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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Diario de un convaleciente: Natación (I)

A esta peña no le basta con que me duela el culo por hacer bicicleta. Ahora también me dicen que debo nadar. Y yo, que quiero recuperarme cuanto antes, me preparo para ello.
Mi señora me dice que no me preocupe, que me ha comprado un bañador de competición. Obvio la coña de la competición y me pongo el bañador. Resulta ser un “turbo pelotari” que haría furor entre los macarras de los 70. Cuando me veo las lorzas sobrepasando el bañador y la correspondiente marcada de paquete, meto en la bolsa un bermudas de toda la vida y salgo de casa diciéndole a mi señora “borde”, a lo que responde con una cínica sonrisa.
Creo que ya he comentado más de una vez que mi gimnasio es muy grande y vacilón. Y la zona de aguas no podía ser menos. Hay allí una sauna, un baño de vapor y un jacuzzi cojonudos, junto a la reglamentaria piscina cubierta de 25 metros. Cuando llego veo a una serie de tipos y chatis con gorrito. Es curioso, pero todos parecemos espermatozoides con ese gorrito de goma puesto en la cabeza.
Me tiro a la piscina y comienzo. Un brazo, otro brazo, patadita por aquí, patadita por allá… en la piscina flotamos una serie de personas con pinta de espermatozoide en un absurdo vaivén de un lado a otro como un hamster en una jaula. Me pongo boca arriba para nadar espalda mientras mi pancha se desplaza a derecha e izquierda siguiendo mis torpes movimientos.
Y entonces ocurre lo de siempre. Al nadar espalda desvío mi trayectoria y ¡!rasss¡¡, me raspo el brazo con la corchera. A la vuelta me ocurre lo mismo, pero yo insisto. En el siguiente largo calculo mal y ¡!croc¡¡, me pego con la cabeza en la pared de la piscina. Es lo que suele ocurrir cuando nadas espalda y te olvidas de que la piscina tiene un final. Me cabreo, mando a tomar por culo la espalda y sigo con el crawl.
Entonces entra una señora mayor tipo tonel con un gorro de baño de florecitas de plástico que ha debido rescatar del fondo de algún armario que no abría desde aquellas vacaciones en Torremolinos en el 64. La señora nada con un estilo muy peculiar, que consiste en hacer el tronco. Hacer el tronco es dejarse llevar por la corriente haciendo zig-zags, de forma que siempre chocas con ella. Me desespero.
En una de las paradas que hago para poder respirar y para calcular la trayectoria del tonel que flota en mi calle me quedo alelado. Una tía de bandera se dirige a la piscina. Todos los tipos de la piscina se quedan igual de alelados, los hombres somos así de capullos.
La tía se mete en la calle de al lado y se pone a nadar cual sirena en el mar. Creo que ya he comentado en anteriores posts que parece que en mi gimnasio sólo dejan entrar a tías siliconadas, porque lo que se ve allí no es normal. El caso es que la chati se pone a nadar demostrando que sólo las mujeres pueden conseguir hacer de lo imposible algo posible, ya que resulta imposible que esos dos melones permanezcan sumergidos en el agua cuando nada crawl sin que la chica se vea expulsada hacia fuera dándose la vuelta. Y es que esta chica me demuestra que el Principio de Arquímedes es una falacia, ya que si fuera cierto que todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta un empuje hacia arriba igual al volumen del líquido desalojado la muchacha saldría despedida hacia arriba. De eso no tengo ninguna duda, y por ello creo demostrado empíricamente que Arquímedes se equivocó.
Bueno, el caso es me pongo a nadar elucubrando sobre la falsedad del Principio de Arquímedes, al tiempo que mirando de reojo para ver si con un poco de suerte una teta de la chica deja de pugnar por salirse del bañador y finalmente se sale. Y mirando y mirando ¡!!!cotocrok¡¡¡¡… cabezazo contra la pared de la piscina. Que es lo que te pasa cuando nadas crawl pero, en lugar de mirar hacia delante, estás mirando a un lado a ver si se le sale la teta a la chica. En definitiva, con el golpe recibido y pensando que los tíos somos gilipollas, mando a tomar por culo la natación y me salgo de la piscina a pasear mis lorzas por el jacuzzi y descansar de una vez.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Diario de un convaleciente: Espínin

El médico y el fisio me recomiendan hacer mucha bicicleta para recuperar mi rodilla. Pero la vida moderna te da poco tiempo, así que un listo me ha aconsejado el espínin: “haz spining”, me dice, “te metes caña en una hora y si no te agotas siempre puedes bajar el ritmo sin caerte ni que te atropelle un coche”.

Y como mi gimnasio tiene unas instalaciones cojonudas y, entre ellas, una sala de spining muy vacilona, allá que me voy a hacer espínin…

Inocente y pardillo me acerco a la sala de spining unos minutos antes de que comience la sesión, pero allí hay un tumulto tremendo de gente que se pelea por un puesto en la clase. Se comportan como refugiados cuando se reparte el pan, se pegan codazos y discuten. En eso llega al monitor con una lista y comienza a llamar uno a uno al personal. Una serie de psicópatas equipados como si fueran a subir el Tourmalet van entrando en la clase, no sin discutir acerca de si yo me había apuntado antes que Pepito y a él lo llamas primero. Se les va la vida en ello. La clase se llena y el único idiota que no se apuntó se queda fuera. Como el idiota soy yo me piro del lugar.

Al día siguiente me apunto a la clase de las 19:00 llamando por teléfono al gimnasio tal y como me han indicado. Llamo a eso de las 8:00 de la mañana, después de desayunar. Seguro que soy el primero, pienso.

Diez minutos antes del inicio de la clase me persono en el lugar. Los mismos piscópatas del día anterior se agolpan allí nerviosos como si fueran drogatas con el mono prestos a conseguir su papelina y desesperados por chutársela. A esta peña le pasa lo mismo, sólo que tienen mono por subirse a la bici.

Comienzan a leer la lista y a mí no me mencionan. Cuando dicen mi nombre resulta que soy el nº 47 y entro en la clase por los pelos. ¡!! Dios mío, pero si llamé a las 8:00 de la mañana¡¡¡, ¿acaso estos psicópatas pasan la noche sin dormir para llamar antes que nadie? Me lo imagino con los ojos rojos llamando a las 6 de la madrugada y sintiendo un placer orgásmico al conseguir su puesto en primera fila en la clase.

Me subo en la bici y me siento un pringado. Y les explico por qué: yo llevo un pantalón tipo bermudas, unas zapatillas de deporte mondas y lirondas y una camiseta que me regalaron hace un tiempo que pone verdulerías no sé qué. Pero esta peña va en serio. Todos portan culottes y mayottes que ni Indurain. Al verte allí te crees que están en medio del pelotón del Tour de Francia. Ríase usted del Astana, el Rabobank y demás equipuchos profesionales. Lo digo en serio, los ciclistas profesionales son unos cutres al lado de esta gente.

Comienza la clase. Ponen una música horrible a toda pastilla y el monitor dice cómo y a qué ritmo hay que pedalear. La gracia del invento es hacerlo al ritmo de la música. Pero joer, es que ponen una música que no aguantarían ni los del Gran Hermano por hortera y chabacana. Con eso está todo dicho.

Te hacen ponerte de pie, sentarte, pedalear rápido, pedalear duro… a los 10 minutos sudo como un cerdo. Y no soy el único. Un tipo que está delante forma un charco a su alrededor.

Ponen una canción de ésas que son para matar a su autor y a quien lo escucha, pero se ve que gusta a estos psicópatas. Así que se ponen a gritar ¡!!uhhhh uhhhh¡¡¡ al estilo José Luis Moreno. También aplauden y se contornean de un lado a otro encima de sus bicis con los brazos en alto. El único que no sigue el juego soy yo, el pringado, el marciano, el débil. Pero qué quieren que les diga, ellos estarán muy conjuntados y resistirán el ritmo, pero estoy empezando a pensar que además de psicópatas son una panda de gilipollas.

La clase avanza y yo no puedo con mi alma, así que miro a mi alrededor mientras ellos van a lo suyo. La sala está rodeada de espejos en los que mi ominosa pancha se mece de un lado a otro. Para no acomplejarme miro los escotes, que de algo tendría que servir que las tías espineras vengan con unos escotes de escándalo a hacer bici, ya ves tú. Mientras ellos pedalean yo me entretengo pensando. Y viendo los escotes empiezo a tener claro que en este gimnasio no aceptan tías no operadas. Porque no es normal que todas tengan las tetas enormes y que a ninguna se le muevan por muchos saltos que dé.

La clase termina y todos están chopados como si salieran de la ducha. No sé si esto será bueno para mi rodilla pero desde luego sudar se suda un güevo. Yo salgo muerto, algunos salen cansados y varias psicópatas, -porque todas son mujeres-, salen corriendo para meterse en la clase de al lado donde se incorporan a una sesión de step o algo así y comienzan a dar saltos como locas. Al verlas uno no sabe si sorprenderse de que estén tan enfermas con el deporte, de que aguanten el ritmo, o de que no se le muevan las tetas.

Finalmente pienso que me duele tanto la cabeza con esta mierda de música que ponen que no creo que vuelva. Además, no pienso levantarme a las 4 de la mañana para pillar sitio.

jueves, 24 de diciembre de 2009

El gordo barbudo agente de la CIA...

Les diré una cosa. En esto de los regalos navideños soy profundamente monárquico. Para mí sólo los Reyes Magos pueden y deben traer los regalos. Y no ese bastardo usurpador que viste de rojo porque la Coca-cola lo decidió así.
Me toca los cojones que un gordo que dice jojojojo con manifiesta mala sombra pretenda colarse por mi chimenea a traer unos putos regalos. Estoy seguro de que ese tipejo es un agente de la CIA que viene a espiarnos. Que le den.
Por eso esta noche lo tengo todo preparado. Primero cenaré en familia, que es lo que toca. Luego, -un año más-, les diré a mis hijas que se olviden de regalos hasta el día 6 de enero, porque ese bastardo agente de la CIA no entra en nuestra casa. El año pasado me llamó la dirección del colegio por este tema. “Sus hijas dicen que…”, pero yo no me amilané, les dije que se metieran al gordo barbudo cabrón por donde les cupiera, que si querían niños yanquis se largaran a Kentucky que allí debe haber bonitos colegios, que aquí son los Reyes Magos y así debe ser.
Como decía esta noche lo tengo todo preparado. Encenderé la chimenea y rociaré el fuego con productos tóxicos para que el invasor yanqui se ahogue. Y por si llegara a bajar tendré cargada la escopeta de triple cañón que amablemente me trajeron los Reyes Magos el pasado año para la ocasión. Con un poco de suerte me lo cargo o al menos consigo que no vuelva a España nunca más.
No me tomen por violento. ¿no me agradecerían dejar de ver al capullo ése en los centros comerciales dando por saco con la campanita? ¿no me agradecerían dejar de oír el irritante jojojo por doquier? ¿de verdad no están hartos de ese infame personaje importado a la fuerza desde los USA? ¿de verdad no me lo agradecerían?. Mandar al otro barrio al gordo barbudo no es violencia, es justicia y tranquilidad.
Y otra es la de los capullos que ponen al gordo con una escalerita en el balcón, así como si entrara en plan robo con escalo… qué gracioso. ¿De verdad no les apetece que entre en esas casas por esa escalerita una banda de desvalijadores y los deje limpios? ¿Tenemos que aguantar a este gordo capullo por todas partes?
¿Y qué me dicen de los capullos que en las comidas de empresa se ponen el gorrito papanoelesco? Al trullo deberían ir todos. La acusación: por capullo y memo.
Lo dicho. Que le den al idiota ése y a sus renos con ese Rudolf a la cabeza, cuyo nombre es una mezcla de homosexual y jerifalte nazi.
Y ahora que se quejen los defensores de ese dios del consumismo como ya hicieran los seguidores del puto ratón Mickey hace unos meses en este mismo blog. Eso, que se quejen y luego que vayan dando lecciones de antimperialismo y cosas así. Yo mientras tanto seguiré esperando el día 6 de enero para que los auténticos, los nuestros, los tradicionales, los que no nos han impuesto a golpe de talonario… para que los Reyes Magos de Oriente nos traigan los regalos, tal y como ha sido toda la vida.
Por cierto, FELIZ NAVIDAD

lunes, 21 de diciembre de 2009

Diario de un convaleciente: correr

El médico me ha dicho que puedo empezar a correr, cosa que puede ser positiva no sólo para mi rodilla sino también para darle un toque a mi ominosa barriga (tal vez así deje de crecer). Así que he sacado del olvido mis zapatillas de deporte, me he colocado un pantalón corto que me da un toque Brad Pitt que ya quisieran algunos, y allá que me he ido a batir todo tipo de récords olímpicos en la larga distancia.
Salgo de casa, cierro la puerta y llego a un lugar adecuado y sin tráfico donde comenzar a correr. Avanzo un pie, luego otro y, a pesar de notar alguna sensación extraña en mi rodilla, comienzo el trote. El trote cochinero…
Mi trote es eso. Cochinero. Mis pasos son pequeños saltitos con los que avanzo unos pocos centímetros. La pancha se mueve acompasadamente con mis saltitos para arriba y para abajo. Igualito que una tetona corriendo por la playa pero con algo menos de sensualidad. Pero yo sigo con esfuerzo y dedicación.
Se ha hecho de noche y no hay coches alrededor, así que es fácil escuchar sonidos. Poco a poco voy oyendo un toc-toc-toc desde detrás que va aumentando en intensidad. De repente miro a mi lado y descubro el origen de ese ruido: es una enorme barriga seguida de un tipo con auriculares que también está corriendo. El tipo me pasa como si tal cosa y comienza a sacarme distancia para perderse en la lejanía en cuestión de un minuto causándome gran frustración. Cualquiera pensará que es normal que el primer día te adelanten. Pero el problema es que ese tipo pesa unos 120 kilos y tiene un culo el doble de gordo que el mío. Joder, si un tipo así de gordo me adelanta tan fácil ¿es porque yo estoy más gordo de lo que me creo o porque no tengo fuerzas ni para correr?.
No me amilano y sigo, aunque cada vez más lento. Al rato oigo una conversación marujil. Cuando me quiero dar cuenta 4 marujas sesentonas me adelantan mientras marujean y hablan de sus cosas alegremente. Pero lo peor de todo es que estas señoras no están corriendo sino andando ¡!y me adelantan¡¡.
Las señoras pasan de largo ignorándome por completo. Y yo me paro, mando a tomar por culo el footing y me vuelvo a casa a tumbarme en el sofá, que a eso no me gana ni el tipo gordo ni las señoras de 60 años…
PD: Al día siguiente me duele la espalda, las rodillas y los pies; y encima tengo unas agujetas de 3 pares. Correr no puede ser sano, che.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Diario de un convaleciente: El masajista

Entre el gimnasio y la propensión a las contracturas que me causa el estrés no me queda más remedio que ir al masajista. Así que hoy hablaré de ese hombre que me soba la espalda de vez en cuando.
Se trata de un tipo simpático y dicharachero al que le gusta hablar de fútbol y torturar espaldas doloridas causándoles más dolor. Pero a éste se lo perdono porque es amigo mío.

Cuando llego al lugar el colega está despidiéndose de su anterior víctima, -una pobre señora a la que le ha retorcido la espalda-, y me choca la mano con alegría al recibirme. Tras dejarme en la mano un olor a linimento que no me quitaré en semanas me invita a tumbarme en la camilla.

A mi masajista le gusta impresionar con cuestiones anatómicas. Una conversación típica inicial cuando llego es la que empieza con un “¿dónde te duele?”. Cuando yo le contesto “ahí en la paletilla” el colega me suelta “justo en la inserción del colodrillo supraespinal con el tendón probutiano que sale de la junta de la trócola hacia el potorro intrabdominal alterno”. Yo no suelo contestarle, pero pienso “o sea, la paletilla”.

Una vez pasado el trámite del vocabulario de anatomía llega el masaje en el que siempre caigo en el mismo error. Verán. Mi masajista, como yo, es aficionado acérrimo del mejor equipo del mundo. Pero hay dos nombres relacionados con tan insigne club que no puede soportar: Llorente y Albelda. Cuando los oye se pone nervioso; y si se pone nervioso hace pupa. Así que empieza el amigo a hablarme de la actualidad valencianista mientras me masajea con suavidad y, justo cuando va por el cuello, sale a colación Albelda. Repentinamente se tensa y me aprieta algún extraño tendón mientras despotrica del interfecto, y yo le doy la razón a todo lo que dice intentando cambiar de tema para que se relaje. Imaginen la suave y relajante sensación de un masaje en su cuello… de repente se oye el nombre de Albelda y esa sensación pasa a la de notar cómo te hacen un nudo con el cuello. Recuerden, si van a mi masajista no hablen de Albelda.

Últimamente le ha dado por los puntos gatillo. ¿Que qué es eso? Pues yo casi lo definiría como... a ver cómo lo defino. Si el Aleph era para Borges un único punto donde se concentraba todo el universo, el punto gatillo es un único punto de tu cuerpo donde se concentra todo el universo del dolor mundial. Y explicado el concepto pasemos al puto gatillo ... ¿o era punto? da igual, duele tanto que es más acertado llamarlo puto gatillo (y de paso me ahorro teclear una ene). Pero volvamos al tema: igual que hay tipos que sienten una vis atractiva hacia las mujeres o hacia los bares, mi masajista pasa de todo eso y se ve atraído por los puto gatillo. Los detecta de inmediato, y en cuanto los encuentra se pone a apretar con el objeto de infringir el mayor sufrimiento posible. Y lo provoca el muy mamón. Mientras te aprieta diserta sobre el puto punto gatillo y te dice que es una contractura y blablabla... porque yo no entiendo nada cuando mis oídos quedan bloqueados por el dolor. No sé si lo he escrito ya, pero mi masajista es un cabrón.

Otra cosa que le pierde a mi masajista es el frío. Resulta que un buen amigo común, que además de médico es un cabrón con pintas, le recomendó la crioterapia (que es una forma fina de decir “aplicación de un frío de cojones”). Así que el masajista me aplica unos ungüentos salidos del sótano de una bruja, me sopla un spray que pica una barbaridad y luego me pone un mugriento trapo de cocina mojado. Dichoso aquél que no ha vivido la experiencia: todo el frío del Ártico concentrado en un solo músculo que hace que se te ericen hasta los pelos del culo.

Otro momento tenso es cuando aplica el masajeador, una especie de aparato eléctrico con forma de consolador de los 70 con el que te tortura apretando los puntos débiles de la musculatura, con especial incidencia en el puto gatillo correspondiente, claro. Yo creo que simplemente le gusta hacerme sufrir, aunque al menos aún no me ha metido el aparato ése por donde amargan los pepinos (lo cual es de agradecer).

Otra de sus manías es ponerme fecha de caducidad. Le digo que me duelen las lumbares y él en seguida comienza a mover la cabeza con preocupación. Olvídate de la bicicleta, me dice, si vas a nadar que sea sólo un poquito, no subas, no bajes, no hagas nada porque tu espalda está hecha polvo y no hay nada que hacer. El otro día le dije "¿me prestas la pistola o prefieres que me pegue el tiro en casa?", pero él se ríe y luego sigue condenándome a la postración y a la minusvalía.

Como decía, mi masajista es tío simpático. Por eso cuando termina siempre afirma que me he quedado mareado y tranquilo y que es porque me ha liberado endorfinas (o algo así) con el masaje. Yo le digo que sí, que me ha liberado las endrinas ésas, pero en el fondo tanto él como yo sabemos que todo torturado acaba mareado.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Diario de un convalenciente: En el vestuario

Ya llevo varios días y estoy empezando a cogerle el tranquillo a las pesas. Pero hoy es mi obligación hablar del vestuario. Se trata de un lugar amplio y luminoso en el que se suceden una serie de pasillos flanqueados por las taquillas donde se guarda la ropa.

Para mi desgracia el vestuario no es unisex, así que por allí sólo pululan tíos. Se trata de unos tipos extraños. Casi todos son bajitos, y de hecho miden más de ancho que de alto. Muchos de ellos llevan la cabeza rapada y casi todos van depilados y portan algún tatuaje. Los hay que llevan algún detallito en la espalda o en el pecho, pero hay otros que tienen escritas en su vientre o en los riñones frases sobre el éxito y el esfuerzo, o letras chinas en cuello o espalda. Unos flipaos, vamos.

Cuando estos sujetos se encuentran en el vestuario se saludan efusivamente, chocando las manos con tal fuerza que se oye splasssssshhhhhh, y luego se dedican a conversar voz en grito acerca de sus conquistas de fin de semana con gran finura y respeto, con frases irreproducibles aquí sobre si se tiró a una o la otra era una zorra. Muy educativo. Cuando ya todos nos hemos enterado de lo grandes folladores y misóginos que son se quedan contentos y se meten en la ducha.

Esto de la ducha merece un capítulo aparte: se desnudan y se dedican a pasearse en pelotas por el vestuario sin el más mínimo recato. Pero lo más curioso es mirarlos desde arriba hacia abajo. Primero un cráneo rapado y hueco, luego un saco de músculos con la piel perfectamente bronceada y depilada, y luego…. pues luego los testículos de un niño, porque todos ellos llevan los cojones perfectamente depilados. Resulta curioso ver a tipos musculosos que salen de la ducha y te ciegan con el brillo que reflejan sus cojones depilados.

Qué quieren que les diga. A los que nacimos en los 60 y somos de cojón prieto y peludo esto de depilarse nos parece una mariconada. Por eso en ese vestuario me siento tan sólo, porque allí estoy yo con mi piel color ala de mosca, con mis lorzas, mis tetillas de buda... y con mis cojones prietos y peludos, como son los cojones de toda la vida. Y por eso cuando veo cerca a alguien que como yo sólo va allí a ponerse un poco en forma y que tiene pelos en los güevos nos miramos con complicidad. Y con nuestra mirada cómplice y sin hablar nos preguntamos qué cojones hacemos allí rodeados de niñatos descerebrados que creen que afeitarse los güevos es lo más guay del mundo. Así está la cosa…, por eso ahora me sorprende menos que exista la fauna que sale en la tele en Gran Hermano y programas similares.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Diario de un convaleciente: Tetas

En el último post comenté acerca de las clases colectivas, pero hoy voy a concretar.

Las aulas tienen unas paredes de cristal para que puedas ver lo que pasa allí dentro. Y una de esas paredes da justo al pasillo de acceso a los vestuarios, de tal forma que cuando vas a la ducha te ves obligado a ver qué ocurre en su interior.

Y el caso es que estaba intrigado con eso de los nombres raros de las clases, así que cuando veo al pasar que va a comenzar una clase me quedo allí para ver de qué va el asunto.

En el aula hay unas 20 chatis (21 si contamos a la profe). Cada una de ellas coloca una especie de cajón de plástico en el suelo y espera el inicio de la clase. De repente la profe pone una música y todas las chatis se ponen a bailar una especie de coreografía en la que suben y bajan del cajón de plástico dando saltitos y tal.

Primero alucino al ver cómo saben los movimientos y van todas al unísono, pero cuando me doy cuenta de otra cosa es cuando me quedo atónito. Con el ritmo de la música las 21 chatis (incluyendo a la profe) comienzan a dar saltitos hacia delante y hacia detrás, y ésta es la razón por la percibo de que allí no sólo hay 21 chatis, sino también 42 enormes y descomunales tetas. Juro que no lo digo con ánimo libidinoso, porque no miro esas enormes 42 tetas (todo el que me conoce sabe que a una mujer sólo le miro los ojos). Las miro ¡¡¡porque no se mueven ni un milímetro!!!!.

Efectivamente las 21 chatis dan saltos, dan vueltas, se agachan y se levantan, pero las dos tetas que cada una lleva encima siguen quietas, en sus sitio y sin moverse lo más mínimo.
¿Cómo es posible que una chati tenga delante dos enormes melones y no se muevan cuando ella se mueve? Dicen que Newton elaboró la Ley de la Gravitación Universal porque un día le cayó una manzana en la cabeza cuando dormitaba bajo el manzano. Si Newton hubiera asistido a esta clase de aerobic probablemente el mundo sería muy distinto, porque su Ley de la Gravedad no versaría sobre la atracción de los objetos hacia el suelo. Basta observar a estas chatis para darse cuenta de que la Ley de la Gravedad es mentira, y que si Newton se hubiera fijado en melones en lugar de manzanas se hubiera dedicado a otras cosas.

O tal vez no. Tal vez Newton hubiera ideado la misma Ley de la Gravedad pero advirtiendo que con silicona la atracción hacia el suelo queda compensada. Al menos eso es lo que mi rodilla y yo vemos en el gimnasio.

martes, 8 de diciembre de 2009

Cenas de empresa (llega el terrorífico momento)

No sé si pasará en todo el mundo, pero en España sí que pasa. Y lo que pasa es que la sociedad española se mueve a base de impulsos que se repiten año tras año. Hasta hace poco tiempo esos impulsos se basaban mayormente en costumbres ancestrales donde lo que importaba era comer y beber. Pero desde hace un tiempo estamos importando bárbaras y ridículas costumbres desde los Estados Unidos en las que no es tan importante comer y beber sino hacer el gilipollas. Me refiero a constumbres tales como ir a Eurodisney, el jalouin de los cojones (lástima que se me escapara un post sobre tan señalada fecha, tal vez el próximo año) y, en estas fechas prenavideñas, las cenas de empresa.
La primera palabra que me viene a la mente con las cenas de empresa es la palabra timo. Y lo digo porque en esas fechas hacen su agosto en plan caradura todos los restaurantes de la ciudad. No se hagan los inocentes, ustedes saben que esa noche se cena como el culo a precios de lujo. Y todo porque esa noche hay que salir a la cena de empresa por cojones, porque así tiene que ser, que para eso se ha impuesto la moda desde hace pocos años.
El caso es que sales esa noche a cenar y todo está a parir. No se puede aparcar, no se puede andar por la calle, casi ni se puede entrar en el restaurante. Y allí dentro mesas kilométricas con un puto mantel de papel están apelotonadas, de tal forma que los respaldos de la silla de una empresa chocan con los de la otra.
Una vez sentados comienza una mala cena con productos de pésima calidad y un lamentable servicio. Pero… ¡!!!ayyy amigo¡¡¡¡¡, en la mesa hay abundantes jarra de sangría y/o vino barato que la peña bebe con ganas. Y cuando te descuidas aquello es un enjambre de gritos y jolgorio donde ni cenas ni hablas. Sólo gritas, chillas y te ríes no sabes de qué.
En estas cenas es básico que antes del postre un capullo saque los gorritos papanoelescos para que sus no menos capullos compañeros se lo pongan. Cuando te descuidas todos los comensales llevan el maldito gorrito papaloenesco, porque en todas las empresas que se apelotonan en el restaurante hay un capullo que saca los gorritos y otros no menos capullos que se los ponen.
Cuando ya todo el mundo anda haciendo el ridículo con el gorrito de marras los chillidos, el humo del tabaco, el jolgorio y el ruido forman una amalgama ininteligible e insoportable. Aún no entiendo cómo es posible que en ningún lugar de España algún camarero no haya asesinado a todos los comensales. Tal vez sea porque afortunadamente yo no soy camarero, y no es cuestión de estar yo allí con mi puto gorrito haciendo el memo y querer matar a los demás por hacer lo mismo.
Tras el café y la copa la cosa ya desbarra bastante. La mojigata secretaria anda dándose morreos con el de contabilidad, el jefe le mete mano bajo la mesa a la jefa de recursos humanos mientras ésta habla con su marido por el móvil diciéndole cariño acuesta ya a los niños que llegaré tarde. Una estampa normal en la vida moderna, vamos.
Cuatro comerciales animan a una administrativa a que suba a la mesa y haga un “estrip-tís”. Dan pena gritando allí con sus gorritos de mierda. Es que lo pienso y veo a 4 Arturosvalls de Cámera Café (nunca se ponderará lo suficiente lo clavado que está el personaje de comercial cretino que hace el bueno de Arturo Valls).
Cuando los camareros llevan ya hora y media intentando infructuosamente que todos los capullos (y capullas, oiga) abandonen el local, se hartan y comienzan a bajar la persiana. Sólo así consiguen que la peña se largue. Y entonces comienza una nueva fase de descontrol en la que más de uno se lía con más de una. Más de uno y una se olvidan de todo al día siguiente, pero también más de uno y una no llegan casados a la cena del siguiente año, entre ellos la jefa de Recursos Humanos, que encima cambia de empresa.
Cuestión aparte es el extraño comportamiento humano: los tíos les dice a las tías cosas que jamás les dicen a sus mujeres, y éstas luego hacen con ellos en la cama cosas que jamás les dejan hacer a sus maridos. Pero es éste un tema demasiado profundo para un blog irreverente y superficial como éste.
Y así es y será año tras año, en el que desde los USA se ha establecido una cena prenavideña para el despelote de la empresa, para que los hosteleros compensen las pérdidas del resto del año, y para que las parejas vayan rulando.
PD: Lo mejor de todo es que estoy seguro de que los mismos capullos del Comité escolar de Cataluña que querían que se eliminara Vacaciones de Navidad para decir Vacaciones de Invierno se reunirán en su cena correspondiente y harán y dirán las mismas gilipolleces de los días de trabajo, pero con sus gorritos papanoelescos en la cabeza. Lo que no sé es si la llamarán cena prenavideña o cena preinvernal, que la gilipollez da para mucho.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Diario de un convalenciente: El calendario

Como ya he comentado en anteriores posts el gimnasio es muy grande y en él se realizan muchas actividades. Tantas que en la entrada siempre hay letreros animando al personal a entrar en las clases colectivas. Para informar sobre las mismas hay un enorme mural donde se puede ver un gigantesco calendario semanal en el que se indican cada actividad con su hora correspondiente y la sala donde se realiza.

Hoy me he preocupado por enterarme de qué van las clases ésas de los cojones, porque cada vez que entro la de recepción no hacen más que recordarme que es maravilloso acudir a las clases colectivas. Así que me he puesto de pie frente al mural-calendario. Pero al mirar las clases me he quedado atónito en un primer momento, para luego marearme y buscar asiento.

El mural está lleno de cartoncillos de colores (se supone que según el tipo de ejercicio) y palabrejas extrañas del tipo “step”, “capoeira”, “x45”, “aerobic”, “Kick-box”, etc. No tengo ni zorra idea de para qué sirven esas clases colectivas con nombres tan raros, pero viendo a la gente que sale de ellas con un sofoco tremendo he optado por pasar olímpicamente. Además yo estoy aquí por mi rodilla…

jueves, 3 de diciembre de 2009

Diario de un convaleciente: En el gimnasio

Por fin llegó el día en que el médico me dirige más de 3 palabras seguidas. Sus palabras son “por mi parte ya no le voy a dar más volantes para rehabilitación, pero siga usted rehabilitando en el gimnasio”. Pego saltos de alegría al saber que no veré a Gustav nunca más y, como quiera que mi objetivo primordial es recuperar mi pierna, por fin me decido a apuntarme al gimnasio.

El gimnasio es pulcro, limpio, grande y moderno, del tipo multinacional. Lo he elegido porque está cerca de casa y porque tiene piscina, algo esencial para mi recuperación.

Llego mi primer día, me cambio y me dirijo a la zona de aparatos. Allí recibe al personal un fulano mazas cuyos brazos tienen el diámetro de mi culo (y eso es mucho, oiga). El fulano mazas me pregunta que cuál es mi objetivo. “Recuperar mi pierna” le contesto. Entonces él me mira con aire sobrado y afirma “tienes los hombros huecos”. Me contengo. Cuento hasta 10, pienso “más o menos igual de huecos que tu cerebro, ciclado de mierda”, y le contesto “ya, pero yo vengo por mi pierna”. (Nota: recuerden que a veces es mejor no decir lo que uno piensa, sobre todo si el tipo te puede encalar de un hostia).

Entonces el mazas, que se supone que sabe del asunto, me entrega una lista en que pone cosas de este tipo: “prensa 3x12” ó “press machine 3x8”. Cuando le pregunto qué carajo es eso de press machine y de prensa me mira como si mirara a un subnormal y me explica de qué máquinas se trata. Luego se desentiende de mí y se pira a hablar con otros ciclados sobre técnicas de combate, proteínas de bote y otros aspectos intelectuales.

Antes de comenzar miro a mi alrededor: diversos mazas ciclados levantan toneladas de pesas al tiempo que gesticulan y profieren todo tipo de gritos. A mí me da la impresión de que sólo pretenden que les miremos cuánto levantan, pero es que soy muy mal pensado. De vez en cuando aparece una tetona y entonces los mazas se apresuran a lanzarse contra el espejo (toda la pared es un enorme espejo) para hacer posturetes y tensar músculos. La tetona no parece impresionarse mucho cuando un deltoides se tensa y aparenta ser un balón de fútbol, y sigue a su marcha haciendo lo posible porque el escote no se le suba y alguien pueda no darse cuenta de que sus melones desafían la Ley de la Gravedad, que ya que se pagan se enseñan.

Me olvido de todo ese mundillo de Real Academia y me enfrento a la primera máquina. Me siento en ella. Meto 50 kilos e intento estirar mis piernas. Nada. Bajo a 45. Nada. Bajo a 40 y a duras penas muevo un poquito. Meto 35 y me da para dos repeticiones. Meto 30… mejor 25. Hago mis 12 repeticiones al tiempo que me da la impresión de que me voy a cagar del esfuerzo. Salgo de la máquina tambaleándome y casi sin poder andar. Entonces llega la mencionada chati con sus dos enormes melones siliconados pero con unas piernecillas de alambre. Se sienta con naturalidad en la misma máquina de la que me acabo de levantar, y con una sonrisa sardónica cambia la posición de 25 a 90 kilos para a continuación realizar 50 repeticiones sin enterarse. Me frustro y me largo al vestuario.

Mañana será otro día aunque la pierna será la misma.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: Corrientes eléctricas (El compex)

Es cierto que en posts anteriores he comentado acerca de las corrientes eléctricas. Pero no me he centrado demasiado en ellas. Así que creo que ha llegado el momento de comentar lo que es sentir estas corrientes dejando de lado la naturaleza pinochetista del asunto.

Seguro que muchos de ustedes han visto alguna vez un anuncio de esos de teletienda en que anuncian aparatos maravillosos. Una vez vi uno que anunciaban el aparatito este de corrientes, pongamos que se llamaba electric-power. Lo primero que llama la atención es que te dicen muy serios que 5 minutos de corrientes equivalen a 2 horas de gimnasio, y uno escucha esto y piensa que o los del anuncio son unos listos o media humanidad hace el gilipollas cuando practica deporte.

Pero yo puedo hablar de mi experiencia personal, y por eso lo que más me alucina del anuncio es ver a un tío mazas sonriente sentado en un sofá junto a una tetona de ésas que se le salen las tetas por su bikini. Lo que me alucina, digo, es que el tío mazas está leyendo una revista que muestra a la tetona y ambos sonríen y conversan animadamente con los electrodos funcionando en sus abdominales. Y un cojón de pato…

Una de dos, o en el anuncio nos mienten, o no estaba en el plató de rodaje Gustav para subirles la potencia. Porque si Gustav hubiera ajustado la potencia de los calambres el mazas y la tetona pondrían caras de dolor y sufrirían espasmos, y la revista saldría volando entre gritos. Los dos sentirían con cada impulso, justo donde están los electrodos, la misma sensación que se tiene si te clavan afilados cuchillos. Y luego verían tensarse toda la musculatura mientras un enorme calambre se adueñaría de su pierna e inflaría el cuádriceps llegando al límite de la explosión.

Si hubiera estado Gustav le hubieran rogado que bajara la potencia, y hubieran recibido por respuesta una sonrisa sádica y una subidita más. Con Gustav hubieran olido su propia carne quemada y se les habrían quedado en la piel las marcas de los parches de los electrodos. Y con Gustav se habrían quedado doloridos y con ganas de no volver a ponerse el cacharro infernal de las corrientes nunca más.
Al menos ésas son las sensaciones que me produce a mí ese odioso aparato, que por supuesto no pienso comprar jamás por mucho que me den un juego de toallas de regalo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: La chivata

En la sala de torturas no se habla de otra cosa más que del día de la doble tortura, y tanto Juan como yo pasamos a ser las víctimas más populares de este centro infernal de la tortura y el maltrato llamado por sus responsables centro de rehabilitación.

Como los torturados van variando (yo creo que algunos desaparecen enterrados en cunetas), siempre hay alguien que no estuvo presente y me comenta el día de la doble tortura. Entonces yo le digo que fui uno de los torturados y me gano su admiración y respeto.

Es normal que en campos de exterminio y torturas aparezcan delatores. Y hoy ha sido ese maldito día en que ha aparecido una chivata. Los hechos han ocurrido del siguiente modo: Llego allí a ser torturado y me vuelvo a encontrar a Gustav. Acojonado por lo que me espera voy a lo mío y comienzo mis ejercicios. Entonces una chica que no conozco (es su segundo día) se pone a dar conversación, que es muy fácil hablar cuando te pones rayitos infrarrojos en el hombro.

La chica, en plan inocente, le pregunta a Gustav si es él el famoso torturador del que todo el mundo habla, que en un día machacó a dos pobres infelices y que los gritos se oían hasta en la calle. Gustav se ríe, -disfruta recordando el sufrimiento que provoca-, y le dice a la chica que yo soy una de las dos víctimas... "pregúntale a éste", dice. Y ella me pregunta si me dolió. Sólo con mi cara entiende que fue algo horrible, y entonces haciéndose la inocente y la sorprendida comienza el chivatazo: “Pues el otro día estuve con un tal Juan y comentaba que aquello no era para tanto, que no le hiciste casi daño”.

Yo pienso “sí, y para un día que Juan se pone fantasma llegas tú y se lo cuentas al verdugo”. Pero no hay reacción posible. Gustav comienza con sus risitas de mala leche y sus comentarios del tipo “¿Qué no le hice daño? cuando pille a Juan se va a enterar de lo que es el dolor”. Mientras Gustav se enoja y se calienta con el comentario yo no hago más que repetirle que nunca había sentido tanto dolor y que es el mejor y más efectivo torturador que jamás haya conocido. Más que nada por lo que me pueda tocar.

Finalmente me toca forzar la flexión. Y Gustav se venga de Juan en mi rodilla (no les contaré detalles porque mi psicólogo me dicho que es mejor olvidar). Ya moribundo abandono la sala al final de la sesión deseando que el médico que me operó, con el que tengo visita mañana, me dé el alta y me diga que no vuelva por aquí nunca más.

PD: Nunca más he sabido de Juan. Tal vez su torturado cadáver sea descubierto algún día en alguna falsa pared del lúgubre sótano de torturas, al que espero no tener que volver nunca más.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: Tortura doble

Ha ocurrido porque tenía que ocurrir. Hoy entro sonriente y tranquilo en la sala de torturas. Pero repentinamente se me hiela la sonrisa tornándose en un rictus de dolor, aun antes de comenzar la sesión. Y es que hoy la saliente del turno anterior es la froiland, y a mi espalda oigo con voz tenebrosa y cínica “hombreeeeeee, ya te tenía ganas yo. Hoy vas a flipar”. El fisioterapeuta Gustav, en realidad un psicópata, me ha enganchado. Y como estoy cojo no puedo salir corriendo.

Comienza la sesión. La cosa es más dura de lo habitual, pero aun así resisto bien. Hasta que llega el momento de forzarme la rodilla... Gustav me hace tumbarme, pilla mi pierna y comienza a forzar la flexión haciendo que me caigan lágrimas de dolor. Mis gritos se oyen en todo el barrio, y todos los torturados paran sus ejercicios y me miran en silencio aliviados por no ocupar mi lugar.

Uno de los que mira aliviado es un tal Juan. Pero el pobre no sabe lo que le espera. Tras torturarme traspasando el límite del dolor Gustav tiene que dejarme, más que nada porque no quiere matarme y que se le acabe la diversión los siguientes días. Sin embargo está ávido de más sangre, así que gira la cabeza y busca a otra víctima con problemas de rodilla. Cuando Gustav dice “Juan, a la camilla” el pobre diablo se tumba con cara de terror mientras yo busco una silla a la pata coja, ya que mi pierna se ha quedado hecha un colgajo inservible.

Gustav fuerza la flexión de la rodilla de aquel pobre infeliz. Los gritos de Juan retumban en toda la estancia igual que los míos. Una enfermera de la sala de espera, bastante lejos del lúgubre sótano donde nos encontramos, abre la puerta y pregunta “¿qué pasa aquí?, la gente que espera está acojonada...”. Cuenta que los gritos se oyen en la calle.

Dicen que las víctimas quieren hacer una colecta y levantar una estatua a los “torturados de Gustav” en recuerdo del día de la doble tortura. Tal vez la pongan a la entrada de la clínica.

lunes, 23 de noviembre de 2009

SOTP (APRE)


Aunque estamos acostumbrados a ver STOP, todos sabemos que esa palabra significa PARE. Por eso cuando un inglés llegó a este SOTP leyó APRE.
PD: Agradezco a mi buen amigo Juan Al la foto enviada desde Lanzarote.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: Toreando a Gustav

Desde que le llamé cabrón, Gustav me persigue. De nada han servido mis excusas, ni que le dijera que aquella palabra la dijo el dolor y no yo. Por eso he tenido que aprender a torearlo.
La maniobra es sencilla: como las horas de rehabilitación se pillan de una forma un tanto desordenada y en cada hora cambian de torturador, me lo organizo para ir a la sala de torturas cuando no le toca a Gustav. De este modo mi verdugo es la froiland, que siendo dura cual atleta de la extinta RDA no alcanza los niveles de sadismo del amigo Gustav.
Cuando entro en la sala normalmente salen las víctimas renqueantes del turno anterior, la mayoría cojeando más por las torturas que por la lesión que padecen. Junto a ellas el torturador saliente se cruza con los que entramos al siguiente turno.
Cuando sale Gustav y me ve entrar me lanza sonrisas cínicas que acojonan y me dice cosas del estilo “¿quuuueeé, escaqueándote otra vez? Tú evítame, que tarde o temprano te tocará conmigo. Y cuanto más tarde peor para ti.” Dan ganas de echarse en sus brazos ante tan amables palabras.
Día tras día me dice este tipo de cosas, o me mira medio gruñendo. A veces hasta se oyen rayos y truenos tras él cuando me habla. Pero yo sigo toreándolo con elegancia y me entrego a la froiland, porque puestos a que te torturen siempre será mejor sufrir menos que sufrir más.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Diario de un convaleciente: !!!!CABRÓN¡¡¡¡

Cada día lo tengo más claro. A Gustav, el verdugo que tengo asignado y que en realidad se llama Carlos, lo que más le gusta es doblarme la pierna.

Cuando me aplica los infrasonidos (¿o es ultrasonidos?) se queda fastididado, porque es una maquinita que me paso plácidamente por la rodilla sin el más mínimo dolor.

Cuando me mete las corrientes ya se le empieza a ver feliz, sobre todo si me quejo. Así que he aprendido a no decir nada y soportar estoicamente los calambrazos. Lo malo es que él se pica más y me espera con más ganas en la siguiente y más brutal tortura: forzar la flexión.

Cuando llega ese maldito momento Gustav me mira y me dice con una sonrisa que ni Jack Nicholson en el Resplandor "me toca doblaaaar la rodiiiillaaaa". Entonces me tumba en una camilla boca abajo y el muy cretino me dice que me relaje Obviamente el primer día me pilló relajado, pero los demás días ya sé lo que me espera y me pongo tenso como una tabla, cosa que parece no gustarle. Si fuera él el torturado ya veríamos.

Quien no haya pasado por esto tal vez no pueda entenderlo, pero la rodilla operada se atrofia y no se puede doblar o se dobla muy poco. Y la única forma de llegar a doblarla algún día es que un cabrón con mucha mala leche te la fuerce y te la doble con saña. Eso sí, no vean cómo duele.

En cada sesión Gustav me dobla con rabia y feroz ensañamiento la rodilla. Y yo sudo, me muerdo los labios, grito, me agarro a la camilla con las manos, vuelvo a gritar y aúllo de dolor. Y el verdugo dobla mi rodilla todo lo que puede y un poco más. En cada sesión ganamos un centrimetrito de mierda, pero cada centímetro me cuesta dolores insoportables y muchos gritos.

En una de las sesiones Gustav quiere ir demasiado rápido. Me dobla y me fuerza y yo grito como siempre. Apenas me percato de los gritos de dolor de los demás infelices ni de otros ruidos ni conversaciones. Sólo siento un insoportable dolor y le pido a Gustav que me dé respiro. Gustav aprieta más y yo le grito !!!aflojaaaaaa¡¡¡, pero él insiste en apretar.

Y es entonces cuando algo dentro de mí sale, cuando el dolor habla por mí y le grito sin darme cuenta !!!!CABRÓN¡¡¡. De repente se hace el silencio... toda la estancia se queda callada, verdugos y víctimas paran sus actividades, y todos miran aterrados a Gustav en tenso silencio esperando su seacción.

Gustav me la jura y a partir de ese momento soy para todos el que llamó cabrón a Gustav. Pero lo cierto es que se quedó tan sorprendido que aflojó.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Vuelve el diario de un convaleciente por rehabilitación de rodilla

Varios de los millones de lectores de este blog se preguntan si me he curado de repente. Y no me extraña, porque el día que nos embarcamos en el viajecito delirante me dejé abandonada mi gran aportación a la ciencia de la psicología del paciente, o lo que es lo mismo, mi diario de un convaleciente.

El caso es que en estos meses he pasado por mucho, y cómo no iba a compartirlo con mis millones de lectores. En el diario les hablé de mi operación de ligamento cruzado anterior de la rodilla, les hablé de enfermeras, de la froiland, de Gustav y sobre todo de la dura, terrible y dolorosa rehabilitación. Si tienen curiosidad y ganas de recordar, o si usted es nuevo lector y quiere perder el tiempo, tienen AQUÍ los anteriores capítulos todos juntitos. Así podrán tener los antecedentes de la torturada vida de quien se rehabilita de una rodilla operada de ligamento cruzado anterior.

El caso es que ya es hora de que les cuente nuevas experiencias. Y en breve lo contaré porque, aunque ya hago vida normal desde hace mucho, no dejo de estar puteado.

PD: Ya conocen el estilo de este blog. Así que sólo me queda esperar que no se me cabreen desde los foros de enfermeras, fisioterapeutas y rehabilitadores, tal y como ya me pasó con algunos memos del foro disney.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Mastúrbese ahora, pregúnteme cómo (Junta de Extremadura)

Otra más de las gilipolleces de este país producto de la asfixiante progresía que todo lo invade es el último invento de la Junta de Extremadura (he AQUÍ el enlace). Sí. Han leído bien: la Junta lanza una campaña para que los jóvenes conozcan las prácticas onanistas y aprendan a masturbarse.

Y al loro con este argumento del Consejo de Juventud extremeño, que afirma que la campaña se dirige a los jóvenes y que se pretende "facilitar la adquisición, desarrollo e interiorización de hábitos saludables, autoestima, seguridad y la puesta en práctica a través de la autoexploración sexual y de un autoconocimiento erótico desde una perspectiva feminista".

Pues qué quieren que les diga. Dejando al lado que este país cada día bate el récord de gilipollez del día anterior, como hombre nacido en los 60 extraigo 2 fundamentales conclusiones:

1.- Los de mi generación éramos más listos que los jóvenes actuales. Más que nada porque cuando éramos adolescentes nos la pelábamos sin que nadie nos enseñara nada de nada. Y nosotros le llamábamos hacerse una paja sin plantearnos la autoexploración como fuente de autoestima ni demás gilipolleces.

2.- ¿Onanismo desde una perspectiva feminista? ¿Cómo se hace una paja un tío desde una perspectiva feminista? Por mi desconocimento deduzco que debo ser un machista de cuidado.

PD: Cuando los jóvenes extremeños ya hayan aprendido a masturbarse y pretendan zumbarse a una chati... ¿irá un técnico de la Junta de Extremadura a hacer de mamporrero?

martes, 10 de noviembre de 2009

!!Soy de letras, joder¡¡

Como soy tipo inquieto me meto en líos que no debiera. Por ejemplo estudiar a mi edad. Así que me metí a estudiar un carrera pasados los 40. Todo ha ido bien y he ido aprobando asignatura tras asignaura sin problemas. Hasta que he llegado a Estadística y me he encontrado cosas como éstas:

Según parece, -más que nada porque así lo dice el libro-, la desviación típica es la raíz cuadrada de la varianza:
Esto que pongo a contiuación tiene que ver con la media aritmética de no sé qué carajo:


Lo que verán a continuación se supone que son intervalos de la misma amplitud. Tal vez ustedes vean la amplitud o los intervalos, pero yo sólo veo raras ecuaciones y una fórmula que no se entiende y que debió inventar un psicópata:


Supongo que si me lee un matemático o alguien que sepa de estadística se descojonará de mí. Pero yo soy consciente de mis limitaciones y no sé si seré capaz de sacar esta signatura y acabar estos estudios. ¡¡¡¡Soy de letras, joder!!!!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Etapa 34: Chinijo-Valencia (Fin del delirante viajecito)

Rumbo: E-E
Distancia a recorrer: 972 millas náuticas (1.800 km.)

Todo lo que empieza tiene que acabar algún día. Así que tras la juerga en casa de Juan Al embarcamos y nos dirigimos directamente el Puerto de Valencia, ciudad a la que llegamos tras varias semanas de tranquila navegación cansados pero contentos tras dar la vuelta al mundo.

Volvemos a la habitual vida diaria y, cuando queremos recordar nuestro delirante viaje pinchamos aquí en el viajecito dentro del blog más visitado en Eurodisney. En este enlace podemos seguir todo el viaje y ver las increíbles aventuras vividas: las huidas de los soldados en Alborán, del cantante de fados en Salvagem, más huidas de soldados en Trinidad, del ejército inglés en Malvinas, de la peña en isla de Pascua, de los indígenas cortagüevos en Chatman, o de Chabal en Mangareva, entre otras.

En este enlace también podemos recordar nuestros buenos momentos en algunas islas y sobre todo en el Barco del Amor. En este enlace también podemos recordar que hubo un motín o ver en los comentarios de ls Isla de Pascua que algún capullo se ha tomado la historia en serio. Podemos recordar nuestro encuentro con el temible candirú o con los piratas somalíes. Y, en definitiva, en este enlace podemos revivir nuestras aventuras.

Yo me lo he pasado genial escribiendo toda esta sarta de gilipolleces. Cualquiera habrá visto que no tenía ninguna pretensión y que ha sido un simple entretenimiento. Pero una sola persona que haya sonreído con alguna aventura, una sola persona que haya aprendido algo nuevo (la existencia o la historia de una isla, etc.), una sola persona que se haya entretenido un rato, una sola persona que haya buscado y leído alguno de los libros que se han ido recomendando entre líneas… pues si una sola persona ha hecho algo de eso me alegraré mucho.

Se acabó el viaje, pero seguiremos en este blog contando las gilipolleces que nos apetezca y tal vez soliviantando a algún capullo que otro de los que se toman las cosas demasiado en serio.

Notas finales:

- Juan Al salió de prisión gracias al giro postal que le enviamos para pagar la fianza.
- El francés murió al poco tiempo. La autopsia decía “consumido”. Nadie supo a qué se referían menos nosotros.
- Vendimos el barco al poco de regresar, sacando un buen dinero por él.
- Con el dinero obtenido compramos una reserva para monas en el Amazonas y le pagamos el viaje Valencia-Manaos al mono (en primera clase, es clar).
- El mono vive desde entonces en la reserva de monas. Es el único macho del lugar y, cuando siente nostalgia, nos envía correos electrónicos contándonos su plácida y sexual vida.
- Nunca más se supo del Barco del Placer, algunos idiotas cuentan que es una leyenda.
- En Eurodisney sigue la magia de pago.

- El viaje completo en este link.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Etapa 33: Hacia Archipiélago Chinijo (y la ruina de Juan Al)

Rumbo: N-N
Distancia a recorrer: 4.280 millas náuticas (7.930 km.)


Teníamos previsto hacer escala en las islas de Santa Helena y Ascensión, pero tras años de navegación y de peligros, tras años de huida y aventuras, tras tantas cosas, estamos hasta los huevos. Así que decidimos volver ya hacia casa.
Enfilamos hacia el norte y dejamos de lado Santa Helena y Ascensión, -total para ver más ingleses-, y decidimos que el que quiera saber algo sobre estas islas lo busque en la wiki, que para eso he metido los enlaces. Hacer de una tirada Tristán de Cunha-Valencia es una barbaridad hasta para un viaje imaginario, así que decidimos hacer alguna parada de camino.
Tras semanas de navegación que no voy a contar porque ya no sé qué inventarme nos acercamos a las Canarias. De las distintas posibilidades decidimos virar rumbo hacia el Archipiélago Chinijo, más que nada por ver algo que no conozca demasiada gente y que podamos contar.

Ficha de las Islas: Archipiélago Chinijo
Ficha técnica:
Mirad donde siempre: la wiki. Aquí tenéis otro link de Chinijo (que me ha facilitado el mismísimo Juan Al).
Pertenecen a: España
Habitantes: 658 habitantes.
Curiosidades: Es zona protegida. En la isla más grande, la Graciosa, hay un pequeño pueblo donde viven los 658 habitantes. En Lanzarote hay un mirador conocido como Mirador del Río desde el cual hay buenas vistas al archipiélago.

Entramos en el puerto de Caleta de Sebo y amarramos el barco. Cuando bajamos al pantalán nos está esperando un tipo un tanto inquietante. Nos dice que le acompañemos y nos pregunta si traemos los sobres. No entendemos nada y le decimos que se equivoca justo en el momento en que los Geos se nos echan encima con una orden firmada por un tal Baltasar.

Como no somos del pepé nos leen los derechos y nos informan de que nos arrestan por sobornar a un politico de un extraño partido independiente que ni conocemos. Al político también lo enchironan porque iba a permitir 35 urbanizaciones en pleno Parque Nacional de no sé dónde a cambio de no sé qué.
Tras 3 día de calabozos, y con la prensa de toda España rajando de nosotros, finalmente nos sueltan sin cargos. Y mientras los verdaderos delincuentes se ríen desde las Islas Caiman, los periódicos no dicen nada sobre nuestra liberación y sobre que no tenemos nada que ver en el tema.
Estamos bastante cabreados y queremos distraernos. Y en la Graciosa no hay nada que hacer. De repente uno comenta “oye, y ahí en Lanzarote ¿no tiene casa Juan Al?”. Cuando aún no ha terminado la pregunta ya estamos todos en el barco con destino a la cercana isla gritando ¡!Juaaaan Aaaal, Juaaaan Aaaal¡¡.
Cuando llegamos vemos a Juan Al como siempre: con ese perfecto bronceado, esa tez morena, esa piel solar. Pero su tez morena palidece cuando entramos a saco en su salón. Cuando se quiere dar cuenta nos hemos bebido su cerveza, hemos arrasado la nevera, nos hemos cepillado a las vecinitas que él se estaba currando desde hace meses, hemos plantado marihuana en sus macetas, y lo hemos tirado de su cama.
La juerga dura 3 días con sus noches: toda la gente de mal vivir de la isla pasa por su casa, la música y el jolgorio se escucha en todo el archipiélago, el mono caga por las esquinas y en los bares del pueblo nos venden todo el alcohol disponible cargándolo en la cuenta de Juan Al.
Al tercer día y antes de que a Juan Al le dé un ataque decidimos irnos. En nuestra salida nos cruzamos en la calle con la Policía que viene a arrestarle, con los dueños de los bares reclamando la cuenta, y con un grupo de vecinos que viene a lincharle con antorchas y guadañas. Nos escabullimos. Lo sentimos por él, pero ya tenemos ganas de volver a casa.

- El viaje completo en este link.

viernes, 30 de octubre de 2009

Etapa 32: Hacia Tristán de Cunha (y los zombis de las 12.960 botellas de güisqui)




Rumbo: N-NO
Distancia a recorrer: 226 millas náuticas (419 km.)

(Ahora que ya nos hemos quitado de encima a esos antipáticos y pueriles disneyforeros, ya podemos continuar nuestro viaje)

Noooo queridos lectores, nooo. Sé que llevaban ustedes noches sin dormir deseando que publicara este post continuando el viaje. Y sé que les importa un carajo el viaje y que esperaban para ver qué contaba de las experiencias en el barco del Placer. Pero ya dije que éste no es un blog pornográfico, así que se tendrán que conformar con imaginarlo. Para una mejor comprensión siempre pueden acudir a aquel post y maximizar la imagen del mismo. Con esa imagen ocupando la pantalla será más fácil imaginar…

El caso es que tras dos semanas en el Barco del Placer ha llegado el momento de partir. Afortunadamente el mono ha mantenido el barco amarrado al barco del Placer, porque de lo contrario nos hubiéramos quedado allí y las sirenas nos hubieran matado. Puede que de gusto, pero muertos al fin y al cabo.

El francés no se presenta en nuestra partida, pues parece que ha decidido quedarse allí como esclavo sexual. Pero los demás no hemos aceptado porque esa esclavitud también conllevaba limpiar las cubiertas, hacer toda la limpieza del barco y servir a todas las chicas. Y los demás no estamos tan salidos como el francés, así que no nos compensa.

Tras unos días de sosegada navegación, más delgados, en los que nadie habla y todos nos movemos con lentitud y tranquilidad divisamos las 3 islas del archipiélago que buscamos.

Ficha de las Islas: Archipiélago de Tristán de Cunha

Ficha técnica: Para historia y demás podéis ver estos links: la wiki, otro, y uno más, y éste o éste otro (hay algunos que cuentan cosas curiosas).
Además tenéis aquí la web oficial y la del periódico de la isla. (Estas dos son muy curiosas y dignas de visitar).

Pertenecen a: los pérfidos ingleses.

Habitantes: En Inaccesible y Nightingale no vive nadie. En Tristán de Cunha 270 habitantes, todos ellos en la capital y único lugar habitado, Edimburgo de los 7 mares. Este pueblo ocupa el único lugar plano y habitable de la isla, ya que el 90% de su superficie son las escarpadas pendientes de un volcán de 2.062 metros de altura.

Curiosidades: Es la isla habitada más remota del mundo. La isla estuvo deshabitada hasta que Napoleón fue deportado a la isla de Santa Helena (más de 2.000 km. al norte). Para los pérfidos ingleses fue la excusa perfecta para ocuparla y anexionarla al imperio inglés (a pesar de la distancia). Tras la muerte de Napoleón los soldados que lo habían vigilado y algunos más junto con sus familias se trasladaron a la isla para mantener la ocupación. Por eso hoy sólo existen 8 apellidos en la isla, todos descendientes de aquellos colonos.

El caso es que alguna de esas familias padecía de asma, y la endogamia ha provocado tras casi 200 años que todos los habitantes tengan el gen del asma. Esto no tendría importancia si no fuera porque a causa del aislamiento allí no se desarrolla ninguna otra enfermedad (salvo algún resfriado traído por alguno de los escasos visitantes). Como resultado una compañía farmacéutica compró el gen del asma a los lugareños por una pasta.

Sólo es visitada regularmente por un barco de aprovisionamiento del ejército británico que va ¡¡¡¡una vez al año!!!!.

Ya hemos visto en nuestro viaje que en todas las islas visitadas se bebe a lo bestia. Pues en ésta más. La media de consumo de güisqui es de 1 litro/habitante por semana. Lo más curioso es si hacen al multiplicación: 270 botellas/semana son 1.080 al mes, lo que supone que el barco que aprovisiona la isla debe transportar ¡!12.960¡¡¡ botellas de güisqui entre su carga (no sabemos dónde llevará las medicinas y otros utensilios imprescindibles).

Cuando llegamos no desembarcamos en la isla Nightingale porque no nos apetece y tampoco en la Isla Inaccesible por razones obvias, así que vamos directamente al pequeño puerto de Edimburgo de los 7 mares en la misma Tristán da Cunha.

Ahí beben güisqui los 270 habitantes (Edimburgo de los 7 mares)

Al llegar nos recibe el Alcalde y nos hace una gran bienvenida, pues no hay mucho entretenimiento en este lugar. Nos hacen una fiesta en el único bar y no paran de beber. Nos lo pasamos genial riendo y cantando con estos tipos aislados pero simpáticos. Pero los problemas llegan cuando se les acaba el güisqui. Todos salen corriendo del bar entre espasmos y extraños gritos mientras el alcalde nos cuenta rápidamente que tras los experimentos de la compañía farmacéutica han desarrollado una rara enfermedad que les convierte en peligrosos zombis cuando se les acaba el güisqui. Cuando le preguntamos nos dice que han calculado mal y que se han bebido las 12.960 botellas en 11 meses. El barco de aprovisionamiento no llega hasta dentro de un mes y … en ese momento empieza a tirar espuma por la boca y es presa de espasmos. Mientras nos acojonamos grita ¡!Corred¡¡, ¡! Huid¡¡, quien os pille en estado zombi os matará y sólo el güisqui puede evitarlo.

Apretamos a correr y nos escondemos en el ultramarinos. Gran elección para esconderse de los zombis, pues aquí al menos hay comida. Tras 7 días encerrados se acaba la comida y ocurre algo peor, que los zombis nos encuentran. Todos se agolpan en la puerta y ventanas del ultramarinos metiendo sus manos por los huecos y gruñendo sin parar. Su actitud es realmente peligrosa, del tipo "REC" o "28 días". Acojona.
Estamos desesperados, pero alguien de repente recuerda que en el barco hay un par de cajas de güisqui que alguien llevó a la sentina para contrarrestar pesos. Esas cajas son nuestra salvación…
Cuando los zombis se lanzan a acribillar a una cabra a mordiscos decidimos salir corriendo hacia el barco. Afortunadamente en el pueblo las distancias son cortas, así que llegamos de inmediato.
Bajamos a la sentina y sacamos las botellas con rapidez, dejándolas en el muelle en el momento en que 270 zombis iban a abordarnos y destrozarnos. Y allí, junto a nuestro barco, se olvidan de nosotros y se ponen a beber, curiosamente de manera ordenada y educada.

Cuando se acaban las botellas todo cambia y los zombis se transforman en los tipos simpáticos y amables de antes. Sabiendo que no hay más bebida ellos mismos nos aconsejan que nos larguemos, porque en unas horas volverán a convertirse en zombis y así vivirán hasta que llegue el barco de las 12.960 botellas de güisqui.

La población nos cae bien, pero ya hemos tenido bastante trastorno bipolar, así que soltamos amarras y nos largamos antes de que sea demasiado tarde.

- El viaje completo en este link.

martes, 27 de octubre de 2009

¡Y dale con que la tengo pequeña!

Si les digo que recibo diariamente decenas de e-milios de remitentes con nombres tan sugerentes como Marylou Reyes, Ebony Francis, Brianna Vela o Lynette Cummins pensarán que soy un tipo con suerte que se relaciona con decenas de tías viciosas y lascivas.

Si les digo que también recibo bastantes e-milios de remitentes con nombres tan mosqueantes como Peter Cumming o Brucatto Rufus pensarán que me relaciono con oscuros personajes bien relacionados en el mundo del sexo y la perversión.

Pero no. Lo único cierto es que todos estos remitentes y muchísimos otros que aquí no he mencionado me envían diariamente decenas de e-milios para recordarme que la tengo pequeña, que soy impotente y que no sé satisfacer a una mujer.

El tema viene de lejos, como ya expuse en este post hace un tiempo. Por eso poco a poco están acabando con mi autoestima:

Al principio me reía con mensajes del tipo “small banana brings small problems, big banana brings no problems”, -una gran reflexión, por cierto-. Pero ya son más de dos años recibiendo decenas de e-milios diarios afirmando que no satisfago a las mujeres; o que “old dicks need viagra” -o sea, que la tengo pequeña y además vieja-; o un dolorosísimo “She's so appealing... What a pity you've got such a small dick!”… ¿acaso llama mi señora a estos desconocidos para quejarse?.

Si un día me he olvidado de ellos recibo un insistente “Tiny dicks are doomed to be ignored by hot women”, o sea que resulta que la tengo diminuta y por eso me ignoran las hot women (y lo cierto es que si me atacaran las hot women anda que iba a estar escribiendo ahora chorradas en un blog).
El caso es que ya no sé qué hacer. ¿Tan descontentas se quedaron las mujeres con las que estuve en el pasado? ¿Tan descontenta está mi señora? ¿Tan descontentas están que se largaron todas a los Estados Unidos a correr la voz entre los psicópatas hackers vendedores de todo tipo de productos para el crecimiento del pene?

El caso es que esta panda de yanquis desconocidos no paran de decirme que la tengo pequeña y...
................................ !Un momento¡, acabo de recibir un nuevo mensaje de Bernardino McCloud. El mensaje dice "Are you wanting a bigger penis?".

Siiiiiiií, quiero un bigger penis. Ahora mismo me compro una de esas máquinas milagrosas para solucionar el problema de los que la tenemos pequeña. Y de paso que me chuten Viagra en vena…

P.D.: Ahora seré un hombre nuevo, porque como me dice Brucato Rufus en mensaje que ahora mismo entra en mi outlook "feel the wonder of having a tremendous instrument".

Sobre les luthiers

Todos tenemos algún director de cine, algún escritor, algún grupo musical o algún humorista que son nuestra debilidad. En cuanto a los humoristas mi debilidad son Les Luthiers.

Es realmente difícil escribir acerca de este genial grupo. Los que lo conocen no apreciarán lo que yo pueda explicar, pues a quien los ha visto le sobran las palabras. Simplemente recuerden sus genialidades.

A las personas que no los conocen poco les puedo explicar, pues son demasiado grandes para que una persona limitada como yo pueda dar una idea. De modo que simplemente les animo que los vean y escuchen con atención tanta sutileza y dominio del lenguaje. (En el youtube pueden encontrar de todo)

Cada vez que vienen por mi ciudad hago lo posible, y hasta ahora siempre lo he conseguido, para ir a verlos. Y así ha sido desde hace más de 20 años.

Son unos monstruos, che. El caso es que me he animado hoy a escribir sobre ellos porque cuando los buscaba para ver si vienen por aquí he encontrado un link de la noticia que dice que el Gobierno español les otorgó la Orden de Isabel la Católica.

Pues ellos se merecen eso y mucho más. Ahora están en Madrid. Si encuentro entradas igual hasta puedo montármelo e ir.

lunes, 26 de octubre de 2009

Unos cuantos libros recomendados


Como todo el mundo tengo algunos vicios extraños. Tal vez uno de los principales sea comprar libros que no sé cuándo podré leer (cosas de la falta de tiempo).

El caso es que cada vez que me recomiendan o me entero de algún libro que pueda resultar interesante me lo apunto y, cuando tengo tiempo para pasear por una librería, me lo compro. Entonces lo pongo en el estante reservado a "libros en espera" hasta que llega el momento adecuado para ser leído, cosa que depende normalmente del tiempo disponible.

El otro día taché todos los que tenía apuntados porque me compré toda la lista de una tacada. Ahí los expongo por si a a alguien le interesan, aunque no puedo opinar porque aún no los he leído:

- Las heridas abiertas de la Guerra Civil (Jason Webster)


- Los detectives salvajes (Roberto Bolaño)


- La piel fría (Alberto Sánchez)


- La carretera (Cormac Mcarthy)


- El río de la Luz (Javier Reverte)


- Salamina ( Javier Negrete)



- El Terror (Dan Simmons)


-La resistencia (Agnes Humbert)



-París después de la liberación 1945-1949 (Antony Beevor)


Si alguno se anima espero que les gusten. Y obviamente se admiten, más bien se requieren, comentarios acerca de estos libros, así como consejos para iniciar una nueva lista.

viernes, 23 de octubre de 2009

Para los del foro Disney

Me informa un amigo de que mis posts sobre Eurodisney no han sentado nada bien en la comunidad forera de los que se creen ese rollo. En este enlace pueden ustedes ver que me dicen de todo menos bonito, lo que demuestra que vivirán mucha magia y puerilidad pero también saben faltarse con el personal.

Ciertamente no sé por qué se han tomado tan en serio el tema, pues éste es un blog que sólo leen 4 amigos míos y donde la coña y un estilo un tanto ácido son norma común. Al que no le guste con ignorarlo lo tiene fácil. Pero en cualquier caso supongo que cuando se abracen a uno de los muñecos se les pasará (aunque deseo de todo corazón que no descubran que en realidad hay un tipo dentro, no sea que se frustren).

A mí lo que me ha fastidiado es que estos foreros pueriles que viven eternamente la magia me han acusado de mal padre. Tan grave se ha puesto el asunto que ya he recibido una notificación del Defensor del Menor, y al parecer el Fiscal de Menores va a citarme en breve, pues ayer la Policía Local vino a casa a recabar información.

Pero dicen que la mejor defensa es un buen ataque y ya tengo preparada mi defensa. Y es que a lo mejor soy un mal padre por escribir cuatro chorradas sobre Eurodisney, pero yo al menos no me abrazo junto a mis hijos a muñecos que vienen de practicar el sexo un minuto antes entre bastidores. Miren la noticia aquí.

Aquí les dejo el link del video, que ya ha sido eliminado del youtube porque la sombra de la mafia Disney es muy alargada.
PD: Seguro que el que se chivó era el tipo que iba disfrazado de Mickey.

Eurodisney.- La huida

Tras levantarte entre sábanas de mickeys y lavarte con jabón de mickeys te vas de nuevo al desayuno. Y como me aterra simplemente recordarlo me remito a un post anterior porque el panorama es el mismo.

Una vez superado el desayuno vas dispuesto a pasar otro infernal día rodeado de padres, de niños y de algún que otro capullo que a sus 50 tacos se cree el rollo éste, y entras de nuevo en el parque.

Las tiendas
Al entrar hay una larga hilera de casas repletas de tiendas. Allí puedes comprar lo que te dé la gana: lápices de mickeys, globos de mickeys, tazas de mickeys, jerseys de mickeys, y toda suerte de objetos en torno a tan infame personaje y otros muchos. Quise preguntar a una dependienta si también tenían condones de mickeys, pero mi señora no me dejó.
El caso es que cualquier objeto, por ridículo, inservible y hortera que sea, cuesta un riñón. Estos de Disney saben que hay que sacar la pasta al personal y te exprimen sin dejar gota. Allí hay japos y jeques que se dejan un dineral en chorradas varias. Los españoles sólo gritan y pegan codazos al personal pasando de sus hijos que corren entre los estantes ante la tensa mirada de los dependientes, eso sí, sin dejar de sonreír.

Atuendos
Capítulo aparte merecen los atuendos. Uno puede pasar porque una niña de 5 años vaya disfrazada de la Bella Durmiente o cosas así. Cada uno intenta educar a sus hijos como puede pero no siempre se consigue escapar a la fuerza propagandística goebbeliana del marketing, sobre todo si es tan agresivo como el de Disney. Eso sí, lo siento por la niña, que ella sabrá lo incómoda que va. También pasas por alto a dos hermanos de unos 5 ó 6 años disfrazados de Peter Pan peleando con espadas de plástico que le costaron a su padre más de lo que pagó la Junta de Castilla-León por la Tizona. En mis tiempos luchábamos con palos, que era menos higiénico pero más barato.

Pero che, verte a mamás maduritas con el lazo y las orejitas de rata de la Minnie… eso puede con la paciencia de cualquiera. Centenares de chicas jóvenes y señoras ya maduras…, en fin, centenares de adultas iban luciendo las orejitas de Minnie, que por otro lado es una rata que cae igual de mal que su novio sin pilila Mickey. ¿No sería mejor que lucieran generosos escotes?

La cabalgata
Por la noche anuncian a bombo y platillo que van a realizar la gran cabalgata. A la hora convenida varios miles de personas se agolpan en el recorrido como si fueran a ver algo increíble. La megafonía anuncia en 37 idiomas el inicio de la cabalgata desde una hora antes cada diez minutos, de forma que el mensaje se repite muchas veces pero bajando 10 minutos en cada ocasión. El mensaje es curioso, porque el menda que tradujo debía estar borracho y hace una traducción literal del francés y cada vez que habla en español dice “señoras y señores y vosotros los niños…”; ciertamente queda un tanto raro, pero así lo dicen.

Finalmente comienza la cabalgata. Una decena de carrozas aparecen para sorpresa y disfrute del personal. Las carrozas están llenas de luces por todas partes y…, las definiré rápido porque no hace falta mucho tiempo: son una horterada de 3 pares de cojones. Aviso que si no han visto la cabalgata pueden perdérsela porque es una especie de desfile de Gayatas, y yo creo que Castellón está más cerca y les resultará más barato. Sobre las carrozas bailan y hacen el chorra los distintos personajes del universo Disney.

Lo mejor es cuando aparece la carroza principal, que por supuesto está coronada por el odioso Mickey. La gente se entusiasma y aplaude a Mickey con alegría, asombro y admiración. Joder, el puto ratón es el dios local, el icono, el ser en el cual casi todos los presentes quisieran rencarnarse. ¿Han visto ustedes imágenes de Berlín años 30 con la peña aclamando a su líder? Pues esto es parecido sólo que el ratón no lleva el mismo bigote. Lo que resulta increíble es que más de un adulto se cree que el muñeco es de carne y hueso. Vivir para ver.

Al finalizar la cabalgata comienza un castillo de fuegos artificiales de los que cualquier valenciano ha visto cientos en cualquier Falla de Sección 7ª. La peña aplaude entusiasmada porque da igual que el castillo no sea para tanto, esto es Eurodisney y esta gente sabe venderse un güevo y conseguir que miles de personas vibren como nunca lo harían si el lugar fuera otro.
Cuando todo acaba 30 ó 40.000 personas salen del recinto a toda leche hacia sus respectivos hoteles. La salida es para morirse; es como meterse en el centro de la plaza del Ayuntamiento el 19 de marzo a la salida de la mascletà e intentar salir pero debiendo recorrer 10 veces la distancia de la plaza con la misma gente alrededor: para suicidarse.

Al llegar al hotel los niños gritan y sus padres gritan más aún fumando y bebiendo como posesos, que esto será el puto Disney pero hay un “saloon”.

Y tras la ducha con el jabón Mickey, la toalla Mickey y las sábanas Mickey (hasta el corrector de Word conoce la palabra Mickey y no me deja escribirla en minúsculas), uno se acuesta acordando con la familia no visitar el parque al día siguiente aun teniendo entrada. Y es que salir de allí es lo mejor que se puede hacer, sobre todo si tienes previsto visitar la Borgoña que, ésta sí, recomiendo encarecidamente.

jueves, 22 de octubre de 2009

El puto ratón MIckey

Disney comenzó como una empresa de cine de animación que hacía grandes productos. Y no crean que le quito mérito a películas de dibujos de los años 30 como “Blancanieves”, realizadas de forma totalmente artesanal.

El problema comenzó cuando contrataron a algún tiburón joputa de los negocios. El tipo se dio cuenta de que un padre hace lo que sea por cumplir la ilusión de un hijo. La idea es genial: haz que los hijos les pidan algo a sus padres y no se lo negarán. Es parecido al tema de las sillitas para el coche: tienes un bebé y te piden 400.-€ por una mierda de silla de plástico, pero el mismo vendedor te habla de la seguridad de tu hijo cuando lo llevas a ver a la abuela. Pues claro que la compras. Y no te importa un pijo que tú fueras suelto en el 124 de tu padre o que el precio sea claramente una estafa porque ¿quién va a regatear en la salud y seguridad de tu bebé?.

Por eso Disney se ha convertido en una máquina de hacer dinero. Y para ello hay que incitar al consumo, o lo que es lo mismo: hay que conseguir que los niños consuman por medio de sus padres. Así que los muy mamones ponen en marcha toda su máquina goebbeliana de propaganda y convierten a los niños en pequeños psicópatas consumistas de sus productos. Basta ver 5 minutos del Canal Disney, -maldito el día en que emitieron en abierto-, para descubrirlo.

Y el caso es que lo hacen realmente bien. Dudo que exista persona en la Tierra y en Marte que no conozca algún personaje de Disney. Por eso no entiendo que hayan elegido como logotipo y como personaje estelar y representativo al puto ratón Mickey.

El ratón Mickey, -si le va lo hortera pronúncielo Miqui-, me pareció un cretino desde el mismo momento en que lo recuerdo, y les aseguro que cuando lo vi por primera vez no conocía la palabra cretino. Es un tipejo repelente, pitagorín y doñaperfecta; es un sobrado que va por ahí dando lecciones al personal. Tiene una voz ridícula, unas actitudes estúpidas y es un inoportuno de cojones. Si fuera real nadie lo aguantaría por capullo. Es el típico gilipollas del que todos los invitados de la boda piden a los novios que los siente en otra mesa, el típico imbécil que consigue en un funeral que la viuda deje de llorar para murmurar ya está aquí el cretino. Si ese ratón fuera real le pegarían los compañeros de pupitre y le quitarían el balón en el recreo.

Y para alguien que ama tanto al puto ratón como yo la experiencia Eurodisney es realmente un gran ejercicio de autocontrol. Vas por una avenida del parque y por allí aparece con sus pintas de cretino vacilando al personal. Hacen un baile de personajes y allí está de jefe del baile con sus torpes movimientos. En la cabalgata lleva la carroza más grande y recibe los mejores aplausos. Estoy seguro de que hasta el fulano que va dentro del muñeco cobra más que el resto y encima es el chivato que informa al jefe sobre quién se escaquea.

El caso es que allí mismo compraría un hacha y una máscara de ésas de la peli Halloween para despedazarlo, pero desafortunadamente en las tiendas del parque no venden otros productos que no sean Disney, y agredirle con un globo de orejas de ratón no sería efectivo.

No quiero seguir aburriéndoles con el puto ratón, pero terminaré exponiendo la mejor venganza que se me ocurre con ese invasor de nuestras vidas: yo lo metería en un capítulo de la Warner. Estoy seguro de que Bugs Bunny, -tal vez el mayor y más sutil hijoputa que ha inventado un dibujante-, lo iba a calar en 2 minutos y se iba a dedicar a putearlo de lo lindo. Imaginen a Bugs Bunny, el monstruo de Tasmania y el Pato Lucas apaleando al puto ratón. Eso sí sería bueno, y no verlo manejar a un perro tonto como Pluto.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Eurodisney (el calvario continúa)

La entrada al parque es un hervidero de gentes de todas las nacionalidades posibles que forman una impresionante amalgama multicultural de padres y niños. La primera impresión es de sorpresa, porque hay que reconocer que aquello es un montaje espectacular, pero como Disney ya se hace su propia propaganda yo me centraré en lo que la máquina del dinero conocida por Disney no nos cuenta de sus parques.

Precios
Seguro que alguna vez usted, querido lector, ha pedido una cerveza o un refresco en un lugar pijo tipo Mónaco o apartado tipo chiringuito a fer la mà. Y seguro que cuando le han soplado 5.-€ por la cerveza ha lanzado maldiciones. Pues si usted va a Eurodisney consulte primero el diccionario de las maldiciones porque no va a parar. Pedir una botellita de agua para cada miembro de su familia puede suponer una llamada al director de su Banco para que le aumente el crédito. Y comer… ayyyy comer. Comes normalito a precios de Ferrán Adrià, más o menos ésa es la descripción.

Mogollones
Colas, todo son colas. A cualquier lugar donde vayas todo son colas. Para subir, para bajar, para comer, para mear, colas y más colas. Y en estas colas ves a tipos de diversas nacionalidades. Pero sintiéndolo mucho los que más llaman la atención son los españoles. Se diferencian porque casi todos llevan la mochila portadora de los alimentos birlados en el desayuno, porque gritan más que nadie, molestan en las colas, fuman donde no deben y tiran papeles y muchas otras cosas al suelo; en definitiva dan un espectáculo de lo que no es educación. Obviamente no todos los españoles son maleducados, pero sí que puedo afirmar que allí todos los maleducados son españoles (incluyendo catalanes y vascos, por si entrara aquí algún enano mental nacionalista a opinar).

Flipo
De vez en cuando aparecen personajes que se hacen fotos con los más pequeños. Los padres hacen la correspondiente cola sujetando el globito Mickey comprado al niño, para tras dos horas de espera acercar a sus retoños, por ejemplo a Winnie de Poo (o como demonios se escriba). Y los nanos lo abrazan emocionados, casi con lágrimas en los ojos, porque piensan que el oso es de verdad.
Y entonces ocurre uno de los episodios flipantes de la visita: una pareja de unos 40 años (cada uno) se abraza al oso y se hacen fotos. Bueno va, no pasa nada. Pero el problema es que están tan emocionados que parece que también se lo creen hasta el punto de que todos los padres allí congregados dudamos si el cerebro de 3 años lo tenía el niño anterior o esta pareja.
No sé qué pensará el fulano que está dentro del disfraz del oso, pero si fuera yo seguramente me despedirían por liarme a collejas y capones con la pareja.

Los currantes
Los empleados mayoritariamente blancos atienden al personal mientras los empleados negros van con la escoba y limpian la mierda que dejan los visitantes, pero seguro que es causalidad porque en Disney todo es guay y no existe el racismo.
En cuanto pones cara de duda te asalta un joven blanco que habla entre 7 y 13 idiomas que, con una sonrisa perenne e irritante, se apresta a resolver tus problemas con amabilidad. No sé lo que cobrarán pero pueden ustedes imaginárselo con la siguiente anécdota: Veo un tipo al que le quiero hacer una reserva para la cena. El tipo lleva, como todos los trabajadores, una placa con su nombre. Como veo que pone “Dominique” me dirijo a él en mi macarrónico francés, a lo que el colega me contesta con un perfecto acento gaditano que ni el Chiquito de la Calzada. Cuando le muestro mi sorpresa por el nombre me contesta ceceando que no haga caso, que la placa era de otro pero que no las cambian para ahorrarse pasta. Imaginen lo que cobrarán los chavales.

La vuelta
Finalmente, transcurrida una dura jornada, vuelves al infame hotel, te duchas con un jabón de Mickey, te secas con una toalla de Mickey y te acuestas entre sábanas de Mickey harto de mickeys y aterrorizado pensando en que mañana hay que desayunar otra vez.

lunes, 19 de octubre de 2009

Eurodisney (el que avisa no es traidor)

Nunca me han gustado los parques temáticos. Menos aún me gusta Disney. Es más, odio Disney. Por eso gastarme una leña y perder 3 días de mi vida y mis vacaciones visitando tan infame lugar sólo puede resumirse con 3 palabras: amor de padre.

La llegada
Dicen que en los parques temáticos pasas por una serie de atracciones que provocan miedo y grandes impresiones. La llegada a Eurodisney es la primera de ellas, sobre todo para quien va por libre. No se extrañen, yo fui en coche porque decidí que era mejor pasar 3 días en el infierno dentro de un viaje de dos semanas dando vueltas por Francia que coger un avión y pasarse una semana “full-time” en el infierno.
El caso es que tras muchas vueltas finalmente consigues llegar al hotel. Olvídense de los hoteles convencionales. Aquí la recepción es una enorme sala donde hay que hacer una cola de cojones para que te inscriban uno de los 35 recepcionistas que hablan 13 idiomas y trabajan 12 horas al día con una forzada y perenne sonrisa por un sueldo de mierda, supongo. Alucinas de cómo lo tienen organizado. El recepcionista te entrega la llave de la habitación y te pregunta a qué hora vas a desayunar para darte a continuación una tarjeta-desayuno para que la familia entre a la hora exacta. También te dan folletitos, las entradas para el parque, los bonos comida y demás zarandajas, para decirte adiós páselo bien justo antes de que le pegues esa hostia que le estás deseando pegar harto de tanta sonrisita forzada, y de la cual se libra.

El hotel
Al reservar a precios astronómicos hotel y entradas nos aconsejaron el Hotel Cheyenne, que además les molaba a mis hijas por eso del poblado del oeste. Por fuera el hotel es cojonudo, con un gran "saloon" que hace de comedor y un montón de casas del oeste diseminadas, que es donde están las habitaciones.
Cuando entras te encuentras con una mierda de habitación donde hacinan a las familias pero que mola a los niños por eso de pelearse sobre quién duerme arriba en la litera. La tele es lo mejor, 47 canales temáticos Disney con una oferta variada: o ves Disney o ves Disney, tú eliges.

El desayuno
Mi abuelo tenía un amigo que en la Guerra sobrevivió a un fusilamiento. No está mal, pero yo sobreviví a un desayuno en el hotel Cheyenne de Eurodisney.
Cuando vas a desayunar llevas preparada tu “tarjeta hora exacta”, y entonces descubres la verdadera cara de Disney. El “Saloon” es una gran estancia con capacidad para 2.000 personas en la que se hacinan 5.000 españoles que han ido a desayunar al mismo tiempo, mientras una empleada controla un único acceso ignorando que la peña se cuela por otros 30 sitios. Y es que en la escuela de marketing de Eurodisney no les enseñaron que todo se puede dejar perfectamente organizado menos la invasión de los infraseres.
No se sorprendan con el apelativo. Los mismos fulanos del sobaco peludo al aire, las mismas chonis tatuadas, en definitiva los mismos infraseres que ves cada día en el “Carreful” con los mismos “Yonatans” y “Yesicas” por hijos todos juntos insultando a la cajera. Sólo que aquí están hacinados y concentrados.
El desayuno es un buffet libre, así que imagínense una legión de miles de infraseres comportándose como si no hubieran comido en toda su huera vida. Veo a un calvo pegar un codazo a una niña de 7 años para arrebatarle un jugoso cruasán. El hecho de que de inmediato saquen una bandeja con 3.000 kilos de cruasanes no parece causarle arrepentimiento alguno. Veo a un chiquillo desparramar un tazón de leche para jolgorio de un montón de salvajes enanos que aprovechan para patinar extendiendo más el empastre. Que los niños vean interrumpida la fiesta por una limpiadora negra que quiere eliminar el charco es recibido con burla y algún insultillo por los niños y sus padres, que en España no somos racistas salvo con las limpiadoras, sobre todo si son negras.
Si tienes suerte y sobrevives a la pelea por hacerse un hueco en la barra donde se exponen los alimentos pasas a la fase codazo-maricón-el-último, que consiste básicamente en pegar codazos y manotazos a cualquiera que se acerque en un radio de tres bandejas. Cuando has recibido todo tipo de golpes por personas, -debiera decir infraseres-, que no tienen ningún interés en el pan que ibas a coger te decides a adoptar una última solución de urgencia: mimetizarte con el entorno y hacerte como ellos. Sólo así consigues tu objetivo y vas ufano hacia la mesa imaginando que tienes los hombros tatuados y allí setada te espera tu choni en lugar de tu esposa de siempre.
Porque esa es otra: coger mesa. Háganme caso, si alguna vez tienen que desayunar en el Hotel Cheyenne de Eurodisney en el mes de agosto distribuyan el trabajo. Lo primero es coger mesa, labor arriesgada y muy táctica que precisa de conocimientos de estrategia militar. Luego una parte de la familia debe ir a por el desayuno mientras la otra vigila la mesa. Y al que le toque vigilar que se prepare a los continuos ataques contra las sillas y la propia mesa.

Podría escribir más tomos que Proust, pero creo que acabaré con el tema del desayuno hablando de los acopiadores. Los acopiadores son una subespecie de infraseres que se dedican obviamente a acopiar. Así que no es difícil ver a un padre de familia con una bandeja en la que conviven en perfecto equilibrio 90 rodajas de pan junto a 27 donuts, 167 lonchas de jamón, 97 de queso, 13 de salchichón, 56 de chorizo y 234 paquetitos de mantequilla (los números son aleatorios, cada uno coge lo que puede). Con todo ello hacen bocadillos que son metidos de manera rápida y grasienta en la mochila portada al efecto para resolver comida, merienda y cena huyendo de los caros restaurantes del parque (lo que no cabe se tira al suelo y arreando, qué más dará). Lo sorprendente es que dicha provisión de alimentos sea para familias de dos hijos e incluso hijo único. También hay parejas acopiadoras que van sin hijos, pero el tema de los oligofrénicos es para tratarlo otro día.
Finalmente, horrorizado pero feliz de haber superado un reto superior al desembarco de Normandía te diriges con la prole hacia el mundo de felicidad y diversión para todos los públicos que se llama Eurodisney y que a mí me toca los cojones. Pero insisto, amor de padre.
AÑADIDO: En una esquina, acobardados, silenciososos y temerosos intentan desayunar los miembros de una familia de algún país europeo civilizado mientras se preguntan qué carajo hacen allí y exclaman en lenguas bárbaras "Dios mío dónde nos hemos metido".