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jueves, 26 de marzo de 2009

Etapa 3: hacia Tabarca


Rumbo S-SO
Distancia a recorrer: 98,26 millas náuticas (182 km.)

Espero que la estancia en Ibiza haya sido de vuestro agrado. Y espero también que hayáis aprovechado el tiempo… no van a quedarnos muchas oportunidades de diversión más adelante. Soltamos amarras y nada más salir costeamos las bellas costas de Formentera. No pararemos en esta ocasión en la que es una de mis islas favoritas. Al fin y al cabo podemos ir cualquier fin de semana desde Valencia (aunque si no queremos encontrarnos legiones de “macarronis” montados en Vespino resulta aconsejable evitar el mes de agosto). Respecto a Formentera sólo haré un comentario más: me resulta sorprendente cómo todo el mundo se vuelve loco por irse al Caribe buscando aguas cristalinas cuando a 3 horas de casa tiene unas aguas tanto o más cristalinas.
Una vez superada Formentera fijamos el rumbo S-SO. La travesía una vez más es tranquila. El Mediterráneo cumple con su obligación de darnos buenos días de navegación, que ya vendrán más adelante los infortunios. Alguien propone sacar los curris e intentar pescar un atún. ¿Por qué no? Sólo falta que tengamos suerte y nos hayan dejado alguno los japoneses… tras un rato, unas cervezas y alguna conversación sobre nuestras experiencias en Ibiza, por fin pica un atún (el que pudo escapar a los japoneses pero no a nosotros). Lo sacamos… ¡¡¡¡che!!!! ¡¡si pesa topecientos kilos!!.
Siempre me han llamado la atención las películas de sobremesa. La familia va feliz en su barquito y pesca un pez enorme entre risas y felicidad, y en la siguiente escena ya salen de la plancha perfectos filetitos de pescado que la familia come en manifiesta armonía. La realidad no es así y siempre supera a la ficción, porque ahora viene lo que no sale en las pelis ¿quién limpia el atún?. A la hora de pescarlo ha habido risas y felicidad (como en las pelis), pero luego cada uno mira para un lado y, de repente, a todos los entran ganas de hacer cosas. Uno sube al mástil para ver si todo va bien por allá arriba, el otro quiere comprobar las velas de repuesto y uno más baja a la sentina a ver no sé qué. Pero como éste es un viaje virtual pasaremos de estos problemas menores, -o no tan menores-, y nos dedicaremos a cosas que sólo pueden hacerse en un viaje virtual.
Los filetes de atún ya están cortados y, como siempre, a más de uno no le gusta comérselo a la japonesa. Así que habrá que hacerlos a la plancha y ponerles alguna salsa. ¿Que no tenemos? No hay problema. Estamos navegando frente a las costas de la Vila.Joiosa, y aquí con una simple y rápida inmersión nos podemos surtir de salsas únicas. Para algo estamos sobre el yacimiento Bou-Ferrer y hay que aprovecharlo. En cualquier caso resulta aconsejable no mirar la fecha de caducidad de unas salsas que llevan 2.000 años en el fondo del mar. Por si acaso.
Estamos ya abandonando las costas por las que transcurre la acción de la primera de la serie de 20 novelas marítimas de Patrick O´Brian. Tenía que comentarlo y recomendarlas… Un par de horas después de la comida ya avistamos en el horizonte la costa de una isla.
Ficha de la isla: Tabarca
Ficha técnica:
Aquí
Habitantes: 30 indígenas: En verano 3 ó 4.000 turistas plastas.

Como no son fechas veraniegas en la isla poco hay que hacer. Sí que podemos aprovechar para dormir en una cama que no se balancee, que para eso está el hotel de la isla. También podemos degustar el caldero tabarquí (una especie de arroz a banda) y el célebre calamar de potera a la plancha, que según cuenta está que se sale. (es aconsejable no morder la potera por lo que pueda pasar).
Disfrutemos de la isla, comamos bien, charlemos en el bar, durmamos en camas estables, y cuando nos apetezca seguimos viaje…

- El viaje completo en este link.

1 comentario:

Little dijo...

¿Y no hablas de los piratas italianos que poblaron Tabrca?