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jueves, 30 de agosto de 2007

Pepe y Jesualdo
La primera vez que fui a Val-Rod fue en 1973 y Pepe y Jesualdo eran más jóvenes de lo que yo soy ahora. Desde entonces mi fidelidad hacia Pepe y Jesualdo ha sido pétrea y en 34 años jamás he pisado otra peluquería: siempre ellos me cortaron el pelo. Sirva como ejemplo que lo hicieron para mi Primera Comunión, para mi boda y para los bautizos de mis hijas. Hace ya más de 12 años que no vivo en el barrio de mis padres y aun así siempre me he desplazado allí para cortarme el pelo en Val-Rod con Pepe y Jesualdo.
Val-Rod era una peluquería de toda la vida, apenas 1o m2, un lavabo, dos sillones y 3 sillas para esperar. Era la típica peluquería de barrio en la que, si había mucha gente, bastaba abrir la puerta y una mirada para que Jesualdo o Pepe te guardaran el turno y además te avisaran que te tocaba en el bar de al lado mientras te tomabas una caña.
Val-Rod ha formado parte de mi vida. Allí niño me corté el pelo en pantalón corto mientras me contaban historias, allí adolescente esperaba turno mirando furtivamente las primeras revistas con tías en bolas de los años 70 (y no veas como jodía cuando te decían "te toca"), allí estudiante me corté el pelo mientras me preguntaban cuántas habían caído, allí hombre me corté el pelo hablando de fútbol, allí padre me corté el pelo mientras hablaba de cómo crecían mis hijas, y allí carroza me corté el pelo hablando de cómo pasa el tiempo y lo putos que son los años. Allí acompañé a su primer corte de pelo a un niño que entonces tenía poco más de un año y hoy escribe conmigo en este blog.
Pepe y Jesualdo son peluqueros, barberos de toda la vida. Son padres de familia y pasan de mariconadas y estilismos de diseño. Los conoce todo el barrio. Son gente normal y tal vez por eso nunca les he fallado.
Pero todo tiene un fin. Jesualdo ha tenido que retirarse por una grave enfermedad y Pepe ha dicho basta, hasta aquí hemos llegado, me jubilo. Así que hoy me he cortado el pelo por última vez en Val-Rod.
Con la retirada de Pepe y Jesualdo el barrio pierde un negocio de toda la vida, con gente de la que te conoce y te saluda cuando bajas a comprar el pan. Se van dos buenas personas y se pierden dos profesionales de los de antes, mientras su ilustre oficio se ve más fagocitado por esa invasión de estilistas de diseño, mariconas locas y capullos varios que se creen que cortar el pelo es más cultural e importante que pintar las Meninas.
Ahora tendré que buscar una nueva peluquería y sé que cada vez que me corte el pelo les echaré de menos.
Pepe, Jesualdo, va por vosotros.

2 comentarios:

Keogh dijo...

Bien escrito. Lo siento de veras; no será lo mismo, pero, si te sirve, donde vamos Rafa y yo también se puede hablar de fútbol "en coneiximent" y pasan de mariconadas cortando el pelo sin más tonterías; también he pasado por ahí de estudiante, para boda y bautizos, y llevo a mis hijos desde su primer corte...

www.checheche.net dijo...

Triste vida la del peluquero de barrio siempre pendiente de que el vecindario no se quede calvo...

Little