueñaría de su pierna e inflaría el cuádriceps llegando al límite de la explosión.

Si hubiera estado Gustav le hubieran rogado que bajara la potencia, y hubieran recibido por respuesta una sonrisa sádica y una subidita más. Con Gustav hubieran olido su propia carne quemada y se les habrían quedado en la piel las marcas de los parches de los electrodos. Y con Gustav se habrían quedado doloridos y con ganas de no volver a ponerse el cacharro infernal de las corrientes nunca más.
Al menos ésas son las sensaciones que me produce a mí ese odioso aparato, que por supuesto no pienso comprar jamás por mucho que me den un juego de toallas de regalo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: La chivata

En la sala de torturas no se habla de otra cosa más que del día de la doble tortura, y tanto Juan como yo pasamos a ser las víctimas más populares de este centro infernal de la tortura y el maltrato llamado por sus responsables centro de rehabilitación.

Como los torturados van variando (yo creo que algunos desaparecen enterrados en cunetas), siempre hay alguien que no estuvo presente y me comenta el día de la doble tortura. Entonces yo le digo que fui uno de los torturados y me gano su admiración y respeto.

Es normal que en campos de exterminio y torturas aparezcan delatores. Y hoy ha sido ese maldito día en que ha aparecido una chivata. Los hechos han ocurrido del siguiente modo: Llego allí a ser torturado y me vuelvo a encontrar a Gustav. Acojonado por lo que me espera voy a lo mío y comienzo mis ejercicios. Entonces una chica que no conozco (es su segundo día) se pone a dar conversación, que es muy fácil hablar cuando te pones rayitos infrarrojos en el hombro.

La chica, en plan inocente, le pregunta a Gustav si es él el famoso torturador del que todo el mundo habla, que en un día machacó a dos pobres infelices y que los gritos se oían hasta en la calle. Gustav se ríe, -disfruta recordando el sufrimiento que provoca-, y le dice a la chica que yo soy una de las dos víctimas... "pregúntale a éste", dice. Y ella me pregunta si me dolió. Sólo con mi cara entiende que fue algo horrible, y entonces haciéndose la inocente y la sorprendida comienza el chivatazo: “Pues el otro día estuve con un tal Juan y comentaba que aquello no era para tanto, que no le hiciste casi daño”.

Yo pienso “sí, y para un día que Juan se pone fantasma llegas tú y se lo cuentas al verdugo”. Pero no hay reacción posible. Gustav comienza con sus risitas de mala leche y sus comentarios del tipo “¿Qué no le hice daño? cuando pille a Juan se va a enterar de lo que es el dolor”. Mientras Gustav se enoja y se calienta con el comentario yo no hago más que repetirle que nunca había sentido tanto dolor y que es el mejor y más efectivo torturador que jamás haya conocido. Más que nada por lo que me pueda tocar.

Finalmente me toca forzar la flexión. Y Gustav se venga de Juan en mi rodilla (no les contaré detalles porque mi psicólogo me dicho que es mejor olvidar). Ya moribundo abandono la sala al final de la sesión deseando que el médico que me operó, con el que tengo visita mañana, me dé el alta y me diga que no vuelva por aquí nunca más.

PD: Nunca más he sabido de Juan. Tal vez su torturado cadáver sea descubierto algún día en alguna falsa pared del lúgubre sótano de torturas, al que espero no tener que volver nunca más.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: Tortura doble

Ha ocurrido porque tenía que ocurrir. Hoy entro sonriente y tranquilo en la sala de torturas. Pero repentinamente se me hiela la sonrisa tornándose en un rictus de dolor, aun antes de comenzar la sesión. Y es que hoy la saliente del turno anterior es la froiland, y a mi espalda oigo con voz tenebrosa y cínica “hombreeeeeee, ya te tenía ganas yo. Hoy vas a flipar”. El fisioterapeuta Gustav, en realidad un psicópata, me ha enganchado. Y como estoy cojo no puedo salir corriendo.

Comienza la sesión. La cosa es más dura de lo habitual, pero aun así resisto bien. Hasta que llega el momento de forzarme la rodilla... Gustav me hace tumbarme, pilla mi pierna y comienza a forzar la flexión haciendo que me caigan lágrimas de dolor. Mis gritos se oyen en todo el barrio, y todos los torturados paran sus ejercicios y me miran en silencio aliviados por no ocupar mi lugar.

Uno de los que mira aliviado es un tal Juan. Pero el pobre no sabe lo que le espera. Tras torturarme traspasando el límite del dolor Gustav tiene que dejarme, más que nada porque no quiere matarme y que se le acabe la diversión los siguientes días. Sin embargo está ávido de más sangre, así que gira la cabeza y busca a otra víctima con problemas de rodilla. Cuando Gustav dice “Juan, a la camilla” el pobre diablo se tumba con cara de terror mientras yo busco una silla a la pata coja, ya que mi pierna se ha quedado hecha un colgajo inservible.

Gustav fuerza la flexión de la rodilla de aquel pobre infeliz. Los gritos de Juan retumban en toda la estancia igual que los míos. Una enfermera de la sala de espera, bastante lejos del lúgubre sótano donde nos encontramos, abre la puerta y pregunta “¿qué pasa aquí?, la gente que espera está acojonada...”. Cuenta que los gritos se oyen en la calle.

Dicen que las víctimas quieren hacer una colecta y levantar una estatua a los “torturados de Gustav” en recuerdo del día de la doble tortura. Tal vez la pongan a la entrada de la clínica.

lunes, 23 de noviembre de 2009

SOTP (APRE)


Aunque estamos acostumbrados a ver STOP, todos sabemos que esa palabra significa PARE. Por eso cuando un inglés llegó a este SOTP leyó APRE.
PD: Agradezco a mi buen amigo Juan Al la foto enviada desde Lanzarote.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: Toreando a Gustav

Desde que le llamé cabrón, Gustav me persigue. De nada han servido mis excusas, ni que le dijera que aquella palabra la dijo el dolor y no yo. Por eso he tenido que aprender a torearlo.
La maniobra es sencilla: como las horas de rehabilitación se pillan de una forma un tanto desordenada y en cada hora cambian de torturador, me lo organizo para ir a la sala de torturas cuando no le toca a Gustav. De este modo mi verdugo es la froiland, que siendo dura cual atleta de la extinta RDA no alcanza los niveles de sadismo del amigo Gustav.
Cuando entro en la sala normalmente salen las víctimas renqueantes del turno anterior, la mayoría cojeando más por las torturas que por la lesión que padecen. Junto a ellas el torturador saliente se cruza con los que entramos al siguiente turno.
Cuando sale Gustav y me ve entrar me lanza sonrisas cínicas que acojonan y me dice cosas del estilo “¿quuuueeé, escaqueándote otra vez? Tú evítame, que tarde o temprano te tocará conmigo. Y cuanto más tarde peor para ti.” Dan ganas de echarse en sus brazos ante tan amables palabras.
Día tras día me dice este tipo de cosas, o me mira medio gruñendo. A veces hasta se oyen rayos y truenos tras él cuando me habla. Pero yo sigo toreándolo con elegancia y me entrego a la froiland, porque puestos a que te torturen siempre será mejor sufrir menos que sufrir más.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: !!!!CABRÓN¡¡¡¡

Cada día lo tengo más claro. A Gustav, el verdugo que tengo asignado y que en realidad se llama Carlos, lo que más le gusta es doblarme la pierna.

Cuando me aplica los infrasonidos (¿o es ultrasonidos?) se queda fastididado, porque es una maquinita que me paso plácidamente por la rodilla sin el más mínimo dolor.

Cuando me mete las corrientes ya se le empieza a ver feliz, sobre todo si me quejo. Así que he aprendido a no decir nada y soportar estoicamente los calambrazos. Lo malo es que él se pica más y me espera con más ganas en la siguiente y más brutal tortura: forzar la flexión.

Cuando llega ese maldito momento Gustav me mira y me dice con una sonrisa que ni Jack Nicholson en el Resplandor "me toca doblaaaar la rodiiiillaaaa". Entonces me tumba en una camilla boca abajo y el muy cretino me dice que me relaje Obviamente el primer día me pilló relajado, pero los demás días ya sé lo que me espera y me pongo tenso como una tabla, cosa que parece no gustarle. Si fuera él el torturado ya veríamos.

Quien no haya pasado por esto tal vez no pueda entenderlo, pero la rodilla operada se atrofia y no se puede doblar o se dobla muy poco. Y la única forma de llegar a doblarla algún día es que un cabrón con mucha mala leche te la fuerce y te la doble con saña. Eso sí, no vean cómo duele.

En cada sesión Gustav me dobla con rabia y feroz ensañamiento la rodilla. Y yo sudo, me muerdo los labios, grito, me agarro a la camilla con las manos, vuelvo a gritar y aúllo de dolor. Y el verdugo dobla mi rodilla todo lo que puede y un poco más. En cada sesión ganamos un centrimetrito de mierda, pero cada centímetro me cuesta dolores insoportables y muchos gritos.

En una de las sesiones Gustav quiere ir demasiado rápido. Me dobla y me fuerza y yo grito como siempre. Apenas me percato de los gritos de dolor de los demás infelices ni de otros ruidos ni conversaciones. Sólo siento un insoportable dolor y le pido a Gustav que me dé respiro. Gustav aprieta más y yo le grito !!!aflojaaaaaa¡¡¡, pero él insiste en apretar.

Y es entonces cuando algo dentro de mí sale, cuando el dolor habla por mí y le grito sin darme cuenta !!!!CABRÓN¡¡¡. De repente se hace el silencio... toda la estancia se queda callada, verdugos y víctimas paran sus actividades, y todos miran aterrados a Gustav en tenso silencio esperando su seacción.

Gustav me la jura y a partir de ese momento soy para todos el que llamó cabrón a Gustav. Pero lo cierto es que se quedó tan sorprendido que aflojó.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Vuelve el diario de un convaleciente por rehabilitación de rodilla

Varios de los millones de lectores de este blog se preguntan si me he curado de repente. Y no me extraña, porque el día que nos embarcamos en el viajecito delirante me dejé abandonada mi gran aportación a la ciencia de la psicología del paciente, o lo que es lo mismo, mi diario de un convaleciente.

El caso es que en estos meses he pasado por mucho, y cómo no iba a compartirlo con mis millones de lectores. En el diario les hablé de mi operación de ligamento cruzado anterior de la rodilla, les hablé de enfermeras, de la froiland, de Gustav y sobre todo de la dura, terrible y dolorosa rehabilitación. Si tienen curiosidad y ganas de recordar, o si usted es nuevo lector y quiere perder el tiempo, tienen AQUÍ los anteriores capítulos todos juntitos. Así podrán tener los antecedentes de la torturada vida de quien se rehabilita de una rodilla operada de ligamento cruzado anterior.

El caso es que ya es hora de que les cuente nuevas experiencias. Y en breve lo contaré porque, aunque ya hago vida normal desde hace mucho, no dejo de estar puteado.

PD: Ya conocen el estilo de este blog. Así que sólo me queda esperar que no se me cabreen desde los foros de enfermeras, fisioterapeutas y rehabilitadores, tal y como ya me pasó con algunos memos del foro disney.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Mastúrbese ahora, pregúnteme cómo (Junta de Extremadura)

Otra más de las gilipolleces de este país producto de la asfixiante progresía que todo lo invade es el último invento de la Junta de Extremadura (he AQUÍ el enlace). Sí. Han leído bien: la Junta lanza una campaña para que los jóvenes conozcan las prácticas onanistas y aprendan a masturbarse.

Y al loro con este argumento del Consejo de Juventud extremeño, que afirma que la campaña se dirige a los jóvenes y que se pretende "facilitar la adquisición, desarrollo e interiorización de hábitos saludables, autoestima, seguridad y la puesta en práctica a través de la autoexploración sexual y de un autoconocimiento erótico desde una perspectiva feminista".

Pues qué quieren que les diga. Dejando al lado que este país cada día bate el récord de gilipollez del día anterior, como hombre nacido en los 60 extraigo 2 fundamentales conclusiones:

1.- Los de mi generación éramos más listos que los jóvenes actuales. Más que nada porque cuando éramos adolescentes nos la pelábamos sin que nadie nos enseñara nada de nada. Y nosotros le llamábamos hacerse una paja sin plantearnos la autoexploración como fuente de autoestima ni demás gilipolleces.

2.- ¿Onanismo desde una perspectiva feminista? ¿Cómo se hace una paja un tío desde una perspectiva feminista? Por mi desconocimento deduzco que debo ser un machista de cuidado.

PD: Cuando los jóvenes extremeños ya hayan aprendido a masturbarse y pretendan zumbarse a una chati... ¿irá un técnico de la Junta de Extremadura a hacer de mamporrero?

martes, 10 de noviembre de 2009

!!Soy de letras, joder¡¡

Como soy tipo inquieto me meto en líos que no debiera. Por ejemplo estudiar a mi edad. Así que me metí a estudiar un carrera pasados los 40. Todo ha ido bien y he ido aprobando asignatura tras asignaura sin problemas. Hasta que he llegado a Estadística y me he encontrado cosas como éstas:

Según parece, -más que nada porque así lo dice el libro-, la desviación típica es la raíz cuadrada de la varianza:
Esto que pongo a contiuación tiene que ver con la media aritmética de no sé qué carajo:


Lo que verán a continuación se supone que son intervalos de la misma amplitud. Tal vez ustedes vean la amplitud o los intervalos, pero yo sólo veo raras ecuaciones y una fórmula que no se entiende y que debió inventar un psicópata:


Supongo que si me lee un matemático o alguien que sepa de estadística se descojonará de mí. Pero yo soy consciente de mis limitaciones y no sé si seré capaz de sacar esta signatura y acabar estos estudios. ¡¡¡¡Soy de letras, joder!!!!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Etapa 34: Chinijo-Valencia (Fin del delirante viajecito)

Rumbo: E-E
Distancia a recorrer: 972 millas náuticas (1.800 km.)

Todo lo que empieza tiene que acabar algún día. Así que tras la juerga en casa de Juan Al embarcamos y nos dirigimos directamente el Puerto de Valencia, ciudad a la que llegamos tras varias semanas de tranquila navegación cansados pero contentos tras dar la vuelta al mundo.

Volvemos a la habitual vida diaria y, cuando queremos recordar nuestro delirante viaje pinchamos aquí en el viajecito dentro del blog más visitado en Eurodisney. En este enlace podemos seguir todo el viaje y ver las increíbles aventuras vividas: las huidas de los soldados en Alborán, del cantante de fados en Salvagem, más huidas de soldados en Trinidad, del ejército inglés en Malvinas, de la peña en isla de Pascua, de los indígenas cortagüevos en Chatman, o de Chabal en Mangareva, entre otras.

En este enlace también podemos recordar nuestros buenos momentos en algunas islas y sobre todo en el Barco del Amor. En este enlace también podemos recordar que hubo un motín o ver en los comentarios de ls Isla de Pascua que algún capullo se ha tomado la historia en serio. Podemos recordar nuestro encuentro con el temible candirú o con los piratas somalíes. Y, en definitiva, en este enlace podemos revivir nuestras aventuras.

Yo me lo he pasado genial escribiendo toda esta sarta de gilipolleces. Cualquiera habrá visto que no tenía ninguna pretensión y que ha sido un simple entretenimiento. Pero una sola persona que haya sonreído con alguna aventura, una sola persona que haya aprendido algo nuevo (la existencia o la historia de una isla, etc.), una sola persona que se haya entretenido un rato, una sola persona que haya buscado y leído alguno de los libros que se han ido recomendando entre líneas… pues si una sola persona ha hecho algo de eso me alegraré mucho.

Se acabó el viaje, pero seguiremos en este blog contando las gilipolleces que nos apetezca y tal vez soliviantando a algún capullo que otro de los que se toman las cosas demasiado en serio.

Notas finales:

- Juan Al salió de prisión gracias al giro postal que le enviamos para pagar la fianza.
- El francés murió al poco tiempo. La autopsia decía “consumido”. Nadie supo a qué se referían menos nosotros.
- Vendimos el barco al poco de regresar, sacando un buen dinero por él.
- Con el dinero obtenido compramos una reserva para monas en el Amazonas y le pagamos el viaje Valencia-Manaos al mono (en primera clase, es clar).
- El mono vive desde entonces en la reserva de monas. Es el único macho del lugar y, cuando siente nostalgia, nos envía correos electrónicos contándonos su plácida y sexual vida.
- Nunca más se supo del Barco del Placer, algunos idiotas cuentan que es una leyenda.
- En Eurodisney sigue la magia de pago.

- El viaje completo en este link.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Etapa 33: Hacia Archipiélago Chinijo (y la ruina de Juan Al)

Rumbo: N-N
Distancia a recorrer: 4.280 millas náuticas (7.930 km.)


Teníamos previsto hacer escala en las islas de Santa Helena y Ascensión, pero tras años de navegación y de peligros, tras años de huida y aventuras, tras tantas cosas, estamos hasta los huevos. Así que decidimos volver ya hacia casa.
Enfilamos hacia el norte y dejamos de lado Santa Helena y Ascensión, -total para ver más ingleses-, y decidimos que el que quiera saber algo sobre estas islas lo busque en la wiki, que para eso he metido los enlaces. Hacer de una tirada Tristán de Cunha-Valencia es una barbaridad hasta para un viaje imaginario, así que decidimos hacer alguna parada de camino.
Tras semanas de navegación que no voy a contar porque ya no sé qué inventarme nos acercamos a las Canarias. De las distintas posibilidades decidimos virar rumbo hacia el Archipiélago Chinijo, más que nada por ver algo que no conozca demasiada gente y que podamos contar.

Ficha de las Islas: Archipiélago Chinijo
Ficha técnica:
Mirad donde siempre: la wiki. Aquí tenéis otro link de Chinijo (que me ha facilitado el mismísimo Juan Al).
Pertenecen a: España
Habitantes: 658 habitantes.
Curiosidades: Es zona protegida. En la isla más grande, la Graciosa, hay un pequeño pueblo donde viven los 658 habitantes. En Lanzarote hay un mirador conocido como Mirador del Río desde el cual hay buenas vistas al archipiélago.

Entramos en el puerto de Caleta de Sebo y amarramos el barco. Cuando bajamos al pantalán nos está esperando un tipo un tanto inquietante. Nos dice que le acompañemos y nos pregunta si traemos los sobres. No entendemos nada y le decimos que se equivoca justo en el momento en que los Geos se nos echan encima con una orden firmada por un tal Baltasar.

Como no somos del pepé nos leen los derechos y nos informan de que nos arrestan por sobornar a un politico de un extraño partido independiente que ni conocemos. Al político también lo enchironan porque iba a permitir 35 urbanizaciones en pleno Parque Nacional de no sé dónde a cambio de no sé qué.
Tras 3 día de calabozos, y con la prensa de toda España rajando de nosotros, finalmente nos sueltan sin cargos. Y mientras los verdaderos delincuentes se ríen desde las Islas Caiman, los periódicos no dicen nada sobre nuestra liberación y sobre que no tenemos nada que ver en el tema.
Estamos bastante cabreados y queremos distraernos. Y en la Graciosa no hay nada que hacer. De repente uno comenta “oye, y ahí en Lanzarote ¿no tiene casa Juan Al?”. Cuando aún no ha terminado la pregunta ya estamos todos en el barco con destino a la cercana isla gritando ¡!Juaaaan Aaaal, Juaaaan Aaaal¡¡.
Cuando llegamos vemos a Juan Al como siempre: con ese perfecto bronceado, esa tez morena, esa piel solar. Pero su tez morena palidece cuando entramos a saco en su salón. Cuando se quiere dar cuenta nos hemos bebido su cerveza, hemos arrasado la nevera, nos hemos cepillado a las vecinitas que él se estaba currando desde hace meses, hemos plantado marihuana en sus macetas, y lo hemos tirado de su cama.
La juerga dura 3 días con sus noches: toda la gente de mal vivir de la isla pasa por su casa, la música y el jolgorio se escucha en todo el archipiélago, el mono caga por las esquinas y en los bares del pueblo nos venden todo el alcohol disponible cargándolo en la cuenta de Juan Al.
Al tercer día y antes de que a Juan Al le dé un ataque decidimos irnos. En nuestra salida nos cruzamos en la calle con la Policía que viene a arrestarle, con los dueños de los bares reclamando la cuenta, y con un grupo de vecinos que viene a lincharle con antorchas y guadañas. Nos escabullimos. Lo sentimos por él, pero ya tenemos ganas de volver a casa.

- El viaje completo en este link.