ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

miércoles, 18 de febrero de 2009

Diario de un convaleciente: el bulto extraño

Bien. La operación ha terminado. Ignoro si habrá caído algo de Coca-cola en la herida o si la broca la habrán comprado de saldo en el Leroy-Merlin. Lo cierto es que me dejan en la habitación (en la jerga hospitalaria dicen "en planta").
Una vez en la cama estoy como aquél que imitaba a Rambo hace ya muchos años: no siento las piernas. Es lo que tiene la raquianestesia, en la cual te duermen de cintura para abajo.
Con el tiempo puedo mover levemente los pies. Al rato ya puedo dar pequeñas pataditas compulsivas con mi pierna. Cuando pasan un par de horas ya he recuperado, a pesar de la insistencia del hormigueo, la sensibilidad en las piernas. Y de repente ocurre...
Cuando me paso las manos por las piernas para ver si ya son sensibles no me altero, Primero no las siento, luego siento algo leve, luego ya noto mi mano..., pero cuando me toco entre las piernas no siento nada.
No sé si alguno de ustedes se ha tocado los güevos anestesiados, pero a mí me pareció una experiencia horrible. Lo primero que te pasa por la mente es enteder por qué algunos le llaman las partes blandas. Luego notas la extraña sensación de que tu mano nota los güevos, pero los susodichos no notan nada. Y encima tu queridísimo amigo el miembro se ha quedado ahí, en formato cacahuete y también insensible.
Es harto difícil explicar cómo se siente uno cuando pierde el centro vital de todo hombre. Imaginen a los EEUU sin Washington, al VCF sin movidas sociales, a un partido político sin chorizos... imaginen un ruso sin vodka, un velero sin velas, un actor español sin cretinismo, un presentador de televisión sin homosexualidad... imaginen a Fraga sin delirios, a un gafapastista sin gafas de pasta, un telediario de A3 sin el real madrid, a Amy Winehouse sin excesos... imaginen todo eso y muchos más.
Notar inane tu centro de gravedad es una inquietante sensación. Te vuelves loco esperando que pase de una puta vez la anestesia, no dejas de tocarte cual vicioso erotómano para ver si llega ya la sensibilidad. Pero se hace largo, muy largo. Tanto que llegas a mirar a tu esposa con resignación pensando que se tendrá que buscar un boy...

5 comentarios:

Little dijo...

Si es que ya lo decía hace años uno de los Federicos... "manda güebos"

Rafa dijo...

Los güevos es lo que tienen.

¡Te mejores quejica!

BC

JL dijo...

Se nos ha tirado usted el moco de que la raquianestesia es la anestesia de cintura para abajo, cuando simplemente es la anestesia que te aplica la enfermera Raquel.

No se queje de la falta de sensibilidad de sus bueboh. Imagínese lo peor: que por una de esas casualidades de la vida le viene la enfermera viciosa (Raquel u otra) y le aplica un remedio bucal en ese momento. ¡Qué fatalidad que se produzca en ese instante! Ni usted ni la enfermera se sentirían aliviados física y mentalmente (a veces, cuando uno está postrado en la cama, la imaginación vuela más que la trempera. Se le podría llamar pajas mentales, aunque finalmente lo que se eyacula es bilis...)

Mileidi dijo...

Te equivocaste de hospital!!!

Deberías haber elegido uno de los de Benny Hill con enfermeras recauchutadas.

P.D. Buenísima la descripción que hace tu esposa en su propio blog acerca de su affaire con el boy.

V Molins dijo...

"Luego notas la extraña sensación de que tu mano nota los güevos, pero los susodichos no notan nada". Grandioso. Que estés convaleciente le ha venido cojonudo a este blog, así te lo digo, jojo.