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sábado, 21 de marzo de 2009

Vayan preparándose: nos vamos en velero

Estoy atravesando uno de esos periodos en que me asquea especialmente la sociedad y la situación política española. Así que nada mejor que entretenerme con otra cosa para no meterme en discusiones bizantinas en las que sé de antemano qué me van a contestar según la ideología del individuo con el que discuta. Ante tanta persona inteligente que está contaminada por el exceso ideológico no vale la pena discutir. Así que me embarco de nuevo...
En mi antiguo blog inicié un viaje imaginario en velero alrededor del mundo. No debía ser un mal viaje porque lo siguieron 4 ó 5 visitantes, lo cual sin duda supone todo un récord de visitas en el mundo de internet. El caso es que con esto de la falta de tiempo el viaje se quedó parado y el barco varado en el Atlántico Sur.

El tiempo pasa volando. Tanto que hace unos 2 años que aquel viaje quedó interrumpido. Y qué carajo, si sigo esperando a tener tiempo nunca lo reiniciaré. Así que en ello me pongo. Pero vamos a hacerlo desde el principio: repetiremos las etapas ya publicadas hace más de 2 años en el antiguo blog (remasterizadas y actualizadas, que ahora sé meter fotos), y a partir de ahí continuaremos. Así que a continuación, -con la esperanza de que se incorporen nuevos marineros y se reenganchen los que ya se enrolaron-, reproduzco aquella introducción al viaje tal y como la publiqué en 2006:

Hace ya algún tiempo leí un muy recomendable libro titulado “Los navegantes” (Edward Rosset). Se trata de una novela histórica que trata acerca de la apertura de las primeras rutas marítimas alrededor del mundo por parte de los españoles (por cierto la mayor parte de ellos vascos incorporando tierras a la Corona de España). Con la lectura de este libro confirmé dos cosas: que el nacionalismo vasco es antihistórico y padece enanismo mental (pero eso es otra historia), y que me apasionan las gestas y sufrimientos de los grandes descubridores de las rutas de navegación.

Me apasiona el mar. Me apasiona viajar en velero. Eso no quita para que toda mi experiencia en velero se reduzca a una vuelta de un par de horas en el pequeño barco de un amigo hace ya varios años. Pero soñar es gratis.

Lo que realmente terminó desatando mi imaginación fue la propuesta que me hizo un amiguete hace un par de años. Mi amigo vive del alquiler de un velero catamarán en Ibiza, pero la temporada es corta. Así que planeó pasar el invierno en el Caribe para rentabilizar más su barco. Y me hizo una propuesta que no podía rechazar: cruzar el Atlántico en velero y pasar el invierno de isla en isla. Tengo trabajo y familia. Obviamente rechacé la propuesta. Mi amigo también tenía familia. Ahora ya no la tiene y paga la pensión correspondiente. Son los riesgos del mar. Como es lógico la tripulación estaba formada básicamente por divorciados con pocas ocupaciones y muchas ganas de aventura.

El caso es que como he dicho soñar es gratis. Y como no puedo realizar el viaje pues soñaré con él. Un poco de información geográfica (Internet no tiene horizontes), unas cuantas letras, un poco de imaginación, y ya tengo el viaje que quería. El viaje va a tener una singular característica y condición esencial: el primer, último y único puerto continental que pisaremos será el de Valencia. El resto de paradas se producirán en islas. Es condición indispensable no pisar el continente allá donde nos encontremos. Otro condicionante del viaje es que es imprescindible que visitemos determinadas islas que de momento no adelantaré. Se trata de islas que en algún momento de mi vida me han llamado la atención, bien por hechos históricos trascendentales, bien por alguna novela, bien por gestas de exploradores, o bien por ser islas muy singulares y únicas.

En fin. Pronto iniciaremos la singladura. Adelanto ya que la primera etapa será Valencia-Columbretes; sé que estas islas no tienen mucho exotismo, pero había que visitarlas. Mientras tanto yo sigo con los preparativos para dotar de bastimentos el barco. Estén atentos que en dos días zarpamos.
El viaje completo en este link.

1 comentario:

Little dijo...

jojojo vete tú a saber si en las Columbretes aparte de culebras hay fiesta