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martes, 9 de octubre de 2007

El contestador automático

Con el tema Anecdotario contaremos anécdotas reales vividas o escuchadas.
Para entender los hechos que a continuación se relatan debe advertirse al lector que ocurrieron en los primeros años 80, cuando un contestador automático era un lujo raro (al menos en España) y venía provisto de cinta magnetofónica de cassette. Los contestadores eran aparatos grandes. Algunos llevaban dos cintas, una para grabar el mensaje y otra para que quien llamaba dejara el suyo, y para los precios de la época eran algo caros. Rara vez se veía uno de estos aparatos en un domicilio particular. Dicho lo cual allá va la anécdota:

Dos abogados compartían despacho e iban tirando como podían. Por una de esas circunstancias que se dan a veces en la vida tuvieron la oportunidad de captar por fin un cliente bueno que les iba a proporcionar el caso de sus vidas. El cliente tenía que hacer una llamada al despacho de los abogados de los que hablo para dejar unos importantes datos necesarios para el inicio del asunto. Pero había un problema: el cliente llamaba desde un país lejano y por la diferencia horaria llamaría en plena madrugada española.
- No hay problema-, dijo el cliente, - os dejo los datos en el contestador y vosotros ya por la mañana realizais las gestiones.
- Sí claro, por supuesto, contestó el abogado.

Conforme terminó la conversación al abogado le invadió un sudor frío. Ni tenían contestador ni sabían lo que era, pero no podían reconocer tal cosa ante el cliente. Así que tras hablarlo ambos dejaron el despacho y se fueron rápidamente a localizar uno de estos aparatos en las tiendas especializadas. Les costó, pero finalmente encontraron un contestador automático por el cual pagaron un dineral.

Desembalaron cuidadosamente el aparato y estudiaron minuciosamente las instrucciones. Tras varios intentos fallidos y numerosas conversaciones expresando sus dudas acerca de cómo dominar tan diabólico aparato, por fin consiguieron dejar el mensaje: “Ha llamado al despacho de los abogados Fernández y Fernández, si desea dejar un mensaje hágalo después de la señal. Gracias”.

Por fin, pasada la hora de cenar, pudieron irse a sus respectivos hogares con los nervios propios de quien sabe que al día siguiente comenzarán un nuevo caso de gran importancia que tal vez cambie sus vidas para siempre.

En plena madrugada española, mientras los nerviosos abogados intentaban conciliar el sueño, el importante cliente llamó desde su oficina. Marcó el código internacional de España, esperó a que el teléfono diera los habituales tonos de llamada y entonces pudo escuchar el mensaje: Oye, ¿sabes cómo funciona esto? ¡¡¡No tengo ni puta idea!!!”
Nota: Este es un caso real.

4 comentarios:

Mileidi dijo...

Más... más... más.

¿Qué pasó luego? ¿Dejó los datos? ¿Se inició el caso? Y lo más importante ¿aquellos abogados visten hoy trajes de diseño, conducen coches caros, tienen casa en la sierra...?

PKDOR dijo...

Vaya, qué sorpresa. Un nuevo lector... y encima eso de mileidi suena a chica.

Pues de aquello hace ya muchos años. Me consta que uno de esos abogados murió, y el otro por ahí andará...

JL dijo...

Si es que, como decía Don Pío (el valencià, no el de los tebeos), en cuestión de aparatos electrónicos, estos cojoneses eran muy japonudos.

Éste es como la anécdota verídica de una megafonía en una gran estación de tren, anunciando encarecidamente que la gente no cruzase las vías, que iba a pasar un tren directo.

Y el operador de la megafonía se dejó el micro abierto y se oyó bien claro: "mira el hijoputa del cura cruzando las vías".

Desconozco si el cura fue arrollado por el tren (si así fue, iría con Dios), pero el incauto del micro seguro que se llevó unos días de sanción laboral, una excomunión obispal, unos 4 millones de recitaciones de rosarios y unos cilicios espalderos con púas por bastantes lustros.

www.checheche.net dijo...

Bonico.... eso porque usted no es tan patán como un servidor y decide un día llamar a los USA pero se olvida de poner el prefijo internacional yankee... total es la una de la madrugada de acá y un servidor alucinaba porque cogía el teléfono una señora mientras yo empezaba a hablar en inglés.... a los pocos segundos colgaba. Y yo dale que te pego volviendo a llamar y ella colgando.... hasta que al cabo de más de 10 minutos escucho una voz masculina que dice déjame a mí..... y la retahila de tacos que me soltó en castellano fue de que te cagas.... y eso no fue lo peor... lo peor fue que me pasé toda la noche pensando como cojones era posible que llamase a una Universidad americana y me contestasen a taco limpio en perfecto castellano sin venir a cuento.... Al día siguiente el becata de mi curro me preguntó: ¿tu sabes el prefijo internacional de los USA?... creí morirme al instante al darme cuenta de mi error....

Little