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viernes, 20 de marzo de 2009

Diario de un convaleciente: Dominador y dominada

En los últimos día no ha habido ni rastro de la froiland. Entre los torturados corre el rumor de que la han destinado a enterrar los cadáveres de aquellos desgraciados con los que se les ha pasado la mano.
En cualquier caso estos últimos días, -soy torturado a diario-, las cosas han transcurrido igual que los demás. Y como tampoco es cuestión de reiterarse, hoy les hablaré de un matrimonio compuesto por dominador y dominada. Se trata de una pareja de unos 60 años en la que ella se está recuperando de una lesión en un pie.
Existen muchos matrimonios en que uno de los cónyuges toma las decisiones. No me refiero a la elección del lugar de vacaciones o el color de las cortinas, sino a que deciden cuándo el otro tiene hambre o cuándo le duele la cabeza. Generalmente son las mujeres las que toman este tipo de actitud. Sin embargo en la rehabilitación he conocido un matrimonio que hace bueno eso de que la excepción confirma la regla, porque es el hombre el que ejerce de dominador.
Cuando esperaba para entrar en la trastienda del terror el matrimonio entró a la sala de espera. Allí se sentaron para leer conmigo por enésima vez el "Hola" arrugado que anunciaba el noviazgo del príncipe con la Sartorius. Cuando el torturador nos ordenó entrar me llamó la atención que el marido entrara con la mujer, ya que ella caminaba cojeando pero podía caminar sola igual que yo.
Una vez dentro el marido se mantuvo junto a la esposa en todo momento. Cuando el torturador le empezó a retorcer el pie el marido decía "así le duele", "ahora no duele" o "de esta forma mejor", y sólo a veces ella confirmaba tímidamente las impresiones de su esposo. Si le metían las psico-corrientes de la DINA él le decia al torturador "baje un poco la intensidad" o "así está mejor". Y así durante toda la sesión.
Si yo hubiera sido el torturador habría echado a patadas al fulano aquél y le habría dado a la pobre señora media horita de libertad, porque hasta uno tiene derecho a ser torturado sin que su cónyuge le dé por saco. Pero el torturador no decía nada. Tal vez estuviera disfrutando tanto con el sufrimiento de los pobres infelices allí congregados que le daba igual que aquel marido coñazo decidiera sobre el dolor del pie de su señora...

4 comentarios:

Little dijo...

jojojojo ¿y por qué no te llevas a tu señora y que opine cuando te dan las corrientes? Eso sí, mejor que no te la lleves si ha habido broca antes :P:P:P:P:P

Mileidi dijo...

¿Estás seguro de que era un matrimonio hetero? No me cuadra ¿Te fijaste bien? ¿No sería una pareja homo?

Pkdor dijo...

@ little:
Eso, tú da ideas.

@ mileidi:
Bueno, la señora no era muy agraciada,pero no tanto como para tomarla por un tío.

JL dijo...

hasta uno tiene derecho a ser torturado sin que su cónyuge le dé por saco

¡Ah!, pero ¿hay tortura posible sin que esté el cónyuge por en medio?

Igual ha recibido una oferta la froiland (de todos los santos) de una familia con negocios inmobiliarios para "convencer" a cierto presidente futbolero.

No te quejes de las actualizaciones de los Holas en las consultas, que hay todavía ejemplares en algunas que anuncian del asesinato de Viriato...