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viernes, 2 de octubre de 2009

Etapa 29: Hacia Kerguelen (y la República independiente)

Rumbo: N-NO
Distancia a recorrer: 256 millas náuticas (474 km.)
Aunque hayamos podido encender una hoguera en la última isla visitada, el hecho es que estamos hambrientos y al borde de la congelación. Apenas nos quedan víveres, seguimos sin gasoil, y a las gélidas temperaturas de más de 20 grados bajo cero se han sumado unos vientos insoportables que aumentan la sensación térmica a más de 40 bajo cero. El mar sigue amenazando con congelarse, por lo que debemos luchar contra nosotros mismos y seguir navegando para no acabar dos añitos tirados en el hielo como Shakleton.
El enterao lo tiene claro y, consciente de nuestra desesperada situación, propone que nos acerquemos a Kerguelen. Comenta que allí no quedará nadie, pues los científicos se fueron al final del verano, pero al menos podremos saquear la deshabitada base en busca de comida y calor. Finalmente, tras una semana penosa y gélida avistamos por fin la isla a la que nos dirigimos.

Ficha de la Isla: Kerguelen
Ficha técnica: Mirad donde siempre: la wiki.
Pertenecen a: Francia
Habitantes: Deshabitada. Con carácter temporal unos 120 científicos en la base científica, que permanece vacía durante el invierno austral. La base se llama Port-aux-Francais, aquí tenéis un enlace (en él dice que se quedan 60 científicos en invierno, pero en todos los sitios que he visto dicen que se queda vacía). Aquí la web oficial de la base.
Curiosidades: Esta isla ya fueron visitadas hace siglos por nuestros compatriotas (curioso, hace siglos estábamos por todas partes y ahora no pintamos un pijo), que lo vieron tan claro que la llamaron Isla Desolación. Y es que es un nombre que le va genial pues en la isla llueve o nieva 300 días al año, y está permanentemente azotada por vientos extremos que provocan sensaciones térmicas de 20 grados menos que la ya de por sí baja temperatura real. Por lo demás la isla tiene abundante fauna y flora, e incluso fauna introducida como cabras, gatos, conejos y ratas.
Francia se anexionó la isla en 1893, pero un poco antes, a mediados del siglo XIX, un grupo de balleneros fundó una breve y efímera República Ballenera de Kerguelen. Hay que joderse.
Una buena descripción de la isla la podéis encontrar en el libro “Aventuras en las Kerguelen” de Raimond Rallyer du Baty (no es muy destacable desde el punto de vista literario, pero sí muy interesante por sus descripciones de la isla y por la aventura que vivieron el autor y sus compañeros; aviso que no es apto para ecologistas).


Dos imágenes de la base cuando luce el sol

Amarramos el barco junto a la base y desembarcamos para saquear cuanto encontremos. Hasta el francés está de acuerdo con saquear a sus compatriotas, pues el hambre une mucho a los marineros si el objetivo es la comida. No esperamos encontrar nadie en invierno, pero aparecen unos tipos que afirman ser fundadores de la II República Ballenera de Kerguelen. Dicen convivir como buenamente pueden con los peligrosos elefantes marinos, pero no se arredran y siguen con su utopía independentista.

Esta señal no tiene nada que ver con la suegra. Sólo dice "Peligro: elefantes marinos"

Se trata de unos pocos científicos que se han quedado aquí en plan utopía. Nos reclaman sus derechos históricos y piden un referéndum de independencia de Francia, y eso que no llevan barretina. Les decimos que nosotros no somos del gobierno francés y que no podemos hacer nada al respecto, pero ya que nos lo piden aceptamos cambiar el nombre de la base “Port aux France” por “Port aux II Republique Balleneire”. Acabamos agotados de clavar tantas letras en el panel, pero el esfuerzo vale la pena, pues los habitantes de la nueva república nos invitan a su caliente base y nos ofrecen comida y bebida.
El letrero a la llegada antes de que lo cambiemos

Nuestro compañero francés les pregunta por el barco del amor, y ellos se descojonan y nos dicen que ese barco no existe. Justo cuando nos va a entrar una depresión ellos nos animan diciéndonos que no existe el barco del amor, pero sí existe el barco del placer; y que ya nos podemos olvidar de romanticismo, porque si nos atrapan las tripulantes del Barco del Placer todo será vicio y perversión.
Pasamos varios días en la isla, visitando sus lagos helados y sus glaciares con los habitantes de la nueva república como guías. Hasta dicen que nos harán una estatua como primeros visitantes de la nueva República.
Finalmente, tras un par de semanas de descanso y de reponer fuerzas aprovisionamos el barco y decidimos emprender viaje, contentos de habernos ahorrado un saqueo, agradecidos a estos piraos y felices con la mera posibilidad de encontrarnos con el Barco del Placer.

- El viaje completo en este link.

1 comentario:

Juan Al dijo...

República Ballenera de Kerguelen... hasta que no les planten el ikea nunca serán república.