El Opinadero
Volvemos a temas varios
jueves 12 de noviembre de 2009
Mastúrbese ahora, pregúnteme cómo (Junta de Extremadura)
martes 10 de noviembre de 2009
!!Soy de letras, joder¡¡
Según parece, -más que nada porque así lo dice el libro-, la desviación típica es la raíz cuadrada de la varianza:
Esto que pongo a contiuación tiene que ver con la media aritmética de no sé qué carajo:
jueves 5 de noviembre de 2009
Etapa 34: Chinijo-Valencia (Fin del delirante viajecito)
Distancia a recorrer: 972 millas náuticas (1.800 km.)
En este enlace también podemos recordar nuestros buenos momentos en algunas islas y sobre todo en el Barco del Amor. En este enlace también podemos recordar que hubo un motín o ver en los comentarios de ls Isla de Pascua que algún capullo se ha tomado la historia en serio. Podemos recordar nuestro encuentro con el temible candirú o con los piratas somalíes. Y, en definitiva, en este enlace podemos revivir nuestras aventuras.
Yo me lo he pasado genial escribiendo toda esta sarta de gilipolleces. Cualquiera habrá visto que no tenía ninguna pretensión y que ha sido un simple entretenimiento. Pero una sola persona que haya sonreído con alguna aventura, una sola persona que haya aprendido algo nuevo (la existencia o la historia de una isla, etc.), una sola persona que se haya entretenido un rato, una sola persona que haya buscado y leído alguno de los libros que se han ido recomendando entre líneas… pues si una sola persona ha hecho algo de eso me alegraré mucho.
- El francés murió al poco tiempo. La autopsia decía “consumido”. Nadie supo a qué se referían menos nosotros.
- Vendimos el barco al poco de regresar, sacando un buen dinero por él.
- Con el dinero obtenido compramos una reserva para monas en el Amazonas y le pagamos el viaje Valencia-Manaos al mono (en primera clase, es clar).
- El mono vive desde entonces en la reserva de monas. Es el único macho del lugar y, cuando siente nostalgia, nos envía correos electrónicos contándonos su plácida y sexual vida.
- Nunca más se supo del Barco del Placer, algunos idiotas cuentan que es una leyenda.
- En Eurodisney sigue la magia de pago.
lunes 2 de noviembre de 2009
Etapa 33: Hacia Archipiélago Chinijo (y la ruina de Juan Al)
Distancia a recorrer: 4.280 millas náuticas (7.930 km.)
Ficha de las Islas: Archipiélago Chinijo
Ficha técnica: Mirad donde siempre: la wiki. Aquí tenéis otro link de Chinijo (que me ha facilitado el mismísimo Juan Al).
Pertenecen a: España
Habitantes: 658 habitantes.
Entramos en el puerto de Caleta de Sebo y amarramos el barco. Cuando bajamos al pantalán nos está esperando un tipo un tanto inquietante. Nos dice que le acompañemos y nos pregunta si traemos los sobres. No entendemos nada y le decimos que se equivoca justo en el momento en que los Geos se nos echan encima con una orden firmada por un tal Baltasar.
viernes 30 de octubre de 2009
Etapa 32: Hacia Tristán de Cunha (y los zombis de las 12.960 botellas de güisqui)

Distancia a recorrer: 226 millas náuticas (419 km.)
Noooo queridos lectores, nooo. Sé que llevaban ustedes noches sin dormir deseando que publicara este post continuando el viaje. Y sé que les importa un carajo el viaje y que esperaban para ver qué contaba de las experiencias en el barco del Placer. Pero ya dije que éste no es un blog pornográfico, así que se tendrán que conformar con imaginarlo. Para una mejor comprensión siempre pueden acudir a aquel post y maximizar la imagen del mismo. Con esa imagen ocupando la pantalla será más fácil imaginar…
El caso es que tras dos semanas en el Barco del Placer ha llegado el momento de partir. Afortunadamente el mono ha mantenido el barco amarrado al barco del Placer, porque de lo contrario nos hubiéramos quedado allí y las sirenas nos hubieran matado. Puede que de gusto, pero muertos al fin y al cabo.
El francés no se presenta en nuestra partida, pues parece que ha decidido quedarse allí como esclavo sexual. Pero los demás no hemos aceptado porque esa esclavitud también conllevaba limpiar las cubiertas, hacer toda la limpieza del barco y servir a todas las chicas. Y los demás no estamos tan salidos como el francés, así que no nos compensa.
Tras unos días de sosegada navegación, más delgados, en los que nadie habla y todos nos movemos con lentitud y tranquilidad divisamos las 3 islas del archipiélago que buscamos.
Ficha de las Islas: Archipiélago de Tristán de Cunha
El caso es que alguna de esas familias padecía de asma, y la endogamia ha provocado tras casi 200 años que todos los habitantes tengan el gen del asma. Esto no tendría importancia si no fuera porque a causa del aislamiento allí no se desarrolla ninguna otra enfermedad (salvo algún resfriado traído por alguno de los escasos visitantes). Como resultado una compañía farmacéutica compró el gen del asma a los lugareños por una pasta.
Sólo es visitada regularmente por un barco de aprovisionamiento del ejército británico que va ¡¡¡¡una vez al año!!!!.
Ya hemos visto en nuestro viaje que en todas las islas visitadas se bebe a lo bestia. Pues en ésta más. La media de consumo de güisqui es de 1 litro/habitante por semana. Lo más curioso es si hacen al multiplicación: 270 botellas/semana son 1.080 al mes, lo que supone que el barco que aprovisiona la isla debe transportar ¡!12.960¡¡¡ botellas de güisqui entre su carga (no sabemos dónde llevará las medicinas y otros utensilios imprescindibles).
Ahí beben güisqui los 270 habitantes (Edimburgo de los 7 mares)Al llegar nos recibe el Alcalde y nos hace una gran bienvenida, pues no hay mucho entretenimiento en este lugar. Nos hacen una fiesta en el único bar y no paran de beber. Nos lo pasamos genial riendo y cantando con estos tipos aislados pero simpáticos. Pero los problemas llegan cuando se les acaba el güisqui. Todos salen corriendo del bar entre espasmos y extraños gritos mientras el alcalde nos cuenta rápidamente que tras los experimentos de la compañía farmacéutica han desarrollado una rara enfermedad que les convierte en peligrosos zombis cuando se les acaba el güisqui. Cuando le preguntamos nos dice que han calculado mal y que se han bebido las 12.960 botellas en 11 meses. El barco de aprovisionamiento no llega hasta dentro de un mes y … en ese momento empieza a tirar espuma por la boca y es presa de espasmos. Mientras nos acojonamos grita ¡!Corred¡¡, ¡! Huid¡¡, quien os pille en estado zombi os matará y sólo el güisqui puede evitarlo.
Apretamos a correr y nos escondemos en el ultramarinos. Gran elección para esconderse de los zombis, pues aquí al menos hay comida. Tras 7 días encerrados se acaba la comida y ocurre algo peor, que los zombis nos encuentran. Todos se agolpan en la puerta y ventanas del ultramarinos metiendo sus manos por los huecos y gruñendo sin parar. Su actitud es realmente peligrosa, del tipo "REC" o "28 días". Acojona.
Estamos desesperados, pero alguien de repente recuerda que en el barco hay un par de cajas de güisqui que alguien llevó a la sentina para contrarrestar pesos. Esas cajas son nuestra salvación…
Cuando los zombis se lanzan a acribillar a una cabra a mordiscos decidimos salir corriendo hacia el barco. Afortunadamente en el pueblo las distancias son cortas, así que llegamos de inmediato.
Bajamos a la sentina y sacamos las botellas con rapidez, dejándolas en el muelle en el momento en que 270 zombis iban a abordarnos y destrozarnos. Y allí, junto a nuestro barco, se olvidan de nosotros y se ponen a beber, curiosamente de manera ordenada y educada.
Cuando se acaban las botellas todo cambia y los zombis se transforman en los tipos simpáticos y amables de antes. Sabiendo que no hay más bebida ellos mismos nos aconsejan que nos larguemos, porque en unas horas volverán a convertirse en zombis y así vivirán hasta que llegue el barco de las 12.960 botellas de güisqui.
La población nos cae bien, pero ya hemos tenido bastante trastorno bipolar, así que soltamos amarras y nos largamos antes de que sea demasiado tarde.
martes 27 de octubre de 2009
¡Y dale con que la tengo pequeña!
Pero no. Lo único cierto es que todos estos remitentes y muchísimos otros que aquí no he mencionado me envían diariamente decenas de e-milios para recordarme que la tengo pequeña, que soy impotente y que no sé satisfacer a una mujer.
Al principio me reía con mensajes del tipo “small banana brings small problems, big banana brings no problems”, -una gran reflexión, por cierto-. Pero ya son más de dos años recibiendo decenas de e-milios diarios afirmando que no satisfago a las mujeres; o que “old dicks need viagra” -o sea, que la tengo pequeña y además vieja-; o un dolorosísimo “She's so appealing... What a pity you've got such a small dick!”… ¿acaso llama mi señora a estos desconocidos para quejarse?.
Si un día me he olvidado de ellos recibo un insistente “Tiny dicks are doomed to be ignored by hot women”, o sea que resulta que la tengo diminuta y por eso me ignoran las hot women (y lo cierto es que si me atacaran las hot women anda que iba a estar escribiendo ahora chorradas en un blog).
El caso es que esta panda de yanquis desconocidos no paran de decirme que la tengo pequeña y...
Siiiiiiií, quiero un bigger penis. Ahora mismo me compro una de esas máquinas milagrosas para solucionar el problema de los que la tenemos pequeña. Y de paso que me chuten Viagra en vena…
Sobre les luthiers
Es realmente difícil escribir acerca de este genial grupo. Los que lo conocen no apreciarán lo que yo pueda explicar, pues a quien los ha visto le sobran las palabras. Simplemente recuerden sus genialidades.
A las personas que no los conocen poco les puedo explicar, pues son demasiado grandes para que una persona limitada como yo pueda dar una idea. De modo que simplemente les animo que los vean y escuchen con atención tanta sutileza y dominio del lenguaje. (En el youtube pueden encontrar de todo)
Son unos monstruos, che. El caso es que me he animado hoy a escribir sobre ellos porque cuando los buscaba para ver si vienen por aquí he encontrado un link de la noticia que dice que el Gobierno español les otorgó la Orden de Isabel la Católica.
Pues ellos se merecen eso y mucho más. Ahora están en Madrid. Si encuentro entradas igual hasta puedo montármelo e ir.
lunes 26 de octubre de 2009
Unos cuantos libros recomendados

Si alguno se anima espero que les gusten. Y obviamente se admiten, más bien se requieren, comentarios acerca de estos libros, así como consejos para iniciar una nueva lista.
viernes 23 de octubre de 2009
Para los del foro Disney
Ciertamente no sé por qué se han tomado tan en serio el tema, pues éste es un blog que sólo leen 4 amigos míos y donde la coña y un estilo un tanto ácido son norma común. Al que no le guste con ignorarlo lo tiene fácil. Pero en cualquier caso supongo que cuando se abracen a uno de los muñecos se les pasará (aunque deseo de todo corazón que no descubran que en realidad hay un tipo dentro, no sea que se frustren).
A mí lo que me ha fastidiado es que estos foreros pueriles que viven eternamente la magia me han acusado de mal padre. Tan grave se ha puesto el asunto que ya he recibido una notificación del Defensor del Menor, y al parecer el Fiscal de Menores va a citarme en breve, pues ayer la Policía Local vino a casa a recabar información.
Pero dicen que la mejor defensa es un buen ataque y ya tengo preparada mi defensa. Y es que a lo mejor soy un mal padre por escribir cuatro chorradas sobre Eurodisney, pero yo al menos no me abrazo junto a mis hijos a muñecos que vienen de practicar el sexo un minuto antes entre bastidores. Miren la noticia aquí.
Aquí les dejo el link del video, que ya ha sido eliminado del youtube porque la sombra de la mafia Disney es muy alargada.
Eurodisney.- La huida
Una vez superado el desayuno vas dispuesto a pasar otro infernal día rodeado de padres, de niños y de algún que otro capullo que a sus 50 tacos se cree el rollo éste, y entras de nuevo en el parque.
Las tiendas
Al entrar hay una larga hilera de casas repletas de tiendas. Allí puedes comprar lo que te dé la gana: lápices de mickeys, globos de mickeys, tazas de mickeys, jerseys de mickeys, y toda suerte de objetos en torno a tan infame personaje y otros muchos. Quise preguntar a una dependienta si también tenían condones de mickeys, pero mi señora no me dejó.
El caso es que cualquier objeto, por ridículo, inservible y hortera que sea, cuesta un riñón. Estos de Disney saben que hay que sacar la pasta al personal y te exprimen sin dejar gota. Allí hay japos y jeques que se dejan un dineral en chorradas varias. Los españoles sólo gritan y pegan codazos al personal pasando de sus hijos que corren entre los estantes ante la tensa mirada de los dependientes, eso sí, sin dejar de sonreír.
Atuendos
Capítulo aparte merecen los atuendos. Uno puede pasar porque una niña de 5 años vaya disfrazada de la Bella Durmiente o cosas así. Cada uno intenta educar a sus hijos como puede pero no siempre se consigue escapar a la fuerza propagandística goebbeliana del marketing, sobre todo si es tan agresivo como el de Disney. Eso sí, lo siento por la niña, que ella sabrá lo incómoda que va. También pasas por alto a dos hermanos de unos 5 ó 6 años disfrazados de Peter Pan peleando con espadas de plástico que le costaron a su padre más de lo que pagó la Junta de Castilla-León por la Tizona. En mis tiempos luchábamos con palos, que era menos higiénico pero más barato.
Pero che, verte a mamás maduritas con el lazo y las orejitas de rata de la Minnie… eso puede con la paciencia de cualquiera. Centenares de chicas jóvenes y señoras ya maduras…, en fin, centenares de adultas iban luciendo las orejitas de Minnie, que por otro lado es una rata que cae igual de mal que su novio sin pilila Mickey. ¿No sería mejor que lucieran generosos escotes?
La cabalgata
Por la noche anuncian a bombo y platillo que van a realizar la gran cabalgata. A la hora convenida varios miles de personas se agolpan en el recorrido como si fueran a ver algo increíble. La megafonía anuncia en 37 idiomas el inicio de la cabalgata desde una hora antes cada diez minutos, de forma que el mensaje se repite muchas veces pero bajando 10 minutos en cada ocasión. El mensaje es curioso, porque el menda que tradujo debía estar borracho y hace una traducción literal del francés y cada vez que habla en español dice “señoras y señores y vosotros los niños…”; ciertamente queda un tanto raro, pero así lo dicen.
Finalmente comienza la cabalgata. Una decena de carrozas aparecen para sorpresa y disfrute del personal. Las carrozas están llenas de luces por todas partes y…, las definiré rápido porque no hace falta mucho tiempo: son una horterada de 3 pares de cojones. Aviso que si no han visto la cabalgata pueden perdérsela porque es una especie de desfile de Gayatas, y yo creo que Castellón está más cerca y les resultará más barato. Sobre las carrozas bailan y hacen el chorra los distintos personajes del universo Disney.
Lo mejor es cuando aparece la carroza principal, que por supuesto está coronada por el odioso Mickey. La gente se entusiasma y aplaude a Mickey con alegría, asombro y admiración. Joder, el puto ratón es el dios local, el icono, el ser en el cual casi todos los presentes quisieran rencarnarse. ¿Han visto ustedes imágenes de Berlín años 30 con la peña aclamando a su líder? Pues esto es parecido sólo que el ratón no lleva el mismo bigote. Lo que resulta increíble es que más de un adulto se cree que el muñeco es de carne y hueso. Vivir para ver.
Al finalizar la cabalgata comienza un castillo de fuegos artificiales de los que cualquier valenciano ha visto cientos en cualquier Falla de Sección 7ª. La peña aplaude entusiasmada porque da igual que el castillo no sea para tanto, esto es Eurodisney y esta gente sabe venderse un güevo y conseguir que miles de personas vibren como nunca lo harían si el lugar fuera otro.
Cuando todo acaba 30 ó 40.000 personas salen del recinto a toda leche hacia sus respectivos hoteles. La salida es para morirse; es como meterse en el centro de la plaza del Ayuntamiento el 19 de marzo a la salida de la mascletà e intentar salir pero debiendo recorrer 10 veces la distancia de la plaza con la misma gente alrededor: para suicidarse.
Al llegar al hotel los niños gritan y sus padres gritan más aún fumando y bebiendo como posesos, que esto será el puto Disney pero hay un “saloon”.
Y tras la ducha con el jabón Mickey, la toalla Mickey y las sábanas Mickey (hasta el corrector de Word conoce la palabra Mickey y no me deja escribirla en minúsculas), uno se acuesta acordando con la familia no visitar el parque al día siguiente aun teniendo entrada. Y es que salir de allí es lo mejor que se puede hacer, sobre todo si tienes previsto visitar la Borgoña que, ésta sí, recomiendo encarecidamente.
jueves 22 de octubre de 2009
El puto ratón MIckey
El problema comenzó cuando contrataron a algún tiburón joputa de los negocios. El tipo se dio cuenta de que un padre hace lo que sea por cumplir la ilusión de un hijo. La idea es genial: haz que los hijos les pidan algo a sus padres y no se lo negarán. Es parecido al tema de las sillitas para el coche: tienes un bebé y te piden 400.-€ por una mierda de silla de plástico, pero el mismo vendedor te habla de la seguridad de tu hijo cuando lo llevas a ver a la abuela. Pues claro que la compras. Y no te importa un pijo que tú fueras suelto en el 124 de tu padre o que el precio sea claramente una estafa porque ¿quién va a regatear en la salud y seguridad de tu bebé?.
Y para alguien que ama tanto al puto ratón como yo la experiencia Eurodisney es realmente un gran ejercicio de autocontrol. Vas por una avenida del parque y por allí aparece con sus pintas de cretino vacilando al personal. Hacen un baile de personajes y allí está de jefe del baile con sus torpes movimientos. En la cabalgata lleva la carroza más grande y recibe los mejores aplausos. Estoy seguro de que hasta el fulano que va dentro del muñeco cobra más que el resto y encima es el chivato que informa al jefe sobre quién se escaquea.
El caso es que allí mismo compraría un hacha y una máscara de ésas de la peli Halloween para despedazarlo, pero desafortunadamente en las tiendas del parque no venden otros productos que no sean Disney, y agredirle con un globo de orejas de ratón no sería efectivo.
No quiero seguir aburriéndoles con el puto ratón, pero terminaré exponiendo la mejor venganza que se me ocurre con ese invasor de nuestras vidas: yo lo metería en un capítulo de la Warner. Estoy seguro de que Bugs Bunny, -tal vez el mayor y más sutil hijoputa que ha inventado un dibujante-, lo iba a calar en 2 minutos y se iba a dedicar a putearlo de lo lindo. Imaginen a Bugs Bunny, el monstruo de Tasmania y el Pato Lucas apaleando al puto ratón. Eso sí sería bueno, y no verlo manejar a un perro tonto como Pluto.
miércoles 21 de octubre de 2009
Eurodisney (el calvario continúa)
Precios
Seguro que alguna vez usted, querido lector, ha pedido una cerveza o un refresco en un lugar pijo tipo Mónaco o apartado tipo chiringuito a fer la mà. Y seguro que cuando le han soplado 5.-€ por la cerveza ha lanzado maldiciones. Pues si usted va a Eurodisney consulte primero el diccionario de las maldiciones porque no va a parar. Pedir una botellita de agua para cada miembro de su familia puede suponer una llamada al director de su Banco para que le aumente el crédito. Y comer… ayyyy comer. Comes normalito a precios de Ferrán Adrià, más o menos ésa es la descripción.
Mogollones
Colas, todo son colas. A cualquier lugar donde vayas todo son colas. Para subir, para bajar, para comer, para mear, colas y más colas. Y en estas colas ves a tipos de diversas nacionalidades. Pero sintiéndolo mucho los que más llaman la atención son los españoles. Se diferencian porque casi todos llevan la mochila portadora de los alimentos birlados en el desayuno, porque gritan más que nadie, molestan en las colas, fuman donde no deben y tiran papeles y muchas otras cosas al suelo; en definitiva dan un espectáculo de lo que no es educación. Obviamente no todos los españoles son maleducados, pero sí que puedo afirmar que allí todos los maleducados son españoles (incluyendo catalanes y vascos, por si entrara aquí algún enano mental nacionalista a opinar).
Flipo
De vez en cuando aparecen personajes que se hacen fotos con los más pequeños. Los padres hacen la correspondiente cola sujetando el globito Mickey comprado al niño, para tras dos horas de espera acercar a sus retoños, por ejemplo a Winnie de Poo (o como demonios se escriba). Y los nanos lo abrazan emocionados, casi con lágrimas en los ojos, porque piensan que el oso es de verdad.
Y entonces ocurre uno de los episodios flipantes de la visita: una pareja de unos 40 años (cada uno) se abraza al oso y se hacen fotos. Bueno va, no pasa nada. Pero el problema es que están tan emocionados que parece que también se lo creen hasta el punto de que todos los padres allí congregados dudamos si el cerebro de 3 años lo tenía el niño anterior o esta pareja.
No sé qué pensará el fulano que está dentro del disfraz del oso, pero si fuera yo seguramente me despedirían por liarme a collejas y capones con la pareja.
Los currantes
Los empleados mayoritariamente blancos atienden al personal mientras los empleados negros van con la escoba y limpian la mierda que dejan los visitantes, pero seguro que es causalidad porque en Disney todo es guay y no existe el racismo.
En cuanto pones cara de duda te asalta un joven blanco que habla entre 7 y 13 idiomas que, con una sonrisa perenne e irritante, se apresta a resolver tus problemas con amabilidad. No sé lo que cobrarán pero pueden ustedes imaginárselo con la siguiente anécdota: Veo un tipo al que le quiero hacer una reserva para la cena. El tipo lleva, como todos los trabajadores, una placa con su nombre. Como veo que pone “Dominique” me dirijo a él en mi macarrónico francés, a lo que el colega me contesta con un perfecto acento gaditano que ni el Chiquito de la Calzada. Cuando le muestro mi sorpresa por el nombre me contesta ceceando que no haga caso, que la placa era de otro pero que no las cambian para ahorrarse pasta. Imaginen lo que cobrarán los chavales.
La vuelta
Finalmente, transcurrida una dura jornada, vuelves al infame hotel, te duchas con un jabón de Mickey, te secas con una toalla de Mickey y te acuestas entre sábanas de Mickey harto de mickeys y aterrorizado pensando en que mañana hay que desayunar otra vez.
lunes 19 de octubre de 2009
Eurodisney (el que avisa no es traidor)
La llegada
Dicen que en los parques temáticos pasas por una serie de atracciones que provocan miedo y grandes impresiones. La llegada a Eurodisney es la primera de ellas, sobre todo para quien va por libre. No se extrañen, yo fui en coche porque decidí que era mejor pasar 3 días en el infierno dentro de un viaje de dos semanas dando vueltas por Francia que coger un avión y pasarse una semana “full-time” en el infierno.
El caso es que tras muchas vueltas finalmente consigues llegar al hotel. Olvídense de los hoteles convencionales. Aquí la recepción es una enorme sala donde hay que hacer una cola de cojones para que te inscriban uno de los 35 recepcionistas que hablan 13 idiomas y trabajan 12 horas al día con una forzada y perenne sonrisa por un sueldo de mierda, supongo. Alucinas de cómo lo tienen organizado. El recepcionista te entrega la llave de la habitación y te pregunta a qué hora vas a desayunar para darte a continuación una tarjeta-desayuno para que la familia entre a la hora exacta. También te dan folletitos, las entradas para el parque, los bonos comida y demás zarandajas, para decirte adiós páselo bien justo antes de que le pegues esa hostia que le estás deseando pegar harto de tanta sonrisita forzada, y de la cual se libra.
El hotel
Al reservar a precios astronómicos hotel y entradas nos aconsejaron el Hotel Cheyenne, que además les molaba a mis hijas por eso del poblado del oeste. Por fuera el hotel es cojonudo, con un gran "saloon" que hace de comedor y un montón de casas del oeste diseminadas, que es donde están las habitaciones.
Cuando entras te encuentras con una mierda de habitación donde hacinan a las familias pero que mola a los niños por eso de pelearse sobre quién duerme arriba en la litera. La tele es lo mejor, 47 canales temáticos Disney con una oferta variada: o ves Disney o ves Disney, tú eliges.
El desayuno
Mi abuelo tenía un amigo que en la Guerra sobrevivió a un fusilamiento. No está mal, pero yo sobreviví a un desayuno en el hotel Cheyenne de Eurodisney.
Cuando vas a desayunar llevas preparada tu “tarjeta hora exacta”, y entonces descubres la verdadera cara de Disney. El “Saloon” es una gran estancia con capacidad para 2.000 personas en la que se hacinan 5.000 españoles que han ido a desayunar al mismo tiempo, mientras una empleada controla un único acceso ignorando que la peña se cuela por otros 30 sitios. Y es que en la escuela de marketing de Eurodisney no les enseñaron que todo se puede dejar perfectamente organizado menos la invasión de los infraseres.
No se sorprendan con el apelativo. Los mismos fulanos del sobaco peludo al aire, las mismas chonis tatuadas, en definitiva los mismos infraseres que ves cada día en el “Carreful” con los mismos “Yonatans” y “Yesicas” por hijos todos juntos insultando a la cajera. Sólo que aquí están hacinados y concentrados.
El desayuno es un buffet libre, así que imagínense una legión de miles de infraseres comportándose como si no hubieran comido en toda su huera vida. Veo a un calvo pegar un codazo a una niña de 7 años para arrebatarle un jugoso cruasán. El hecho de que de inmediato saquen una bandeja con 3.000 kilos de cruasanes no parece causarle arrepentimiento alguno. Veo a un chiquillo desparramar un tazón de leche para jolgorio de un montón de salvajes enanos que aprovechan para patinar extendiendo más el empastre. Que los niños vean interrumpida la fiesta por una limpiadora negra que quiere eliminar el charco es recibido con burla y algún insultillo por los niños y sus padres, que en España no somos racistas salvo con las limpiadoras, sobre todo si son negras.
Si tienes suerte y sobrevives a la pelea por hacerse un hueco en la barra donde se exponen los alimentos pasas a la fase codazo-maricón-el-último, que consiste básicamente en pegar codazos y manotazos a cualquiera que se acerque en un radio de tres bandejas. Cuando has recibido todo tipo de golpes por personas, -debiera decir infraseres-, que no tienen ningún interés en el pan que ibas a coger te decides a adoptar una última solución de urgencia: mimetizarte con el entorno y hacerte como ellos. Sólo así consigues tu objetivo y vas ufano hacia la mesa imaginando que tienes los hombros tatuados y allí setada te espera tu choni en lugar de tu esposa de siempre.
Porque esa es otra: coger mesa. Háganme caso, si alguna vez tienen que desayunar en el Hotel Cheyenne de Eurodisney en el mes de agosto distribuyan el trabajo. Lo primero es coger mesa, labor arriesgada y muy táctica que precisa de conocimientos de estrategia militar. Luego una parte de la familia debe ir a por el desayuno mientras la otra vigila la mesa. Y al que le toque vigilar que se prepare a los continuos ataques contra las sillas y la propia mesa.
Podría escribir más tomos que Proust, pero creo que acabaré con el tema del desayuno hablando de los acopiadores. Los acopiadores son una subespecie de infraseres que se dedican obviamente a acopiar. Así que no es difícil ver a un padre de familia con una bandeja en la que conviven en perfecto equilibrio 90 rodajas de pan junto a 27 donuts, 167 lonchas de jamón, 97 de queso, 13 de salchichón, 56 de chorizo y 234 paquetitos de mantequilla (los números son aleatorios, cada uno coge lo que puede). Con todo ello hacen bocadillos que son metidos de manera rápida y grasienta en la mochila portada al efecto para resolver comida, merienda y cena huyendo de los caros restaurantes del parque (lo que no cabe se tira al suelo y arreando, qué más dará). Lo sorprendente es que dicha provisión de alimentos sea para familias de dos hijos e incluso hijo único. También hay parejas acopiadoras que van sin hijos, pero el tema de los oligofrénicos es para tratarlo otro día.
Finalmente, horrorizado pero feliz de haber superado un reto superior al desembarco de Normandía te diriges con la prole hacia el mundo de felicidad y diversión para todos los públicos que se llama Eurodisney y que a mí me toca los cojones. Pero insisto, amor de padre.
jueves 15 de octubre de 2009
ERC: Desfile de Antorchas (Nuremberg 1934)



miércoles 14 de octubre de 2009
Etapa 31: Hacia... ¡¡¡¡el Barco del Placer!!!!
Distancia a recorrer: Qué carajo importa
Tras nuestra experiencia con los piratas nos dirigimos bien lejos buscando nuestra última isla al sur, puesto que la intención tras la visita de Bouvet es virar rumbo Norte hasta el final de nuestro viaje. El frío es intenso y vamos cortos de provisiones, así que la navegación se hace lenta y tediosa. El mono permanece inmóvil en un rincón hasta el punto de que tememos por su vida, mientras el francés no para de repetir tiritando que quiere visitar el Braco del Amor.
El listo nos va avanzando que Bouvet es una isla deshabitada que pertenece a Noruega y en la que sólo hay hielo. Oír tal explicación nos intranquiliza, pero cuando nos comenta que existe en la isla una base abandonada que ha desaparecido por el movimiento constante de los hielos nos quedamos más intranquilos. Hasta que de repente todo cambia…
Una voz femenina irrumpe en nuestra radio y consigue que todos nos agolpemos alrededor del aparato: “Aquí el Barco del Placer, el primero que conteste podrá visitarnos…”. Sesenta y cuatro manos se lanzan sobre la radio y 83 voces (da igual que no seamos tantos) repiten al unísono “!!!!aquiiiiiiiiiiiiiiiií estaaaaaamos¡¡¡¡”. Tras 10 segundos de intenso e inquietante silencio la voz femenina contesta “os vemos en el radar y habéis sido los primeros, os esperamos a 40º 24´S 9º 59´O, al sur de la Isla Gough; tenéis 2 días para llegar o nos largamos”.
No hace falta que nadie diga nada, en un milisegundo dejamos el rumbo S, viramos al N, y pasamos olímpicamente de las heladas costas de la Isla Bouvet que ya podemos ver bastante cerca.
El lector habitual ya sabrá que no es éste un blog pornográfico, así que dejaré a la imaginación de cada cual lo que realmente ocurre en el interior del barco. Sólo diré que todos los camarotes están rotulados con el nº 69 y que voy a intimar ya mismo con las sirenas, así que el que quiera ver imágenes o saber algo sobre la isla Bouvet o la isla Gough que se lo busque en el “guguel” o se busque la vida.martes 6 de octubre de 2009
Etapa 30: Hacia Marion (y los piratas)
Tras nuestra salida de las Kerguelen nos dirigimos de nuevo hacia el Atlántico con ganas de dejar atrás el Índico. Pero el clima en esta zona muy al sur del Cabo de Buena Esperanza es infame, con eternas nieves y vientos huracanados. Tras dos semanas de dura, fría e intensa navegación, decidimos hacer una escala en el Archipiélago del Príncipe Eduardo.
Pertenecen a: República Sudafricana
Habitantes: Deshabitada. Hay una base con algunos científicos tirados allí.
Curiosidades: Se compone de dos islas. La isla del Príncipe Eduardo (no confundir con la provincia fundacional del Canadá), y la isla Marion. La primera es pequeña, y la segunda es más grande. Pero por lo que he podido ver se trata de unas islas parecidas a las Kerguelen aunque más pequeñas. Esto quiere decir un clima infame, lluvia y nieve más de 300 días al año, y una humedad y unos vientos fríos y huracanados que hacen que no sea un destino ideal para las vacaciones de sol y playa.
Otro problema es que apenas hay playas o fondeaderos adecuados, de tal forma que la base se abastece por helicópteros porque allí no hay quien desembarque.
Todos estamos en cubierta mirando la costa de la isla en busca de alguna bahía o algún puerto natural donde desembarcar, pero no encontramos nada. Y entonces a alguien se le ocurre girar la cabeza hacia el mar y nos grita a todos para que también nos giremos. Atónitos observamos una enorme y extraña nube azul brillante que ocupa parte del horizonte.
De repente sale de la nube una sospechosa embarcación. Navega con rapidez pero es algo destartalada. Conforme se acerca aumenta nuestro temor e incredulidad. Y cuando vemos a unos negros desharrapados y armados hasta los dientes con pintas de piratas somalíes simplemente nos aterrorizamos. Porque aunque estés cerca de la Antártida si ves tipos con pinta de piratas somalíes seguramente es porque son piratas somalíes.
Si se te acerca esta peña ponte a rezarNadie puede explicar qué coño hacen unos piratas somalíes cientos de kilómetros al sur del Cabo de Buena Esperanza. Tal vez la nube azul tenga algo que ver en el asunto, o tal vez el triángulo de las Bermudas se haya desplazado hasta la isla Socotra y haya enviado la nube que nos ha traído a los piratas somalíes. El tema es que cuando ves a unos piratas somalíes pegándote tiros intimidatorios lo de menos es preguntarse de dónde han salido y sólo te preocupas de tirarte sobre la cubierta para evitar que te dé alguna bala.
Con toda la tripulación tirada en el suelo de la cubierta los piratas nos abordan, suben al barco y nos apuntan con sus armas. Nos dicen que somos sus rehenes y que al que se mueva lo enculan de inmediato, así que allí no se mueve ni Dios. Tras dos horas los piratas somalíes deciden que se aburren y que nos van a torturar. De nada sirven nuestros ruegos, pues nos atan en distintos lugares dispuestos a azotarnos y a torturarnos.
Un pirata somalí en modo simpáticoDe repente emerge de la nube nuestra salvación, un enorme, bello y maravilloso buque de guerra. Porque cuando vienen a salvarte hasta los buques de guerra pueden parecer hermosos. El listo dice que es una fragata que seguramente estaba persiguiendo a los piratas hasta que la nube trajo a perseguidores y perseguidos hasta nosotros. En pocos minutos podemos ver de cerca el barco, es la Fragata “Talante” de la Armada Española. Al ver a nuestros compatriotas salvadores comenzamos a dar saltos de alegría mientras que los piratas ponen cara de preocupación.
De repente suena la megafonía del barco “Aquí la Fragata Talante de la Armada de Paz. Estimados piratas somalíes, por favor, sean tan amables de no molestar el barquito de nuestros compatriotas”. Los piratas se quedan alucinados ante tanta amabilidad y comienzan a pegarnos culatazos. El capitán del barco prosigue: “amables y amistosos señores piratas, de nuevo les habla la Fragata Talante de la Armada de Paz ¿serían tan amables de no golpearcon menos fuerza a sus rehenes?”; pero los piratas pasan de todo. Nosotros gritamos pidiendo ayuda y entonces se oye de nuevo el megáfono de la Fragata Talante: “amigos piratas, como capitán de la Armada de Paz les aviso que si siguen torturando a los rehenes nos veremos obligados a dispararles botes de humo, eso sí, les pedimos disculpas si lo llegamos a hacer”. Los piratas se descojonan, se parten tanto de risa que hasta dejan de golpearnos. De repente la Fragata Talante dispara su cañón, durante un segundo los piratas dejan de reír, pero cuando cae un botecito de humo sobre la cubierta siguen descojonándose.
Tan desesperada es la situación al ver que la Fragata no hace nada por nosotros que el mono se pone nervioso y comienza a gritar y pegar saltos subiendo rápidamente por el mástil. De repente cambia la simpática y moderada voz del megáfono de la Fragata Talante: “Atención, les habla la Fragata Talante de la Armada Española. Tenemos motivos para pensar que hay en su barco un mono que puede ser de una especie protegida. ¡¡¡Entréguenlo de inmediato o dispararemos!!!!”. Lo de Armada Española en lugar de Armada de Paz nos intranquiliza, así que gritamos que para liberar al mono antes nos tendrán que liberar de los piratas. Y estos siguen riéndose, aunque con menos intensidad dado el tono del aviso.
Tras dos avisos más acerca del mono la Fragata Talante nos lanza un obús del 14 que impacta a pocos metros del barco levantando una columna de agua impresionante. Los piratas comienzan a acojonarse. Nos lanzan un segundo disparo que además de levantar agua hace pequeños agujeros de metralla en el casco. Los piratas se acojonan, uno se mea encima, otro llora y todos comienzan a correr por cubierta pegando gritos hasta que se tiran desordenadamente por la borda, suben como pueden a su barcaza y se largan a toda velocidad perdiéndose en la nube azul, que engulle también a la Fragata Talante, devolviendo ambas embarcaciones a las costas de Somalia, suponemos.
Tras un rato de silencio decidimos abandonar aquella isla donde no se puede desembarcar, contentos de que el ecuatoriano que estaba a cargo del cañón no tuviera puntería y orgullosos de que la gilipollez patria sea exportada por todo el mundo.
viernes 2 de octubre de 2009
Etapa 29: Hacia Kerguelen (y la República independiente)
Francia se anexionó la isla en 1893, pero un poco antes, a mediados del siglo XIX, un grupo de balleneros fundó una breve y efímera República Ballenera de Kerguelen. Hay que joderse.
Una buena descripción de la isla la podéis encontrar en el libro “Aventuras en las Kerguelen” de Raimond Rallyer du Baty (no es muy destacable desde el punto de vista literario, pero sí muy interesante por sus descripciones de la isla y por la aventura que vivieron el autor y sus compañeros; aviso que no es apto para ecologistas).

Dos imágenes de la base cuando luce el sol
Esta señal no tiene nada que ver con la suegra. Sólo dice "Peligro: elefantes marinos"Se trata de unos pocos científicos que se han quedado aquí en plan utopía. Nos reclaman sus derechos históricos y piden un referéndum de independencia de Francia, y eso que no llevan barretina. Les decimos que nosotros no somos del gobierno francés y que no podemos hacer nada al respecto, pero ya que nos lo piden aceptamos cambiar el nombre de la base “Port aux France” por “Port aux II Republique Balleneire”. Acabamos agotados de clavar tantas letras en el panel, pero el esfuerzo vale la pena, pues los habitantes de la nueva república nos invitan a su caliente base y nos ofrecen comida y bebida.
El letrero a la llegada antes de que lo cambiemosNuestro compañero francés les pregunta por el barco del amor, y ellos se descojonan y nos dicen que ese barco no existe. Justo cuando nos va a entrar una depresión ellos nos animan diciéndonos que no existe el barco del amor, pero sí existe el barco del placer; y que ya nos podemos olvidar de romanticismo, porque si nos atrapan las tripulantes del Barco del Placer todo será vicio y perversión.
Pasamos varios días en la isla, visitando sus lagos helados y sus glaciares con los habitantes de la nueva república como guías. Hasta dicen que nos harán una estatua como primeros visitantes de la nueva República.
Finalmente, tras un par de semanas de descanso y de reponer fuerzas aprovisionamos el barco y decidimos emprender viaje, contentos de habernos ahorrado un saqueo, agradecidos a estos piraos y felices con la mera posibilidad de encontrarnos con el Barco del Placer.
lunes 14 de septiembre de 2009
Etapa 28: Hacia Heard y McDonald (la etapa más larga)
Rumbo: N-NODistancia a recorrer: 2.850 millas náuticas (5.279 km.)
Hemos salido de la Isla McQuarie dejando al Jefe de la Base científica desorejado, así que naturalmente no hemos cargado el barco de provisiones ni hemos llenado el depósito de gasoil. Pero somos marinos valientes y seguimos adelante… hasta que pronto nos arrepentimos.
Si navegar más allá del paralelo 55 en el hemisferio Norte puede ser muy duro, hacerlo en el hemisferio Sur es una labor casi suicida. El mar embravecido quiere engullirnos con cada ola, y el frío es intenso y aterrador. En poco tiempo nuestra situación es desesperada, pero estamos a semanas de navegación de cualquier ruta comercial, así que nadie podrá ayudarnos.
Tras varios días navegando el mar se llena de témpanos y la espuma de las olas se congela de inmediato convirtiendo la cubierta en una pista de patinaje. Como el gasoil se ha acabado no funciona la calefacción, así que la vida a bordo se convierte en una auténtica pesadilla. Los dedos de manos y pies se oscurecen con la congelación y los labios se tornan azulados por el intenso frío. El mono se queda inmóvil hecho una bola en un rincón y el francés no deja de tiritar susurrando “ba-a-ag-ag-co-co---d-el---a-a-a-mooog”.
Navegamos lentamente sorteando los témpanos y nos turnamos para realizar la labor más dura: subir al mástil para golpear las velas y deshacerse del hielo que se adhiere. No es labor baladí, ya que si se acumula demasiado hielo en las velas el peso cambiará el punto de gravedad del barco, con lo cual volcaremos y nos comerán los pececillos del fondo del mar. Al menos es lo que hacía Tristan Jones en su loco viaje en solitario por Groenlandia, y nosotros le imitamos por si acaso.
Las semanas siguen transcurriendo y apenas nos queda comida. Como todo se congela y no tenemos agua caliente no nos hemos duchado en todo este tiempo, aunque se trata de un problema menor, pues a 40 grados bajo cero no existen ni piojos, ni pulgas ni demás parásitos… alguna ventaja debía conceder el frío.
Pero si algo tan cotidiano como una ducha resulta imposible, otras cosas inevitables también son dificultosas. Cuando vemos un documental de fulanos locos perdidos en el hielo nos impresionan mucho con sus gestas, pero nadie nos cuenta cómo se las apañaba Amudsen para mear. Sacársela con 40 grados bajo cero y un viento del demonio te convierte la picha en mojama en cuestión de segundos, y llegas a pensar que jamás recuperarás la sensibilidad tras sentir un profundo dolor cuando la orina sale y te la calienta por dentro. Una vez terminas debes obviar la “sacsà” y meterla rápido para dentro, pues si se congela la última gotita te aparecen grietas y cortes en la puntita… y eso duele que no veas.
Y de cagar mejor ni hablamos. Cada vez que te bajas los pantalones tu cuerpo pierde casi todo el calor. Y además debes ser muy rápido, pues si se te congela mientras sale te puede quedar el culo como la bandera de Japón. Soy consciente de que el relato está entrando en un terreno escatológico poco agradable, pero lo cierto es que nadie nos cuenta estas cosas cuando nos habla de Amudsen, Scott o Shackleton. Y lo cierto es que alguna vez tendrían que mear o cagar en su camino hacia el Polo Sur.
Sin calefacción no hay calor interno en el barco, y como flotamos en una inmensa bañera de hielo todo se va congelando poco a poco. Las reservas de agua dulce se congelan, los botes de comida también, las cervezas revientan… afortunadamente disponemos de gas para calentar la poco agua y comida que nos queda. El agua que inevitablemente se acumula en la sentina está completamente congelada y aumenta la sensación de frío que invade todo el barco.
Al mes y medio no nos queda ni agua ni comida, así que tomamos medidas desesperadas. Comenzamos a recoger el hielo de las velas para derretirlo y beberlo y, con gran riesgo para el barco, echamos el ancla sobre un iceberg para cazar una foca dormida. Lo sentimos p0or la foca, pero es o ella o nosotros. El problema llega al destripar la foca, otra cuestión que no nos cuentan en los libros de aventuras: normalmente te dicen “cacé una foca la destripé y me la comí”… ya. Pero ¿qué hay de hundir el cuchillo en su vientre y que salgan las tripas y el estómago con una pestilente mezcla de pescado medio digerido y jugos gástricos?; de eso no nos dicen nada los libros de aventuras.
Cuando ya pensamos que no saldremos de ésta avistamos por fin las escarpadas costas de la Isla Heard:
Ficha de la Isla: Heard y McDonald
Ficha técnica: Mirad donde siempre: la wiki. Aquí un enlace del gobierno australiano.
Habitantes: Deshabitada. Existió una base científica que ahora está abandonada.
Curiosidades: ¿A que nunca os habéis planteado cuál es y dónde está la montaña más alta de Australia? Pues ha llegado el momento en que vuestra vida adquiera sentido al conocer tan importante dato: el pico más alto de Australia es el Mawson Peak con 2.745 m de altura. Y está en la isla McDonald, en medio de la nada con un frío de cojones y a casi 4.000 km. de Australia. Así que difícilmente encontraréis excursionistas en esta montaña.
Junto a la isla Heard hay una isla mucho más pequeña, la McDonald. Pero allí sólo hay rocas y hielo.
Llegamos a la isla y desembarcamos en el punto de la costa en el que, según nuestras cartas marítimas, debe existir una base científica. Vemos a lo lejos la construcción y corremos en su dirección con la alegría de encontrar un lugar caliente y que nos den una comida decente. Pero cuando llegamos nos encontramos con una amarga decepción: la base está completamente abandonada y no hay ni científicos ni comida ni calor.
Esto es lo que queda de una antigua base científica
Cuando nos vamos a dar por vencidos el listo comienza a hacer astillas con los restos de la base y enciende un fuego que nos proporciona el calor suficiente para recuperar el impulso por seguir vivos.
Y tras consumir toda la madera disponible nos embarcamos de nuevo en busca de una isla donde podamos comer y calentarnos, pues en las islas Heard y McDonald no hay nada aprovechable.
miércoles 9 de septiembre de 2009
¿Tetas grandes? ¡¡¡Al 3º!!!
El caso es que un buen día, al volver de unas gestiones de trabajo, compartí ascensor con una mamá discreta y una hijita tocha que guardaba en su escandaloso escote dos melones, -qué digo melones, sandías- descomunales. Imagínenme todo casto y virginal, con mi corbata y mi maletín, y con las dos sudorosas y enormes tetas de una joven rozándome la barbilla al ritmo de la respiración de la muchacha. Obviamente el tema fue objeto de animada charla entre mis compañeros de despacho.
En las siguientes semanas mis socios y yo mismo vivimos la misma experiencia en que una joven tetona, -cada vez era una distinta-, nos empujaba aun sin quererlo con su enorme pecho y nos apretaba la espalda contra el ascensor ante su acobardada madre hasta el tercer piso, mientras el resto del trayecto quedábamos solos aflojándonos el nudo de la corbata.
El tema de conversación en mi despacho obviamente era qué carajo pasaba en el tercer piso, al que casi siempre subían jovencitas de tetas imposibles junto a sus discretas mamás. Un buen día las compañeras de trabajo nos comentaron con desdén que en el 3º había un médico de cirugía plástica. Pensar que el susodicho médico es especialista en implantes de tetas y recibe suministros del mismísimo Silicon Valley fue pura deducción.
Ahora cuando espero el ascensor y entra en el portal un jovencita de pechos generosos ya no pregunto ¿a qué piso? y aprieto directamente el pezón, -perdón, quise decir botón-, del 3º. Hasta ahora ninguna me ha preguntado ¿cómo sabes a qué piso voy?, pero si lo hacen intentaré ser sutil y contestar “cuestión de tamaño”.
lunes 7 de septiembre de 2009
Etapa 27: Hacia McQuarie (los pingüinos y la oreja)

Distancia a recorrer: 1.146 millas náuticas (2.123 km.)
Tras nuestra apresurada huida de Chatman fijamos rumbo SO-S con la intención de visitar las Islas Auckland, que se encuentran bastante al sur de Nueva Zelanda y pertenecen políticamente a este bonito y apartado país. Sin embargo pronto desechamos la idea de desembarcar y visitar estas islas. Por un lado en esta isla también suponemos que hay indígenas cortagüevos, y con un susto hemos tenido bastante. Y por otro no resulta serio que entres en Google para ver la isla, pinches en el enlace de la wikipedia que incorpora el propio Google, y te salga información sobre el partido judicial de Miranda de Ebro (provincia de Burgos). Para hablar de Miranda de Ebro no nos vamos a dar la vuelta al mundo en velero, así que dejamos atrás estas islas y nos dirigimos más al sur. Cada hora que pasa el frío se va haciendo más y más intenso, hasta que avistamos la Isla McQuarie.
Ficha de la Isla: McQuarie
Pertenecen a: Australia
La Isla McQuarie es alargada, y antes de visitar la base científica en el norte, decidimos dirigirnos al sur para ver las colonias de pingüinos (a estas alturas preferimos la compañía de animales que de locos humanos).
En las costas de McQuarie hace frío y no hay brasileñas en tangaCuando desembarcamos vemos unos conejos comiendo hierbajos protegidos mientras unos gatos meriendan pajarracos en peligro de extinción. Espantamos a conejos y gatos salvando unas plantas que, agradecidas, nos deleitan con un olor nauseabundo, y a unos pajarracos que, también agradecidos, revolotean y cagan sobre nuestra cabezas. Cuando ya estamos pensando en cargarnos a los pajarracos nos olvidamos de ellos al encontrar una colonia de pingüinos con decenas de miles de individuos. Nos llama la atención que todos los pingüinos están ordenadamente sentados en corro, sin moverse lo más mínimo, y observando una especie de aparato. Cuando nos acercamos nos damos cuenta de que se trata de ¡¡¡un televisor!!!.
Tras la sorpresa inicial nos quedamos helados, y no precisamente por el frío, sino porque nos encontramos en el centro de una reunión de 20.000 pingüinos que están viendo “Los pájaros” de Hitchcok . Repentinamente 40.000 ojos, 20.000 picos, salen de su ensimismamiento y dejan de mirar la pantalla para mirarnos a nosotros.
En McQuarie los pingüinos no estan precisamente en peligro de extinciónTras diez tensos segundos todos empiezan a graznar y se lanzan a picotazos contra nosotros con el firme objeto de matarnos. Corremos, pero cuanto más corremos más picos perforan nuestras ropas y nuestra piel. El francés grita “mon dieu” y los demás lanzamos insultos y exclamaciones más soeces y castizas mientras los pingüinos nos atacan. Cuando ya nos damos por muertos nos damos cuenta de que no tenemos a Tipi Hedren, pero sí al mono, que lanza piedras a los pingüinos y consigue distraerlos mientras huimos hacia el norte con el objeto de refugiarnos en la base científica australiana.
La base científica no es un lugar que invite a tomar el solLos científicos se sorprenden al ver entrar a unos tipos sanguinolentos estando como están en una isla deshabitada. Cuando les contamos lo que ha pasado el jefe entra en cólera y se queja porque le hemos interrumpido un experimento sobre psicopatías ornitológicas… Llevamos años navegando juntos, así que una simple mirada basta para que nos lancemos contra el jefe y lo inmovilicemos. Nos ponemos a deliberar acerca de con qué película experimentar con el jefe: unos proponen “Holocausto Caníbal”, otros “Por detrás le gusta más”, y el mono propone “Reservoir Dogs”.
Y tras dar cumplimiento a nuestra venganza nos largamos de esta fría isla cansados y sanguinolentos, mientras los gatos dan cumplida cuenta de la oreja del jefe de la base científica.
viernes 7 de agosto de 2009
Va de romanos (dedicado a JR March)
Pero hoy escribo para mi buen amigo J.R. March, que vive en un rincón apartado que aconsejo fervientemente. Tal vez él piense que me tomo demasiada confianza al llamarle amigo cuando apenas lo conozco por 3 comidas celebradas dentro de la comunidad chechechera, pero hay veces que las personas conectan y creo que éste ha sido el caso.
En nuestra última comida JR y yo hablamos apenas 1 minuto, pero nos dio tiempo a hablar de romanos y quedamos en que le escribiría una recomendación literaria al respecto. Y a pesar de que voy de culo con el curro y tengo una reunión de trabajo en media hora, conozco la canción ésa de Sabina que dice que un pacto es un pacto cuando es entre caballeros, así que allá va.
Bien JR, considero ridículo aconsejarte el imprescindible Yo Claudio de Graves, no por nada, sino porque seguro que lo leíste antes que yo. No sé si conocerás el Julio César de , muy recomendable. Calculo que a estas alturas ya habrás devorado la saga de Roma de Colleen McCullogh, así que tras mencionarlos por si a alguien le interesa te voy a recomendar una trilogía que tal vez no conozcas.
Se trata de una trilogía sobre Publio Cornelio Escipión, cuyo autor es un viejo amigo del colegio, Santiago Posteguillo. Te enlazo su web por si quieres saber más.
El primero es “Africanus el hijo del cónsul”, un libro de esos que devoras en un fin de semana. Digamos que aúna la calidad literaria con un impresionante trabajo de documentación. Y yo destaco como muy meritoria la idea que tuvo el autor de mezclar la historia de Publio Cornelio guerreando con Aníbal, con la historia de Plauto el escritor.
El segundo es “Las legiones malditas”. De éste te voy a hablar de oídas porque sinceramente aún no lo he leído (la mierda de vida rápida y estresante…). Según me dicen este libro atrapa, hasta el punto de que conozco a más de uno que ha tenido bronca con la mujer por no despegar la cara del libro en todo el fin de semana. También me han dicho que la descripción de la batalla de Zama es memorable, y que sientes la sangre salpicándote al leerla (y esto me lo han dicho personas distintas sin conocerse). Lo recomiendo encarecidamente.
Hablé con el autor hace dos semanas y me comentó que el tercero de la saga está ya listo y que saldrá para septiembre-octubre (oiga, qué bien queda eso de “hablé con el autor”).
Bueno, sr. March. Ya he cumplido con mi promesa.
Que pasen todos un feliz verano, que es lo que pienso hacer yo, si es que algún día me puedo tomar por fin vacaciones.
miércoles 15 de julio de 2009
Etapa 26: Hacia Chatman (y los indígenas cortagüevos)
Rumbo: S-SOTras nuestra apresurada huida intentamos acomodar al nuevo marinero francés en la estrechez de nuestro barco. El tipo habla un español correcto, aunque con un extraño acento jerezano-gabacho al estilo de aquel futbolista y entrenador que estuvo en el Athletic y no recuerdo su nombre (creo que se apedillaba Fernández). El francés (su origen jerezano nos importa un güevo, para nosotros es un gabacho, y para el mono también) no para de repetir cansinamente “¿cuándo vemos el bagco del amor, ozú?”, pero se lo perdonamos porque nos ha salvado del clon francés del doctor Mengele.
Ponemos rumbo N-NO para dirigirnos al destino soñado ¡¡¡¡Bora Bora!!!!. Pero al poco tiempo el barómetro cae en picado y se acercan unas negras y peligrosas nubes. No nos hace falta hablar, una simple mirada y todos nos comprendemos: hay que estar alerta, no llevamos gasoil y apenas nos quedan provisiones. Es lo que pasa cuando sales huyendo de todas partes, no te da tiempo a aprovisionarte.
La tormenta nos entra de proa y nos coge de lleno, empujándonos entre espumarajos y olas de 10 metros hacia un rumbo que no deseamos. Nos vemos lanzados a toda velocidad hacia rumbo S-SO alejándonos cada vez más de Bora Bora, pero no podemos hacer nada por evitarlo. Sin gasoil somos como los marineros de antes, los marineros de verdad que terminaban allá donde no querían ir por los caprichos del destino y del viento.
Tras 3 días de tormenta nos hallamos muy cerca de la isla Rapa. No la vemos pero el gps no engaña y sabemos que está cerca. Sin embargo la mar es caprichosa y los vientos más. Así que la tormenta menea el barco cual pelele, y cuando el viento rola provoca continuos espasmos haciendo crujir el casco y provocando el miedo y la desesperación, hasta el punto de que el francés se olvida del barco del amor y no deja de repetir “mon dieu”. Tras dos días intentando dirigirnos a Rapa nos vemos obligados a desistir mientras el viento nos empuja cada vez a mayor velocidad hacia el sudeste.
Tras varios días y 2.000 millas recorridas contra nuestra voluntad la tormenta comienza a amainar. Finalmente avistamos por fin una isla donde descansar, pues a estas alturas ya ni recordamos Bora Bora.
Ficha técnica: Mirad donde siempre: la wiki. Y si ya os aburre la wiki mirad aquí, aunque está en inglés.
Habitantes: 717
Curiosidades: La historia de las Islas Chatman es la historia de la humanidad y la demostración de que no existen buenos y malos. Al parecer vivía en las islas un pueblo melanesio en cuya cultura era fundamental el respeto al hombre, por lo que no concebían el uso de la violencia entre hombres. Cuando los maoríes invadieron las islas provenientes de Nueva Zelanda aprovecharon esa filosofía de los lugareños para masacrarlos y exterminarlos sin ningún tipo de oposición. Luego los maoríes fueron masacrados por los europeos, tal vez con la misma ferocidad que ellos emplearon contra los indígenas de Chatman. De ahí lo que he comentado antes de que eso de buenos y malos me da mucha risa. (Esto lo he leído en un libro, pero no he encontrado ningún link; espero me disculpéis).
El archipiélago está formado por 8 islas de las que sólo 2 están habitadas: la conocida como Chatman y la isla Pitt. En el enlace de la Wiki se dicen cosas un tanto contradictorias, pero yo me voy a quedar con que los indígenas de la isla castraban a los jóvenes cuando detectaban posibilidades de superpoblación, y que ahora los actuales indígenas quieren recuperar ritos y derechos ancestrales.
Desembarcamos en Waitangi (capital de la isla, con unos 300 habitantes) y somos recibidos por un grupo de neozelandeses que nos indican dónde está el hotel del pueblo. Nos alojamos en el hotel a la espera de que el responsable de pequeño puerto, que se ha ido a pescar, nos reponga el necesario gasoil y los víveres. Por si acaso, compramos algunos comestibles en el pueblo y los llevamos al barco, más que nada por si tenemos que salir huyendo de nuevo.
El hotel es correcto (molaría más una rubia en tetas, pero sale un tipo con pancha)
Owenga es un poco más pequeño que Nueva York
También visitamos varias playas y los lagos que abundan en la isla.
Las playas no están mal (de los lagos no he conseguido ni una foto decente)
Al quinto día varios indígenas nos invitan a unos festejos que van a celebrar, y acudimos gustosos porque la isla será bonita, pero es aburrida de cojones. Cuando llegamos, los indígenas nos cuentan que reclaman sus derechos ancestrales y que van a realizar varios bailes y ritos de sus antepasados. Se comen una especie de hongos (no llegamos a verlos bien) y empiezan a sufrir espasmos y bailar frenéticamente en grupo. Las sustancias alucinógenas ingeridas hacen que por un momento se vean en el siglo XIX cuando su cultura era la única del lugar.
De repente uno de los indígenas grita que la isla está demasiado poblada. Como ya nos hemos informado sobre las costumbres ancestrales de esta gente nos acojonamos. De nada sirve que les digamos que somos pocos y que en la isla caben muchos más, de nada sirve decirles “esto no es nada, si estuvierais en Hong-Kong ibais a flipar”, de nada sirven los ruegos del francés suplicando que se los corten, pero después de visitar el Barco del Amor. Ninguna súplica sirve de nada. Nuestros huevos, testículos, pelotas, cataplines, cojones … nuestras partes nobles, nuestro centro de gravedad… nuestro yo está en peligro y puede caer cortado cual rama de un árbol tras la poda. Nada puede describir el terror que siente un hombre cuando ve que le van a cortar los huevos, así que me ahorraré más palabras al respecto.
Pero hasta cuando se está rodeado de indígenas con cuchillos dirigiéndose a tus huevos siempre hay algún valiente con una solución. Ante la sorpresa de todos, el manitas se saca del bolsillo una polla de esas con patas que se usan en las despedidas de solteras para que corran a saltitos por la mesa y las peligrosas invitadas se rían un rato. La polla da saltitos y todos los indígenas se lanzan con sus cuchillos para convertirla en láminas. Pasamos de preguntarnos por qué el manitas lleva este artilugio entre sus ropas, lo importante es que eso nos salve.
Ese segundo de distracción nos da una oportunidad y salimos corriendo perseguidos por los indígenas cortagüevos. Esta vez pillamos al mono desprevenido durmiendo la siesta, pero el ansia del francés por visitar el Barco del Amor hace que llegue el primero y suelte cabos. Cuando llegamos el barco ya está en marcha.
Un indígena atacando (que levante la mano el que no saldría corriendo)
El mismo destino y el mismo viento que nos trajo a esta isla infernal tiene el detalle de sacarnos de allí enviando una fuerte brisa que hace inútiles los intentos de los indígenas cortagüevos por alcanzarnos con sus piraguas. Finalmente a todo trapo abandonamos una vez más una isla con la huida correspondiente. Tal vez vayamos a Bora Bora en otra vida…
lunes 29 de junio de 2009
Etapa 25: Hacia Mururoa (y los animales mutantes)
Distancia a recorrer: 226 millas náuticas (419 km.)
Tras la precipitada huida de Mangareva todos agradecemos no haber sido aniquilados por Sebastien Chabal y lo celebramos cepillándonos casi todo el ron que nos queda. Con tanta huida alocada no hemos podido reponer gasoil, así que dependemos totalmente del viento para desplazarnos.
El cuarto día de navegación y en plena borrachera de ron empezamos a hablar de las hermosas playas y no menos hermosas mujeres que nos van a esperar en Bora-Bora y comenzamos a gritar "¡¡¡Bora bora!!!" una y otra vez mientras dirigimos rumbo O-NO hacia tan deseada isla.
Cuando nos descuidamos llevamos una turca de tres pares de cojones, mono incluido. Mientras el mono salta por los cables del mástil loco de contento los demás no dejamos de gritar "¡!!Bora Bora¡¡¡" como locos. Tan borrachos vamos que llegado un momento perdemos la noción del tiempo y del espacio y nos vemos inmersos en una extraña nube de color verde fosforito. Dentro de la nube no vemos casi nada pero pronto el mono señala con su cola hacia proa gritando y pegando saltos y allí podemos ver a duras penas unos hermosos cocoteros.
Desembarcamos embarrancando el barco en la arena de la playa y bajamos con gritos de júbilo seguros de encontrarnos en Bora Bora y esperando que decenas de mujeres nos reciban a pecho descubierto. No nos recibe nadie, sólo el murmullo del aire.
Seguimos rodeados de la extraña nube verde fosforito, pero la borrachera y el hambre hacen que a nadie le parezca extraño. Apenas nos quedan alimentos en el barco, pero en la orilla de la playa descansan unos enormes y torpes peces que se dejan atrapar con una extraña facilidad. Tampoco le resulta extraño a nadie que un pez sea torpe y lento en su hábitat.
Al anochecer nos comemos varios de esos peces y dormimos plácidamente, sin que a nadie le extrañe que los peces se hayan cocinado espontáneamente al sacarlos del agua y sin necesidad de fuego. El mono también se echa a dormir tras zamparse un par de cocos deformes.
Cuando amanece tenemos un extraño y espantoso dolor de cabeza, pero la nube verde fosforito sigue a nuestro alrededor sin dejarnos ver nada. De repente el gafe siente un pellizco en el pie … “¡¡¡auuuuu, un maldito cangrejo me ha mordido!!!!”. El listo le dice “será que te ha pellizcado”, pero el gafe contesta “no, me ha mordido y además me sale mucha sangre”. Cuando el valiente agarra el cangrejo todos nos quedamos atónitos.
Un cangrejo así es para quedarse atónitoInmediatamente comienzan a rodearnos extraños animales: un pájaro con cara de cocodrilo, un gusano con cuerno de rinoceronte y una mariposa con patas de canguro, entre otros. Primero alucinamos, pero cuando los extraños animales nos rodean con ganas de devorarnos nos acojonamos. Unos lloran, otros hacen fotos alucinados y alguno coge un palo para defenderse. Cuando la cosa parece más fea se oye una voz que dice “entrgggggueme la cámaggggga… se ne pá posibbbl hasssseeegggg fottossss”.

Una docena de tipos armados y cubiertos con trajes antinucleares que hablan un horrible español con acento francés espantan a los animales y nos rodean cuando el listo exclama “Dios mío, esto no es Bora Bora, esto es Mururoa”.
Ficha de la isla: Atolón de Mururoa
Ficha técnica: Mirad la Wiki, cómo no.
Habitantes: Sólo un destacamento del vigilante ejército francés. No hay civiles en la isla.
Curiosidades: Hablar de Mururoa es hablar de explosiones atómicas. El atolón era un lugar paradisiaco hasta que los gabachos decidieron que allí el sol no calentaba bastante, así que se liaron a repetir pruebas y más pruebas a base de bonitas explosiones nucleares, consiguiendo que lo de menos fueran las quemaduras del sol. Tanto les gustaron que, cuando la presión internacional era más fuerte, siguieron con sus pruebas bajo tierra. Ahora ya no se realizan explosiones atómicas en el lugar. Pero no debieron quedarse con la conciencia muy tranquila, puesto que el Atolón es hoy zona militar de acceso prohibido, y los militares allí emplazados no paran de hacer pruebas radiológicas y biológicas por si acaso. Aquí tenéis un enlace sobre el tema de las explosiones atómicas; no he tenido tiempo de leerlo pero igual hasta es interesante.
Pero al ver la base militar te das cuenta de que estás en Mururoa (apuntad que las explosiones nucleares no enturbian el agua)Los gabachos nos llevan al cuartel y nos meten en un cuarto oscuro donde todos brillamos en la oscuridad. Cuando nos acercan un tubo de neón éste se enciende y se oye un extraño zumbido. Tal vez no debimos comernos aquellos peces pánfilos.
Un siniestro coronel nos dice que hemos visto cosas que no deberíamos haber visto y que no nos pueden dejar salir de allí, al tiempo que un no menos siniestro médico con cara de Mengele francés nos mira como a cobayas con las que realizará pruebas y ensayos... “mannnnyyyyana empessaaggggggggggggué pog el mono” dice mientras ordena que al día siguiente se lo lleven a la sala de disecciones. Que ataquen al mono es algo que no podemos consentir, tenemos que hacer algo como sea.
El listo habla con el que más labia tiene y le propone un plan. El de la labia, que le vendería un reloj de arena a un beduino del Sahara, se dirige al más jovencito de nuestros captores y le susurra en francés que sabemos dónde está el Barco del Amor y que nos dirigimos a su encuentro, y que si nos deja escapar lo llevaremos con nosotros. Aplaudimos nuestra suerte por tratarse de un soldado heterosexual, algo inusual entre los franceses, y que encima está más salido que el pico de una plancha. Conocedor de la leyenda, el muchacho se pone como una moto con las historias de una legión de hermosas tetonas que abusará de él por lo que nos informa de que sí que nos va ayudar, que para algo su padre es de Jerez (ya sabemos por qué no es homosexual).
Cuando todos duermen el muchacho nos saca de nuestro encierro y nos acompaña hasta el barco. No sabemos qué ha hecho con sus compañeros pero lo cierto es que llegamos hasta el barco sin que nadie nos moleste.
Una vez embarcados nos piramos de allí cuanto antes, no sea que el nivel de radiación nos queme los intestinos y el hígado, o algo peor como el pito…
martes 16 de junio de 2009
Etapa 24: Hacia Mangareva (y un chabal)
Distancia a recorrer: 295 millas náuticas (547 km.)
Tras nuestra apresurada pero plácida salida de Pitcairn iniciamos una semana de navegación con viento favorable y bastante tranquilidad. Estamos en popa degustando unas cervezas cuando repentinamente todos nos acojonamos… ¡¡¡los pasaportes!!!. Tras abandonar a la policía de su Majestad en la Isla Henderson hemos olvidado recuperar primero nuestros pasaportes. Pero la preocupación apenas dura 1 minuto, ya que el mono se lleva la mano al culo y se saca de la regatilla todos los pasaportes. Un crack este mono. Viendo el lugar donde estaban escondidos, dejamos los pasaportes en cubierta para que se ventilen y proseguimos nuestra plácida navegación.
Llevamos meses navegando con continuas huidas de aquellas islas que visitamos. Por ello, -y que me perdonen las decenas de millones de lectoras de estas páginas-, estamos sedientos de hembras. Como el barco del amor no aparece por mucho que lo busquemos decidimos enfilar hacia la Polinesia francesa, puesto que en Pitcairn nos han asegurado que hay allí miles de tahitianas de pechos generosos esperando nuestra llegada. Tras una semana de navegación avistamos la primera isla habitada de la Polinesia francesa: Mangareva, en el archipiélago de Gambier.
Ficha de la Isla: Mangareva
Ficha técnica: Aquí la wiki sobre Mangareva y aquí sobre el archipiélago Gambier. He aquí dos enlcaes turísticos: el primero y el segundo.
Pertenece a: “la Frans”
Habitantes: 1.097
Curiosidades: Básicamente se trata de un archipiélago compuesto por diversos islotes y atolones paradisíacos de finas arenas blancas y cocoteros. Sólo uno de ellos está habitado: la isla Mangareva. Toda la población se concentra en el asentamiento de Rikitea. Se trata de una peña que probablemente se moriría de hambre si no fuera porque pertenecen a Francia.
Viven del turismo, principalmente francés y neozelandés, y del cultivo de perlas.
Parece que allí llegaron los misioneros franceses y se ha convertido en la cuna del catolicismo de la Polinesia, por lo que hay muchas iglesias (digo yo si se fueron tan lejos para no ver ese azote del catolicismo en que se ha convertido la Sexta).
Aquí no hay hoteles de lujo, sino pensiones. Y a este lugar vienen turistas que buscan lo auténtico y no quieren ser molestados (ideal para famosos). La laguna interior del atolón de Mangareva es de un azul turquesa excepcional. Vamos, que es la típica isla paradisíaca del Pacífico Sur.
Lo del agua azul turquesa no es cuento
Así se ve Rikitea cuando llegas por marTras desembarcar salimos al trote en busca de mujeres, pues estamos más salidos que los adolescentes de las pelis americanas (Desmadre a la americana, Porky´s, y todas ésas). Como aquí las mujeres no andan con las tetas al viento ondeando la parte de arriba del bikini terminamos sentándonos en un bar cercano al mercado de frutas.
A falta de otra cosa nos conformamos con un par de melones piel de sapo parecido a los del Perelló, y nos cepillamos 15 mojitos cada uno. En plena borrachera aparece un grupo de muchachas capitaneado por una tahitiana de enormes pechos. Cual alumnos buperos y presos de la grosería empezamos a aullar como monos y entonces la espectacular tahitiana se acerca para afearnos la conducta. El gracioso de turno le dice “¿qué vas a hacer, tocar la bocina?”, cuando la tahitiana pregunta qué bocina el gracioso le aprieta la teta derecha y dice “ésta” al tiempo que grita “¡!!!!moooooc moooooooc!!!!!”.
La tahitiana nos mira indignados y se ofende más ante nuestras risas de niñatos adolescentes. Con lágrimas en los ojos nos grita “voy a llamar a mi novio”. Ante nuestras risas insiste con su acento francés “va a venir mi novio. Mi novio es un chabal y os va a pegar”. Seguimos riendo y bebiendo con nuestro imbécil comportamiento y la chati se va. Cuando nos quedamos solos seguimos bebiendo como si tal cosa... ¿quién va a temer a un chaval?, y el listo se va a comprar unas baratijas al mercadillo.
Media hora después aparece el listo con el rostro desencajado por el terror. Antes nuestros requerimientos nos informa con la voz entrecortada y grita “la tahitiana ofendida vienen con el novio… ¡¡¡¡viene con el chabal!!!!, ¡¡¡viene con el chabal!!!!!”.
El listo nos mira con la cara de quien habla a los que saben distinguir entre un ensayo y una transformación y nos dice “no viene con un chaval. Viene con Chabal, Sebastien Chabal”.
El terror se apodera de todos nosotros. Puede que seamos muchos, pero nos enfrentamos a Sebastien Chabal, la bestia parda que se cargó a no sé cuántos bestias pardas neozelandesas en la Copa del Mundo de Rugby. El fulano de 1,92 y 116 kilos que se ufana de poseer los siguientes sobrenombres “Cartouche, Atila, Cavernícola, Hannibal Lecter, El anestesista, Caveman, Seabass, El animal, Hulk, El hombre de las cavernas”, el animal que hace cosas como las de este vídeo:
Observad cómo se carga a los infelices all blacks uno tras uno
Cuando se pone delante de nosotros ya no nos reímos tanto. A uno le cae el pis por las piernas y otro mancha el pantalón… cosillas del terror.
Cuando la bestia se levanta ya no tiene oportunidad de vengar a su novia ultrajada, porque ya estamos en alta mar huyendo despavoridos.
Hemos tenido la mala fortuna de coincidir con las vacaciones de Chabal en la isla, pero lo cierto es que con nuestra huida y por cretinos nos hemos perdido lugares como estos:



sábado 13 de junio de 2009
Etapa 23: Hacia Pitcairn (y los pasaportes)

Distancia a recorrer: 1.289 millas náuticas (2.074 km.)
Tras nuestra apresurada salida de la Isla de Pascua todos felicitamos al mono, sin cuya ayuda habría sido imposible huir de la turba perseguidora. Y es que el mono ha desarrollado un sexto sentido que le permite comenzar a soltar cabos, arrancar el motor e izar velas incluso antes de que se nos vea correr desesperados hacia el barco.
Dejamos atrás la Isla de Pascua con otra huida y nos dirigimos al oeste hacia nuestro próximo destino, agradeciendo que en estas latitudes el clima sea templado y ya no pasemos el frío tremendo del profundo Atlántico Sur. Tras dos meses de navegación y capear dos temporales por fin atisbamos en el horizonte el perfil de nuestro destino.
Ficha de la Isla: Islas Pitcairn.
Ficha técnica: Ya imaginabais que iba a poner el link de la Wiki. De todas formas si queréis profundizar os dejo este interesante enlace en el que entre otras cosas se dice que en las islas Pitcairn no existen partidos políticos (dan ganas de irse allí); básicamente se tata de que las islas Pitcairn son un grupo de islas en el culo del mundo (entre Isla de Pascua y la Polinesia francesa) de la que sólo Pitcairn está habitada. Las demás son 4 islas desiertas y paradisiacas donde los de Adamstown van de vacaciones.
Pertenece a: la pérfida Gran Bretaña
Habitantes: 46
Curiosidades: Hablar de Pitcairn es hablar del motín del Bounty. Se trata de un barco inglés que viajaba a Tahití para llevarse plantas del árbol del pan al Caribe y así tener comida barata para los esclavos. En este enlace os lo explica, pero si leéis bien entre líneas el motivo del motín no fueron las duras condiciones de la navegación ni la férrea disciplina del capitán. Ni siquiera fue el miedo a doblar el Cabo de Hornos por 2ª vez. La causa del motín fue que, tras duras semanas de navegación para llegar a Tahití, se pasaron en estas islas varios meses. Y claro, tras vivir como Dios en un paraíso de playas de arena blanca rodeados de mujeres solícitas los marineros se amotinaron al volver a lo anterior. Faltaría más.
Bueno, el caso es que los amotinados capitaneados por un tal Fletcher abandonaron al capitán y sus pelotas seguidores (yo también me habría amotinado y me habría quedado a vivir en Tahití rodeado de mujeres solícitas) en una barquita y se largaron a Tahití a vivir como Dios. El capitán logró una gran gesta de la navegación y llegó a puerto, volvió a Inglaterra y las autoridades fletaron un barco para colgar a los insurrectos. A los que pillaron abanicándose en Tahití los mandaron a Londres y los ahorcaron, pero algunos más listos se subieron al Bounty y se largaron a la entonces desierta Pitcairn a vivir. Y no fueron listos por eso sino porque se llevaron un montón de mujeres tahitianas.
Allí en pocos años varios ingleses se habían matado entre ellos (se ve que con tanta mujer solícita se volvieron locos) y al final un tal Adams hizo de patriarca y organizó la pequeña sociedad. Tal vez por ello hoy la ¿capital? lleva su nombre.
Otra curiosidad es que el aislamiento completo ha provocado que el inglés de allí sea el del siglo XVIII, y que a base de mezclar inglés y tahitiano se hayan inventado una extraña lengua muy estudiada por filólogos (eso dice el internete).
Obviamente el aislamiento ha provocado una evidente endogamia, y todos los habitantes son descendientes de esos primeros pobladores, una mezcla de ingleses y tahitianas.
La última curiosidad es que los ingleses mandaron a la policía por abusos de menores, ya que ante la falta de gente y de cosas que hacer parece que en la isla las relaciones sexuales se inician demasiado pronto. A varios habitantes les han metido 6 años, incluido el gobernador de la isla, un tal Steve Fletcher que obviamente desciende del antes mencionado Christian Flecher.
Un célebre antropólogo dijo de esta isla: “Prácticamente no hay nada que hacer. Se dedican a la pesca, a comer, a cantar canciones y al sexo”.
Nada más llegar fondeamos el barco junto al pequeño embarcadero y subimos la cuesta de la Dificultad (es el acceso al pueblo). Una vez arriba visitamos la única población de la isla: Adamstown. Ciertamente se puede decir que el pueblo ocupa toda la isla, pues no deja de ser un grupo de casas desperdigadas que ocupan casi toda su superficie.
Adamstowon no es precisamente una megalópolisMientras el mono hace las delicias de los pocos niños del lugar realizando juegos malabares en la escuela, nosotros visitamos los grandes monumentos de Adamstown: el cañón del Bounty, el ancla del Bounty y la tumba de John Adams. El mono hace las delicias de los pocos niños del lugar y realiza exhibiciones de malabares en la escuela.


Ancla, cañón y tumba, es casi como ver el Louvre
Las conversaciones son extrañas, pues aunque todos (incluido el mono) somos expertos en literatura isabelina, esta gente habla un extraño inglés lleno de modismos del siglo XVIII; cosas del aislamiento.
Visitamos Henderson y disfrutamos unos días en sus desiertas playas. Luego nos llevan al atolón Ducie y nos bañamos en sus cristalinas aguas mientras el mono se entretienen con los cocoteros. Disfrutamos tanto del sol que de tan morenos ya parecemos bosquimanos.
En las playas de Henderson nos entregamos a nuestro pasatiempo favorito: no hacer nada
Mientras no hacemos nada el mono lo pasa bomba en los cocoteros
En el Atolón Ducie aún hacemos menos
Pero a nuestra vuelta nos espera una desagradable sorpresa: ha llegado el enviado de su Majestad, una especie de policía cabrón de esos que parece que beban vinagre cuando se levantan. El tío ya nos está esperando y nos pide los pasaportes. Cuando se los enseñamos nos mira con desdén y pregunta “¿no tienen el visado especial para visitar posesiones británicas del Pacífico Sur?”. Aunque nos contestamos se ve en nuestra cara que no la tenemos, así que ordena a los 3 esbirros que también envió su Majestad que nos encierren en una casa habilitada para cárcel.
Los lugareños están hasta los güevos de estos policías tocapelotas, así que se ofrecen a ayudarnos para que los dejemos abandonados en la desierta Isla Henderson.
Navegamos hacia Henderson en varios barcos y dejamos abandonados a los policías cretinos. Luego volvemos a Pitcairn y nos corremos una juerga flamenca con todos los lugareños para celebrarlo.
Al día siguiente abandonamos esta isla en la que tan bien nos han acogido con la tranquilidad de que por una vez no tenemos que huir de los isleños.



