ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

jueves, 28 de mayo de 2009

Etapa 20: Hacia Islas Desventuradas (y los porros ecológicos)

Rumbo: N-N
Distancia a recorrer: 440 millas náuticas (815 km.)

Salimos de la Isla Robinson Crusoe a toda prisa mientras manchamos toda la cubierta con el barro adherido a nuestras botas tras el partido. La violenta horda nos despide con insultos mientras nosotros sonreímos cínicamente al tirar por la borda las botas de fútbol que nos han dejado, lo cual aún les enfurece más.

Tras 10 días de navegación divisamos la silueta de la isla que supone nuestro próximo destino: la Isla de San Ambrosio, en el archipiélago de las Islas Desventuradas.

Ficha de la isla: Islas Desventuradas
Ficha técnica: ¿Acaso dudabais que no iba a enlazar la Wiki?
Pertenecen a: Chile
Habitantes: Desiertas.
Curiosidades: Estas islas fueron descubiertas por Juan Fernández, que digo yo que nos les puso su nombre porque ponerles Juan Fernández II suena a rey y podría cabrear a la monarquía. Así que le puso lo primero que le vino a la mente al verlas: Desventuradas.
Con ese nombre imaginad el lugar: ni un puto árbol, nada que comer, ni el más mínimo manantial ni pozo (o llueve o la palmas). Dicen que en siglo XVIII un marinero fue abandonado en San Ambrosio y bebió sangre de pájaros hasta que murió (puede que por el asco que le daba).
En la Isla San Félix hay una aeródromo que sólo se usa en circunstancias muy concretas. No existe ninguna base permanente y sólo a veces se acerca un destacamento del ejército chileno para controlar la situación.
En la isla San Ambrosio existen unas pequeñas chozas que utilizan en cortas temporadas los pescadores de langostas, que al parecer son muy buenas y muy grandes. (Yo he intentado encontrar las chozas en el guguel y ni rastro).
Para saber más sobre las islas podéis mirar este enlace, bastante más completo y del que por cierto se ha copiado descaramente quien redactó el artículo de la wikipedia.
Una curiosidad que parece de chiste: Al parecer Bolivia reclama estas islas. Tienen que ser muy cachondos los bolivianos para que un país sin mar reclame unas islas en medio del océano a más de 800 km. de las costa continental. Aquí tenéis un link sobre tan curiosa noticia.


Llegamos a la Isla San Ambrosio e intentamos acercarnos a la costa. Resulta difícil fondear por la gran profundidad del mar que la rodea, pero finalmente encontramos un lugar junto a la costa aprovechando que la mar está calma. Desembarcamos en la isla y “dotoreamos” las cabañas que construyen los pescadores de langostas cuando vienen a pescar (normalmente provienen de la Isla Robinson Crusoe). Poco más hay que ver en esta isla yerma, rocosa y sin sin una brizna de hierba.

Al rato aparece una zodiac con unos desharrapados con pinta de okupas que no paran de gritarnos. Cuando llegan se dirigen con hostilidad hacia nosotros hasta que comprueban que no estábamos arrancando ninguna florecilla silvestre (cómo íbamos a arrancar plantitas si esto parece Marte). Van tan flipaos que apenas les entendemos, pero al poco aparece el barco del que provienen: es el “Rainbou Guarrior” que pertenece a la organización “Grin-pís”.

En poco tiempo hacemos migas y nos invitan a acompañarlos hacia la Isla San Félix. Nos cuentan que allí el ejército chileno ha apilado un montón de bidones contaminantes y quieren ir allí a liarla. Como ya estamos acostumbrados a los líos aceptamos de buen grado.

En menos de dos horas arribamos a la Isla San Félix. Allí nos esperan un grupo de 12 soldados con cara de pocos amigos que se interponen entre el lugar del desembarco y los bidones contaminantes.
Curiosamente hay un cartel de bienvenida, pero nos reciben con cara de mala leche


Da igual que estés en el culo del mundo, siempre hay que encontrar algo de mierda contaminante

Cuando bajamos parece que se va a liar gorda, pero entonces uno de los soldados pregunta a un tipo con pelos rastas y pinta de okupa. “¿qué tabaco estás fumando?”. El tipo contesta que es maría de la buena, y además ecológica. Los soldados nos explican que están allí acampados porque se preveía que llegaran los del Grin-pís, pero que su oficial se ha pirado en un bote a pescar hace 2 días y no ha vuelto… Han montado allí su tienda de campaña y sus antenas de telecomunicaciones con el continente por si el ejército debía enviar aviones para sofocar la rebelión.

Los pobres soldados duermen apiñados en esta mierda de tienda de campaña rodeados de antenas portátiles

Cinco minutos después los okupas, los soldados y nosotros estamos sentados en un corro pasándonos los canutos. A la media hora nos entra la risa floja y estamos todos los presuntos enemigos compadreando y descojonándonos de risa. Con cada calada las risas aumentan y entramos en esa fase en la que sólo mirarnos nos entra el descojono fácil. Nos lo pasamos pipa.
De repente aparece el oficial, un teniente chusquero, que desembarca pegando gritos y amenazando a todo el mundo. Nosotros simplemente nos descojonamos de él. Cuando nos damos cuenta el teniente está fumando porros con nosotros, alabando las propiedades de la marihuana ecológica y descojonándose como el que más.
En plena orgía de risas el Almirante de la Armada envía un mensaje personalmente: “Base a S. Félix, indiquen si los insurgentes se han presentado”. La respuesta generalizada es clara: ¡¡¡¡juas juas juas juas juas juas!!!!. El Almirante repite: “Base a S. Félix, responda a mensaje de clave cinco”. Como se lo ponene a huevo el oficial contesta el manido “por el culo te la hinco” ante el descojono generalizado. Cuando el Almirante grita algo de consejo de guerra le pegamos una patada a la antena y seguimos descojonándonos todos.

Al día siguiente nos despertamos todos juntos con gran dolor de cabeza. El rasta ha dormido en el regazo del teniente y al verse así se separan algo violentos. La situación parece muy embarazosa para el prestigio de soldados y ecologistas así que, con nosotros de mediadores, pactan que lo del día anterior nunca había ocurrido. Dentro del pacto de silencio se acuerda que el Grin-pís retorne a San Ambrosio y vuelva al día siguiente para que ambas partes cumplan con su papel, se hagan las fotos de rigor, y los telediarios puedan contar lo que todos quieren oír. Para salvar el culo del teniente los del Grin-Pís se comprometen a difundir que lanzaron interferencias en las transmisiones. Dentro del pacto se incluye una partida de una buena caja de marihuana ecológica para que los soldados soporten el tedio en su infame tienda de campaña hasta el día siguiente.

Finalmente nos despedimos de todos y partimos hacia nuestro próximo destino con la lección aprendida de que cada cual interpreta su papel lo mejor que puede, pero muchas veces la misma persona podría estar en uno u otro bando y termina donde le llevan las circunstancias.

PD: Mientras hacíamos el chorra el mono ha pescado unas deliciosas langostas.


- El viaje completo en este link.

martes, 26 de mayo de 2009

Etapa 19: Hacia Juan Fernández (y la goleada)

Rumbo: N-N
Distancia a recorrer: 1.577 millas náuticas (2.922 km.)

Tras un par de días de descanso nos despedimos de los meteorólogos, les agradecemos el gasoil que nos han suministrado a cambio de unas botellas de ginebra, y partimos hacia nuestro próximo destino rumbo al Norte.
En ocasiones el viento nos acerca a la costa de Chile y desde el mar adivinamos los ventisqueros y las miles de islas heladas de su costa. Llegado un momento el viento nos aleja de la costa y, ya en alta mar, continuamos una tranquila navegación en la que cuanto más hacia el Norte avanzamos menos extrema es la fría temperatura.
Cuando más tranquilos estamos se oye un enorme chasquido, y cuando nos queremos dar cuenta el mástil nos cae encima abriendo más de una cabeza. Tras comprobar los daños nos percatamos de que el palo se rompió en el Cabo de Hornos, aunque afortunadamente aguantó hasta ahora. Por fortuna el trueque de la caja de ginebra (robada en Port Stanley) por un depósito de gasoil puede salvarnos la vida. Tras casi 2 meses de aburrida navegación, las últimas dos semanas a motor, y cuando ya pensábamos que nos quedábamos sin combustible, atisbamos la costa de nuestro destino: la Isla Robinson Crusoe.

Ficha de la isla: Islas Juan Fernández
Ficha Técnica: Con ustedes la Wiki.
Pertenecen a: Chile
Habitantes: 630 habitantes
Curiosidades: El archipiélago Juan Fernández fue descubierto por el susodicho allá por el siglo XVI. Está formado por el islote de Santa Clara y por dos islas que hasta 1966 se llamaron “Más a Tierra” y Más Afuera”. Al parecer en el siglo XVIII un marino escocés llamado Alexander Selkirk pasó dos años náufrago en la Isla Más a Tierra. Tras ser rescatado y regresar a la pérfida Albión, su historia llegó a oídos de un entonces desconocido Daniel Defoe. Este chico tomó la historia del sr. Selkirk como fuente de inspiración para escribir el celebérrimo e imprecindible “Robinson Crusoe”. Como los nombres de Más Afuera y Más a Tierra resultaban un tanto simples, en una extraordinaria labor de marketing en 1966 se rebautizaron ambas islas como Alejandro Selkirk y Robinson Crusoe. La primera (antes Más Afuera) se encuentra deshabitada, en la segunda se encuentra la única población: San Juan Bautista. En este pueblo viven los 630 habitantes.
Para el que quiera profundizar he aquí una web de las islas.
Por si a alguien le interesa he aquí un libro sobre estas islas. No tengo ni ide a de cómo será, porque lo he encontrado por internet al preparar esta etapa, pero no lo he leído. Pero dejo el link porque no tiene mala pinta.

Tras ser recibidos por unos chiquillos en el puerto nos ponemos en contacto con quien nos pueda reparar el mástil. Nos informan de que las piezas necesarias tardarán un tiempo, así que visitamos la isla Alejandro Selkirk. Esta isla está en teoría deshabitada, pero al llegar encontramos un pequeño poblado con unos pocos habitantes, que nos comentan que vienen de Robinson Crusoe y residen allí temporalmente. Hacemos una excursión, gozamos de las vistas, y pateamos las impresionantes quebradas. Nos llaman la atención las cabras que pasturan por allí. Los lugareños nos comentan que descienden de las cabras que los europeos abandonaban en las islas del Pacífico Sur para que los náufragos encontraran alimento; parece que el tal Selkirk no se las comió todas.
El pequeño poblado con sus 4 casas destartaladas en la Isla Alejandro Selkirk

Patearse estas quebradas de la Isla Alejandro Selkirk requiere su esfuerzo

Para alegría del dueño del bar pasamos dos semanas en Robinson Crusoe. Realizamos excursiones y vemos lugares con nombres tan curiosos como “Salsipuedes”, dejamos sin existencias el bar y departimos con los lugareños, que para algo esta gente de Chile habla un idioma civilizado.

El poblado de San Juan Bautista visto desde las montañas de la Isla Robinson Crusoe

Ciertamente no hay mucho que hacer aquí, ya que el pueblo dispone de pocos servicios y el ambiente parece un poquito cutre. Pero lo cierto es que por primera vez en nuestro viaje llegamos a un lugar en que no nos pasan cosas raras. La gente es amable, las mujeres son más feas que mi culo, así que no nos preocupan ni nos distraen, y los precios son razonables.

Aunque parezca la calle del Barro se llama calle de la Pólvora. No es la Quinta Avenida, pero suena bien.

El paisaje desde el paraje de "Salsipuedes". Nosotros pudimos salir.

Durante dos semanas nos limitamos a descansar, a reponer fuerzas y a disfrutar del lugar. Sin embargo el día 15 todo cambia, y la culpa la tiene el fútbol. Ese maldito día un grupo de muchachos se acerca a nosotros y nos dicen que son la todopoderosa selección de fútbol de Islas Juan Fernández y que nos retan a un partido. Aceptamos y quedamos al fdía siguiente en el patatal que tienen por cancha de juego. Cuando nos descuidamos ya les hemos metido 7 goles, lo cual celebramos con risas y cánticos. Pero el público comienza a mosquearse. Y entonces ocurre lo peor: al mono le da por jugar en plan vacilón. Comienza con un penalti de Panenka, luego hace rabonas, colas de vaca, bicicletas... y encima les mete 5 goles seguidos en plan vacilón. Los lugareños nos quieren matar pero el mono está entusiasmado y no hace caso a nuestras indicaciones de que se calme. El ambiente es hostil pero el marcador indica 16-0. Y justo cuando estamos a punto de batir el récord de la goleada que les metió la selección de Islas de Pascua, el público invade el campo con la intención de matarnos.

Todos seguimos al mono, que es el que más corre, y nos dirigimos a toda velocidad hacia el puerto perseguidos por una horda de salvajes armados de palos y piedras. Nos tiramos en plancha a la cubierta del barco, soltamos amarras, y salimos a toda prisa de la bahía. Afortundamente la horda ultra no tiene a mano ningún bote con el que perseguirnos, así que pronto nos encontramnos a salvo. Es cierto que hemos dejado sin pagar la reparación, pero siempre es mejor ser deudor que ser apalizado.

Y una vez más nos dirigmos a mar abierto practicando el verbo HUIR...


- El viaje completo en este link.

jueves, 21 de mayo de 2009

Etapa 18: Hacia Diego Ramírez (y el preceptivo pendiente)

Y en el culo del mundo... las Islas Diego Ramírez

Rumbo: SO-O
Distancia a recorrer: 508 millas náuticas (942 km.)

Cuando el destructor “Shit of sea” da media vuelta mostramos nuestro júbilo gritando y dando saltos en cubierta, pero cuando nos queremos dar cuenta los saltos obedecen al inútil intento de entrar en calor. El frío es insoportable, el viento castiga nuestra mejillas y se nos clavan agujas de hielo en la piel. Apenas podemos mover nuestros entumecidos dedos y en las orejas nos cuelgan unos sabañones que parecen pepinos. La cubierta y todos los cabos están cubiertos por una espesa capa de hielo, y mientras observamos el velamen helado tiritamos de tal forma que nuestros dientes forman un concierto de castañuelas. Reunidos en popa aprovechamos un breve momento de cierta calma para conversar y prepararnos para el que puede ser el momento más difícil del viaje: doblar el Cabo de Hornos.
El listillo nos pone en antecedentes y nos cuenta cómo es el paso de América del Sur: al Norte el Cabo de Hornos, al Sur la Península Antártica, en medio el Estrecho de Drake que es por donde hay que pasar. El estrecho forma una depresión donde confluyen el final de los Andes con los inicios de las montañas Antárticas. El continente helado está libre por todos los lados menos por el estrecho de Drake. Existe una corriente circular dominante que da vueltas alrededor de la Antártida, pero cuando llega al estrecho de Drake se produce un estrechamiento y se da el efecto embudo, de tal forma que la corriente enloquece generando olas de 15 metros y unos vientos helados de 160 km/h. Además en este mismo punto coinciden la plataforma Atlántica y la plataforma Pacífica, chocando la gran masa de mar que viene de gran profundidad desde ambos océanos en una zona poco profunda. El resultado es el más difícil paso de navegación del planeta, increíbles corrientes impredecibles, vientos huracanados, tormentas bestiales… y a ello hay que añadir un frío mar repleto de bloques de hielo. Se cuentan por cientos los barcos que han naufragado en el Cabo de Hornos, y nosotros vamos hacia allí. De hecho aun hoy en día se considera una proeza doblar el Cabo de Hornos a vela, proeza que da derecho a ponerse un pendiente. En los antiguos tiempos de la navegación a vela los marineros que llevaban un pendiente eran respetados por ser hombres que habían doblado el Cabo de Hornos.


Así se ve el Cabo de Hornos un día tranquilo y soleado

Encima hay que sortear peligrosas rocas entre el oleaje

Aún no han terminado las explicaciones cuando nos vemos lanzados a gran velocidad en una espiral de vientos helados. El barco se zarandea y la proa da golpes sordos con el batir de cada ola. Todo cruje y parece que el casco se vaya a partir en dos. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que cada ola que barre la cubierta está al límite de la congelación. Parte de la espuma se queda helada, y la otra parte nos deja los miembros tiesos y nos llena de calambres. Todos estamos alerta, nadie descansa, y andamos por cubierta con arneses, puesto que una caída al mar significan 3 minutos de vida por culpa de las frías aguas.

Cuando vemos el Cabo de Hornos todos nos alegramos y estamos orgullosos, pero no mostramos ninguna alegría porque todos nuestros sentidos se centran en no morir aplastados contra las rocas. Finalmente llegamos a una zona algo más tranquila y vemos en la lejanía un lugar donde por fin descansar. Se trata de unas islas frías y absurdas que, recién doblado el Cabo de Hornos, nos parecen paradisíacas.
Nota: Como hay quien ha doblado el Cabo de Hornos y encima escribe mejor que yo, os lanzo dos enlaces: uno y otro.
Como estas islas no salen ni en el Google, os pongo este mapa (las Islas Diego Ramírez están abajo del todo: si pincháis sobre la imagen lo veréis mejor)

Ficha de la isla: Islas Diego Ramírez
Ficha técnica: Como siempre vamos a lo fácil: la Wiki.
Pertenecen: A Chile
Habitantes: Desierta. Sólo viven allí con carácter temporal 2 meteorólogos de la Armada chilena.
Curiosidades: Como casi todas las islas, éstas fueron descubiertas por los españoles en el siglo XVII. En las islas no hay ni un puñetero árbol, hace un frío de cojones, y están constantemente barridas por vientos huracanados del noroeste. En la isla principal, llamada Isla Gonzalo, existe un centro meteorológico de la Armada chilena. En definitiva: otra isla absurda a la que envían a unos incautos e infelices investigadores a que se pudran allí.

Al llegar a la isla nos cuesta mucho encontrar fondeadero, ya que los vientos hacen casi imposible mantener quieto el barco. Los dos meteorólogos nos reciben co alegría. Nos cuentan que llevan 23 meses abandonados allí y que ya están hartos de jugar al ajedrez. Cuando les decimos que venimos a vela desde el este alucinan y nos toman por héroes, puesto que la navegación a vela por el Estrecho de Drake en sentido E-O es muchísimo más difícil al tener los vientos dominantes en contra.

Los pobres meteorólogos viven ahí

Los meteorólogos muestran su júbilo al ver que llevamos dos corderos malvinenses. El problema es que están duros como piedras por la congelación. Pero ellos llevan mucho tiempo allí, y en apenas 30 minutos queman unos líquenes, los descongelan, les quitan la piel y los limpian. Comemos los dos corderos asados, y encontramos un perfecto maridaje con un vino de líquenes y musgos de fabricación propia que nos enseñan estos pobres infelices (más que nada porque aquí no tenemos otra cosa). De nuevo los meteorólogos nos hablan de un barco del amor en el que tremendas mujeres capturan a los marineros y los usan para sus placeres. Ya comenzamos a creernos la leyenda de la que tanto se habla por los fríos mares antárticos, así que aún bebemos más vino de líquenes y musgos.
Finalmente nos ponemos en fila e iniciamos el ritual de ponernos el pendiente (por si alguien no lo recuerda, en la etapa prólogo se decía que llevábamos una caja con pendientes en previsión de esto). Para el mono reservamos el pendiente más bonito, que se lo ha currado en los foques y el tangón de proa.
Con las orejas ensangrentadas, con el estómago lleno a costa de los pérfidos ingleses de las Malvinas, y con el gaznate contento por un asqueroso vino de líquenes y musgos, nos sentimos los más grandes. Estamos hechos polvo, pero hemos doblado el Cabo de Hornos. Ahora sí que somos marineros.

- El viaje completo en este link.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Etapa 17: Hacia Malvinas (y las hijas del Gobernador)

Así se ven las Malvinas desde un avión inglés (si van en ese avión digan Falkland)


Así se ven las Malvinas desde un avión argentino

Rumbo: O-O
Distancia a recorrer: 792 millas náuticas (1.468 km.)

Tras una irresponsable y borracha noche de navegación comenzamos a recuperarnos descubriendo con horror que navegamos entre icebergs y bloques de hielo de todos los tamaños. Nunca sabremos si los biólogos eran unos genios destilando musgo o la causa está en el frío y el miedo, pero la resaca nos dura 10 segundos y al rato es como si nada hubiéramos bebido la noche anterior.
Después de varios días sorteando bloques de hielo y viendo ballenas nos acercamos a una zona más despejada pero con un viento horripilante. La navegación es dura por el fuerte viento y el enorme frío que lo hiela todo en cubierta, pero en la decimoséptima jornada avistamos por fin la escarpada costa de las Islas Malvinas.

Así se ve Port Stanley al llegar en barco (cuando estén en Buenos Aires digan Puerto Argentino)

Ficha de la Isla: Malvinas
Ficha técnica: Ya saben, lo más fácil es ir a a la wiki.
Pertenecen a: la pérfida Gran Bretaña.
Habitantes: 2.967 habitantes (incluyendo a la mujer e hijas del Gobernador). Además hay casi tantos militares como habitantes y, entre ellos, un batallón de los temibles gurkas.
Curiosidades: Como bien sabéis Argentina las reclama y por ello montó una absurda guerra en 1982, pero lo más bonito es que quien debiera reclamarlas es España, puesto que las islas pasaron a Inglaterra tras el desmembramiento del Imperio español. Propongo que las tomemos por la fuerza y mandemos allí a todos nuestros políticos.

Sobre la Guerra de las Malvinas poco puedo contaros que no sepáis. Si tenéis curiosidad y queréis profundizar en el tema mirad AQUÍ. Pero básicamente el tema consiste en que una dictadura encendió el fervor patriótico de la población y distrajo la atención enviando a unos jovencitos a invadir las islas. Inglaterra no se achantó y envió a la flota con sus fuerzas de choque más temidas: los gurkas (unos soldados asesinos nepalíes que llevan sus propios cuchillos). Obviamente el ejército inglés se comió a los chavalines argentinos.
El lugar es un tanto inhóspito. No hay ni un árbol, salvo unos pocos en Port Stanley (que han tenido graves problemas de adaptación), siempre solpa un viento huracanado, hace un frío del carajo, las tierras no son cultivables por la ausencia de algo que se parezca al verano, y la mayor parte del suelo son pastizales húmedos en los que te hundes al andar. Por no tener no tiene ni ríos... bueno sí los tiene, pero de piedras. Me explico: hay allí una especie de lechos como ríos pero rellenos de piedras, discurriendo el agua por debajo de las mismas. Menudo lugar.
Aquí se quedaron gran parte de los pobres muchachos a los que sacaron de sus casas para invadir las Malvinas

Nos alojamos en uno de los hoteles de la capital. Port Stanley es un lugar curioso: parece un pueblecito inglés, pero está enclavado en unas islas absurdas donde no hay ni un puto árbol, el viento sopla de manera infernal y apenas se sube de 2º en todo el año. En una de las calles de la ciudad vemos una pintada en castellano: “Argentinos, seréis bienvenidos cuando aceptéis nuestro derecho a la autodeterminación”… leyendo esto uno no sabe si está en Malvinas o en Oiartzun. (Nota: Esa pintada la vi en una película argentina muy interesante y recomendable sobre la Guerra de las Malvinas: “Iluminados por el fuego”. Bajáosla antes de que la nueva ministra os corte el cable ADSL). Por las noches bebemos pintas en los pubs, donde se da la curiosa circunstancia de que una vez dentro es lo mismo estar en Londres que aquí, en el frío culo del mundo. Un viejo lobo de mar vuelve a hablarnos de la leyenda del Lov-Bout y las muchachas que abordan barcos y usan a los marineros para su propios placeres. En un Pub conocemos a 4 hermosas muchachas un tanto golfas (3 jovencitas y una madurita), lo que provoca que al día siguiente 4 marineros un tanto golfos se queden a cortejarlas cuando los demás, -que somos igual de golfos pero tenemos peor suerte-, nos vamos de excursión a visitar las islas.

Visitamos un par de granjas de las que hay diseminadas por las islas, y vemos los famosos ríos de piedra. Observamos de cerca los campos de batalla de la Guerra y la chatarra bélica, -principalmente argentina-, que ha quedado por allí. También vemos algunos cementerios donde están enterrados aquellos pobres chicos de reemplazo que tuvieron que enfrentarse a los temibles gurkas profesionales del ejército inglés (insisto en la peli antes mencionada).


Una granja malvinense ¿dónde coño están las ovejas?
Ah... están ahí bien juntitas. Deben pasar un frío las pobres...

El lugar es tan acogedor que los ríos en lugar de llevar agua llevan piedras

Cuando nos encontramos junto a la costa observando las ballenas se acerca un jeep a toda velocidad. Al llegar a nosotros y ante nuestra sorpresa bajan los 4 compañeros un tanto golfos con cara de acojonados. Nos explican que se han ligado a las muchachas un tanto golfas, que han resultado ser madre y 3 hermanas, y que ellas se los han llevado a una casa que parecía de mucho rango para entregarse a los placeres de la carne. Cuando les felicitamos con los consabidos “machotes”, “oleeee” y la obligada pregunta de “¿quién se ha tirado a la mature?” ellos nos contestan: "la casa donde nos llevaron era la Casa del Gobernador, la madre era la mujer del Gobernador, las 3 chavalas eran las 3 hijas del Gobernador…"; ante nuestro silencio prosiguen: “El Gobernador ha entrado en la casa justo en plena faena … ha escuchado no-es-lo-que-tu-piensas hasta 4 veces, -una vez precedida por la palabra cariño… y otras tres precedidas de la palabra papá-. Tras gritar como un poseso el Gobernador ha ordenado a los gurkas que nos busquen y nos despellejen vivos”. “¡¡¡¡Coñiooooooo!!!!” gritamos todos. Ante las perspectiva de un grupo de gurkas dirigiéndose hacia nosotros con el cuchillo entre los dientes sólo cabe una palabra: HUIR.


Un gurka afila su cuchillo con la frente para despellejarnos a gusto

Le pegamos una patada en el culo al guía nativo y subimos apresuradamente a los jeeps para dirigirnos a toda velocidad a nuestro barco. En el trayecto atropellamos un par de ovejas, que convenientemente cargamos para meter en el barco, y nos adentramos en Port Stanley. Allí causamos el caos porque conducimos como gente civilizada y no al revés como lo putos ingleses que nos persiguen. Aprovechando que un camión se ha quedado cruzado en la puerta del cuartel de los gurkas impidiendo su salida nos subimos al barco rápidamente y salimos del puerto a toda prisa al grito de “Gibraltar español” (que decimos más que nada “pa fotre”).

Parece que el Gobernador es testarudo, porque diez horas después de nuestra apresurada partida vemos a poca distancia al destructor de la Armada inglesa “H.M.S. Shit of sea” que pretende apresarnos. No sabemos qué hacer, de hecho no hay nada que hacer contra un destructor cargado de misiles y torpedos cuando vas en un simple velero. Conforme se acerca el “H.M.S. Shit of sea” nos vamos acojonando al pensar que los gurkas se van a entretener con nosotros igual que “el Taladro” se entretuvo con el negre perseguidor de Bruce Willis en Pulp Fiction… Y entonces aparece el mono. Subido en una silla coge la radio y empieza a teclear en código morse un aviso urgente a la Armada inglesa: “6 navíos de guerra argentinos se acercan a Falkland por el norte; avistados 25 cazas argentinos por el oeste”. De inmediato el “H.M.S. Shit of sea” da media vuelta y se aleja hacia Malvinas... el truco ha resultado.

Puede que el mono haya provocado una 2ª Guerra de las Malvinas, pero una vez más nos ha salvado y podemos proseguir viaje con un viento y un frío que hace que se te caigan las orejas…


- El viaje completo en este link.

lunes, 4 de mayo de 2009

Etapa 16: hacia Georgia del Sur (y un matrimonio loco; y Shakleton)



Rumbo: SE-SE
Distancia a recorrer: 1.848 millas náuticas (3.422 km.)

Tras el incidente del motín nos olvidamos de esos pobres diablos que tan bien lo estarán pasando en el Penal de Mato-Grosso (para mí que las jararacás son mejores compañeras y menos peligrosas que los delincuentes comunes del Brasil, sobre todo para un troll). Nos queda un larguísimo trayecto hasta nuestro próximo destino, así que tomamos rumbo al Sur y vamos sacando la ropa de abrigo que pronto nos hará falta.

A las pocas semanas el suave y agradable clima tropical va pasando poco a poco a cierta "gelor" en el ambiente. El mar se va poniendo poco a poco más y más negro. No es contaminación: es simplemente el frío y la gran profundidad. En ocasiones avistamos grandes ballenas que pasan bastante de nosotros, y cuando nos descuidamos hemos dejado las cervezas para beber ron a palo seco, que nos reconforta más al darnos un poquito de calor.

Ya estamos en el Sur. Los días pasan tediosos y nosotros no paramos de tiritar. Nos hemos abrigado convenientemente y prácticamente sólo se nos ven los ojos. El que peor lo pasa es el mono, que no está acostumbrado a este frío clima, pero le hemos habilitado un rincón donde mantenemos encendido un hornillo, pues la calefacción del barco no es suficiente para el pobre animal. Nos desvivimos por el mono, que ha sido nuestro capitán espiritual, nos ha entretenido y ha mantenido la moral alta en los malos momentos. Cuando empezamos a pensar que el mono no sale de esta etapa atisbamos en el horizonte una blanca silueta: es la isla que buscamos.

Ficha de la Isla: Georgia del Sur
Ficha técnica: Aquí tenéis la wiki. Aquí un poco de historia de la isla (con imágenes incluidas)
La helada isla vista desde el espacio rodeada de hielo ¿apetece un baño?


Pertenece a: cómo no, a la pérfida Gran Bretaña.
Habitantes: Con carácter estable 2 locos piraos (en forma de matrimonio), y 4 biólogos con carácter temporal. Los gurkas que quedaron tras la Guerra de las Malvinas abandonaron el lugar en 2001.
Curiosidades: 1.- Estas islas también fueron invadidas por Argentina en la guerra de las Malvinas. De hecho aún quedan restos de helicópteros derribados entre los hielos perennes de sus montañas. 2.- Desde esta isla partió la célebre expedición de Shakleton. No me seáis vagos y mirad el link porque su historia merece la pena. Se trata de un explorador inglés que pasó a la historia por convertir un fracaso en éxito. Tras un par de fracasos en la conquista del Polo Sur intentó en 1914 una expedición para cruzar la Antártida a pie. Su barco quedó varado en el hielo durante un año y, cuando el roce de las placas de hielo lo reventó, toda la expedición fue en un par de botes hasta una isla de la Península Antártica. Desde allí Shakleton junto con otros dos valientes se aventuraron a navegar en un pequeño bote, a vela y al descubierto, hasta la Georgia del Sur en una de las grandes gestas históricas de la navegación, donde buscaron ayuda para rescatar al resto de los hombres. Su éxito fue su capacidad de liderazgo y su buena preparación (por ejemplo, obligaba a sus hombres al consumo de proteínas –focas, pingüinos- para evitar el escorbuto). Gracias a ello consiguió salvar a toda la expedición sin una sola baja tras dos años viviendo sobre el mar congelado. Os dejo unos links porque la historia es realmente interesante: AQUÍ y AQUÍ. (Para entender bien la expedición Endurance de Shakleton es muy recomendable el libro que publicó la Fundación La Caixa "Atrapados en el hielo", basado en una exposición que se realizó y que podéis ver AQUÍ. No os lo perdáis porque vale la pena, con fotografías y demás.) 3.- No salgo de mi asombro con el matrimonio inglés de piraos, unos tales Tim y Pauline Carr que huyeron de Inglaterra (tal vez tras comer fish & chips día tras día) y se vinieron a vivir a esta isla absurda, donde cuidan del Museo de la isla. Aquí un link de estos locos.



El matrimonio loco: Ella sonríe, él no. ¿Será porque él sería más feliz en Cuba?



Éste es el museo, por cierto ¿qué carajo pinta un museo en esta isla?


Nada más llegar a la isla nos dirigimos a la ensenada donde se encuentra la población más importante: Gritviken. En esta megalópolis viven los 4 biólogos y el matrimonio loco inglés. Hasta ahora nos hemos acostumbrado a encontrar en cada isla que visitamos a extraños investigadores que no saben qué coño investigan, pero no estamos preparados para encontrarnos un matrimonio inglés que se autoexilia en una remota isla helada viendo nevar 360 días al año. Para hacerse una idea de lo que debe ser vivir en esta isla no hay más que ver la siguiente frase que transcribo de este link: Land use: arable land: 0%; permanent crops: 0%; other: 100% (largely covered by permanent ice and snow with some sparse vegetation consisting of grass, moss, and lichen)”. O sea, ni un puto árbol en toda la isla: sólo hielo permanente, musgo y algunos líquenes. Sabemos lo mal que se come en Inglaterra pero… ¿realmente se come tan mal como para exiliarse en un congelador gigante junto a la Antártida?.

Al llegar al puerto los biólogos nos reciben alborozados y nos presentan al matrimonio loco. Los dos locos insisten en enseñarnos el museo que regentan. Se trata de un museo que expone objetos de los tiempos en que la isla era una estación ballenera (llegó a tener más de 2.000 habitantes, la mayoría balleneros noruegos) y que es visitado por turistas millonarios que pueden permitirse acercarse hasta aquí en lujosos cruceros antárticos. Hace semanas que no llega ningún crucero, así que los 6 habitantes de la isla se ofrecen a hacernos de guía y nos invitan amablemente a quedarnos cuanto tiempo queramos. Al día siguiente visitamos la tumba de Shakleton, que murió aquí de un ataque de corazón cuando iba a iniciar una nueva expedición en 1922. Realizamos una breve excursión con un frío de cojones por las mismas montañas que atravesó Shakleton en busca de ayuda, sólo que entonces eran desconocidas e inexploradas. Todo lo que se ve es blanco. Al llegar la noche cenamos todos juntos en la cocina del museo un menú a base de carne de foca y carne de foca.
Tras tan suculenta y variada cena los biólogos nos comentan que han conseguido fabricar un aceptable güisqui de musgo, así que todos nos ponemos una vez más a beber. Cuando ya han caído varios barriles (no veas cómo beben los jodidos ingleses) los biólogos nos comentan que unos marineros les hablaron de la leyenda de un barco lleno de hermosas mujeres que engatusaba a los marineros abordándolos en alta mar a base de placeres… “¿qué es lov-bout?” pregunta uno; “el barco del amor, melón” contestamos todos al unísono. Cuando en plena borrachera soñamos con cruzarnos con tan maravilloso barco el inglés loco, que lleva un pedo tremendo, comienza a gritar que por favor lo saquemos de allí, que él quería ir a Cuba pero su mujer le obligó a ir a esa isla. No entendemos mucho más, pero entre sus palabras se oye “fuck”, “ice”, “cold”, “i love garotas”, y otras más irreproducibles en este pío y santo blog. Justo cuando nos ofrecemos a llevarlo al Caribe su mujer sale del baño y nos oye… furiosa saca una escopeta y comienza a perseguirnos pegando tiros. Los biólogos se refugian en su barracón, pero a nosotros no nos queda más remedio que elegir entre el calor del museo con el cuerpo cosido a balazos, una muerte segura en el hielo, o huir una vez más en nuestro barco sin mirar a atrás. Optamos por esta última opción mientras la mujer se queda en el muelle pegando tiros.
Nadie se explica cómo hemos sido capaces de salir de la bahía en tal estado de ebriedad, pero cuando nos damos cuenta estamos en alta mar haciendo eses sin rumbo fijo quién sabe hacia dónde…

- El viaje completo en este link.