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lunes, 23 de marzo de 2009

Preparativos en el puerto de Valencia

En la imagen de arriba podéis apreciar el barco en el que nos vamos. Los preparativos ya están muy avanzados. El tanque de fuel lleno (aunque vayamos en velero es necesario evitar el peligro de la calma chicha). La despensa con abundante comida. Hemos reunido toda la ropa de abrigo que hemos podido, y por supuesto los útiles de pesca y de buceo. Obviamente llevamos el correspondiente cargamento de ron, imprescindible allá donde se embarcan auténticos marineros. También hemos hecho gran acopio de güisqui, que será muy necesario en determinados momentos de la travesía. En una pequeña caja hemos metido unos cuantos pendientes, que también serán necesarios en su momento.
Navegar por el océano en un velero de escasos doce metros de eslora no es ninguna broma. La supervivencia depende del trabajo de todos. Y todos deben trabajar duro cuando sea necesario. Si hay tormenta hay que izar y arriar velas continuamente y no parar de corregir el rumbo para que el barco no entre en la ola de tal manera que vuelque o se parta en dos. Para que todo esto funciones tiene que haber un jefe. Un capitán al que se obedezca sin rechistar cuando sea necesario. Y el capitán obviamente será quien más experiencia náutica tenga. No hace falta que diga que no seré yo.
Cuando estás en cubierta hace viento, frío, humedad, lluvia… a veces las olas te mojan. En otras ocasiones el sol te abrasa. También es cierto que sufriremos menos que los navegantes de antes: Tenemos nevera, calefacción, cerveza, fuel (por si hay calma chicha), radio, gps, sabemos cómo combatir el escorbuto… y encima el planeta tierra ya es conocido en su totalidad. Nos vamos de aventura en el siglo XXI. Y podéis creerme, para una navegante del siglo XVI lo que vamos a hacer es una auténtica mariconada.
El aspecto psicológico es tremendamente importante. Pasaremos semanas sin ver tierra compartiendo el escaso espacio del que dispone el barco. Hay que hacer guardias, la alerta debe ser constante. La superficie que pisas va y viene, se desplaza hacia arriba y hacia abajo, de un lado al otro. Cuando duermes no dejas de ser zarandeado constantemente por el mar … y eso hay gente que no lo aguanta. Vivir semanas en una bañera rodeado de la inmensidad del océano y sin posibilidad de salir destruye tu intimidad. No puedes estar solo y tienes que aguantar a los demás las 24 horas. Hay personas que se trastornan, que se vuelven irascibles y no se soportan ni a sí mismos. Mi amigo (el del catamarán) me comentó que cuando fue al Caribe bajó a un tripulante en Cádiz, y otro abandonó en las Canarias.
Señores. No vamos a dar una vuelta en el yate de Rainiero con las chicas Martini a la vista de Mónaco. Vamos a dar la vuelta al mundo. Y eso es cosa seria. Insisto. No es un viaje de placer. Pasaremos penurias y peligros.
PD: Estamos ante un viaje imaginario. Si leyera estas páginas algún verdadero navegante puede que encuentre errores o incongruencias relativas a la navegación. Pido disculpas por anticipado porque estoy seguro que ocurrirá. No tengo experiencia en navegación ni pretendo aparentar lo que no sé. Y soy consciente de que si verdaderamente realizara este viaje que tanta ilusión me hace posiblemente no pudiera soportarlo. Pero si fuera posible seguro que al menos lo intentaría…
De hecho tenemos una gran ventaja. Al ser un viaje imaginario podemos enrolarnos todos los que queramos. Quien siga el viaje viajará conmigo. Y el tiempo dirá cómo nos va o si llego a puerto solo. Si es que llego…
Mi querida tripulación. Dormid bien esta noche que mañana zarpamos desde este puerto:


El viaje completo en este link.

2 comentarios:

Little dijo...

¿Te patrocina Bertarelli? ¿Rita posará contigo? ¿Paco Camps se pondrá a tu lado vistiendo un traje de marinerito? :P:P:P:P

Mileidi dijo...

¿Y se madruga mucho en tu barco?