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martes, 29 de abril de 2008

Pepillo

Todos los años por Nochevieja nos reuníamos 4 viejos amigos del colegio para hacer un pequeño viaje, y cada año era uno el que organizaba el evento.
Aquel año uno de los otros organizó un viaje a Ibiza. El problema es que, por cuestiones que no vienen al caso, teníamos que volver el mismo día 1 de enero a eso de las 11 de la mañana. Aquello era una faena bien gorda, puesto que a determinada edad no se lleva bien la falta de horas para dormir la mona.
La última noche del viaje acudimos a la Fiesta de Nochevieja de una conocida discoteca con la esperanza de reencontrarnos con unas finlandesas que habíamos conocido la noche anterior. Las chatis no aparecían. Pero casi a las cinco de la mañana, cuando aún estábamos oteando las barras del local en busca de las nórdicas vimos a un viejo amigo del colegio, Pepillo Sánchez-Futre:
- Tío, ¿te acuerdas de Pepillo, el del colegio?
- Sí claro, ése que estaba como una puta cabra.
- ¡¡Joder!! Si no lo vemos desde hace 15 años…
- Pues está ahí, en aquella barra con esas dos morenas.
Cuando todos nos giramos vimos a Pepillo muy bien escoltado. Rápidamente fuimos a saludarlo. Se volvió loco de contento cuando nos vió y comenzó a dar saltos de alegría sin soltar ni su cubata ni a las dos morenas.
- Yeeeeeeeeeeeeee, cóooomo vaaaaaa- nos gritó con acento etílico.
Consideramos el encuentro interesante. Por un lado hacía tiempo que no lo veíamos y siempre fue un tipo divertido y disparatado. Por otro estaba en buena compañía y nuestras finlandesas no habían aparecido.
El rato que estuvimos con él pegó varios brincos, bailó, gritó, se bebió 14 gintonics y nos presentó a 37 chavalas de generoso escote. Hasta nos contó que ahora era piloto de líneas aéreas, cosa que nos tomamos con sorna al entender que quería impactar a las chavalas que por allí rondaban. Nunca vimos un tipo más activo… el chaval era capaz de beber y fumar sin soltar a ninguna de las morenas de las que se agarraba, y además bebía impulsivamente un gintonic tras otro.

Finalmente, a eso de las 8 de la mañana decidimos irnos. Mucho escote pero ninguna nos hizo caso. Y además teníamos que acudir al hotel, recoger las cosas e irnos al aeropuerto. Con un poco de suerte podríamos dormir una o dos horas.
Dejamos allí a Pepillo, al viejo compañero Pepillo Sánchez-Futre, borracho como un perro, cantando y bailando sin parar, incansable y con ganas de seguir la juerga.

Apenas dormimos. A las 10 estábamos facturando el equipaje y a las 11 embarcados en el avión. El dolor de cabeza era espantoso, nuestros ojos permanecían cerrados y vidriosos y apenas respondíamos a ningún estímulo. Pero repentinamente alzamos los 4 la cabeza al unísono, nuestros vellos se erizaron y se nos heló la sangre, al oír: “El comandante Sánchez-Futre y su tripulación les dan la bienvenida a bordo y les desean buen viaje”

3 comentarios:

JL dijo...

¿Futre o Fotre? No sé de qué os escandalizasteis al dejar en manos de Pepillo vuestra ascención anticipada a los cielos.

Pero seguro que lo peor no fue esa media hora con la idea de un piloto más etilizado que 100 Reinas Madres juntas. Lo peor fue la trempera no satisfecha por las expectativas escoteras y de revolcón finés. ¿No teníais botella de Varón Dandy, como los del militares de aquella isla de tu periplo marino? ¿Le dijisteis al pasaje del avión que ni se les ocurriera darle fuego al piloto, que ardería a lo bonzo?

www.checheche.net dijo...

jijiji eso porque no sabes lo que ocurre en otras profesiones :P:P:P:P

Little

Rafa dijo...

¿no jodas? ¡qué cosas cuentas! ¿te dejan ir de nochevieja? ¡cómo mola! ¿viste algún jugador del VCF en esas fiestas ibicencas?

Ben cordialment