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lunes, 27 de abril de 2009

Estapa 15: Motín a bordo

Salvo el susto de la Isla Trinidad nuestros últimos meses han sido realmente maravillosos. La experiencia vivida durante seis meses con las garotas bailarinas de striptease en Fernando de Noronha nos ha dado una paz espiritual y hormonal difícil de conseguir en un hombre. Además llevamos el barco a tope de vituallas y con todos los sistemas e instrumentos revisados.

Por ello la navegación transcurre cómoda con viento suave a favor para seguir con nuestro rumbo S-S directos hacia el frío Atlántico Sur.

Mientras varios marineros estamos en popa disfrutando de unas cervezas y contándonos nuestras gestas con las garotas (que tocáramos a dos por cabeza provoca que no hagan falta exageraciones) se oye un ruido extraño. Nos miramos sorprendidos, pero pasamos a sobresaltarnos cuando oímos claramente los gritos de rabia y desesperación del mono. De repente dos marineros nos acorralan amenazándonos con un arpón. Bajo tal amenaza demostramos nuestra valentía dejándonos encerrar junto al mono en uno de los camarotes del barco. Un motín ha estallado. Y no cabe duda de que el motín ha estado muy bien planificado: el primero al que han encerrado ha sido al más listo, al mono.

Mientras nos preguntamos qué coño está pasando notamos claramente cómo el barco cambia de rumbo. El listo en seguida se da cuenta "ha virado a rumbo O-SO, y en esa dirección tras unos 1.500 km. tropezaremos con Río de Janeiro".

Según cuenta el legendario Dioni, Río es una ciudad maravillosa si vas con dinero. Pero ir a Río significa traicionar la esencia de nuestro viaje (y además no tenemos dinero). Sólo podemos tocar islas, nunca al continente. Si vamos a Río todo el viaje habrá fracasado. Tendremos aventuras que contar, es cierto, pero el objetivo primordial de dar la vuelta al mundo sólo tocando islas quedaría sin cumplir. No podemos permitirlo... Pero no podemos hacer nada allí encerrados.

Tras casi un mes recluidos estamos desesperados. Si hemos sobrevivido es porque el mono ha organizado turnos para tener la mejor postura para dormir (en el camarote estamos muy justos y sólo dos personas pueden tumbarse), y ha racionado los pocos víveres que esos dos cabrones amotinados con cara de troll nos han dejado. Para mear tenemos que hacer virguerías a través de la pequeña ventanita que da al exterior, y para ello es fundamental que el mono organice los turnos correspondientes.

En el camarote estamos todos un poco apretados

En la mañana del trigésimo día oímos que los amotinados estallan de alegría... estamos a punto de entrar en la bahía de Río de Janeiro. Y también estamos a punto de concluir nuestro viaje con un completo fracaso...

- El viaje completo en este link.

5 comentarios:

Little dijo...

El mono y tú

V Molins dijo...

Uy qué putada, si nos vamos a Río...

JL dijo...

Con que el mono era el más listo de la tripulación. Jajaja. Hasta os enseñó las mejores posturas ergonomicas. Este es capaz de enseñaros el Kamasutra, aunque mejor que lo practique con garotas a mano... Cuidado con mear por la ventanilla, no sea que paséis por la desembocadura del Amazonas.

Los trolls ya no se contentan con invadir tu morada, ya hasta se cuelan en la historia.

Muy bueno el vídeo de Peor Impossible, la versión de Locomía con sobrasada, perlas de Manacor y un par de... narices... Contoneándose de esa manera parecen la carretera de Sóller. Aunque a Rosy de Palma no le harían falta sticks para aporrear la batería. Con su nariz ya le bastaba.

Anónimo dijo...

pandilla de anormales

JL dijo...

¡Vaya! Ya han vuelto a salir los trolls de la historia. Más vale ser anormales (que todos lo somos un poquito en algún aspecto), que subnormales profundos...