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jueves, 28 de mayo de 2009

Etapa 20: Hacia Islas Desventuradas (y los porros ecológicos)

Rumbo: N-N
Distancia a recorrer: 440 millas náuticas (815 km.)

Salimos de la Isla Robinson Crusoe a toda prisa mientras manchamos toda la cubierta con el barro adherido a nuestras botas tras el partido. La violenta horda nos despide con insultos mientras nosotros sonreímos cínicamente al tirar por la borda las botas de fútbol que nos han dejado, lo cual aún les enfurece más.

Tras 10 días de navegación divisamos la silueta de la isla que supone nuestro próximo destino: la Isla de San Ambrosio, en el archipiélago de las Islas Desventuradas.

Ficha de la isla: Islas Desventuradas
Ficha técnica: ¿Acaso dudabais que no iba a enlazar la Wiki?
Pertenecen a: Chile
Habitantes: Desiertas.
Curiosidades: Estas islas fueron descubiertas por Juan Fernández, que digo yo que nos les puso su nombre porque ponerles Juan Fernández II suena a rey y podría cabrear a la monarquía. Así que le puso lo primero que le vino a la mente al verlas: Desventuradas.
Con ese nombre imaginad el lugar: ni un puto árbol, nada que comer, ni el más mínimo manantial ni pozo (o llueve o la palmas). Dicen que en siglo XVIII un marinero fue abandonado en San Ambrosio y bebió sangre de pájaros hasta que murió (puede que por el asco que le daba).
En la Isla San Félix hay una aeródromo que sólo se usa en circunstancias muy concretas. No existe ninguna base permanente y sólo a veces se acerca un destacamento del ejército chileno para controlar la situación.
En la isla San Ambrosio existen unas pequeñas chozas que utilizan en cortas temporadas los pescadores de langostas, que al parecer son muy buenas y muy grandes. (Yo he intentado encontrar las chozas en el guguel y ni rastro).
Para saber más sobre las islas podéis mirar este enlace, bastante más completo y del que por cierto se ha copiado descaramente quien redactó el artículo de la wikipedia.
Una curiosidad que parece de chiste: Al parecer Bolivia reclama estas islas. Tienen que ser muy cachondos los bolivianos para que un país sin mar reclame unas islas en medio del océano a más de 800 km. de las costa continental. Aquí tenéis un link sobre tan curiosa noticia.


Llegamos a la Isla San Ambrosio e intentamos acercarnos a la costa. Resulta difícil fondear por la gran profundidad del mar que la rodea, pero finalmente encontramos un lugar junto a la costa aprovechando que la mar está calma. Desembarcamos en la isla y “dotoreamos” las cabañas que construyen los pescadores de langostas cuando vienen a pescar (normalmente provienen de la Isla Robinson Crusoe). Poco más hay que ver en esta isla yerma, rocosa y sin sin una brizna de hierba.

Al rato aparece una zodiac con unos desharrapados con pinta de okupas que no paran de gritarnos. Cuando llegan se dirigen con hostilidad hacia nosotros hasta que comprueban que no estábamos arrancando ninguna florecilla silvestre (cómo íbamos a arrancar plantitas si esto parece Marte). Van tan flipaos que apenas les entendemos, pero al poco aparece el barco del que provienen: es el “Rainbou Guarrior” que pertenece a la organización “Grin-pís”.

En poco tiempo hacemos migas y nos invitan a acompañarlos hacia la Isla San Félix. Nos cuentan que allí el ejército chileno ha apilado un montón de bidones contaminantes y quieren ir allí a liarla. Como ya estamos acostumbrados a los líos aceptamos de buen grado.

En menos de dos horas arribamos a la Isla San Félix. Allí nos esperan un grupo de 12 soldados con cara de pocos amigos que se interponen entre el lugar del desembarco y los bidones contaminantes.
Curiosamente hay un cartel de bienvenida, pero nos reciben con cara de mala leche


Da igual que estés en el culo del mundo, siempre hay que encontrar algo de mierda contaminante

Cuando bajamos parece que se va a liar gorda, pero entonces uno de los soldados pregunta a un tipo con pelos rastas y pinta de okupa. “¿qué tabaco estás fumando?”. El tipo contesta que es maría de la buena, y además ecológica. Los soldados nos explican que están allí acampados porque se preveía que llegaran los del Grin-pís, pero que su oficial se ha pirado en un bote a pescar hace 2 días y no ha vuelto… Han montado allí su tienda de campaña y sus antenas de telecomunicaciones con el continente por si el ejército debía enviar aviones para sofocar la rebelión.

Los pobres soldados duermen apiñados en esta mierda de tienda de campaña rodeados de antenas portátiles

Cinco minutos después los okupas, los soldados y nosotros estamos sentados en un corro pasándonos los canutos. A la media hora nos entra la risa floja y estamos todos los presuntos enemigos compadreando y descojonándonos de risa. Con cada calada las risas aumentan y entramos en esa fase en la que sólo mirarnos nos entra el descojono fácil. Nos lo pasamos pipa.
De repente aparece el oficial, un teniente chusquero, que desembarca pegando gritos y amenazando a todo el mundo. Nosotros simplemente nos descojonamos de él. Cuando nos damos cuenta el teniente está fumando porros con nosotros, alabando las propiedades de la marihuana ecológica y descojonándose como el que más.
En plena orgía de risas el Almirante de la Armada envía un mensaje personalmente: “Base a S. Félix, indiquen si los insurgentes se han presentado”. La respuesta generalizada es clara: ¡¡¡¡juas juas juas juas juas juas!!!!. El Almirante repite: “Base a S. Félix, responda a mensaje de clave cinco”. Como se lo ponene a huevo el oficial contesta el manido “por el culo te la hinco” ante el descojono generalizado. Cuando el Almirante grita algo de consejo de guerra le pegamos una patada a la antena y seguimos descojonándonos todos.

Al día siguiente nos despertamos todos juntos con gran dolor de cabeza. El rasta ha dormido en el regazo del teniente y al verse así se separan algo violentos. La situación parece muy embarazosa para el prestigio de soldados y ecologistas así que, con nosotros de mediadores, pactan que lo del día anterior nunca había ocurrido. Dentro del pacto de silencio se acuerda que el Grin-pís retorne a San Ambrosio y vuelva al día siguiente para que ambas partes cumplan con su papel, se hagan las fotos de rigor, y los telediarios puedan contar lo que todos quieren oír. Para salvar el culo del teniente los del Grin-Pís se comprometen a difundir que lanzaron interferencias en las transmisiones. Dentro del pacto se incluye una partida de una buena caja de marihuana ecológica para que los soldados soporten el tedio en su infame tienda de campaña hasta el día siguiente.

Finalmente nos despedimos de todos y partimos hacia nuestro próximo destino con la lección aprendida de que cada cual interpreta su papel lo mejor que puede, pero muchas veces la misma persona podría estar en uno u otro bando y termina donde le llevan las circunstancias.

PD: Mientras hacíamos el chorra el mono ha pescado unas deliciosas langostas.


- El viaje completo en este link.

1 comentario:

Little dijo...

¿Pero quienes liaban mejor los petas, los del ejército o los del guarrior?