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miércoles, 6 de mayo de 2009

Etapa 17: Hacia Malvinas (y las hijas del Gobernador)

Así se ven las Malvinas desde un avión inglés (si van en ese avión digan Falkland)


Así se ven las Malvinas desde un avión argentino

Rumbo: O-O
Distancia a recorrer: 792 millas náuticas (1.468 km.)

Tras una irresponsable y borracha noche de navegación comenzamos a recuperarnos descubriendo con horror que navegamos entre icebergs y bloques de hielo de todos los tamaños. Nunca sabremos si los biólogos eran unos genios destilando musgo o la causa está en el frío y el miedo, pero la resaca nos dura 10 segundos y al rato es como si nada hubiéramos bebido la noche anterior.
Después de varios días sorteando bloques de hielo y viendo ballenas nos acercamos a una zona más despejada pero con un viento horripilante. La navegación es dura por el fuerte viento y el enorme frío que lo hiela todo en cubierta, pero en la decimoséptima jornada avistamos por fin la escarpada costa de las Islas Malvinas.

Así se ve Port Stanley al llegar en barco (cuando estén en Buenos Aires digan Puerto Argentino)

Ficha de la Isla: Malvinas
Ficha técnica: Ya saben, lo más fácil es ir a a la wiki.
Pertenecen a: la pérfida Gran Bretaña.
Habitantes: 2.967 habitantes (incluyendo a la mujer e hijas del Gobernador). Además hay casi tantos militares como habitantes y, entre ellos, un batallón de los temibles gurkas.
Curiosidades: Como bien sabéis Argentina las reclama y por ello montó una absurda guerra en 1982, pero lo más bonito es que quien debiera reclamarlas es España, puesto que las islas pasaron a Inglaterra tras el desmembramiento del Imperio español. Propongo que las tomemos por la fuerza y mandemos allí a todos nuestros políticos.

Sobre la Guerra de las Malvinas poco puedo contaros que no sepáis. Si tenéis curiosidad y queréis profundizar en el tema mirad AQUÍ. Pero básicamente el tema consiste en que una dictadura encendió el fervor patriótico de la población y distrajo la atención enviando a unos jovencitos a invadir las islas. Inglaterra no se achantó y envió a la flota con sus fuerzas de choque más temidas: los gurkas (unos soldados asesinos nepalíes que llevan sus propios cuchillos). Obviamente el ejército inglés se comió a los chavalines argentinos.
El lugar es un tanto inhóspito. No hay ni un árbol, salvo unos pocos en Port Stanley (que han tenido graves problemas de adaptación), siempre solpa un viento huracanado, hace un frío del carajo, las tierras no son cultivables por la ausencia de algo que se parezca al verano, y la mayor parte del suelo son pastizales húmedos en los que te hundes al andar. Por no tener no tiene ni ríos... bueno sí los tiene, pero de piedras. Me explico: hay allí una especie de lechos como ríos pero rellenos de piedras, discurriendo el agua por debajo de las mismas. Menudo lugar.
Aquí se quedaron gran parte de los pobres muchachos a los que sacaron de sus casas para invadir las Malvinas

Nos alojamos en uno de los hoteles de la capital. Port Stanley es un lugar curioso: parece un pueblecito inglés, pero está enclavado en unas islas absurdas donde no hay ni un puto árbol, el viento sopla de manera infernal y apenas se sube de 2º en todo el año. En una de las calles de la ciudad vemos una pintada en castellano: “Argentinos, seréis bienvenidos cuando aceptéis nuestro derecho a la autodeterminación”… leyendo esto uno no sabe si está en Malvinas o en Oiartzun. (Nota: Esa pintada la vi en una película argentina muy interesante y recomendable sobre la Guerra de las Malvinas: “Iluminados por el fuego”. Bajáosla antes de que la nueva ministra os corte el cable ADSL). Por las noches bebemos pintas en los pubs, donde se da la curiosa circunstancia de que una vez dentro es lo mismo estar en Londres que aquí, en el frío culo del mundo. Un viejo lobo de mar vuelve a hablarnos de la leyenda del Lov-Bout y las muchachas que abordan barcos y usan a los marineros para su propios placeres. En un Pub conocemos a 4 hermosas muchachas un tanto golfas (3 jovencitas y una madurita), lo que provoca que al día siguiente 4 marineros un tanto golfos se queden a cortejarlas cuando los demás, -que somos igual de golfos pero tenemos peor suerte-, nos vamos de excursión a visitar las islas.

Visitamos un par de granjas de las que hay diseminadas por las islas, y vemos los famosos ríos de piedra. Observamos de cerca los campos de batalla de la Guerra y la chatarra bélica, -principalmente argentina-, que ha quedado por allí. También vemos algunos cementerios donde están enterrados aquellos pobres chicos de reemplazo que tuvieron que enfrentarse a los temibles gurkas profesionales del ejército inglés (insisto en la peli antes mencionada).


Una granja malvinense ¿dónde coño están las ovejas?
Ah... están ahí bien juntitas. Deben pasar un frío las pobres...

El lugar es tan acogedor que los ríos en lugar de llevar agua llevan piedras

Cuando nos encontramos junto a la costa observando las ballenas se acerca un jeep a toda velocidad. Al llegar a nosotros y ante nuestra sorpresa bajan los 4 compañeros un tanto golfos con cara de acojonados. Nos explican que se han ligado a las muchachas un tanto golfas, que han resultado ser madre y 3 hermanas, y que ellas se los han llevado a una casa que parecía de mucho rango para entregarse a los placeres de la carne. Cuando les felicitamos con los consabidos “machotes”, “oleeee” y la obligada pregunta de “¿quién se ha tirado a la mature?” ellos nos contestan: "la casa donde nos llevaron era la Casa del Gobernador, la madre era la mujer del Gobernador, las 3 chavalas eran las 3 hijas del Gobernador…"; ante nuestro silencio prosiguen: “El Gobernador ha entrado en la casa justo en plena faena … ha escuchado no-es-lo-que-tu-piensas hasta 4 veces, -una vez precedida por la palabra cariño… y otras tres precedidas de la palabra papá-. Tras gritar como un poseso el Gobernador ha ordenado a los gurkas que nos busquen y nos despellejen vivos”. “¡¡¡¡Coñiooooooo!!!!” gritamos todos. Ante las perspectiva de un grupo de gurkas dirigiéndose hacia nosotros con el cuchillo entre los dientes sólo cabe una palabra: HUIR.


Un gurka afila su cuchillo con la frente para despellejarnos a gusto

Le pegamos una patada en el culo al guía nativo y subimos apresuradamente a los jeeps para dirigirnos a toda velocidad a nuestro barco. En el trayecto atropellamos un par de ovejas, que convenientemente cargamos para meter en el barco, y nos adentramos en Port Stanley. Allí causamos el caos porque conducimos como gente civilizada y no al revés como lo putos ingleses que nos persiguen. Aprovechando que un camión se ha quedado cruzado en la puerta del cuartel de los gurkas impidiendo su salida nos subimos al barco rápidamente y salimos del puerto a toda prisa al grito de “Gibraltar español” (que decimos más que nada “pa fotre”).

Parece que el Gobernador es testarudo, porque diez horas después de nuestra apresurada partida vemos a poca distancia al destructor de la Armada inglesa “H.M.S. Shit of sea” que pretende apresarnos. No sabemos qué hacer, de hecho no hay nada que hacer contra un destructor cargado de misiles y torpedos cuando vas en un simple velero. Conforme se acerca el “H.M.S. Shit of sea” nos vamos acojonando al pensar que los gurkas se van a entretener con nosotros igual que “el Taladro” se entretuvo con el negre perseguidor de Bruce Willis en Pulp Fiction… Y entonces aparece el mono. Subido en una silla coge la radio y empieza a teclear en código morse un aviso urgente a la Armada inglesa: “6 navíos de guerra argentinos se acercan a Falkland por el norte; avistados 25 cazas argentinos por el oeste”. De inmediato el “H.M.S. Shit of sea” da media vuelta y se aleja hacia Malvinas... el truco ha resultado.

Puede que el mono haya provocado una 2ª Guerra de las Malvinas, pero una vez más nos ha salvado y podemos proseguir viaje con un viento y un frío que hace que se te caigan las orejas…


- El viaje completo en este link.

2 comentarios:

Little dijo...

Lástima que hace nada abandonaran las islas los últimos gurkas. Como no matasen allí el tiempo pocas cosas más podrían matar.

JL dijo...

Por partes:

- Magnífica la foto desde el avión argentino. Seguro que se hizo con una cámara de Galtieri.

- Hombre, lo de tomarlas por la fuerza como hicimos ante una potente dotación de media docena de aguerridos soldados marroquíes debe ser moco de pavo. Total, hacemos una coalición entre la Legión, los tupamaros, gauchos de la Patagonia, el Trío Calavera y los de Palacagüina, y no hay Dios que se nos resista. Si soportamos estoicamente la emisión de "300 millones", ¿no vamos a soportar las embestidas de unos famélicos gurkas?

- Mira que ligarse a la familia del Governor. Se ve que éste no les daba candela, porque para liarse con un grupo impresentable de 4 golfos apandadores hispanos, tenían que estar necesitadas. Lo de gritar "Gibraltar español" debió de encender, no los ánimos nacionalistas british, sino las más desternillantes risas de los autóctonos. Al menos ellos lo intentaron, pero nosotros no podemos ni ligarnos al mono de Gibraltar.

- Y hablando de monos, vaya con vuestro mono McGiver. Os saca las castañas del fuego aunque no sea otoño. A este mono tenían que concederle el Nobel de la Paz y nombrarle Ministro de Asuntos Exteriores (muchos, con mucho menos, recibieron mucho más) y tendríais que pasarle una asignación mensual por los líos de que os saca. Así que dejarle hacer lo que le dé la gana, porque sin él la historia del viaje hubiese terminado mucho antes.