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martes, 23 de febrero de 2010

Zombis en el centro comercial

Quién no ha visto alguna vez una peli de zombis. Sin embargo los zombis no son siempre horrendos y violentos como en el cine. Hay zombis con apariencia de honrado padre de familia; así son los zombis del centro comercial.

Del mismo modo que en "REC" o en "28 días después" la enfermedad zombi se contagia a través de la saliva y afecta al individuo hasta la muerte, el virus del zombi de centro comercial se contagia a través del aire, exclusivamente a individuos casados (se refieren casos aislados de individuos con novia), y lo más importante: la fase zombi sólo dura hasta que se abandona el centro comercial.

Todos ustedes han visto este caso, y muchos lo han sufrido en sus propias carnes. Como veo que no son conscientes de ello especificaré:

Una mañana de sábado usted está felizmente repantigado en el sofá con su periódico y un fantástico plan de rascarse las pelotas hasta la hora de comer. Es más, su señora pretende irse de compras con los niños, lo que le asegura una lujosa, silenciosa y ansiada mañana de tranquilidad en la soledad de su hogar. Y de repente todo se hunde cuando su señora le dice "me tienes que acompañar". Usted se hace el remolón pero ella insiste "necesitas pantalones y yo no me los voy a probar por ti". Cuando usted se quiere dar cuenta ya está subido al coche camino de lo que Dante describió como el infierno: un centro comercial.

Lo de sus pantalones es anecdótico. El hecho es que en breves minutos su señora andará de tienda en tienda y de estante en estante mirando y deshaciendo ropa que no va a comprar. Y entonces entrará usted en el inicio de la fase zombi: comenzará a abstraerse de todo lo que le rodea. Poco a poco oye pero no escucha y mira pero no ve, y cuando se quiere dar cuenta está dando lentas vueltas sin sentido con un andar pausado y cansino por tiendas que le importan un huevo.

En la próxima ocasión, antes de que le ataque el virus zombi, intente concentrarse por un momento y observe a su alrededor: verá decenas de tipos que, como usted, deambulan sin rumbo fijo y con la mirada perdida mientras las respectivas esposas andan entre ropa, objetos y probadores. Los zombis sólo responderán a un estímulo: ver a su señora cambiar de tienda. Es entonces cuando el zombi, sin abandonar su cansino deambular, se dirigirá con hastío hacia la nueva tienda elegida por su señora, siempre siguiéndola a prudente distancia.

El tiempo al que cada cual ha sido expuesto al virus es fácilmente medible en virtud de las bolsas de compra que el zombi en cuestión cargue con resignación. Generalmente cuantas más bolsas más perdida es la mirada porque más tiempo lleva el individuo atrapado en el centro comercial.

Otro modo de saber si el individuo ha sido afectado es controlar si mira o no a las dependientas del Zara o establecimiento similar. Si no las mira seguramente será portador de bolsas de la compra, fíjese porque no falla.

Cuando los zombis son padres (generalmente lo son) los chiquillos corretean a su alrededor mientras el zombi, con su mirada perdida, no hace ni puñetero caso. Se dan casos extremos en que un zombi arrastra lentamente un carrito de bebé, el cual intenta respirar bajo una decena de bolsas de la compra, mientras su padre tiene un par de chiquillos más correteando a su alrededor y agarrándole de los pantalones mientras él sigue en su hastío.

Yo he llegado a ver en ocasiones a decenas de zombis deambular cortándose las trayectorias unos a otros e incluso tropezando. A veces un zombi pasa por delante del escaparate de una tienda de electrónica, o hay un coche de Fórmula 1 en exposición en el centro comercial; entonces el zombi sale de su hastío y se interesa por algo, hasta que su señora le da una codazo y le recrimina que se entretenga. El zombi vuelve entonces a su estado anterior y sigue deambulando mientras su señora entra en un probador.

La única forma de librarse de la infección es abandonar cuanto antes el centro comercial, y la única manera de evitar una recaída es no volver jamás. Claro que esto no siempre es posible.

La enfermedad está ahí. No podrán decir que no están avisados.

9 comentarios:

JL dijo...

¿Y cuando te llevan a comprarte unos pantalones y después de visitar otras 50 tiendas te dicen "uy, se nos ha hecho tarde, tendremos que volver el próximo sábado a buscar los pantalones"? Entonces el zombie despierta y se convierte en lobo enrabietado con babas de metro y los ojos desorbitados y encendidos.

Encima la mujer te va diciendo cuando tus esperanzas de reposar en el sofá van disminuyendo de forma inversamente proporcional al número de bolsas que portas "es que no se puede salir contigo, llevas una cara que parece que te deban y no te paguen, desagradecido; yo, tirando de tí toda la tarde, y encima tengo que llegar a casa y ponerme a hacer la cena".

Aunque lo peor llega un mes y pico más tarde cuando El Sablazo Inglés te pasa el resumen de compras y tienes que oir "tienes que poner de tu parte para reducir los gastos, porque con tus vicios y tus gastos de ocio no llegamos a fin de mes".

No sé si estamos más zombies en el centro comercial, o aceptando las consecuencias de una tarde de "rebajas" ("¡pero cómo no me voy a comprar ese abrigo, si antes valía 600 euros y lo han rebajado muchísimo hasta 580 euros!").

Juan Al dijo...

Más cruel es el zombi del ikea que deambula con una nota de papel, un metro de plástico y un lápiz

silver´s moon dijo...

Jajajajaja, me he divertido mucho con el post y con los comentarios.

No será para tanto, exagerados, que sois unos exagerados.

Yo normalmente no voy a los centros comerciales, y la falta de costumbre hace que cuando voy acabe igual de zombi jajajajajaja

Un beso

Mileidi dijo...

Hola JL, soy yo, tu mujer!!!!

Pkdor dijo...

@ JL:
Amigo JL. Me parece que usted ha padecido el virus zombi en demasiadas ocasiones. Pero ¿a que tengo razón en eso de que si eres tú el que se entretiene mirando algo tu señora te pega un codazo para que sigas ejerciendo de percha andante?

@ Juan Al:
Pues ya que lo dices creo que cuando pueda dedicaré un post al Ikea. Por cierto, qué ilusión me ha hecho que te hagas seguidor.

@ silver´s:
Con todos los respetos y con el permiso de las feministas: una mujer puede aburrirse entre tiendas (es raro, pero posible), pero nunca puede ser un zombi de centro comercial.

@ mileidi:
Así que la esposa de JL también nos visita... ¿entráis en el pecé en familia?

JL dijo...

@ Mileidi: jajaja. No puede ser, si no me habrías hecho tus curiosos redondeos como comprar un bolso monísimo por sólo 200 euros, cuando vale 299, 99 euros.

@ Pkdor: no me pega un codazo y me insta a continuar palante. Simplemente bufa y me dice "¡qué pesado"! cuando la dejo 10 minutos a su aire y me escapo a ver libros, discos o la sección de deportes. ¡Y lo libre que me siento en esos 10 minutos, aunque vaya con 20 bolsas!

Mileidi dijo...

JL, cariño, no querrás que le contemos a estos amiguetes las veces que espero pacientemente cuando pasamos por el departamento de electrónica o por la sección de recambios del automóvil.

Siempre tuya.

P.D. Cuando llegues esta noche prepara tú la cena, por favor. Yo tendré dolor de cabeza.

JL dijo...

@ Mileidi: no puedes ser mi mujer. Si mis suelas se gastan no es precisamente por pisar suelo de tiendas de recambio de automóvil. Si hay que recambiar, nos cambiamos el coche en pleno.

Eso de "me duele la cabeza" me suena. Habrá que llevarte al zoo, como el del chiste de la jaula del gorila, y verás qué pronto desaparecen las jaquecas fingidas.

En cuanto a la cena, no te preocupes. La amplia variedad
de siempre: hamburguesas, patatas fritas o pizza. Los niños conmigo no pasarán hambre (sólo se les pondrá cara de ternera yanqui o de pizza 4 estaciones), ni frío (con lo que les compras en los centros comerciales los sábados, tienen ropa en el armario para cambiarse cada día sin tener que lavar la ropa).

Afectuosamente, y deseando que las jaquecas sólo te den durante el día y no concentradas justo a la hora de irse a la cama, tu amado (no sé por quién) esposo...

Mileidi dijo...

@ JL: Uy, amor, pues no sabes los problemas que estoy teniendo estos días lluviosos por culpa de los palitos esos que se mueven y despejan los cristales de agua ¿sabes los que te digo? Pues esos!! Digo yo que podrías comprarme el nuevo Bentlei Continental GT Speed, en color café ligth express, para que me haga juego con el bolso de 200 euros de Michael Koors que me compré la semana pasada ¿te acuerdas? Sí, amor, iba en la bolsa blanca con las letras MK grandes en negro.

Por lo del dolor de cabeza, no te preocupes, me encuentro muuuucho mejor...