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sábado, 21 de febrero de 2009

Diario de un convaleciente: pinchazos

No sé si ya he confesado que me aterran las inyecciones. Cada uno tiene sus miedos y sus fobias, y la mía es ese instrumento malévolo conocido con un nombre igualmente malévolo: aguja hipodérmica o jeringuilla. Solo de mencionarlo me entran fríos sudores y me tiemblan las sienes... De hecho, creo que de toda la pesadilla que estoy viviendo, con el paso de los años lo único que recordaré como el trago más amargo es el momento en el que pincharon mi columna vertebral para inyectarme la anestesia. En fin, no hablemos más de ese tema, que no se trata de amargar a las gentes de bien que ojean este blog.
El mundo está lleno de psicópatas. Lo sé porque hay quien le gustan los "realitisous", porque existen los destintas y porque hay sádicos que disfrutan creando medicamentos inyectables. Y ahí es donde me han pillado...
Al salir del hospital me han recetado topecientos medicamentos. Parezco un abuelo con las pastillitas de varios colores, unas cada 8 otras cada 12 horas. No me extraña que los pobres ancianos pierdan la memoria. Lo bueno es que la cosa de las pastillitas sólo dura una semana.
Pero cuidado, que si hablaba antes de inyecciones y medicamentos inyectables es por las inyecciones de heparina que un psicópata inventó para que otro psicópata las recetara no 7, sino !!!!20 días¡¡¡¡. O sea, las putas inyecciones hay que metérselas 20 asquerosos días. No bastaba con todo el puteo de la pata tiesa, de dormir mal, del dolor. No, no bastaba con eso. Encima me tienen que recetar inyecciones durante 20 días.
En el hospital no hubo problema. Cuando la enfermera decía hola ya me había pinchado y se había largado, así que me quedaba con el escozor pero no tenía tiempo para sufrir la ansiedad pre-pinchazo. Lo malo ocurrió al salir.
Cuando el médico me dió el alta me recetó los medicamentos. Al hablar de la heparina me dijo "son unas inyecciones para evitar coágulos en la sangre" y me dijo "póntelas tú mismo". Al ver mi expresión de horror y ante mi pregunta de "¿yo mismo?" me miró como se mira a un loco y con la expresión de Hanníbal Lecter en su cara me dijo sonriendo sardónicamente "sí, tú mismo, lo hace todo el mundo".
En fin. Salí del hospital sin poder andar pero con una única preocupación: tenía que clavarme inyecciones yo mismo durante 20 días seguidos. Sabiéndome incapaz de hacerlo miré a mi señora y ella me espetó "a mí no me mires, yo no te las pongo ni de coña". Así que pensé en mis vecinos, un matrimonio en que ambos son médicos, aunque espero no ser nunca paciente del marido.
Pasaron a mi casa a pincharme. Ella me pinchó, pero me dijo que en dos días se iban fuera, así que al día siguiente pasarían a enseñarme. Cuando volvieron ella me dió las intrucciones y yo lo intenté, juro que lo intenté, pero no pude. Imaginen el cuadro: dos médicos y mi señora intentado convencer a un fulano de más de 40 años y 90 kilos de que se pinchara una minúscula inyección en la barriga. Descojonos, bromas, risas, pérdidas de paciencia, mi señora acusándome de marica y homosexual...
Cuando se cansaron de mis fallidos intentos el vecino se arremangó, y entonces en un solo milisegundo pensé: "este tío trabaja con muertos, los muertos no sienten los pinchazos y yo aún no estoy muerto... prefiero que me pinche mi señora aunque no sepa".
Ahora me pincha mi señora y aún le quedan 15 inyecciones que clavarme. Ahora mi señora se enfada cada vez que me pincha porque no quiere hacerlo. Y ahora mi señora y mis vecinos me tienen por un ser frágil, cobarde y adamado. Puede ser, pero al menos he descubierto que sería incapaz de suicidarme.

3 comentarios:

Little dijo...

jojojojo pues ese vecino es bastante salvaje trabajando :P:P:P:P

ana dijo...

jajaja...siempre me había preguntado que pensaban los pacientes cuando ibamos a decirles que se tenían que pinchar la heparina y ahora ya lo se!!Aunque me lo podía imaginar...
Si soy sincera jamás podría pincharme a mi misma pero a los pacientes hay que decirles que no sean cobardes y que es una inyección muy pequeñita.
Una enfermera

Pkdor dijo...

Estimada Ana:
Yo lo que no me había preguntado es si heparina llevaba o no hache. Ahora al leer tu comentario me apunto que se escribe con hache.
Lo bien cierto es que se escriba como se escriba pica un montón cuando te la inyectan...