El Opinadero

ESTE BLOG SE CERRARÁ EN BREVE (si no tenemos tiempo para mantenerlo... ¿para qué tenerlo parado?)

martes, 26 de agosto de 2014

El puto cáncer, segunda parte

Hace un poco más de tres años mi hermano redactó un artículo más que certero sobre el cáncer y mi padre. Igual que en aquella ocasión nos vimos atropellados completamente por la enfermedad, que redujo a mi señor padre a una ruina física, esta vez hemos vivido lo mismo, pero con meses de diferencia.

Porque esta vez ha sido mi madre la que ha sido doblegada por el puto cáncer. El mismo que el de mi padre. Pero no ha sido lo mismo.

Porque la quinta fase que indicó mi hermano en el artículo anteriormente nombrado ha sido cruel. La destrucción ha sido lenta y ha minado lentamente los corazones, los nervios y la moral de todos los que asistíamos al proceso. Especialmente ha minado el corazón y la moral de mi madre, viendo cómo la quimioterapia era inútil, cómo la mancha se extendía ante su asustada mirada. La mancha que le obligaba a estar atada a una serie de valores y variables vía análisis de sangre y medidores de saturación domésticos. A una goma enchufada a una máquina de oxígeno.

Esta vez mi madre ha durado seis meses más de los dos que le dieron cuando fue diagnosticada.

Esta vez he visto como una mujer, que estudió cuando las mujeres no estudiaban, que opinó cuando las mujeres no opinaban, que escribió cuando las mujeres no escribían, que pudo hacer muchas cosas que no hizo, iba perdiendo lentamente la vida mientra al mismo tiempo intentaba consolarnos a nosotros, sus hijos.

Esta vez he visto como en un hilo de voz, mi madre nos decía a todos que nos quería mucho.

Y esta vez ha sido, como la anterior, como si me arrancaran el alma.

Y esta vez he sentido el mismo vacío.


viernes, 5 de octubre de 2012

Veréis mundo: Stonehenge

Si hay en el mundo un monumento prehistórico conocido, ése es Stonehenge. Y hoy, amiguitos y amiguitas, nos toca hablar del susodicho.

Como siempre no vamos a hablar de lo que pueden ver en la wiki o en cualquier guía molona, así que las fechas y los datos de siempre los obviaremos para centrarnos en nuestra particular visión, tan irritante para alguno visitantes nuevos que no conocen la dinámica de este blog.

Lo primero que cabe destacar es lo jodido que es llegar si vas en coche. Y no porque no esté suficientemente señalizado, sino porque Inglaterra es una isla llena de bárbaros que conducen por el lado contrario. Y créanme, es realmente curioso conducir por una carretera sin arcén (que no conformes con conducir al revés encima no tienen arcén), lloviendo (siempre llueve) y cambiando de la marcha con su izquierda mientras todos los coches viene de frente por el lado contrario.

Cuando llegue se encontrará todos los piedros junto a la misma carretera, eso sí rodeados por una alambrada impresindible para obligarle a pagar entrada si quiere verlos. Una vez pague su entrada le darán una audioguía de ésas que dan en sitios turísticos. Con la misma podrá escuchar la historia y curiosidades del lugar, si es que le dejan los centenares de japoneses que hacen aspavientos y murmuran en su extraña lengua. Es curioso lo de los japos en Inglaterra: casi todos llevan gorra impermeable (será cosa de la lluvia), y algunos se hacen fotos a sí mismos extendiendo el brazo frente a su cara cámara en mano. Pero lo más curioso no es eso. Lo más curioso es que en 6 días no vi ni un puñetero japo en ninguna parte, supongo que porque todos estaban hacinados en Stonehenge sin salir de allí. Había más que en Tokio, oiga.

Las piedras están ahí, rodeadas de una inmensa pradera verde, castigadas por la lluvia, y un tanto lejanas. Y es que por el tema de la seguridad te obligan a ver los piedros a mucha distancia, demasiada, tanta que el conjunto queda deslucido y pequeño por muchas toneladas que pesen las piedras.
Así de lejos se ven los piedros

Y del conjunto sólo contaremos dos curiosidades: La primera tiene que ver con los mitos creados. Y aquí el mito consiste en que todo el mundo se ha montado una película de druidas, celtas y demás en torno a las piedras. Tanto que hasta anualmente se reúnen una serie de frikis y gilipollas varios para celebrar no se sabe qué vestidos como en los tebeos de Astérix. Les queda muy bien dando saltitos, cons su bailes rituales, quema de inciensos y demás zarandajas que no se creen ni ellos. Y lo curioso es que ni druidas ni celtas ni gaélicos ni demás tienen nada que ver con el monumento. Más que nada porque quienes fueran que lo construyeron lo abandonaron 1.500 años antes de que apareciera el primer druida por el lugar. Así que ni celtas ni gaélicos ni druidas ni leches.

La segunda curiosidad tiene que ver con la ciencia. Te explican que parece que el objeto del monumento era astronómico y que los rayos del sol van pasando por debajo de cada dos columnas de piedras una tras otra según el mes del año en un asombroso ejercicio de exactitud astronómica. Te cuentan también que el conjunto fue mantenido unos 1.500 años y que no se sabe por qué, entre los años 1.700 y 1.500 años antes de Cristo fue abandonado. Al parecer decenas de científicos de las más prestigiosas Universidades han investigado los motivos, pero nadie sabe por qué fue abandonado.

Pues qué quieren que les diga. Yo no pertenezco ni al Instituto de Investigación Evolutiva Max Plankt (o como se diga) de Leipzig, ni soy catedrático en paleoantropología, ni experto en pueblos de la edad de piedra. Ni siquiera he estudiado en Harvard. Pero cualquiera que haya pasado una semana por la isla de barbarie que llaman Inglaterra sabrá que un monumento cuya gracia consiste en que los rayos del sol pasen por sus piedras está condenado al fracaso. De hecho creo que a los fulanos que construyeron Stonehenge se les debió quedar cara de gilipollas: décadas transportando piedras de 45 toneladas desde Dios sabe dónde sobre unos putos troncos, levantándolas verticalemente y poniendo otras piedras gigantescas encima sin grúas, para pasar 1.500 años generación tras generación bajo la lluvia y las nubes sin que un puto rayo de sol pase entre las piedras.

Seguro que todo está perfectamente colocado, pero eso se sabe por georadares y rayos láser, porque para mí que desde que Stonehenge se construyó no ha salido el sol ni un puto día en la zona para comprobarlo. Quien vende hielo picado en la Antártida o arena en el Sahara está condenado al fracaso. Quien construye un monumento solar en Inglaterra también. Ya he descubierto la incógnita... que me den el Premio Nobel.

Y el caso es que si lo hubieran construído en Benidorm, Gandía o Cullera el monumento habría sido un éxito, con el sol pasando constantemente por los puntos exactos. Claro que entonces no lo sabríamos porque hoy en su lugar habría un complejo hotelero o un edificio de apartamentos y algunos concejales forrados.  

jueves, 20 de septiembre de 2012

La Voz y los "couches"

La única forma de conseguir un estado de catatonia parecido al de leer el "Ulises" de James Joyce es leer cualquiera de los volúmenes de "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust. Si se atreven a intentarlo sólo les aconsejo que se lean un único volumen, ya que si optan por la coleccióm completa de 10 volúmenes lo más probable es que arqueopalentólogos del siglo XXXV estudien su cuerpo momificado afirmando para el documental de Canal Historia que la muerte le sobrevino leyendo, por puro abatimiento.

El caso es que ayer noche tenía en mis manos "Por el camino de Swan", el primero de la saga, cuando comencé a sentir los primeros síntomas de inanición vital y decidí dejarlo por un rato. Me senté en el sofá junto a mi señora justo en el momento en que comenzaba "La voz", la última gran exitosa novedad televisiva del mundo mundial.

La cosa comenzó con un presentador, comunicador o como quieran llamarlo que es manifiestamente marica, homosexual o como quieran llamarlo. El colega nos hablaba, y casi nos convencía, del gran momento histórico que íbamos a disfrutar viendo tan magno programa. Hablaba de tal forma que llegué a pensar que me iba a sentir más emocionado de lo que se sintieron mis padres en 1969 con la transmisión en directo de la llegada del hombre a la luna. Pensaba que mi emoción superaría a la de los europeos cuando se declaró el final de la II Guerra Mundial o la de Rodrigo de Triana al gritar !Tierra¡.

Feliz y emocionado, con lágrimas en los ojos, me preparé para ver el mayor acontecimiento televisivo de la galaxia, algo que estaban esperando ver hasta los talibanes afganos, el programa que cambiaría nuestra vidas... "La voz".

Tras toda la fanfarria el presentador anunció la gran primicia: cuatro mega artistas de talla mundial iban a actuar de "couches". No hice mucho caso a tan horrenda palabra porque la ilusión me embargaba... ¿cuatro grandes artistas de talla mundial? ¿algo emocionante e increíble?. Había que descartar a Lennon o Elvis por razones obvias, así que imaginé de qué grandes artistas de talla mundial podría tratarse: ¿tal vez Dylan, McCartney, Waters y Jagger? ¿o acaso Daltrey, Springsteen, Weller y Knopfler? ¿cuáles serían los artistas? La emoción me embargaba.

Y así, viviendo sin vivir en mí y preso de la emoción, anunciaron los 4 grandes mega artistas de talla universal y mundial: Malú, Rosario, Bisbal y Melendi. !Bien¡ !!No molestes Sinatra, que aquí están los verdaderos grandes¡¡

La cosa ya empezaba a rechinar, pero lo peor vino cuando el presentador comenzó a explicar en qué consistía el programa. Una serie de incautos iban a tener su minuto de gloria televisivo cantando mientras los "couches"... al oír eso de "couches" sentí como si me dieran un puñetazo en el oído.

Pero menos de 5 segundos después volvió a repetir tan nefanda palabra y reiteró alegramente "entonces los couches escucharán al candidato"... joder... otra vez la payasada ésa de "couches". Alterado, pensé para mis adentros "que diga jurado, que diga instructores, que diga profesores, entrenadores, mendas, capullos, tipos, elementos, plastas, tiparracos, sujetos, que emplee cualquiera de las cientos de miles de palabras del diccionario, pero que no repita couches joder". Pero lo repitió.

Comenzaron a dolerme los oídos, pero el joputa del presentador demostró que es tan plasta y reiterativo presumiendo de su homosexualidad como repitiendo "couches". Ya no podía soportarlo más. En los siguientes 10 segundos repitió "couches" 5 veces más, con una rapidez que ni en el Pasapalabra, oiga.

Mis oidos estaban a punto de sangrar y el cabrón repetía una y otra vez "couches" cada vez que se refería a los 4 mega artistas de talla mundial que iban a componer el jurado del concurso. Y no paraba de hacerlo, "couches", "couches" y más "couches". 

Finalmente mi cuerpo dijo basta, estallé, me levanté violentamente del sofá y me fui corriendo a leerme "Por el camino de Swan". Tengo los ojos vidriosos, pero pienso leerme de un tirón todos los volúmenes de Marcel Couch, desde "Por el camino del couches" hasta "El tiempo recobrado", sin dejarme ni uno. Sólo para olvidar a los putos couches.

¿Dije "Por el camino de couches"? ¿dije "por el camino de couches? ¿Dije Marcel Couch? ¿Dije Marcel Couch? Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrggggggggggggggggggggggggg¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

martes, 18 de septiembre de 2012

De biciculos y azucarillos

La frase que expreso a continuación no la dijo Aristóteles, pero debería haberla dicho: "El pueblo que olvida sus azucarillos está condenado a la crisis". Es más, la frase debería ser una frase de azucarillo.

Y es que todos hemos leído esa frases, algunas grandiosas, de los azucarillos que nos dan con el café. Uno se tomaba un café y tenía ese momento de honda reflexión cuando leía citas de escritores como Borges, Conrad, Proust, Goethe, Cervantes y tantos otros.Uno sonreía leyendo citas de Wilde, incluso de Woody Allen. O reflexionaba antes las hondas reflexiones de filósofos como Descartes, Hobbes o Demócrito. En ocasiones se aprendía de la vida con sabios proverbios chinos, árabes o hindúes. O simplemente con el refranero popular.

Ahora no. Ahora una empresa cafetera valenciana ha realizado una campaña para que sus propios consumidores envíen citas que son publicadas en sus azucarillos. Las hay que tienen su aquel. Pero el otro día leí una enviada por una tal Tuka de Valencia. La pensadora Tuka, supongo que orgullosa de su nombre de okupa, envío la siguiente cita, que le fue publicada:


A tomar por cleta la biciculo... a tomar por cleta la biciculo... Algo no funciona en este país cuando en un azucarillo lees a tomar por cleta la biciculo. Y es que el pueblo que olvida sus azucarillos está condenado a la crisis, aunque Aristóteles no lo haya dicho nunca.

miércoles, 25 de julio de 2012

Crisis y Justicia

Si el otro día comentamos acerca de la educación hoy nos toca la Justicia.
Se podrían poner muchos ejemplos del tema, pero nos quedaremos con una simple anécdota.

El otro día circulaba en mi vehículo y en una radio de alcance nacional, no recuerdo cuál, el locutor de turno iniciaba un debate a dos. Fue una curiosa discusión, porque lo cierto es los dos contertulios estaban básicamente de acuerdo en la idea que defendían.

Y he ahí, en el punto de acuerdo de la discusión, donde radica la paradoja judicial española. Y es que un representante de Jueces para la Democracia y otro de la Asociación Profesional de la Magistratura afirmaban y defendían con total convencimiento que la Justicia española no está politizada. ¿Acaso hay un mejor ejemplo de politización de la Justicia?

Pues eso. Mañana seguiremos con la prima de riesgo, los mercados, el BCE y demás historias comno causantes de la crisis. Pero hasta que alguien no arregle la politización de la Justicia aquí no hay nada que hacer.

martes, 17 de julio de 2012

Crisis y educación

Es un día cualquiera. Circulo con mi coche por una calle y me percato de que el coche de delante tiene unas llaves puestas en el maletero mientras circula tan alegremente. Toco levemente el claxon para advertirle y, a cambio de mi amabilidad, obtengo un intento de agresión acompañado de decenas de insultos. Me aparto mientras el vehículo se aleja de mí con su conductor dando manotazos al aire y unas llaves balanzeándose en la cerradura del maletero.

Un rato después consulto la prensa. Una diputada ha gritado en pleno Congreso "!que se jodan¡". Diversos medios no se ponen de acuerdo sobre a quién va dirigido el exabrupto. A mí me da igual. A un diputado deberían expulsarlo inmediatamente por algo así, pienso. Me acuerdo de que los mismos que atacan fieramente a esta diputada son los que hace no mucho aplaudían a otro diputado que gritó "!gilipollas¡" también en el Congreso.A éste también debieron expulsarlo, pienso.

Me encuentro a un amigo por la calle. Va con su hijo de 14 años. El niño me deja con la mano en el aire y ni me saluda. El padre pasa del tema mientras el niño me mira con desprecio sin soltar palabra.

Mi señora me manda al Mercadona. Unas niñas de 17 años compran para celebrar la próxima mayoría de edad de una de ellas. Lo sé porque lo dicen a voz en grito mientras se dirigen a la cajera con sutiles y elegantes expresiones del tipo "tía no me jodas". Visten como Lolitas y a una de ellas le importa un güevo que las lorzas le rebosen encima de la minifalda y que asome (lleva un top) una barriga del aspecto de la mía. Yo al menos tengo más de 40 tacos y ella 17, pienso.  Y además no enseño la barriga.

A una de las niñas le suena el móvil. Habla. "No jodas guarra", dice a voz en grito. Descubro con quién habla cuando cuelga afirmando a gritos "!era mi puta hermana¡".

Salgo del Mercadona. Una pareja de no más de 16 años pasa a mi lado. Ella lanza un esputo a la acera. Tengo que apartarme para que no me dé.

Llego a casa. Hago zapping. Sale un programa llamado "Hombres y mujeres y viceversa". Cuando no he salido aún de mi asombro cambio de canal. Belén Esteban y el Sálvame. Quito la tele y me deprimo.

En plena depresión pienso que mañana seguiremos hablando de los políticos, de la prima de riesgo y de su puta madre como causantes de la crisis. Pero mientras alguien no arregle el problema de la educación no hay nada que hacer.

martes, 19 de junio de 2012

En los sótanos de la Lubianka

Me dirijo con mi brazo en ángulo recto bien protegido por mi escayola-exoesqueleto hacia lo que los médicos se empeñan en llamar rehabilitación. !!!Ja¡¡¡. Yo no me imagino una clínica de rehabilitación, porque no soy un ingenuo infeliz que acude allí por primera vez. No me hace falta imaginar porque yo recuerdo. Y recuerdo mi rehabilitación de rodilla de hace tres años en los sótanos de la Gestapo. Imagino el reencuentro con Gustav, del que escapé vivo por los pelos, y deseo que no me recuerde para que así tal vez me deje morir en paz en un rincón sin demasiado ensañamiento.

Entro nuevamente en la luminosa y limpia entrada de la clínica. Mientras sudores fríos recorren mi cuerpo, mientras el recuerdo de las torturas pasadas me acobarda, me atienden simpáticas y sonrientes mujeres con bata blanca. Y es que la burocracia es parte esencial de todo sitema de torturas. Cuando acabo con el papeleo me indican que pase a la "zona de rehabilitación", que es como ellos llaman a la sala de torturas.

Justo cuando me dirijo hacia el pasillo que lleva a los lúgubres sótanos de la Gestapo, una de las sonrientes chatis de bata blanca me dice que no, que no es por ahí, que han ampliado instalaciones y ahora la sala de torturas, ella dice zona de rehabilitación, se encuentra enfrente cruzando la calle.

Cruzo la calle extrañado y abro la puerta. Un gran vestíbulo vacío, luminoso y destartalado me recibe con un eco cuando digo hola. Al cabo aparece una nueva froiland desconocida para mí. Dudo... parece de la Stasi, pero es más fina, menos ruda. Ni la sitúo a ella ni me sitúo a mí.

Mira con desprecio mi larga barba. Creo que no había contado que sin mano derecha no me afeito ni de coña, y no quiero arriesgarme a que me afeiten los amigos que se han ofrecido porque no querría quedar con el aspecto de Niki Lauda o el del poli víctima del señor Rubio en Reservoir Dogs. Así que llevo barba de de un mes. Mis amigos me llaman trotskista Aunque no sé por qué, pues Trotski no llevaba mis barbas.

Desciendo al sótano y me sorprendo. Este sótano no tiene nada que ver con el de antaño. Este sótano es más amplio, más luminoso. Los torturados están distribuidos en celdas individuales y los torturadores deambulan de una a otra celda provocando tímidos gemidos de dolor con sus entradas. Me llevan a mi celda de aislamiento. Allí veo la máquina de corrientes eléctricas, y también un extraño aparato lleno de gomas y hierros junto a una camilla, supongo que para interogatorios. Me dejan solo con mis pensamientos.

Suena una tenue música ambiental. Es bossa nova. Por lo demás silencio sólo interrumpido por algún leve quejido, algún tímido gritito prodcuto del dolor proviniente de una de las otras celdas donde infelices como yo son torturados.

Cuando los nervios y el terror me atenazan en soledad aparece la froiland. Se acerca. Es muy joven, fina, de tez blanca. No habla y cuando lo hace le delata su acento cirílico.

Cuando empieza a torturarme cierro los ojos y medito. Demasiada sutileza, demasiado orden. Las víctimas aisladas, la música bossa nova de fondo para dar un toque humano a la inhumanidad. Aquí prima más el aislamiento. Te torturan igual, pero no ves a los otros. Y de repente lo entiendo todo...

No estoy en los sótanos de la Gestapo. Estoy en los sótanos de la Lubianka, en Moscú, en la plaza del mismo nombre. Y la froiland no es de la Stasi. Es una comisaria del NKVD, y su bata blanca sólo disimula su uniforme entallado, con falda, chaqueta y una estrella de los Soviets. Tiene toda la pinta de tener un nombre de novela de Vassili Grossman, algo así como Ylenia Alexandra Sháposhnikova, y apodarse Shasa. Pero como me hace llamarle camarada no me entero.

Y también sé por qué estoy allí. Mi codo es la excusa, pero mi barba trotskista me delata. Comienzan las corrientes eléctricas en mi brazo. El primer interrogatorio y ya estoy dispuesto a confesar que soy trotskista y que participé en una conspiración para ofrecer un puesto de liberado sindical a Stajanov.

Pero a ella todo le da igual y me tortura inmisericorde. En un momento de semiinconsciencia pienso si tal vez Alexander Solzhenitsyn no acudió a más de una clínica de rehabilitación allá, en su Rusia natal.

Cuando despierto ya me han soltado y me estoy pirando a casa. Mi codo está rojo como un tomate y me duele una barbaridad. Y mañana me toca más. Al menos no hay ni rastro de Gustav. Debe estar extrayendo plomo de las minas del Soviet, allá por la península de Kamchatka. Son los riesgos del cambio de régimen.

miércoles, 13 de junio de 2012

Ángulo recto

Qué ufano y alegre entra uno en casa cuando sabe que se puiede quitar la maldita escayola. Pero amigo, las cosas no son tan fáciles como parece. Desabrochar la cremallera es harto cmplicado, y una vez desabrochada es necesario retorcder el brazo y hacer dolorosos movimientos para poder quitársela. Un puto calvario.
El caso es que cada vez que me quito la escayola me toca pedir ayuda a mi señora, que está empezando realmente a estar hasta los güevos de mí. Pero mes lo que hay, qué le vamos a hacer.
Las primeras veces que uno se quita la escayola se siente indefenso, desprotegido. Y es que el neofrack hace unas interesantes funciones de exoesqueleto y sujeta el brazo. Así que te quitas el exoesqueleto y te sujetas el brazo con la mano sana para no morir de dolor y porque no tienes fuerzas para luchar contra la gravedad y evitar que el brazo vaya para abajo.
Tras quitarse varias veces el exoesqueleto uno va aprendiendo y va descubriendo que el dolor provocado por la gravedad se da en el hombro y no en el codo, así que poco a poco se ejercita el hombro hasta llegra un momento en que el brazo puede sujetarse solo.

Pero claro, el problema es el codo, y entonces cada vez que te quitas el exoesqueleto descubres que el brazo ha quedado en ángulo recto. Parece una tontería pero no lo es, porque un brazo en ángulo recto tiene sus limtaciones, que viene provocadas por la costumbre del cerebro de hacer todas las cosas con la derecha.

Un ejemplo es la ducha: la mano está en la posición natural de poner el jabón, en ángulo recto y con la palma extendida hacia arriba. Así que el cerebro evía la orden y cuando uno vuelve a la realidad se encuentra con el gel en la mano y con la imposibilidad de acercar dicha mano al cuerpo. Imagínese ese momento en que va a frotarse con el gel la barriga y nada, el brazo no cede y ahí se queda, de pie, con el agua chorreando desde el pelo, y con cara de gilipollas sin poder untarse el gel en la piel.

Si quiere beber un vaso no le digo nada. En la mesa puede cogerlo sin problemas con su maldito brazo en ángulo recto, pero cuando va llevárselo a la boca llega el tope que hace el codo y se derrama el vaso sobre la camisa.

También es verdad que el ángulo recto tiene sus ventajas. Porque salvo que usted esté casado con la esposa de Karembeu (que obviamente no lo está salvo que usted sea Karembeu), el culo de su señora queda más bajo que su mano en ángulo recto. Y así no le puede tocar el culo, lo que evita muchas discusiones matrimoniales.

El caso es que con el ángulo recto llega también el gran día. El día del retorno. La vuelta a los sótanos de la Gestapo que algunos llaman centro de rehabilitación, y el reencuentro con Gustav, el psicópata al que algunos llaman fisioterapeuta. La expectación es máxima, y el acojono también. Pero eso toca en la próxima entrada.

viernes, 8 de junio de 2012

!!Escayola fuera¡¡

Acudo a la cita con el traumatólogo. Me siento frente a él, me mira, me pregunta fechas, extiende un papelito y me dice que me vaya esa tarde a la Ortopedia para cambiarme la escayola por un "neofrack". ¿Qué es eso? pregunto. Me contesta que es una escayola de quita y pon. Me dice que la debo llevar puesta y quitármela sólo para ducharme y 4 veces al día para hacer ejercicios. Me voy contento.

Por la tarde acudo a la ortopedia indicada y empieza una nueva sesión de mi aventura convaleciente. Cuando llego y expongo mi encargo me llevan a la trastienda. Le puedo asegurar, querido lector, que no existe nada más inquietante que la trastienda de una ortopedia. Allí verá usted sillas de ruedas, prótesis de piernas, imitaciones de manos y todo tipo de extraños hierros, corsés y correas ajustables al cuerpo que uno pueda imaginar. Parece el sótano de una película de terror. Uno teme que en cualquier momento puede aparecer por allí un tío grandullón con cara de retrasado blanciendo una motosierra, como en la famosa peli. Y el caso es que uno está allí en un extraño estado en el que se pasa del acojono a la inquietud y de la inquietud al agradecimiento por no ser usuario de esos extraños artilugios que sólo Dios sabrá para qué sirven.

Me meten en una habitación y al poco entra un tipo con bata blanca y una especie de tijeras de podar alcornoques que se lanza con fruición sobre mi brazo. Con las tijeras de podar alcornoques va cortando la escayola, con el consiguiente dolor y riesgo para mi salud. Cuando me la quita nos llega un golpe de olor nauseabundo producto del sudor de dos semanas comprimido bajo la oscuridad de la escayola. Y entonces aparece esa cosa.

Sí, querido lector. Usted lo adivinó. Aparece esa cosa que antes era un brazo. La primera impresión es que el brazo se cae, porque es imposible mantenerlo ya que uno no tiene fuerza, así que me toca sujetarlo con mi mano izquierda. Y es cuando aprecio lo que hay: un despojo blanquecino, maloliente, unos huesos rodeados de carne cuasi putrefacta. Donde antes había sonrosados músculos hay ahora una especie de alambre rodeado de una carne asquerosa. ¿Cómo explicarlo? Meta usted un muslo de pollo empapado de sudor y paséelo dos semanas envuelto en un papel: cuando le quite el papel verá algo parecido a mi brazo.

Pero eso no es todo. La escayola ha producido úlceras sangrantes en diversas partes de la piel, y el brazo no sólo parece el de un muerto en una mesa de disección, no sólo huele a podrido, sino que además sangra por una especie de pustulencias asquerosamente asquerosas y espantosamente espantosas.

 
Aspecto aproximado de un brazo cuando se le quita la escayola

Tras ver mi cara, el fulano me espeta: "No te preocupes, eso no es nada. Tras quitar una escayola yo he llegado a ver hasta gusanos". No sé si dice la verdad o miente, pero al menos me queda el consuelo de no tener el brazo lleno de gusanos devorando carne.

El tipo se va y me quedo solo. Rezo para que no entre nadie armado en la habitación que haya visto "The Walking Dead", porque seguro que me pegaba un tiro en la cabeza. Y es que ésa es la realidad. Ése no es mi brazo, es el brazo de un muerto, de un ser que revive para pasearse y devorar a los vivos. Si me viera George A. Romero me fichaba de inmediato para su próxima peli de zombies. Anda que no se iba a ahorrar pasta en maquillaje enseñando mi brazo una y otra vez.

Aparece de nuevo el mismo tipo, esta vez acompañado de otro. Traen una batidora y unos extraños ungüentos. Mezclan un bote de pintura azul con una especie de barniz, lo baten bien, me colocan una especie de funda y la rellenan con el ungüento para que se adapte a la forma de lo que un día fue mi brazo. Cuando se seca se ha quedado una especie de escayola adaptada a lo que un día fue mi brazo con unas prácticas cremalleras para que me la pueda quitar cuando sea necesario.

Finalmente abandono el sótano del terror de la ortopedia, más proximo al sótano de la peli "La matanza de Texas" que a otro lugar conocido, y paseo ufano por la calle con mi nueva escayola "neofrack" de quita y pon, agradeciendo no llevar lo que un día fue mi brazo al aire para que no crea la gente que el holocausto zombi ha comenzado.

Lo mejor de todo es que al llegar a casa, por fin, ya me puedo duchar y lavar el brazo para quitarme ese espantoso hedor a muerto. Aunque las nuevas experiencias ya las contaré otro día, claro está.

martes, 5 de junio de 2012

Escayola, olor y ordenador

Si ha leído usted las enteriores entradas habrá visto que la escayola tiene sus inconvenientes, comenzando por las relaciones sexuales y tertminando por algo tan sencillo como beber un vaso de agua.

Pero hay dos cosas en que nunca se me habría ocurrido pensar: el olor y el ordenador.

El olor: Sí, amigo lector. Ha leído usted olor y no dolor, que el dolor ya se supone tras notar cómo se desgarran y rompen todos los ligamentos del codo. La escayola huele...
Verán. Si ustedes recuerdan el motivo de la lesión fue un accidente de bicicleta, por lo que la entrada en Urgencias fue con el preceptivo uniforme de ciclista y la correspondiente sudada de quien realiza ejercicio físico.
Por allí nadie pensó en un hecho tan sencillo como el sudor. En mi caso fue por el dolor. En cuanto a los médicos sencillamente pasaron del tema. Así que a uno le meten la escayola sobre un brazo sudado y cuando llega a casa se ducha. Sin embargo el brazo está oprimido por la escayola y no se puede lavar.

Llene de sudor su piel, enciérrela dos semanitas sin que le dé la luz y deje que el sudor reaccione al espacio cerrado, a la falta de aireación. El proceso químico correspondiente deja una especie de ácido o quién sabe qué de un olor pestilente y nauseabundo.

La parte positiva es que el olor permanece encerrado y no suele salir a la superficie. La parte negativa es que a veces emana al exterior desde su hombro y le fríe la pituitaria. Bueno, también es negativo pensar qué clase de gusanos y parásitos recorrerán su brazo atráidos por tan delicioso cóctel de sudor macerado en 2 semanas de encierro.

El ordenador: Son ustedes inteligentes y ya lo han adivinado. Escribir sólo con la mano izquierda hace que una triste entrada en este blog me cueste tanto tiempo como a Stephen Hawking escribir una conferencia. Estoy hasta los güevos de la escayola. Menos mal que mañana ya me la quitan...

lunes, 28 de mayo de 2012

La escayola y el sexo

Como ya se ha explicado la escayola va desde el hombro hasta la mano, inmovilizando completamente codo y muñeca, y dejando el brazo en ángulo de 90º pegadito al cuerpo. Esta explicación es necesaria para entender esta entrada.

Lleva varios días escayolado y su señora está hasta los güevos, porque usted necesita ayuda y tenerla cerca para asuntos básicos. Sin embargo cuando entran en el tálamo ella ni se le acerca.

El caso es que uno tiene sus necesidades aun estando escayolado, así que cada noche empieza a lanzarle puyas, pero ella le contesta que usted no se encuentra bien y que no tendrá ganas. (Resulta curioso, pero siempre que hay un motivo concreto para evitar el tema, a la mujer casada le deja de doler la cabeza o deja de estar cansada.) Usted elige la peor opción, porque le contesta lo que normalmente contestaría cualquier hombre: "oye cariño, que me han escayolado el brazo, no la polla". Habráse visto. Veinte años de matrimonio y su cerebro masculino no se ha dado cuenta de que hay cosas que no se le pueden decir a la esposa.

El caso es que finalmente la convence y una ilusionante noche se ponen a la faena. Cuando ella se le arrima se encuentran con el obstáculo: el brazo escayolado lo tiene usted pegado a su pecho (al suyo, no al de ella que ya quisiera usted), y además la escayola abulta y pesa más de lo que parece. Por ello su señora choca con la escayola, ya que usted no tiene forma de apartar el brazo. ASí que la escayola se interpone entre los dos. Ella se queja. Mal comienzo.

Cambian de postura e intenta arrimarse desde otra posición. Pero no. Cuando no es por la parte de la muñeca es por la del codo, pero se pongan como se pongan la escayola se interpone entre ambos y ella se hace daño o está incómoda. Así no hay manera.

Su señora lo sigue intentando hasta que usted, con el objeto de facilitar las cosas, mueve como puede el brazo con tan mala fortuna que le aplasta una teta con toda la escayola. Da igual que usted intente explicarle que el brazo es todo uno, sin articulaciones por culpa de la puta escayola. Ella se queja amargamente y le manda a la mierda dándose la vuelta. Su sesión de sexo ha expirado amigo. Game over.

Así que usted se queda tumbado teniendo dura no sólo la escayola, y pensando que usted se lo haría hasta debajo del agua con traje de neopreno puesto y rodeados de tuburones si hibicrea falta, mientras su señora busca cualquier incomodidad para evitarlo. Con eso se queda, con sus deprimentes pensamientos.

Lo mejor de todo es que en todo el tiempo que usted pase escayolado su señora no va a padecer ningún tipo de cansancio ni ningún dolor de cabeza, dolencias que sólo volverán  cuando la escayola desaparezca y usted se arrime a su señora buscando guerra. Nunca imaginó el poder curativo de una escayola y sus mágicas propiedades contra el cansancio y el dolor de cabeza femeninos.

jueves, 24 de mayo de 2012

Escayolado en la ducha

¿A que ducharse es fácil? Pues escayolado no.
Métase en una plancha de ducha de 1 metro por 1 metro con mampara de cristal y vivirá en sus carnes lo que es un encierro, y no lo decimos precisamente en el argot taurino. Lo primero es colocarse una bolsa de plástico que tape la escayola para que ésta no se moje. Ardua tarea colocarla y atarla sólo con la mano izquierda, pero finalmente y a duras penas lo consigue.

Cuando entra en la ducha la puerta choca con su brazo, y usted sabe que le conviene cerrarla porque de lo contrario encharcará el baño y su señora le meterá el mocho por el culo. Así que mete barriga para dejar espacio a la escayola, contiene la respiración y con gran esfuerzo consigue cerrar la puerta a golpetones.

¿Cree que la cosa ya está clara? Pues usted es un ingenuo. Cada mínimo movimiento que realice será un golpe tremendo con la escayola a la mampara con grave riesgo de que ésta caiga al suelo hecha añicos. Así que se tiene que mover a cámara lenta, como si fuera una mantis religiosa o un oso perezoso mientras cada movimiento es respondido con un !cloc¡ producto del golpe de la escayola en la mampara. Quien le oiga no sabrá si se está duchando o está derribando el baño a mazazos.Una gozada oiga.

Hay una Ley física que debiera estudiarse por delante de las leyes de Newton, y que puede exponerse de este modo: cuando una persona con el brazo escayolado en una diminuta ducha consiga que el agua salga templada será el momento exacto en que el plástico que cubre la escayola se caiga. No falla oiga, es un principio universal.

En el momento en que el plástico cae debe reaccionar para que no se moje la escayola, así que gira repentinamente para interponer su culo y su barriga entre el agua y su brazo escayolado. Con el giro engancha con la escayola la manguera de la ducha (una ducha teléfono de toda la vida) y ésta cae al suelo. El agua sale hacia arriba y le pega en la cara, y con el acto reflejo le pega tal golpe de escayola a la puerta que ésta se abre y los chorros de agua salen directos sobre el espejo y el armario de las toallas. Como le cuesta girarse con la puta escayola tarda en cerrar el grifo. Cuando lo consigue puede ver el baño entero inundado y todas las toallas de la casa, que estaban perfectamente limpias, dobladas y ordenadas, chorreando.

Imaginen la reacción de su señora al ver el panorama. Porque con la mano escayolada no puede, porque si pudiera la estaría pasando por la pared por lo menos un par de meses.

viernes, 18 de mayo de 2012

Escayolado en el cuarto de baño

Bastan 5 minutos en casa para darse cuenta de que uno tiene un brazo izquierdo sencillamente por guardar una simetría. La izquierda quiere hacer pero es completamente inútil y torpe, y la derecha sabe pero ni puede ni se atreve; igualito que en la política española, oiga.

A lo que íbamos. Lavarse los dientes se convierte en una aventura de final dudoso. Es increíble cómo un acto tan sencillo se torna en pura complicación al usar la mano que uno tiene de adorno, aunque no lo supiera antes.

Querido lector, piense usted en cualquiera de los actos contidianos que hace tan alegremente. Ahora deje su mano de uso habitual, -mejor el brazo entero-, completamente intutilizada e intente manejarse. Abrocharse un botón, ponerse una camisa, tomarse una sopa o abrir una lata de cerveza. Hay cosas imposibles y otras muy difíciles.

Pero las peores experiencias ocurren en el baño, y disculpen si entramos en temas escatológicos en este elegante blog, pero hay cosas que es imposible evitar...

-Mear: Qué fácil y sencillo es el acto de orinar para un hombre. Se acerca al inodoro, se desabrocha la bragueta, se saca el miembro, apunta y suelta el chorro. Cosa de niños.

Pues no. Ahora acérquese al inodoro con el brazo escayolado. Usted verá esto:


Así se ve uno la picha cuando va a mear escayolado

¿Se imagina? El brazo derecho con la sempiterna escayola le tapa toda la vista, así que tiene que sacársela "al palpe". Se baja la cremallera con la mano izquierda, mete la mano en sus calzoncillos y engancha su miembro para sacarlo. El problema es que las lorzas del bajo vientre provocan que el pantalón le apriete un poco, y ante la falta de espacio para maniobrar el pirulí se resiste a salir.
Finalmente sabe que lo ha sacado porque lo nota aireado, ya que como puede apreciar en la foto no ve absolutamente nada de lo que ocurre ahí abajo. Al primer intento el chorro sale fuera, puesto que no sabe hacia dónde está apuntando. Tras rectificar el ángulo de tiro realiza la micción apuntando como puede y cuando termina se da cuenta de un pequeño inconveniente. Como la mano izquierda la usa para dirigir el ángulo de tiro, no tiene mano para separar la goma del calzoncillo de la base del cañón. Así que cuando ha terminado e intenta enfundarla de nuevo, el pis que ha quedado en el conducto hasta la gomita del calzoncillo sale disparado y mancha la pared. Vale, es una guarrada, pero se trata de un hecho fisiológico inevitable.

En la siguiente meada opta por ajustar la goma del calzoncillo por debajo del testículo para evitar tan desagradable final. Pero no es nada agradable orinar mientras el güevo se le amorata.

La tercera opción consiste en desabrocharse completamente el pantalón. Parece fácil, pero lo malo es volver a abrocharlo, cosa harto jodida con una sola mano, que encima es la mano izquierda, y sin ver absolutamente nada. Pero al menos no mancha la pared y le sigue llegando sangre al güevo mientras mea. Algo es algo.

-Cagar: ¿Ha intentado usted alguna vez limpiarse el culo a contramano? Es difícil, créame. Se consigue, pero pierde uno el eje natural y... bueno, no les daré más detalles no sea que se larguen a vomitar.

Pero sí les puedo contar la aventura de sentarse en el inodoro. Los viejos lectores recordarán los problemas para sentarse en el inodoro con la pierna escayolada (y como no lo recordarán aquí pueden leerlo de nuevo). Ahora el problema no es el mueblecito que compró su señora. Ahora el problema es otro. ¿Está usted orgulloso de cómo ha aprovechado el arquitecto el mínimo espacio de su cuarto de baño? Pues rómpase un codo, escayólese desde el hombro hasta la mano y cuando vaya a cagar se cagará en el aprovechamiento de espacio.

Nunca se había dado cuenta, pero el inodoro está pegadito a la pared que queda a su derecha, que obviamente es el brazo que tiene escayolado. Al sentarse, el brazo escayolado choca con la pared y desplaza el cuerpo hacia la izquierda. Con una nalga dentro del inodoro y otra fuera uno no sabe si está cagando o está en una cancha de baloncesto intentando meter un triple.

Al moverse para intentar centrar un enorme trasero en el agujero del inodoro se oye un cloc y un ruido metálico de algo que cae al suelo. Es el portarrollos del papel higiénico, que ha arrancado de cuajo de la pared y yace ahora retorcido en el suelo. Es increíble lo dura que es una escayola.

¿Y recoger el rollo de papel higiénico del suelo? Vaya tontería, pensará más de uno. Claro... intente agacharse en el mínimo espacio del cuarto de baño y verá. Si dobla la espalda se da con la cabeza en la pared y el culo en el lavabo antes de poder llegar con la mano sana al suelo. Y si se agacha intentando ponerse de cuclillas la escayola le choca con el inodoro impidiéndole agacharse.Una proeza.

El caso es que cuando uno sale del baño tiene la imperiosa necesidad de ir a descansar al sofá y no moverse durante un buen rato. Puta escayola...

lunes, 14 de mayo de 2012

Urgencias (y la reducción)



Justo en el momento en que el abuelo con respirador emite sonidos estertóreos sólo ahogados por los gritos de la señora oronda a su madre sorda, y mientras intento determinar cuál es el enfermo de todo el clan gitano, aparece de nuevo el celador que se cree Valentino Rossi para llevarme en la silla de ruedas.

Me fastidia que se me lleve justo cuando más estudiado tenía al clan y había echo algunos descartes, pero con la primera tumbada en el cruce de pasillo al más puro estilo Moto GP me olvido de la familia gitana y me centro en mi seguridad.

El celador me abandona en una habitación y me deja allí tirado. Entonces aparece una médico con su bata blanca y su estetoscopio al cuello. Me toca el brazo ante mis aullidos de dolor. Mueve lo que puede, porque yo me desmayo sólo de desplazarme un milímetro el brazo.

Me toca la mano y me pregunta si siento algo. Luego me toma el pulso al tiempo que dice para sí misma en voz alta "a ver si hay pulso". Me acojono. ¿Acaso cree que soy un zombi?.

Podría decir que lo anterior fue lo más grave y preocupante que me ocurrió con la médico. Pero no. Lo peor fue su juventud. Porque por primera vez en mi vida tuve la sensación de que me atendió una chiquilla, una chavala que podría ser hija mía. Y eso es muy jodido, porque le recuerda a un cuarentón que ya va para cincuentón. !!!Mierda....¡¡¡¡ Tomar conciencia de la edad es casi peor que joderse el codo.

De nuevo el amigo Valentino Rossi intentando batir récords por los pasillos conmigo y mi silla de ruedas. No sé si estoy en un pasillo hospitalario o en Assen en plena calificación Q3 (que creo que eso del Q3 es Fórmula 1, pero me da igual).

Me dejan en Rayos. Allí un tipo me engancha el brazo y me vuelvo a desmayar. Pone la máquina en marcha, me lanza los rayos cósmicos y me saca las placas. Me dice "ya te lo dirá el médico, pero parece que es luxación sin rotura". El dolor me impide entenderle muy bien, pero presumo que siempre es mejor una luxación que una rotura.

De nuevo Valentino Rossi. En cada viaje bajamos unas céntismas sobre el anterior. El colega está emocionado y yo cada vez más acojonado.

Vuelta a la que podría ser mi hija, la médico de antes. Chungo... la chavala llama a otro médico que es incluso más anciano que yo aunque con menos barriga. Si ella no se atreve es que la cosa debe ser gorda.

Y vaya si es gorda... el médico me dice que tengo una luxación de codo. Ante mi sorpresa por tanto dolor (yo estaba convencido de tener los huesos hechos fosfatina) me dice que me ha pillado el nervio braquial o algo así, y de ahí el dolor. Es la última explicación que me da.

Aparecen dos enfermeras. Me dicen que me van a quitar la sudadera. Les digo que ni de coña, que si quieren pueden empezar a cortar, pero el brazo no se mueve. Ante mis palabras el médico lanza una mínima y casi impreceptible sonrisa sardónica, de ésas en que sin decir nada te está diciendo "pues si no quieres que te movamos el brazo lo llevas claro, que ahora verás". Aunque con su sonrisita me decía eso yo no lo entendí hasta después.

Cuando me han cortado la sudadera el brazo queda al aire. Y entonces me encuentro el panorama... Imaginen que en lugar de un codo tienen ustedes una Y griega, en la que las cabezas de la Y son, por un lado el húmero y por el otro cúbito y radio, así sueltos, cada uno a su bola, mirando hacia lados distintos como los ojos de Marty Feldman... nada tranquilizador.

Entonces me tumban en una camilla y se acerca a mí un psicópata con bata blanca, o sea, el médico traumatólogo. Me toquetea el brazo, explora en él, palpa, flexiona y extiende pasando de mis quejas y de mi dolor. Al poco dice "muy bien", le hace un gesto a la médico joven para que me agarre la mano y me lanza una metáfora que en sí misma lo dice todo "vamos a reducir, si nos insultas no lo tendremos en cuenta".

Tiendo a pensar que los millones de lectores que acuden a este blog son varones de mi edad, así que seguro que alguna vez le arrancaron un brazo a la Nancy de su hermana y luego lo recolocaron para evitarse una bronca paterna. Básicamente la reducción consiste en eso, pero con tu propio cuerpo.

Así que el psicópata que atiende a la profesión de médico me engancha el brazo, realiza unos movimientos bruscos y de repente se oye "catacroc-croc-croc". Son sólo unos segundos, pero el dolor es insoportable y la sensación al notar cómo la cabeza del hueso vuelve a encajarse en su sitio es tan indescriptible que no la voy a describir para evitar herir sensibilidades.

Puede que el psicópata me permita insultar, pero por el motivo que sea no lo hago. Simplemente emito un grito desgarrador, un groaaaaaaaaaaarrrrrr al estilo del Aberroncho que sale en el programa de José Mota. Pero es un aberroncho sin cachondeo, más bien dolorido. El grito aberronchil recorre los pasillos del hospital y provoca de seguro gestos de panico entre los enfermos.

El caso es que el psicópata hace bien su trabajo. Una vez metido el codo en su sitio sigue doliendo un güevo, pero es un dolor soportable. Ya no me desmayo cuando me hacen una nueva radiografía, y ya puedo andar por mi propio pie y librarme del Valentino Rossi de la silla de ruedas.
Me escayolan el brazo desde el hombro hasta la mano y me envían para casa. Una movilidad impresionante, oiga.

Y salgo finalmente de Urgencias dejando allí al clan gitano, al abuelo con respirador, al tipo del pañuelo sanguinolento en la frente, a la hija oronda gritando a su padre sordo y demás habituales con la seguridad de que, en mi próxima visita a Urgencias, me los volveré a encontrar a todos y cada uno de ellos.

jueves, 10 de mayo de 2012

Urgencias (la llamada a mi amigo médico)

Con la emoción de contarles lo de la sala de espera de Urgencias olvidé exponerles uno de lo momentos claves de mi día del dolor: la llamada.

En un país en el que hasta el político más pringado busca influencias yo no iba a ser menos. Y como quiera que fue ver el caos de Urgencias y acojonarme de veras, rápidamente llamé a un médico de reconocido prestigio amigo mío. Más que nada para ver si conocía al traumatólogo y me enchufaba o algo así.

En cuanto me preguntó le conté mi estado y mis sensaciones. "No pasa nada" me dijo, "ahora te harán una radiografía y en un rato estás como nuevo", y así siguió con sus frases tranquilizadoras para darme paz, alegría y tranquilidad.

Pero había algo en su tono que no cuadraba. No sé si era el griterío caótico de Urgencias, mi dolor, o que mi amigo médico miente muy mal, pero cuando él decía "no pasa nada" mi cerebro hacía una traducción simultánea "estás jodido amigo". 

Cuando me decía "será tener un tiempo el brazo en reposo y ya está" el traductor simultáneo que anidaba en mi cerebro me decía "posible amputación del tercio braquial" (que aunque suene a pez por eso de branquial, parece que sin n es algo relacionado con un músculo del antebrazo).

Cuando me decía  "en dos semanas ya estás moviendo la mano como si nada", mi cerebro traducía "nada, no te la meneas con la derecha en lo que te resta de vida". Habráse visto, hasta eso me traducía el cerebro cuando bien sabe que yo jamás cometo actos impuros.

Cuando mi amigo me decía "tranquilidad, reposo y antinflamatorios y ya está" mi cerebro traducía simultáneamente "rotura del olecranon y del cúbito, operación, clavos, tornillos". (¿olécranon? ¿no tenían otro nombrecito para un huesecillo del codo?)


 Al final de la conversación mi amigo debía estar muy nervioso y triste, al menos es eso lo que pasa en las pelis de guerra cuando uno le dice al moribundo en plan mentira piadosa "no le diré yo a tu mujer que la quieres, se lo dirás tú mismo porque te vas a curar" mientras el herido muere en sus brazos. Por lo que a mí respecta ya me temblaban las piernas de tanta traducción simultánea convirtiendo sus palabras tranquilizadoras en una realidad más bien desgarradora.

En fin. No sé cuál de los dos estaba más nervioso al final de la conversación. Lo que sí sé es que al colgar los dos pensamos al unísono "esto acaba en rehabilitación".

PD: Y lo cierto es que lo mejor seria no necesitar nunca a mi amigo. Y es que nunca le ha protestado un paciente. Más que nada porque todos sus pacientes están muertos (aunque no los ha matado él, que conste).


lunes, 7 de mayo de 2012

Urgencias

En cuanto me recupero de la batalla del cabestrillo de la que ya hablé en la entrada anterior miro a mi alrededor. Estoy en el vestíbulo de Urgencias. No sé cómo será en Noruega, pero en España el vestíbulo de Urgencias es lo más cercano al caos que uno haya visto.

Varios enfermos de a saber qué pero con pinta de estar muy jodidos yacen en sus respectivas camas adosados a la pared del pasillo si que nadie les haga ni puto caso. Un tipo pasea con un trapo lleno de sangre tapándose la frente. Familiares nerviosos pululan para arriba y para abajo molestando a todo el mundo. Junto a mí una pobre anciana emite quejidos guturales producto de quién sabe que extraña enfermedad infecciosa. Una tipa con pinta de estar muy perjudicada tose con una mascarilla puesta. Tiene todo el aspecto de sufrir la mutación más jodida del ébola. Todos estos y muchos más se mueven o siguen quietos ocupando todo el espacio. El único huequecito que queda lo ocupo yo, en medio de todo ese caos, luciendo el cabestrillo cutre, porque me han quitado lo único decente del día: mi cabestrillo modelo king-size. Si se abriera una puerta y nos atacara una horda de zombies el equilibrio sería perfecto y todo cuadraría. Pero no. Sólo reina el caos.

De repente aparece de la nada un celador y me arrastra en la silla de ruedas como si fuera Valentino Rossi. El mamón hasta derrapa en las curvas, y justo cuando baja una centésima de su anterior transporte me deja en la sala de esperas de Urgencias.

La sala de espera de Urgencias es muy diferente de la entrada de Urgencias. Aquí no reina ese caos tan caótico. Aquí reina un caos ordenado, menos estridente. La otra característica de las salas de espera de Urgencias es que se cumplen unos patrones tan típicos que parece que siempre se encuentren allí las mismas gentes. Cualquiera que haya acudido una sola vez en su vida a la sala de espera de Urgencias me tendrá que dar necesariamente la razón cuando le diga lo que vi en esta ocasión (y en todas aquellas que haya podido visitar la sala de Urgencias de cualquier Hospital):
En una sala de suelo de mármol ocre que ya ha perdido su brillo se distribuyen una serie de incómodas sillas azules donde esperan siempre los mismos enfermos. Un tipo con el ojo en sangre y lloroso, que se aplica una gasa sanguinolenta ya bastante asquerosita. Un macarrilla ciclado que acompaña a una choni escotada que porta tantos tatuajes que resulta imposible saber cuál es su mal. Un abuelo decrépito, de tez tan blanca como la muerte y unos pocos pelos canosos desaliñados que dormita en una silla de ruedas de la que cuelga un aparatejo del que sale un tubo transparente que le llega a la nariz, se supone que para respirar. Otro abuelo sentado en otra silla de ruedas que no se entera de nada y al que su oronda hija no hace más que preguntarle cosas a gritos. Una tipa nerviosa que se enzarza en una absurda discusión con una enfermera acerca de si se oye o no se oye cuando llaman al enfermo porque igual se le pasa el turno a su madre. La enfermera le contesta conteniéndose, porque se nota que la quiere matar, pero allí se contienen las dos y finalmente la bronca se queda en discusión algo subida de tono. Y nunca falta la papelera, una papelera azul de la que rebosa una bolsa de basura llena de todo tipo de gasas y apósitos sanguinolentos.

Todos los elementos prototípicos anteriores ocupan un 10% de la sala de espera de Urgencias. El otro 90% lo ocupa el elemento imprescindible de cualquier espera en Urgencias: la familia gitana.Y es que sin la familia gitana una sala de esperas no lo es. Varias señoras vestidas de negro discuten acaloradamente mientras una de ellas le echa una bronca impresionante mezclada con lloros a un gitano con sombrero, también de negro, que pasa olímpicamente de ella,  de la bronca y de los lloros. Varios chiquillos del clan con unos mocos verdes colgando corretean por allí mientras una chica que no debe tener los 16 años se saca la teta y le da el pecho a un bebé. Tres adolescentes de inquietante aspecto están medio tirados en la silla observando al personal sin decir nada.
Podrá usted pasar horas en una sala de espera de Urgencias y analizar uno a uno a todos los miembros del clan gitano. Es imposible que averigüe cuál de ellos es el enfermo.

La observación es una cualidad muy a tener en cuenta en la sala de espera de Urgencias. El brazo duele igual y puede que no averigüe cuál de todo el clan gitano es el que va a ser atendido, pero al menos uno se entretiene.

jueves, 3 de mayo de 2012

El día del dolor

Circula usted tan feliz sobre su bici y el imbécil de turno le provoca un accidente. Ya se ha hablado y mencionado en este blog el susodicho accidente, por eso ahora toca narrar lo que ocurrió inmediatamente después del mismo.
Tras la caída uno no necesita ni un milisegundo para saber que algo no funciona. No se emocione, que saberlo no es tan difícil ni merecedor de un premio Nobel. Uno lo sabe porque duele. Y duele mucho.
La sensación es la de que el brazo derecho, desde el codo hasta la mano, pesa mucho, como si fuera de plomo. Además uno no siente la mano ni la puede mover. Es más, a partir del codo no se puede mover nada.
Mueres de dolor, gritas y no quieres que nadie te toque. Alrededor el típico corrillo de mirones. Oyes la palabra "amputación". O en el corrillo hay algún recontrarrefilldeputa o el dolor te hace oír voces internas que se temen lo peor. 
Llega la ambulancia. Te quieren mover y les dices que te dejen allí sin moverte hasta morir en paz. "Amputación"... el filldeputa del corrillo debe seguir ahí. Te mueven y te desmayas del dolor. Finalmente te colocan un cabestrillo, no sin gran sufrimiento, y te meten en la ambulancia.
Rezas para que las puertas de la ambulancia no se abran y salgas con la camilla por la Gran Vía entre la circulación. Es algo que queda muy divertido en las pelis, pero no quieres comprobar la experiencia real.
"Amputación"... o el de la ambulancia es el filldeputa del corrillo, o es igual de filldeputa que el del corrillo o definitivamente oyes voces. Vuelves a oír "amputación" mientras el de la ambulancia está en sus cosas, por lo que deduces que el dolor habla por ti y se teme lo peor.
Con cada bache sientes pinchazos y dolores indescriptibles. El de la ambulancia te dice que son los putos baches de reducción de velocidad. Al cabrón que inventó la idea lo tendrían que pasar a 200 km/h por sus propios baches con un brazo a punto de amputar, y ya de paso conmigo al lado dándole collejas.
Llegas a Urgencias y aparece la primera experiencia "típical ispanis": los de la ambulancia reclaman el cabestrillo que llevas puesto y piden a los de Urgencias que te pongan otro. Deben conocerse y odiarse mucho, porque se tratan fatal. Así que pueden hacerse la siguiente composición de lugar: el tipo malherido en la camilla rogando que nadie le toque y en medio de una pelea a muerte, una batalla dialéctica violenta y feroz, en la que se lucha por el maldito cabestrillo que lleva puesto.
Tras una dura batalla en la que casi hay hasta sangre aparece un enfermero con un cabestrillo cutre, una mierda de cabestrillo del todo a cien comprado seguramente en los chinos de la esquina. Quieres mantener el cabestrillo de lujo modelo king-size que llevas puesto, pero sobre todo quieres que nadie te toque. Pero no te hacen ni puto caso.
Siguen discutiendo por el maldito cabestrillo mientras comienzan a manipularte el brazo. Gritas de dolor, te mareas y finalmente te desmayas. Al cabo de un minuto te despiertas jodido y dolorido con el cabestrillo del todo a cien y reina la paz a tu alrededor. Los de la ambulancia se han pirado con su botín y te encuentras tirado en una silla de ruedas junto a la admisión de Urgencias...


lunes, 30 de abril de 2012

Mate patrones pero no maricones


 Hace unos meses esta noticia pasó algo desapercibida. Como son unos vagos y no van a leerla yo se la cuento.: Una rapero jamaicano conocido en su casa iba a dar un concierto en las instalaciones de las Escuelas Profesionales San José. Alguien descubrió que este rapero (mira que ser jamaicano y no darle al reggae...) tenía letras en plan "matemos a los maricones" y cosas así. Tardaron en descubrirlo, porque como cantaba en inglés nadie se enteraba. 

"Fútbol es fútbol" y "Espain es Espain", así que la asociación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales LGTB (como metan más flias sexuales no se acaban las letras) recogió firmas, emitió comunicados y comenzó a montar el pollo correspondiente. No nos engañemos, el hecho de que el concierto de un fulano que canta una estrofa homófoba se diera en un lugar con nombre de Santo era el perfecto caldo de cultivo para montar una revolución.

Viendo el pollo que se estaba montando, el director de las Escuelas San José reculó, pidió perdón y se excusó ad infinitum, como si el pobre conociera esas letras de unas canciones que no habría escuchado en toda su vida y hubiera urdido un plan dentro de una conspiración homófoba mundial.

El director de las Escuelas San José hizo bien. Más que nada porque da igual que el rap tenga un componente transgresor. Porque en la Expaña agilipollada lo transgresor está muy bien dependiendo de contra quién. Pero por lo que realmente hizo bien es porque al suspender el concierto la noticia se quedó en un parrafito de nada. Imaginen que el concierto se celebra. Nada menos que en un pabellón de las Escuelas San José. ¿Tengo que contarles la que se lía? ¿la de portadas que ocuparía? ¿Se imaginan el Telediario de la Sexta, ése que tiene sección gay fija?

Pues bien. Durante muchísimos años grupos como La Polla Records, Escorbuto y demás han realizado sus conciertos en los que insultan a la Iglesia, al Estado, a la Policía, etc. Había que aceptarlo con naturalidad porque el punk es muy muy transgresor.
No sé si recordarán la canción de La Polla Records inviando a matar a los empresarios con eso de "los enanitos buenos al patrón han de matar". La han cantado em multitud de conciertos por toda España. No recuerdo que la CEOE haya recogido firmas ni haya presionado para que se suspendan sus conciertos. Y si alguien lo hubiera hecho da lo mismo, porque los conciertos se han celebrado igual y los promotores no han pedido disculpas a nadie. Y eso que esta peña lo decía en perfecto castellano.
Y es que Expaña es un país curioso. Aquí lo importante no es que un músico incite a matar a un colectivo. Lo importante es contra quién se dirija. Si invita a matar empresarios es una manifestación transgresora de un movimiento musical, es pura libertad de expresión. Si invita a matar homosexuales es un acto intolerable que justifica la censura.
Expaña país de contrastes. Ya sabe... mate patrones pero no maricones.


martes, 24 de abril de 2012

La nueva convalecencia que se avecina y el puto Valenbisi

Tras la experiencia ciclista comentada en el anterior post un amigo me comentó que en las calas hay un tornillo que permite soltarlas al máximo para que sea más fácil sacar el pie. Así que, una vez recuperado de mi anterior salida me dispuse a salir de nuevo. Pensé que ya estaba bien de matorrales pinchosos asesinos y caminos imposibles y opté por la civilización. Destino: el jardín del Turia.
Como quiera que diariamente visitan este blog millones de lectores desde los lugares más alejados e ignotos de la tierra debo explicar que el jardín del Turia es un lugar cojonudo que nunca ha sido suficientemente reconocido ni ponderado en el exterior. Tras una cruenta riada en 1957 el cauce el río se desvió fuera de la ciudad, y el viejo cauce que recorre la urbe se ha ajardinado y preparado para el disfrute de la ciudadanía. El colofón ha sido la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que es un sitio espectacular que gusta a todo el mundo menos a los rojeras valencianos, ya que la izquierda de esta ciudad sufre de unos delirios autodestructivos difíciles de explicar (aunque eso es otra historia a la que tal vez algún día le dediquemos un artículo en este blog.) En fin, a lo que íbamos.
El otro protagonista de esta historia es Valenbisi. Se trata de un invento en principio cojonudo: unas bicicletas repartidas en unos pivotes al aire libre por toda la ciudad. Por un módico precio (18.-€/año) usted coge una bici del pivote correspondiente y llega a otro barrio donde la vuelve a enganchar. Acceso a la bici para todo el mundo a un precio asequible en una ciudad completamente llana. Todo muy bonito.
Pero hasta lo bonito tiene sus defectos. Y es que el que se inventó este sistema y el bonito nombre de Valenbisi no tuvo en cuenta una variable esencial: la democratización del pedaleo en una ciudad mediterránea.
Lo de la democratización es una variable común a infinidad de actividades. Escoja usted una actividad pija, (por ejemplo el golf), democratícela, y al poco tiempo oirá eructar en los "grins" o verá a chonis pegándose el lote con el mazas de turno junto al bunker. C´est la vie.
Lo mismo pasó con la bicicleta en Valencia. Antes las llevaba gente comprometida o que sabía lo que hacía. Eran pocas pero auténticas. Ahora el Valenbisi ha llenado la ciudad de ineptos que se creen que basta con mantener el equilibrio para ser inmortal.
Falta el matiz de la ciudad mediterránea. Vale que Valencia afortunadamente no es Nápoles, pero tampoco es Trondheim. Quiere esto decir que aquí la peña va a su bola, que la educación o el respeto a los demás es una palabra que no se acepta fácilmente en las calles.
Hoy es normal ver a subnormales que serpentean con su puta Valenbisi (que por cierto, son tan macizas que en lugar de bicicletas parecen tanques) por las aceras sorteando peligrosamente a los viandantes. Y como alguno les llame la atención la ristra de insultos que le espera es de órdago.
Algunos de los gilipollas que se creen inmortales descubren su error tras ser aplastados por un autobús de la EMT.
El gilipollas que me tocó a mí no. Él gilipollas que me tocó a mí descubrió que una Valenbisi de 50 kilos se embala cuesta abajo cuando decidió incorporarse al viejo cauce del Turia sin frenar por la rampa de acceso al carril bici del cauce (para los foráneos: el cauce está como a unos 10 metros por debajo del nivel del resto de la ciudad), justo en el momento en que pasaba quien esto escribe circulando tranquilamente por el susodicho carril bici. El gilipollas que me tocó a mí descubrió sin saberlo que es afortunado el que en lugar de acabar bajo las ruedas del autobús de la EMT se lleva por delante a un cuarentón que sólo quería cuidar su rodilla y que circulaba tranquilamente por el puto carril bici. Y todo ello sin que el puto gilipollas sufra ni el más mínimo rasguño.
En fin. El idiota ése me provocó una bonita luxación de codo, que parece que es poco pero es mucho. Nuevas experiencias médicas, nuevas experiencias vitales y nueva rehabilitación. Se inicia aquí un nuevo diario del convaleciente.
Por cuidar una rodilla he perdido un codo. Ay mísero de mí, ay infelice.

viernes, 20 de abril de 2012

Diario de un convaleciente: Bicicleta

Haber sido convaleciente de una operación de Ligamento Cruzado Anterior (LCA) de rodilla es como haber sido alcohólico: se es para siempre. Por eso, aunque a usted le hayan dado de alta hace mucho tiempo siempre llegará ese día tonto en que la rodilla ejerza de barómetro y le avise de próximas lluvias con un dolor nunca agradable, o ese momento en que se ponga de cuclillas para abrir un cajón y su rodilla operada no doble lo que debe con el consiguiente desequilibrio y caída tonta.
Y por eso los operados de LCA tenemos nuestra particular terapia in eternum basada en dos pilares básicos: la nunca conseguida y normalmente no intentada pérdida de peso, y la no siempre posible práctica de ejercicio.
Médicos y expertos en el tema me recomendaron el ciclismo. La musculatura de la pierna debe mantenerse fuerte, me decían. Así que me aventuré a comprarme una preciosa bici betete de ésas que te llevan por caminos ignotos y llenos de obstáculos por los procelosos caminos forestales y demás sendas que inundan esos montes de Dios.
Me atendió un experto en el tema que me trató de animal y burro por mi manifiesto rechazo a las calas automáticas. Yo no las quería porque me daba miedo no sacar el pìe a tiempo y caerme, pero el fulano de la tienda me convenció con el argumento de que cualquier ciclista aficionado se reiría de mí si llevaba un pedal de bici de paseo con zapatillas de deporte.
Lo cierto es que con las calas automáticas no conseguí nada, porque yo nunca me he cruzado con ciclistas aficionados, sino con unos trasuntos de psicópata y ciclista profesional, armados hasta los dientes de materiales de alta gama: culottes ultraprofesionales, cascos aerodinámicos con visera anti insectos, mallottes tranpirables de bonitos colores, cazadoras de membrana o guantes con refuerzos y lengüeta triple... hasta gps llevan los jodíos. El problema es que aparece un tipo como yo, con su barriga cervecera, sus bermudas, su sudadera de los 80... y claro, el descojono entre los psicópatas es generalizado. Por eso decidí rodar solo y dejar que se rían de su padre si lo conocen.
En mi estreno de la nueva bicicleta he descubierto lo que son unas calas automáticas y me he acordado del vendedor y de la madre que lo parió. Imagine que sale usted de casa con su flamante velocípedo bajo sus piernas, se coloca la cala del pedal izquierdo e inicia la marcha. En la segunda pedalada ya tiene problemas para bloquear la cala del pedal derecho, porque pedaleando es jodido encajar la fijación del pie en la puñetera cala. Tras varias eses y en equilibrio precario por fin consigue que se oiga ese click que indica que ambos pies están sujetos la pedal.
La verdad es que es cojonudo. Los pedaleos son redondos, la fuerza se trasmite de la pierna a la viela con toda su intensidad... una pasada. Así que usted sonríe ufano con el nuevo descubrimiento mientras pedalea en asfalto. Hasta que llega a la zona dura de montaña...
Los psicópatas de los que les hablaba lo suben todo. Los barrigudos como yo no. Por eso no es raro que ante una rampa pronunciada de tierra y piedras sueltas uno quede clavado sin poder subir y deba echarse un pie a tierra. Y entonces se descubre todo el potencial de las putas calas automáticas.
El milagro de las calas automáticas consiste en que las caídas son a cámara lenta, es su prinicpal virtud. Uno se queda parado, nota que levemente se inclina lateralmente a la derecha y cae despacito, en una larga caída de 10 segundos, mientras intenta desesperadamente soltar el pie de la cala. Decíamos que la caída es lenta. La hostia es de tres pares de cojones.
Tras el mamporro uno se levanta con varias moraduras, 3 rascones y una herida inciso-contusa en la rodilla, que por supuesto es la rodilla operada. Pero lo peor de todo no es eso. Lo peor es la manifesta sensación de gilipollas que se le queda a uno cuando cae a cámara lenta por no poder sacar el pie del pedal y se queda echo un Cristo entre sangre y magulladuras.
Tras el percance opta usted por subir a pie la cuesta para seguir luego. Y claro, ahora toca enganchar el pie en la cala pero no en la asfaltada calle, sino cuesta abajo en una senda entre pinos con piedra suelta y unos baches del 12. Así que... exactamente querido lector, usted lo adivinó: nuevo pifostio.
En esta ocasión el piño no es a cámara lenta, puesto que el pie lo lleva uno suelto. El piño es más bien impacto frontal contra un matorral.
Algún incauto lector pensará que comerse un matorral a escasa velocidad con el pie suelto de la cala no es para tanto, porque un matorral es más bien blandito. Eso es porque el incauto lector lee desde una ciudad del profundo norte mientras ve como llueve igual que siempre. En el Mediterráneo no es así, amigo norteño. En el Mediterráneo los hierbajos, -aquí no hay hierba-, crujen a tu paso, y los matorrales tienen unos pinchos secos y duros que causan el mismo daño que el alambre de espino de los campos de concentración.
¿Ha visto usted la típica foto del cadáver de un prisionero enganchado en la alambarda de espino del campo de concentración tras su frustado intento de evasión? Pues póngale un culotte y un casco de ciclista y tendrá la foto de un capullo enganchado en el matorral de espino de un puto bosque mediterráneo tras su frustado intento de calzarse el calapié del pedal.
Tras el percance del matorral uno decide dar por terminada la sesión deportiva y volver a casa directamente. Pero claro, hay que recorrer una buena distancia porque es Ley de vida que el percance ocurre en el punto más lejano del recorrido.
Lo peor no es pedalear con la rodilla sangrante, o sentir los golpes y magulladuras de todo el cuerpo con cada movimiento. Lo peor es que las espinas del matorral se han metido por todos los pliegues de la ropa hasta en las ingles, oiga. Y es apoyar el culo en el sillín y uno siente como si 30 ó 40 jeringuillas se le clavaran a la vez en ambos glúteos.
Y entonces llega la vía del tren con la barrera bajada. Y un tipo que pasea el perro ve cómo un gilipollas para frente a la barrera y cae a cámara lenta lateralmente para joder la otra rodilla. Una caída elegante y de gran plasticidad, a cámara lenta. Y el tipo y el perro oyen las maldiciones del fulano, mientras el perro duda cuál de las dos rodillas sangrantes olisquear.
A 5 kilómetros de casa las ruedas ya se han desinfaldo por completo. A ver si usted se creía que las espinas del matorral sólo le iban a afectar a usted.
Así que la estampa al llegar a casa es la siguiente: su señora preocupada porque ya anochece ve llegar a un fulano barrigudo, sudado, arrastrando una bici con las dos ruedas pinchadas mientras camina separando al máximo las piernas como si acabara de bajar del caballo ( es lo que tienen las espinas clavadas en las ingles). La frente y otras zonas con pequeños piquitos de sangre producto de las espinas del puto matorral, la ropa llena de polvo y tierra, y la piernas cubiertas de un barrillo rojo producto de la mezcla de ese polvo con la sangre que mana de las rodillas. Un panorama desolador.
Total. Que para fortalecer la musculatura de la rodilla usted acaba con un cuádripceps muy fortalecido, pero con la rodilla hinchada por los golpes, sangrando, policontusionado, y sometido a una sesión de tortura en la que su señora se descojona de usted y le insinúa que es un perdedor y un inútil mientras con una pinza le saca una a una las espinas de entre los pliegues de sus michelines.
Lo que tiene uno que sufrir por un maldito cuádriecps. Puta rodilla...

viernes, 13 de abril de 2012

El ET y el porno



La anécdota que toca hoy ocurrió hace ya demasiados años. Tantos, que la protagoniza un aparato de vídeo VHS.
Por aquellos ya remotos 80 conocía una familia cuyo padre era un opusiano de tres pares de cojones. Más recto que una vara, puritano y beato ad nauseam. El tipo del que hablo tenía dos hijos, a la sazón amigos míos, que tuvieron la suerte de ser normales. Quiero decir que no siguieron la estela de su padre.
El caso es que  circuló entre las amistades un vídeo porno. Por si usted es un lector joven, ya sabemos que hoy una escena porno es fácil de ver sólo apretando un link en el pecé. Pero en los 80 para ver porno había que alquilar una peli o conseguir que te la grabaran, así que no era tan fácil como ahora.
El caso es que al genio que grabó la peli no se le ocurrió mejor idea que etiquetarla como "ET". Así de simples eran algunos adolescentes. Aunque el título es lo de menos no deja de ser gracioso recordar ahora ET y vincularla al porno, aunque el marciano cabezón aquél no tuviera ni güevos ni polla.
Mis amigos veían la cinta, obviamente, a escondidas. Y en ésas va y el vídeo se enganchó, de tal forma que la cinta no podía sacarse del aparato.
Con esa estúpida falsa impunidad del adolescente se largaron al día siguiente al colegio con la seguridad de que nadie vería la cinta, porque se había quedado enganchada y ET no le interesaría a su padre, un tipo que casi negaba a Darwin.
Pero el padre, por la razón que fuera, se enteró de que el vídeo se había enganchado y no se le ocurrió mejor idea que arreglarlo diligentemente. Para ello llamó a un técnico (entonces aún se arreglaban los electrodomésticos).
Lo demás se lo pueden ustedes imaginar. Cuando mis amigos llegaron a casa se enteraron de que la peli ET se desenganchó del video y que el técnico artífice del arreglo y su padre visionaron justo la escena en que dos negros con sus sendos cacharros de considerable tamaño presentaban sus credenciales a una chati con el desparrame correspondiente y el resultado que ustedes se pueden imaginar.
Aquello provocó una importante crisis familiar, pero lo cierto es que el opusiano no consiguió que sus hijos siguieran el camino. Hoy los dos son unos golfos.

lunes, 2 de abril de 2012

Las tres reglas

Desde hace más de 15 años vivo sin vivir en mí una semana de cada mes. Cuando comienza esa semana no entiendo nada de lo que ocurre en mi casa y todo me desconcierta.

Pensaba que tenía alguna enfermedad cíclica que me hacía no comprender nada una semana al mes. Acudí hace años a un especialista por si mi percepción de las cosas estaba distorsionada. "No se preocupe" me dijo. "Usted no tiene ningún problema mental; es todo cosa de la regla". ¿Y qué tendrá que ver la sangre de la menstruación con que yo no comprenda nada de lo que ocurre?, le pregunté al especialista. "Nada. Son las hormonas, no la menstruación en sí", me contestó. ¿Soluciones?, pregunté inocentemente. "Ninguna" contestó, "simplemente que pase esa semana lo antes posible".

Han pasado los años y he aprendido a esconderme cuando llega la semana., No hablo, no pienso, no miro, no subo, no bajo y evito los problemas. No sirve de mucho, porque las hormonas hacen su trabajo y me caen chorreos impresionantes sin que nunca sepa por qué. Mi único consuelo era que la semana pasa en 7 días.

Pero desde hace un tiempo estoy perdido, hundido, deprimido, masacrado. Mi hija mayor se apuntó hace algo menos de un año al festival de ciclos femeninos. Y es buena hija de su madre, así que se parecen mucho. Y ahora paso dos semanas al mes sin entender nada de lo que ocurre. Es demasiado para mí.

Juro que entiendo más a un kirguizo filosofando sobre la levedad del ser y el censo enfitéutico en su lengua autóctona que a una mujer con el periodo. Pero no es ése el problema.

Mi problema es que tengo otra hija. Y es cuestión de tiempo que se apunte al ciclo femenino. Y entonces serán... serán... entonces serán... !!!!tres semanas mensuales de incomprensión¡¡¡. Mi ciclo de vida normal y apacible sólo durará una semana el mes.

En breve mi vida consistirá en una sucesión de 3 reglas-1 semana, 3 reglas-1 semana, y así hasta que acabe como un personaje de "Alguien voló sobre el nido del cuco". Ése es mi futuro...

miércoles, 28 de marzo de 2012

Jesucristo y tal II - Lo que se llama el entorno

Como disiamos ayer, el pueblo judio llevaba ya viviendo unos siglos de nada bajo todo tipo de ocupaciones cuando llega el anyo 0, lo que se supone que fue el nacimiento de Cristo. Los que ocupaban la caseta en aquel momento no eran sino los inclitos romanos, que mantenian una ocupacion de "perfil bajo", permitiendo a los judios mantener sus usos y tradiciones mediante una especie de gobierno colaboracionista tanto en lo politico como en lo religioso. Gran parte de lo que cuento proviene de "Vacas, cerdos, guerras y brujas", de Marvin Harris.

Palestina, provincia romana, era un hervidero de revueltas que se cocian a fuego lento bajo una administracion colonial desastrosa. Los grandes terratenientes y la clase alta sacerdotal vivian en las ciudades embelesados por su propia existencia mientras que los campesinos y demas gentes del agro se chupaban los tributos (25% para los romanos, y de lo que quedaba, 22% para el templo) y no poseian tierras, bueno, no poseian nada. El odio que estos campesinos, pastores y demas ralea profesaban a las clases altas, que no solo eran vistas como explotadores y meras marionetas de la fuerza invasora, sino que lo eran, era atroz.

De este modo, no se puede separar el sentido "mistico" de las revueltas de su sentido "terrenal". La revuelta judia era por un lado una cosa asi como muy "divina" y largamente profetizada. Dios in person enviaria un mesias, y este echaria a patadas a los romanos, y devolveria al pueblo de Israel su dignidad y su tierra, destruyendo de paso a los esquiroles colaboracionistas.

Fuera de las ciudades, el puto desierto interior de Palestina estaba poblado de barbudos iluminados que vagaban en taparrabos y profetizaban la llegada de ese mesias, alimentandose de miel silvestre tal cual Juanes Bautistas (al estilo del asceta de "La Vida de Brian", pelicula que tiene mas chicha de lo que uno puede imaginar). Y mas alla de eso, el desierto estaba lleno de gente de la clase menos favorecida que se tornaban lideres bandidos y guerrilleros y se infiltraban incluso en las ciudades, especializandose en tacticas urbanas, los sicarii u "hombres del punyal", que le dieron al descabello con delirio durante unos cuantos anyos.

Tomados al principio como simples ladrones, la constatacion revolucionaria de sus actos llevaron a los romanos a tomarselos medianamente en serio. Desde la subida al trono de Herodes el Grande, hacia el 40 a. C., hasta la destruccion del Reino de Israel, hacia el 70 d. C., esos bandidos guerrilleros (tambien llamados "zelotes") dieron por saco a los romanos todo lo que pudieron y supieron. Flavio Josefo, que es el cronista oficial de Palestina en tiempo romano y del que hablaremos algun dia, tan solo parece nombrar a Jesucristo, falsificaciones aparte, en un par de renglones de su obra, pero habla mucho mas extensamente de un montonazo de enajenados mentales que, proclamados o no mesias, llevaban activamente una existencia consagrada a hacer temblar las bases de la ocupacion romana bajo un ideal al mismo tiempo divino y terrenal.

Asi, Herodes tuvo incluso problemas al cepillarse al "bandido" Ezequias, que seria bandido, pero tenia amigos lo suficientemente poderosos para que Herodes tuviera que ir a juicio, cosa que quedo en nada por la intercesion de un primo de Julito Cesar. Vamos, que nada cambia. El rey puesto inicio una campanya de desalojo de cuevas, encontrandose "bandidos" que preferian suicidarse (y matar a su familia) antes que entregarse. Tras la muerte de Herodes el Grande siguio el temazo. Judas de Galilea robo un armero completo, un tal Simon incendio el palacio de Jerico, un pastor de nombre Atrongeo de dedico a putear a los romanos en masa y se declaro mesias. Los romanos salieron a saco y crucificaron a mas de dos mil cabecillas.

Los descendientes de Judas de Galilea siguieron la lucha, y fueron siendo convenientemente crucificados segun salian. Tolomayo y Teudas reunieron grandes multitudes junto al Jordan y llamaron a la lucha, pero la caballeria romana los decapito a todos. En el anyo 50 d. C. un soldado romano se tiro un pedo hacia los peregrinos del templo. Hizo falta infanteria pesada romana para parar las revueltas.

Eleazar consiguio mover a las masas a escala nacional, pero fue enviado a Roma a disfrutar del estrangulamiento publico y sus seguidores fueron decapitados y/o crucificados. El sumo sacerdote Jonatan fue asesinado en Jerusalen por un sicari, provocando otra revuelta que el entonces gobernador romano, Felix, deshizo a base de caballeria pesada. Un "falso profeta" egipcio incluso consiguio atacar Jerusalen y otro Eleazar llamo a la desobediencia en el pago de impuestos y sacrificios a Neron y llamo a los sicarii a darle al cuchillo en la capital, provocando el caos absoluto.

Manahem, otro descendiente de Judas de Galilea, consiguio tomar la fortaleza de Masada, marcho sobre Jerusalen e incluso expulso a los romanos, pero fue traicionado desde dentro y se le torturo hasta morir. Vespasiano y Tito, a la sazon futuros emperadores y excelentes generales, fueron enviados a poner fin de una vez por todas al tema. Tito entro en Jerusalen en el 70 d. C. y destruyo la ciudad, y santas pascuas. Y aun hay mas revueltas serias en Masada y un tal Bar Kochva consiguio establecer un estado judio durante unos anyos, ahi ya los romanos entraron de verdad a saco y aniquilaron y deportaron al pueblo asi en frio, destruyendo lo poco que quedaba del Reino de Israel tras la toma de jerusalen por Tito.

Como vemos, el ideal mesianico militar judio fue un no parar, y el amigo Jesucristo nacio justo justo en el centro del tomate, que venia de mucho antes de nacer el y continuo mucho despues de su muerte, asi que es bastante inocente plantearse al Cristo historico como un ser todo amor, paz y luz.

viernes, 23 de marzo de 2012

Jesucristo y tal 1 - Los Judios y el inicio mesianico

Este cutrearticulo pretende ser un primer acercamiento de una serie sobre la figura de Jesucristo mediante algunos devaneos psudointelectualoides sin ningun criterio o pretension, cosa que se me ocurre escribir cada navidad y semanasanta desde hace ya tiempo.

Teniendo en cuenta que hace unos cuatro anyos que no escribo en esta casa de sabiduria, aprovecho para saludar a mi hermano, que seguro que me lee, y para pedir disculpas por la ausencia de tildes y enyes. Teclado ingles, my friend.

Judios e inicios mesianicos.

Antes de ser llevados a Egipto, cada tribu que habitaba la futura tierra prometida tenia sus propios dioses, cada una con sus propios iluminados que hablaban con esos dioses, y se pasaban el dia guerreando entre si por unas cabras. Los egipcios, que andaban escasos de lo que se llama mano de obra poco cualificada y estaban bastante mejor organizados, aprovecharon para arrimarselos durante unos cuantos siglos de nada hasta que tras la desregulacion religiosa protagonizada por el afable faraon Akenathon y su circo monoteista, segun la teoria que mas me gusta a mi, Moises, que merece un tema aparte, aprovecho para poner pies en polvorosa con el pueblo aun por ser elegido e insertarles la idea de dios unico y ausencia de idolos que habia cultivado el ahora repudiado faraon.

Historicamente se supone que los judios se cepillaron a Moises por plasta y por querer proclamarse rey en algun punto del proceloso camino, pero antes tuvo tiempo de ser la pluma con la que el pueblo judio firmo un pacto, pero no un pacto cualquiera, un acuerdo con dios en persona que les senyalaria como el pueblo elegido. Yahve, que es como los judios llaman, o llamaban, o algo, a dios, establecia una alianza, un acuerdo eterno con el pueblo de Israel. Les protegeria de todo mal, les alzaria sobre el resto de pueblos del mundo y sus enemigos rezongarian en plomo derretido, vomitarian saltamontes y serian sus cocineros siempre que no mezclaran queso con pastrami o sirvieran torreznos y/o mejillones de aperitivo.

Este pacto quedaria muy bien sobre el papel, o la zarza, pero en la practica no fue para tanto. El asentamiento en la "tierra prometida" no pudo ser mas inconveniente y, por muy poderoso y todas esas cosas que fuera su dios, no dejo de llevarlos a un secarral infecto que mas que valor estrategico tenia la dudosa cualidad de estar en medio del tomate imperial, donde fueron pateados a placer por ejercitos de ida y vuelta hacia y desde Egipto y la perra Babilonia y Persia.

En este momento, los israelitas estaban divididos en dos reinos, Juda e Israel, dirigidos directamente por dios mismo, que ademas les hace de historiador. Es decir, que eran un manojo de desarrapados sin demasiada organizacion espabilados a base de golpes de tabla de la ley y escrituras sagradas por una cierta casta sacerdotal. Es en este contexto donde aparece el profeta Samuel, quien pese a su creencia de que el pueblo de Israel debia ser gobernado por dios no dudo en nombrar al que seria el primer rey de los judios, Saul. Las razones del nombramiento de Saul fueron eminentemente practicas. Tener un rey garantizaba cierta organizacion militar para los judios, en ese momento convenientemente hostigados por los famosos filisteos. Por supuesto Saul fue no solo derrotado miserablemente en Gilboa por unos filisteos que desarrollaban tacticas militares griegas y tenian armas de hierro, sino que perdio la sucesion y la cordura en el proceso.

El unico rey que parece que estuvo a la altura fue el amigo David, que se colo en la discoteca en pugna con el hijo que le quedo a Saul (Isboset, oportunamente asesinado en el trono) y que si consiguio en parte la vieja aspiracion judia, construir un imperio propio. David nacio en Belen (oh, surprise) y su modelo de vida, pastor muerto de hambre que se erige en rey conquistador a mayor gloria de dios, seria el que definiria el estilo militar-mesianico al que el pueblo de Israel se aferro hasta el final de esta etapa de su lisergica historia.

David, segun los sacerdotes de su epoca, tenia una alianza expresa con dios. Gobernaria sobre muchos pueblos, pero nadie gobernaria sobre el y le seria garantizada una linea sucesoria feten. Lo cierto es que David establecio un reino propio en la actual Palestina con cierto exito, gano batallas aparentemente imposibles (de ahi la historia con Goliat, aunque he oido teorias sobre que el tal Goliat existio realmente y era de una raza de gigantes extraterrestes, ehem) y unifico ambos reinos bajo esa alianza con Yahve mismo.

A la muerte de David vino uno de sus hijos, el famoso Salomon. Ademas de poeta, filosofo, sabio y constructor del templo, se supone que gracias a lo que los israelitas aprendieron de los egipcios sobre aquello de poner piedras, ejecuto convenientemente a su hermanastro para quitarse del medio algun que otro problema sucesorio. Lo cierto es que, reinas de Saba aparte, se identifica el reinado de Salomon con el mayor esplendor del imperio judio. David y Salomon, al igual que Moises, ya eran saludados como Mesias, ungidos, elegidos por dios, iluminados que llevarian al reino de Israel a dominar el mundo (no lo digo yo, lo dice la Biblia).

Lo cierto es que el dominio mundial de Israel no llego a cocinarse. Salomon, que acabo rodeado de concubinas y adorando a dioses extranyos, murio y a su muerte el reino eterno del pueblo judio se fue al garete. Se volvio a dividir la cosa entre Juda e Israel y el aparente pacto de Yahve con David, la alianza primigenia, desaparecio por el sumidero de las sucesivas conquistas. Asirios y babilonios masacraron los restos del reino de David, Nabuconodosor deporto a los judios a Babilonia, de donde fueron liberados por Ciro cuando Persia invadio. Muchos judios ya no volvieron a Israel, de nuevo ocupado por otras fuerzas, pero algunos si lo hicieron y se mezclaron, no carnalmente, con unos u otros invasores.

El gusto de los judios por darle al cuchillo tampoco ayudo a establecer un reino duradero, y la interminable sucesion de reyes cutres bajo mayor o menor permisividad de los paises ocupantes poco tiene que ver con las grandilocuentes epopeyas babilonias y asirias sobre sus propios gobernantes. Acab y Oozias fueron cepillados por "impios", igual que Jeroboam, Nadab y Baasa. Joas mato a su hijo, por impio, pero por suerte fue pasado a cuchillo por Jeroboam II, impio tambien, que no tardo en ser finiquitado por Zacarias, mas impio aun que el anterior, al que Selum dio pasaporte por impio, siendo este descabellado por Manajem, que era otro impio, y asi ad eternum.

Evidentemente, un pueblo tan seguro de su dios y sus escrituras, divinamente redactadas, como el israelita lo tenia chungo papeles para aclararse. Era mas facil en Egipto o incluso Roma, donde cada gobernante ponia a los dioses que le apetecian y adios muy buenas. Pero que habia pasado con la alianza? donde estaba el imperio eterno que el mismo Yahve habia garantizado a David, asegurando que de su linaje vendria un Mesias, que aniquilaria a los enemigos de Israel?

Evidentemente los judios no iban a despachar de un plumazo el asunto, asi que llegaron a una conclusion que jamas volvieron a repetir en su historia. La culpa era suya. Los judios habian descuidado su alianza, se habian comportado como perros y por eso Yahve habia decidido darles un poco de jarabe de palo a ver si asi espabilaban. Pero lo harian, vaya si lo harian. Se arrepentirian, restablecerian la alianza y Yahve enviaria a otro mesias, un ungido, otro David, y este daria para el pelo a sus enemigos. Sucesivos profetas comenzaron a delirar sobre la llegada de este elegido.

Tan solo ojeando el trabajo de Marvin Harris, se senyala como el profeta Isaias profetiza la llegada de un "Principe de la Paz" de reinado eterno en el trono de David, que antes de ser principe "de la paz" aprovecharia para ahogar a los asirios en el lodo, despoblar Babilonia, humillar a los moabitas, reducir Damasco a ruinas y provocar la guerra civil en Egipto. Yahve hablo por boca de Jeremias tambien, anunciando la llegada de un Mesias que se beberia la sangre de los egipcios, exprimiria a los moabitas, prenderia fuego a Amon y aniquilaria Babilonia. Y como estos, miles.

En un contexto de lucha social y territorial, con un pueblo judio sometido a variopintos invasores, cargado con impuestos, machacado en sus creencias, la tradicion mesianica de la llegada de un nuevo conquistador, un nuevo David, un Mesias que cambiaria las tornas, se convirtio en germen y combustible para un movimiento de resistencia inspirado en el modelo de David contra Goliat, con un pueblo guerrillero con conciencia nacional propia y alfabeto, literatura y religion exclusivos.

jueves, 22 de marzo de 2012

Perayauma y el traje del emperador

En mi última visita a Barcelona tuve la ocasión de disfrutar de una exposición del afamado, maravilloso y genial artista Perejaume.
Perayauma, que es como se conoce a este maestro de maestros en la bárbara lengua autóctona de la región nordeste de España, es un maravilloso y polifacético artista de la susodicha región. Y es bueno de cojones, vaya si lo es. Así lo pude comprobar cuando visité su magna obra en compañía de un amigo, nada menos que en la Casa Pedrera.

Nada más entrar pudimos observar una obra maestra del arte ausente. Un lienzo enrrollado junto a un espacio vacío en la pared con el título del cuadro en una placa de simple metacrilato: "La imagen se la han llevado a Olot". ¿Cómo que a Olot? !Que se la lleven al Prado o al Hermitage¡ Porque la imagen ausente era una obra maestra, oiga. Seguro que lo era, dado el interés de un grupo de gafapastistas por la imagen aunque ésta no estuviera.
Juro que es cierto. Y juro también que vi a sesudos gafapastistas expertos en arte emitir murmuros de admiración y extensas críticas técnicas ante la pared vacía.

He aquí la obra. Si usted visita Olot hágame un favor... traiga la imagen.

En cualquier caso la obra que más me gustó era un cuadrito con dos caballeros medievales, uno frente a otro, lanza en mano. El cuadro era pequeño y no tenía gran mérito, pero creo que debieran darle a Perayauma el Premio Nobel de literatura (sí, de literatura) por el título del cuadro. Algo así como: "El cubismo y el dadaísmo luchando en una pradera de Brest a principios de marzo de 1914". Sublime. A los gafapastistas también les gustó el cuadro, dados sus ohhhs de admiración. Aunque no oí a ninguno decir que el autor era un cachondo por el título de la obra.


Otra gran obra se llamaba "Pirineos". Una enorme tiza de más de dos metros que con el roce dejaba un trazo marcado sobre una enorme pizarra de 2x12 metros. Una obra enorme, vamos...

Si se fija bien podrá ver el Aneto y hasta el Monte Perdido

Salimos mi amigo y yo de allí un tanto descojonados. Pero más tarde leímos una crítica de la exposición y nos dimos cuenta de nuestra ignorancia, y todo adquirió sentido. Y es que un artista tiene que ser bueno de cojones cuando un crítico califica su obra de "exceso" y lo justifica diciendo lo siguiente:

"Las estrategias para producir este repliegue apuntan hacia dos horizontes: articular una poética del deshacer que devuelva a las imágenes al refugio del mundo y, de forma complementaria, instruirnos en la simple escucha y atención del quehacer natural."

¿A que tras leer esta crítica el arte de Perayauma adquiere verdadero sentido?. Pero qué ignorante soy... ¿cómo no me fijé en la poética del deshacer que devuelve a las imágenes al refugio del mundo? y si no me di cuenta de lo principal ¿cómo me iba a dar cuenta de lo complementario?, ¿cómo me iba a instruir en la simple escucha y atención del quehacer natural? Ayyyy el quehacer natural...

¿Recuerdan ustedes el cuento del traje del emperador? Sí hombre, ése que el emperador va desnudo pero dicen que el que es tonto no lo ve, y por eso todos alaban el traje... Pues eso.