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martes, 16 de junio de 2009

Etapa 24: Hacia Mangareva (y un chabal)


Rumbo: O-NO
Distancia a recorrer: 295 millas náuticas (547 km.)

Tras nuestra apresurada pero plácida salida de Pitcairn iniciamos una semana de navegación con viento favorable y bastante tranquilidad. Estamos en popa degustando unas cervezas cuando repentinamente todos nos acojonamos… ¡¡¡los pasaportes!!!. Tras abandonar a la policía de su Majestad en la Isla Henderson hemos olvidado recuperar primero nuestros pasaportes. Pero la preocupación apenas dura 1 minuto, ya que el mono se lleva la mano al culo y se saca de la regatilla todos los pasaportes. Un crack este mono. Viendo el lugar donde estaban escondidos, dejamos los pasaportes en cubierta para que se ventilen y proseguimos nuestra plácida navegación.
Llevamos meses navegando con continuas huidas de aquellas islas que visitamos. Por ello, -y que me perdonen las decenas de millones de lectoras de estas páginas-, estamos sedientos de hembras. Como el barco del amor no aparece por mucho que lo busquemos decidimos enfilar hacia la Polinesia francesa, puesto que en Pitcairn nos han asegurado que hay allí miles de tahitianas de pechos generosos esperando nuestra llegada. Tras una semana de navegación avistamos la primera isla habitada de la Polinesia francesa: Mangareva, en el archipiélago de Gambier.
Ficha de la Isla: Mangareva
Ficha técnica: Aquí la wiki sobre Mangareva y aquí sobre el archipiélago Gambier. He aquí dos enlcaes turísticos: el primero y el segundo.
Pertenece a: “la Frans”
Habitantes: 1.097
Curiosidades: Básicamente se trata de un archipiélago compuesto por diversos islotes y atolones paradisíacos de finas arenas blancas y cocoteros. Sólo uno de ellos está habitado: la isla Mangareva. Toda la población se concentra en el asentamiento de Rikitea. Se trata de una peña que probablemente se moriría de hambre si no fuera porque pertenecen a Francia.
Viven del turismo, principalmente francés y neozelandés, y del cultivo de perlas.
Parece que allí llegaron los misioneros franceses y se ha convertido en la cuna del catolicismo de la Polinesia, por lo que hay muchas iglesias (digo yo si se fueron tan lejos para no ver ese azote del catolicismo en que se ha convertido la Sexta).
Aquí no hay hoteles de lujo, sino pensiones. Y a este lugar vienen turistas que buscan lo auténtico y no quieren ser molestados (ideal para famosos). La laguna interior del atolón de Mangareva es de un azul turquesa excepcional. Vamos, que es la típica isla paradisíaca del Pacífico Sur.

Lo del agua azul turquesa no es cuento

Así se ve Rikitea cuando llegas por mar

Tras desembarcar salimos al trote en busca de mujeres, pues estamos más salidos que los adolescentes de las pelis americanas (Desmadre a la americana, Porky´s, y todas ésas). Como aquí las mujeres no andan con las tetas al viento ondeando la parte de arriba del bikini terminamos sentándonos en un bar cercano al mercado de frutas.
A falta de otra cosa nos conformamos con un par de melones piel de sapo parecido a los del Perelló, y nos cepillamos 15 mojitos cada uno. En plena borrachera aparece un grupo de muchachas capitaneado por una tahitiana de enormes pechos. Cual alumnos buperos y presos de la grosería empezamos a aullar como monos y entonces la espectacular tahitiana se acerca para afearnos la conducta. El gracioso de turno le dice “¿qué vas a hacer, tocar la bocina?”, cuando la tahitiana pregunta qué bocina el gracioso le aprieta la teta derecha y dice “ésta” al tiempo que grita “¡!!!!moooooc moooooooc!!!!!”.
La tahitiana nos mira indignados y se ofende más ante nuestras risas de niñatos adolescentes. Con lágrimas en los ojos nos grita “voy a llamar a mi novio”. Ante nuestras risas insiste con su acento francés “va a venir mi novio. Mi novio es un chabal y os va a pegar”. Seguimos riendo y bebiendo con nuestro imbécil comportamiento y la chati se va. Cuando nos quedamos solos seguimos bebiendo como si tal cosa... ¿quién va a temer a un chaval?, y el listo se va a comprar unas baratijas al mercadillo.
Media hora después aparece el listo con el rostro desencajado por el terror. Antes nuestros requerimientos nos informa con la voz entrecortada y grita “la tahitiana ofendida vienen con el novio… ¡¡¡¡viene con el chabal!!!!, ¡¡¡viene con el chabal!!!!!”.
El sobrado la responde con altivez “tranquiiiiiiloooooo… en primer lugar somos muchos más que él, y en segundo lugar chaval se escribe con uve”.
El listo nos mira con la cara de quien habla a los que saben distinguir entre un ensayo y una transformación y nos dice “no viene con un chaval. Viene con Chabal, Sebastien Chabal”.
El terror se apodera de todos nosotros. Puede que seamos muchos, pero nos enfrentamos a Sebastien Chabal, la bestia parda que se cargó a no sé cuántos bestias pardas neozelandesas en la Copa del Mundo de Rugby. El fulano de 1,92 y 116 kilos que se ufana de poseer los siguientes sobrenombres “Cartouche, Atila, Cavernícola, Hannibal Lecter, El anestesista, Caveman, Seabass, El animal, Hulk, El hombre de las cavernas”, el animal que hace cosas como las de este vídeo:







Observad cómo se carga a los infelices all blacks uno tras uno

Cuando se pone delante de nosotros ya no nos reímos tanto. A uno le cae el pis por las piernas y otro mancha el pantalón… cosillas del terror.
Justo cuando se dispone a placarnos, aparece el mono con su idea genial: cuando ve unos turistas neozelandeses que llevan la camiseta de los all blacks no lo duda ni un instante, da un enorme salto y pilla un melón del mercadillo, le pega un silbido al monstruo y le lanza el melón señalando hacia los turistas. El truco da resultado: el chaval Chabal se obceca, los ojos se le inyectan en sangre y sale como una bala contra los turistas, que salen lanzados como bolos en la bolera entre narices sangrantes, huesos rotos y gritos de espanto al tiempo que Chabal intenta un ensayo.
Cuando la bestia se levanta ya no tiene oportunidad de vengar a su novia ultrajada, porque ya estamos en alta mar huyendo despavoridos.

Hemos tenido la mala fortuna de coincidir con las vacaciones de Chabal en la isla, pero lo cierto es que con nuestra huida y por cretinos nos hemos perdido lugares como estos:





- El viaje completo en este link.

1 comentario:

Little dijo...

Tal vez habría sido bueno llevar un gallo en esta travesía