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lunes, 7 de septiembre de 2009

Etapa 27: Hacia McQuarie (los pingüinos y la oreja)


Rumbo: SO-S
Distancia a recorrer: 1.146 millas náuticas (2.123 km.)

Tras nuestra apresurada huida de Chatman fijamos rumbo SO-S con la intención de visitar las Islas Auckland, que se encuentran bastante al sur de Nueva Zelanda y pertenecen políticamente a este bonito y apartado país. Sin embargo pronto desechamos la idea de desembarcar y visitar estas islas. Por un lado en esta isla también suponemos que hay indígenas cortagüevos, y con un susto hemos tenido bastante. Y por otro no resulta serio que entres en Google para ver la isla, pinches en el enlace de la wikipedia que incorpora el propio Google, y te salga información sobre el partido judicial de Miranda de Ebro (provincia de Burgos). Para hablar de Miranda de Ebro no nos vamos a dar la vuelta al mundo en velero, así que dejamos atrás estas islas y nos dirigimos más al sur. Cada hora que pasa el frío se va haciendo más y más intenso, hasta que avistamos la Isla McQuarie.
Ficha de la Isla: McQuarie
Ficha técnica: Mirad donde siempre: la wiki.Pertenecen a: Australia
Habitantes: Deshabitada. Existe una base científica con unos 20 científicos comprobando empíricamente lo que es pasar un frío de cojones. Y si no os lo creéis mirad la webcam de la base AQUÍ.
Curiosidades: Al parecer en el s. XIX a alguien se le escapó un gato (sería más de uno para poder reproducirse) y luego unos cazadores de focas soltaron por allí conejos para poder alimentarse cuando volvieran. El problema es que los conejos se comían la flora local, así que en 1968 se introdujo un virus para acabar con ellos. Tanto se redujo la población de conejos que los gatos cambiaron su dieta y pasaron a comer pajarracos autóctonos. Así que ahora, para poder salvar la fauna y flora de la isla, hay que gastar un dineral para acabar con gatos y conejos. Al menos eso publicó la revista “British Ecological Society” en enero de 2009.

La Isla McQuarie es alargada, y antes de visitar la base científica en el norte, decidimos dirigirnos al sur para ver las colonias de pingüinos (a estas alturas preferimos la compañía de animales que de locos humanos).
En las costas de McQuarie hace frío y no hay brasileñas en tanga

Cuando desembarcamos vemos unos conejos comiendo hierbajos protegidos mientras unos gatos meriendan pajarracos en peligro de extinción. Espantamos a conejos y gatos salvando unas plantas que, agradecidas, nos deleitan con un olor nauseabundo, y a unos pajarracos que, también agradecidos, revolotean y cagan sobre nuestra cabezas. Cuando ya estamos pensando en cargarnos a los pajarracos nos olvidamos de ellos al encontrar una colonia de pingüinos con decenas de miles de individuos. Nos llama la atención que todos los pingüinos están ordenadamente sentados en corro, sin moverse lo más mínimo, y observando una especie de aparato. Cuando nos acercamos nos damos cuenta de que se trata de ¡¡¡un televisor!!!.

Tras la sorpresa inicial nos quedamos helados, y no precisamente por el frío, sino porque nos encontramos en el centro de una reunión de 20.000 pingüinos que están viendo “Los pájaros” de Hitchcok . Repentinamente 40.000 ojos, 20.000 picos, salen de su ensimismamiento y dejan de mirar la pantalla para mirarnos a nosotros.

En McQuarie los pingüinos no estan precisamente en peligro de extinción ("Foto: © Bruce Mitchell 2099”)
Tras diez tensos segundos todos empiezan a graznar y se lanzan a picotazos contra nosotros con el firme objeto de matarnos. Corremos, pero cuanto más corremos más picos perforan nuestras ropas y nuestra piel. El francés grita “mon dieu” y los demás lanzamos insultos y exclamaciones más soeces y castizas mientras los pingüinos nos atacan. Cuando ya nos damos por muertos nos damos cuenta de que no tenemos a Tipi Hedren, pero sí al mono, que lanza piedras a los pingüinos y consigue distraerlos mientras huimos hacia el norte con el objeto de refugiarnos en la base científica australiana.


La base científica no es un lugar que invite a tomar el sol

Los científicos se sorprenden al ver entrar a unos tipos sanguinolentos estando como están en una isla deshabitada. Cuando les contamos lo que ha pasado el jefe entra en cólera y se queja porque le hemos interrumpido un experimento sobre psicopatías ornitológicas… Llevamos años navegando juntos, así que una simple mirada basta para que nos lancemos contra el jefe y lo inmovilicemos. Nos ponemos a deliberar acerca de con qué película experimentar con el jefe: unos proponen “Holocausto Caníbal”, otros “Por detrás le gusta más”, y el mono propone “Reservoir Dogs”.

Y tras dar cumplimiento a nuestra venganza nos largamos de esta fría isla cansados y sanguinolentos, mientras los gatos dan cumplida cuenta de la oreja del jefe de la base científica.

- El viaje completo en este link.

3 comentarios:

Bruce dijo...

Yo soy el dueño de la foto de los pingüinos de Isla Macquarie. Usted ha utilizado mi foto sin mi permiso. No estoy cobrando una comisión para su uso. Por favor incluya un crédito a "Foto: © Bruce Mitchell 2099” o eliminarlo inmediatamente.
¡Gracias!

Bruce Mitchell
brucepython@gmail.com

Bruce dijo...

Yo soy el dueño de la foto de los pingüinos de Isla Macquarie. Usted ha utilizado mi foto sin mi permiso. No estoy cobrando una comisión para su uso. Por favor incluya un crédito a "Foto: © Bruce Mitchell 2099” o eliminarlo inmediatamente.
¡Gracias!

Bruce Mitchell
brucepython@gmail.com

Pkdor dijo...

Sr. Bruce:
Hoy descubro su mensaje. Prsonalmente me parece una chorrada, pero como no me cuesta nada ya he incluido el crédito. Así todos contentos.
Un saludo